Jacob se acostumbró a tener el rostro de Dios, sobre o en la vista de su vida. (32:1) … y le salieron al encuentro ángeles de Dios. Ahora era Esaú que quería estar con Jacob, pero había la riña de la primogenitura y la bendición. ¿Cómo estaba Esaú con Jacob? Los ángeles le habían estado guardando invisiblemente todo el tiempo, pero ahora se aparecieron a él porque tenía ante sí mayores peligros o temores que los que había afrontado hasta entonces.
En esa guerra y lucha de Jacob, Dios con él.
(V. 33:10) Esaú no tiene nada contra Jacob, milagrosamente.
Esaú fue amable, lloró, abrazó, perdonó y estuvo dispuesto a darle toda la ayuda necesaria y darle todo lo posible, en un gran servicio a Jacob.
Aunque el miedo estaba sobre la persona de Esaú porque le conocía su carácter; y lo que le hizo vio a Dios en Esaú.
El sentido es que Jacob había visto el favor y el perdón de Esaú como si fuesen el favor y el perdón de Dios mismo.
Jacob tuvo una señal bien clara de que Dios había aceptado sus oraciones en Peniel, nombre que le puso Jacob.
Depender de la oración, en todo lo que está a nuestro frente.
Aprendamos la oración constante en todas circunstancias.
Lo suficiente de Esaú era mucho; pero lo suficiente de Jacob es "todo."
Tiene todo en perspectiva (panorama, vista, claro y preciso y lo tendrá todo en posesión), cuando vaya al Cielo.
Para encontrar el bien había que tener una vida con Dios, constante.
Y luchó con él un varón.
Esaú le abre paso a Jacob, para llegar a la tierra prometida.
(Oseas 12:4-5)
Toma a su familia aparte y él se queda solo para presentar, sin distracción alguna, con mayor detalle y urgencia, sus preocupaciones y sus temores ante Dios en oración.
Mientras Jacob oraba con toda intensidad a Dios, un ángel le agarra y lucha con él.
(V. 29) Que se trata del Verbo…, una personificación visible del Hijo, el Ángel del pacto, con un nombre cuyo misterio no estaba aún maduro para ser revelado.
En forma visible, apareció para animar la mente y simpatizar con el sufrimiento de su piadoso siervo.
El propósito moral de ello fue el de avivar el espíritu abatido del patriarca y armarlo con la confianza en Dios, mientras esperaba las temidas escenas del día siguiente.
Las armas de Jacob fueron el lloro y el ruego.
El desánimo no había podido sacudir la fe de Jacob ni silenciar su oración.
Era una fuerza derivada de lo alto, no fue con fuerza propia.
Es evidente que Jacob era sabedor (conocer de algo) del carácter de aquel con quien contendía.
"No te dejaré, sino me bendices." (V. 26).
Al suplicar esta bendición, confiesa su inferioridad a pesar de que parecía tener superioridad en la pelea.
Ahora un hombre quebrantado entra a esa total humillación: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel. "El que lucha con Dios."
Ahora Jacob es el que lucha con Dios, Jacob el hombre astuto es ahora santificado, es con Dios que él ha de luchar en oración.
Has conquistado poder con Dios, así será con Dios.
No le dice su nombre, para que no se exaltara demasiado porque él no venció al ángel.
Bendecirle le fue al ángel, porque es mejor que el conocimiento de su nombre.
Ahora es Peniel, cara de Dios.
Es tener el honor de la libre y soberanía gracia de Dios.
Era decir: En este lugar vi a Dios, cara a cara y fue librada mi alma.
Aunque haya ido al sepulcro cojeando.
Le salió el sol cuando había pasado Peniel porque realmente le amanece el sol al alma que tiene íntima comunión con Dios.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
El Rostro De Dios
Génesis 32:23-32
“Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar, Peniel; porque dijo: Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma.”
Jacob se acostumbró a tener el rostro de Dios en la vista de su vida. Antes de encontrarse con Esaú, se quedó solo para presentar sus temores ante Dios en oración, luchó hasta que rayaba el alba y no soltó sin la bendición; allí, en Peniel, vio a Dios cara a cara. Estos son los puntos para la semana.
- Esaú venía a su encuentro, y seguía la riña de la primogenitura y la bendición. Pero los ángeles de Dios habían guardado a Jacob todo el tiempo, y ahora se le aparecieron ante un peligro mayor.
- Jacob tomó a su familia aparte y se quedó solo, para presentar sin distracción alguna sus preocupaciones y temores ante Dios. Aprendamos a depender de la oración constante en todas las circunstancias.
- Mientras oraba con toda intensidad, un varón luchó con él hasta rayar el alba. Las armas de Jacob fueron el lloro y el ruego, y su fuerza vino de lo alto, no de sí mismo.
- «No te dejaré, si no me bendices». Al suplicar la bendición, Jacob confesó su inferioridad aunque parecía tener superioridad en la pelea. El desánimo no pudo sacudir su fe ni silenciar su oración.
- Un hombre quebrantado recibe nombre nuevo: ya no Jacob, el astuto, sino Israel. Ahora es con Dios que ha de luchar en oración. El ángel no le dijo su nombre, para que no se exaltara.
- Peniel quiere decir cara de Dios. Le salió el sol al pasar Peniel, porque le amanece el sol al alma que tiene íntima comunión con Dios, aunque tenga que ir cojeando el resto del camino.
- Al otro día Esaú lo recibió llorando, lo abrazó y lo perdonó. Jacob vio en el favor de Esaú el favor de Dios mismo: la señal clara de que Dios había aceptado sus oraciones.
Antes de enfrentar la situación que más temes esta semana, apártate a solas con Dios en oración y preséntale todo tu temor, sin soltarlo hasta recibir Su bendición.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Lucha Hasta el Amanecer
Génesis 32:23-32
Para leer en voz alta con los niños
“Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar, Peniel; porque dijo: Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: Jacob dijo que en ese lugar vio a Dios cara a cara, y aun así su vida fue librada. Una noche, solo junto a un arroyo, Jacob luchó con un varón enviado por Dios hasta que salió el sol.
- Jacob tenía miedo porque iba a encontrarse con Esaú, a quien le había ganado la bendición. No sabía si Esaú seguía enojado con él.
- Entonces mandó a su familia al otro lado del arroyo y se quedó solo para orar. Cuando tienes miedo, lo mejor que puedes hacer es hablar con Dios.
- Esa noche un varón luchó con él hasta el amanecer. Jacob lloraba y rogaba, y le dijo: «No te dejaré, si no me bendices». ¡No se rindió!
- El varón le tocó la cadera, y desde ese día Jacob caminó cojeando. Encontrarse con Dios cambia a una persona, y a veces deja una marca para siempre.
- Dios le cambió el nombre: ya no Jacob, el astuto, sino Israel. Jacob dejó de confiar en sus trucos y aprendió a luchar con Dios en oración.
- Al otro día, Esaú corrió, lo abrazó, lloró y lo perdonó. Dios había contestado la oración de Jacob, y el sol salió sobre su vida.
¿Qué cosa te da miedo en estos días?
Esta semana, escoge un momento a solas cada día para hablarle a Dios de eso, sin rendirte.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
