No os olvidéis de la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles. (Gen. 13:2) (Mateo 10:40-41) El que a vosotros recibe, a Mí me recibe. Y el que me recibe a Mí, recibe al que me envió (al Padre). Tú recibes al representante de Dios. Lo que fuera hecho por ellos sería considerado como un hecho al Señor mismo y sería consiguientemente (por lo tanto, recompensado). El profeta venía de parte del Señor para instruir. ¿Es este un mensajero de parte de Dios para mí? ¿Es este hombre un profeta de Dios para mi alma? Si lo es, recíbele, magnífica (que es grande, bueno, gran calidad) su palabra y obra y consigo parte de su recompensa.
I. Dios bendice con sus visitas a Abraham.
Podemos ver como Abraham, cuán amablemente fue aceptado su hospedaje.
Olvidó su edad y pesadez, salió corriendo de la puerta de su tienda a recibirlos del modo más persuasivo y con la mayor cortesía: y se postró en tierra.
Nuestra vida cristiana no destruye (1 Pedro 2:17). Honrad (mostrad respeto) a todos. Amad a los hermanos.
El corazón de Abraham estaba dispuesto a ser un servidor.
Señor, si ahora he hallado gracia en tus ojos, no te vayas, quédate conmigo, "es un ruego."
La visita santa no tenía empeño de rogarle a Dios. Él es. Eran tres varones.
En realidad, dos de ellos eran ángeles y el otro era Jehová mismo.
Abraham y Sara hospedaron a los ángeles.
A uno mayor que los ángeles con la hospitalidad típica de su época.
Primero que se traiga ahora un poco de agua, y que se laven los pies llenos del polvo del largo camino.
Se pueden recostar debajo de un árbol, en ese momento era lo más cómodo.
Lo que le toca a Abraham: traeré un bocado de pan.
Jesús estaba pendiente para todos, el comer.
Sustentad vuestro corazón: el pan y la carne es el alimento necesario para tener fuerza, ánimo.
(Vs. 6) Abraham fue de "prisa", le dice cómo hacer el pan.
(Vs. 7) Corrió Abraham a las vacas y tomó un becerro tierno y bueno y lo dio al criado y éste se dio prisa a prepararlo, era igual que su amo.
Tomó mantequilla, leche y el becerro; se quedó con ellos, no era el amigo de confianza, era Dios con él.
(Vs. 9) ¿Dónde está Sara tu mujer? Tendrás tu hijo.
Se haya reído Sara era que Dios se lo estaba acordando.
Ya no lo podía creer, han sido 24 años de la larga espera, y lo que era difícil parecía ya imposible; no es nuestra lógica, las cosas son cuando Dios quiere.
II. Dios tenía que decirle a Abraham de Sodoma.
Recibid de prisa a Dios
Ahora era Sodoma.
Los mensajeros celestiales habían terminado la primera encomienda de sus quehaceres: Sodoma tiene que ser destruida.
El honor que Abraham tributó a sus huéspedes: Abraham iba con ellos acompañándolos, como quien estaba dispuesto a acompañarlos hasta donde fuese, era la más hermosa compañía, era darle su mayor respeto, con amor.
Viendo Dios el corazón de Abraham, le da lo que el cielo iba hacer con Sodoma.
Dios le comunica su intención de destruir a Sodoma.
Abraham debe saberlo, "porque es un amigo favorito."
Los que vivieron por fe una vida de comunión con Dios, es natural que conozcan de los planes de Dios más que otras personas.
Se tiene mayor comunión que otros acerca de lo presente (Oséas 14:9); porque los caminos de Jehová son rectos y los justos andarán por ellos; y tendrán mayor previsión (lo que va a suceder) de lo por venir.
¡Qué bueno si así viviéramos!
No estaríamos tan afanados por lo que no nos toca, o por lo que no es; conocerías más de lo que tendrías que luchar, conquistar y el cielo te contaría.
Abraham ha de saberlo, para que instruya a su familia.
Tú quieres bendiciones familiares, debes tomar conciencia de los deberes con los tuyos.
Si nuestros hijos han de ser del Señor, deben ser nutridos y criados por Él; si visten sus ropas santas, ándese entrenado en su obra.
No les llenemos la cabeza con materias de sutil especulación o de dudosa aceptación, sino que les enseñes a guardar los caminos de Dios y hacer juicio y justicia; esto es, ser seriamente devotos en el culto a Dios "y sinceramente honestos en su trato con los hombres'.
Abraham ponía todo su empeño en que su familia, a ejemplo suyo, "guardase los caminos del Señor para que floreciese la religión en su familia, cuando él estuviese ya en el sepulcro."
La conversación "amistosa de Dios con Abraham".
Le habla de las evidencias que hay contra Sodoma.
Algunos pecados y los pecados de algunos pecadores claman muy alto al cielo por venganza.
Los hombres tienden a sugerir que los caminos de Dios no son equitativos, pero sepan que sus juicios son el resultado de "un consejo eterno" y nunca resoluciones tomadas precipitadamente y a la ligera.
(Isaías 59:16) Quizás el decreto de que aquí se habla no era todavía plazo para la destrucción, a fin de dar a Abraham espacio y estímulo (estimularle) para interceder por ellos.
Así Dios miró para ver si había alguien que intercediese y vio que no había hombre y se maravilló que no hubiera quien intercediese (ponerse en medio). Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
