La máxima autoridad, el rey de Egipto, ordena a las simples parteras de las hebreas instrucciones de matar a los niños hebreos. Israel los había llenado de temores por su multiplicación, sabiduría y fuerzas.
Mujeres de sencillez.
Temieron a Dios.
Ese temor las llevó a no hacer lo que el rey les ordenaba, pues entonces es obediencia.
Había una raya, ellas eran parteras, daban vida no eran asesinas.
Ellas no eran verdugos (ejercitar la pena de muerte).
La piadosa (misericordiosa, compasión) desobediencia de las parteras a tan impío mandato.
Temieron a Dios, consideraron su ley, temieron a su ira más que a la de Faraón y, por consiguiente, preservaron la vida de los que nacían varones.
La recompensa con que Dios les premió, "la atención" que tenían con su pueblo: Dios les hizo bien y en especial, les hizo casas, es decir, les hizo prosperar en sus familias y bendijo a sus hijos.
Desobedecen al rey para obedecer la ley más profunda de la vida.
Lo que somos para Dios: (Éxodo 19:5) "Ahora, pues, si diereis oído a mi voz y guardareis mi pacto, vosotros seréis "mi especial tesoro" sobre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra."
(Deuteronomio 5:29) ¡Quién diera que tuviesen tal corazón, que me temiesen y guardasen todos los días "todos mis mandamientos, para que a ellos y a sus hijos les fuese bien para siempre!"
(1 Reyes 3:14) Y si anduvieres en mis caminos, guardando mis estatutos y mis mandamientos, como anduvo David tu padre, "yo alargaré tus días."
(Santiago 1:25) Mas el que "mira atentamente" en la perfecta ley, la de la libertad y persevera en ella, "no siendo oidor olvidadizo", sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace.
Como contraste tenemos al hombre que mira atentamente a la palabra de Dios y que habitualmente la pone en práctica.
Su contemplación atenta y con meditación tiene resultados prácticos en su vida para la santificación obediente y fiel.
Para él, la Biblia es "la Ley perfecta de la libertad sin cadenas, ni pecado".
La ley perfecta, sus preceptos (orden, mandato) no son gravosos.
Le mandan hacer precisamente lo que "su nueva naturaleza gusta hacer."
Al obedecer, encuentra la verdadera libertad de las tradiciones humanas y de los razonamientos carnales.
La verdad lo libera.
Este es el hombre que "se beneficia de la Biblia."
No olvida lo que ha leído.
Más bien, trata de vivirlo en la práctica diaria.
Su "sencilla obediencia" "infantil" le trae una incalculable obediencia a su alma.
Éste será dichoso (plenamente satisfecho por gozar de tenerlo todo) en lo que hace.
(Hebreos 10:24 y 26) Pero pecar voluntariamente, deliberadamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad.
Ya no queda más sacrificio por los pecados.
(Hebreos10: 29) El pecado deliberado es un insulto grave al Hijo de Dios.
Es pisotear a Dios Padre quien lo "santificó" al "rociarle con la sangre del pacto, al Espíritu Santo a cuya gracia resiste.
Mayor castigo pues el privilegio ha sido mucho mayor.
Ha pisoteado al Hijo de Dios.
Negar toda necesidad de Cristo luego de haber estado con Él.
Ha tenido por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado.
Cuenta como inútil e impura la sangre de Cristo con la que fue ratificado (aprobado) en el Nuevo Pacto.
Él había sido separado por esta sangre a un puesto de privilegio externo.
Había sido santificado por medio de su asociación con la iglesia: se ora, oye la palabra, se santifica, pero no quiere decir que tú seas salvo.
Ha ultrajado al Espíritu de la gracia.
El espíritu de Dios lo había iluminado tocante a las buenas nuevas le había "convencido" de pecado y le había señalado a Cristo como el único Refugio del alma.
Pero él ha ultrajado al Espíritu de gracia menospreciándolo de una manera absoluta, a Él y a la salvación que ofrecía.
¡Saben! Las parteras no conocían esta ley, solo temían al Dios que le había tocado el corazón, para que no fueran capaz de tocar a los niños.
Obedecieron a Dios directamente.
(Apocalipsis 22:14) Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida y para entrar por las puertas en la ciudad.
Bienaventurados los que guardan sus mandamientos.
Los que escuchan la Palabra y la obedecen.
Cuando obedeces eres: Bienaventurados los que lavan sus ropas.
Tus obras son como el fruto y prueba de la salvación.
Solo los verdaderos creyentes tienen acceso al árbol de la vida y a la ciudad eterna.
Que se lamente el que no pudo llegar por tener al Hijo de Dios y tuvieron por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia.
Dos mujeres desconocedoras de tan grande ley y gracia pudieron disfrutar: Él prosperó sus familias, hizo bien a ellas.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
La Ley Más Profunda De La Vida
Éxodo 1:15-22
“Pero las parteras temieron a Dios, y no hicieron como les mandó el rey de Egipto, sino que preservaron la vida a los niños.”
La máxima autoridad, el rey de Egipto, ordenó a unas sencillas parteras matar a los niños hebreos. Ellas temieron a Dios más que a Faraón: daban vida, no eran verdugos, y desobedecieron al rey para obedecer la ley más profunda de la vida. Estos son los puntos para la semana.
- Israel había llenado de temores a Egipto por su multiplicación, su sabiduría y sus fuerzas. Por eso el rey mandó a las parteras de las hebreas: si es hijo, matadlo; si es hija, que viva.
- Había una raya: ellas eran parteras, daban vida, no eran asesinas. Temieron a Dios, consideraron Su ley y temieron Su ira más que la de Faraón, y preservaron la vida de los niños.
- Dios hizo bien a las parteras y prosperó sus familias. Premió la atención que tuvieron con Su pueblo: les hizo casas, es decir, las hizo prosperar y bendijo a sus hijos.
- Si diereis oído a mi voz y guardareis mi pacto, seréis mi especial tesoro. Dios quiere un corazón que le tema y guarde Sus mandamientos, para que a nosotros y a nuestros hijos nos vaya bien.
- Bienaventurado el que mira atentamente la ley perfecta de la libertad y no es oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra. No olvida lo que ha leído: trata de vivirlo en la práctica diaria.
- Pecar voluntariamente después de conocer la verdad es pisotear al Hijo de Dios, tener por inmunda la sangre del pacto y ultrajar al Espíritu de gracia. Oír la Palabra en la iglesia no quiere decir que uno sea salvo.
- Las parteras no conocían esta ley; solo temían al Dios que les tocó el corazón para que no fueran capaces de tocar a los niños. Bienaventurados los que guardan Sus mandamientos.
Escoge esta semana un mandato de la Palabra que ya conoces y no has puesto en práctica, y cúmplelo cada día: no seas oidor olvidadizo, sino hacedor.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Bebés Salvados en Egipto
Éxodo 1:15-22
Para leer en voz alta con los niños
“Pero las parteras temieron a Dios, y no hicieron como les mandó el rey de Egipto, sino que preservaron la vida a los niños.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: las parteras respetaban a Dios, y por eso no obedecieron al rey cuando les mandó hacer lo malo, y cuidaron a los bebés. Las parteras ayudaban a las mamás cuando nacían sus bebés, y el rey de Egipto les ordenó matar a los varoncitos hebreos.
- El rey de Egipto tenía miedo porque el pueblo de Israel crecía mucho. Por eso dio una orden terrible: que los bebés varones de los hebreos no vivieran.
- Dos parteras, Sifra y Fúa, eran mujeres sencillas. Pero sabían algo muy claro: ellas ayudaban a nacer, no a hacer daño. Había una raya que no iban a cruzar.
- Ellas temieron a Dios más que al rey. Obedecer a los mayores es bueno, pero si alguien te manda a hacer algo malo, primero está obedecer a Dios.
- Dios vio lo que hicieron y les hizo bien: bendijo sus casas y sus familias. Dios ve cuando haces lo correcto, aunque nadie más lo vea.
- La Biblia dice que es feliz el que oye la Palabra y la hace. No basta con escucharla en la iglesia: hay que vivirla en casa y en la escuela.
- Y cuidado: el que conoce lo bueno y aun así escoge hacer lo malo a propósito le está dando la espalda a Jesús. Eso es muy serio delante de Dios.
¿Qué harías si un amigo te pide hacer algo que no agrada a Dios?
Esta semana, practica decir «no» con respeto, como las parteras.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
