El salmista, abatido por la "enfermedad" y la "pena", se ve agobiado por pensamientos de incredulidad que decide ahogar para que no le venga ningún mal por expresarlos. Pero el silencio crea una pena (tristeza) insoportable, que por fin exige ser expresada y lo consigue en la oración (Salmos 39: 3-6), que es casi una queja y un suspiro por la muerte, o por lo menos un cuadro sin esperanza de la vida humana. C.H.S.
Dije:
Me he decidido.
Voy a hablar lo que está en mi mente que tanto me perturba (alterar el orden, molesta, provocar intranquilidad).
En su gran confusión, su mayor temor era que podría pecar; y por ello, busca la forma que más le garantice el evitarlo, su decisión callar.
Dije: "Velaré sobre mis pasos."
Se cuenta de un tal Pambo, un hombre bueno y bien intencionado que fue a ver a un amigo suyo y le pidió que le enseñara uno de los Salmos de David. El amigo le leyó este versículo. Pambo contestó: "Este versículo es bastante si lo aprendo bien." Diecinueve años más tarde dijo que durante todo aquel tiempo apenas había podido aprender aquel versículo. "Samuel Page"
"Para no pecar con mi lengua."
Los pecados de la lengua son muy graves; como las chispas del fuego, las palabras necias o vanas esparcidas pueden causar gran daño.
Si somos capaz de pronunciar palabras duras, palabras contra Dios en tiempos de depresión, el maligno y los impíos van a aprovecharlo y usarlas como justificación para sus vidas pecaminosas.
Si los propios hijos de un hombre murmuran o le faltan el respeto, no es de extrañar que la boca de los enemigos se halle llena de insultos. C.H.S.
La boca del hombre, aunque es solo un agujero pequeño puede contener un mundo de pecado.
Porque "no hay ningún pecado prohibido en la ley o en el Evangelio que no sea dicho por la lengua", pensando en el corazón o hecho en la vida.
¿No es, pues, casi tan difícil gobernar la lengua como gobernar al mundo? Reyner
Pondré a mi boca un freno, o más exactamente, un bozal o mordaza.
El bozal (según el original) es más efectivo que una brida (freno de caballo) pues impide hablar del todo.
David habría hecho bien resolviendo ser muy precavido en sus palabras, pero cuando tomó la decisión de guardar silencio total, incluso para el bien, es que tenía evidentemente "amargura en su alma".
El evitar una falta no nos debe llevar a otra.
La razón, el usar la lengua contra Dios es un pecado de comisión (acción de cometer), pero el no usarlo a Su favor es un pecado de omisión (abstención decir algo).
"En tanto que el impío esté delante de mí."
Esto modifica (diferente de cómo era antes) el carácter de su silencio y atenúa la crítica, porque el mal hombre va a usar mal incluso nuestras palabras más santas y no es bueno que echemos nuestras perlas delante de los puercos.
Los creyentes más firmes son probados por la incredulidad y el diablo conseguirá una gran victoria si publicaran sus dudas y vacilaciones.
Si yo tengo calentura, no hay razón para que procure contagiar al vecino.
Si hay alguien en algún modo enfermo, hay que poner el corazón en cuarentena y no permitir que nadie desembarque en el bote del habla hasta que tenga un certificado de salubridad (cualidad de lo que no es perjudicial para la salud), que está sano, C.H.S.
(Salmos 39:2) Enmudecí.
Se dice que hay siete clases de silencio:
a. Silencio estoico (capacidad o la fuerza de voluntad para controlar sus sentimientos o emociones, se mantiene firme ante la adversidad).
b. Silencio político o diplomático (servicio de su país, saber cómo solventar problemas, espera su turno, no interrumpe, optimista y evita los insultos).
c. Silencio necio (insiste en los propios errores, se aferra a ideas o posturas equivocadas, no sabe lo que tiene que hacer).
d. Silencio hosco (carácter cerrado, desagradable y que no gusta de relacionarse con los demás, áspero).
e. Silencio forzado (se hace con gran esfuerzo, sin comodidad ni naturalidad, falso, estudiado).
f. Silencio del desánimo (falta de ánimo, fuerza, energía para hacer, apatía).
g. Silencio santo, prudente.
Guardé silencio y me callé.
Un inválido al cual habían ordenado que tomara un par de tabletas, en vez de tragárselas de golpe, fue desplazándolas por la boca con la lengua para que se disolviera a pesar de ser muy amargas.
Alguien dijo: Los insultos y las calumnias de los adversarios son píldoras amargas; no todos entienden el arte de tragar sin mascar."
Para los cristianos, sin embargo, son saludables en varias formas. Les recuerdan su propia culpa; ponen a prueba su mansedumbre y paciencia; les muestran de qué deben guardarse; y al fin redundan en su honor y gloria a la vista de Aquel por quien han tenido que sufrir.
Con respecto a las píldoras de la calumnia, sin embargo, así como las otras, es aconsejable no ir diluyéndolas continuamente en la mente, o juzgarlas según la carne y la opinión del mundo. Esto va a incrementar (sea mayor, aumentar) su sabor amargo, lo extenderá por la lengua y llenará el corazón de animosidad en proporción (equilibrio, igualdad). La forma correcta de proceder es tragarlas, "guardar silencio y olvidar".
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
El Carácter Transitorio De La Vida Parte I
Salmos 39:1-13
“Yo dije: Atenderé a mis caminos, para no pecar con mi lengua; Guardaré mi boca con freno, en tanto que el impío esté delante de mí.”
Abatido por la enfermedad y la pena, el salmista decide callar sus pensamientos de incredulidad para no pecar con su lengua. Pero su silencio total, aun respecto de lo bueno, le agravó el dolor: evitar una falta no nos debe llevar a otra. Estos son los puntos para la semana.
- En su gran confusión, su mayor temor era pecar, y buscó la forma que más le garantizara evitarlo: callar. «Velaré sobre mis pasos» es un versículo que puede tomar años aprender bien.
- Los pecados de la lengua son muy graves: como las chispas del fuego, las palabras necias o vanas esparcidas causan gran daño. La boca es un agujero pequeño, pero puede contener un mundo de pecado.
- Si en tiempos de depresión decimos palabras duras contra Dios, el maligno y los impíos las usarán para justificar sus vidas pecaminosas. ¿No es casi tan difícil gobernar la lengua como gobernar al mundo?
- David se puso un bozal, que impide hablar del todo, y calló aun lo bueno: tenía amargura en su alma. Usar la lengua contra Dios es pecado de comisión; no usarla a su favor, pecado de omisión.
- «En tanto que el impío esté delante de mí»: el malo usará mal hasta nuestras palabras más santas. Si tienes calentura, no contagies al vecino: pon el corazón en cuarentena antes de publicar tus dudas.
- Hay silencios estoicos, diplomáticos, necios, hoscos, forzados y de desánimo; el que se busca es el silencio santo y prudente.
- Las calumnias son píldoras amargas: nos recuerdan nuestra culpa y prueban nuestra mansedumbre y paciencia. No hay que irlas disolviendo en la mente; lo correcto es tragarlas, guardar silencio y olvidar.
Cuando esta semana te llegue una crítica o una calumnia, no la repitas ni le des vueltas en la mente: trágala, guarda silencio y olvídala.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Un Bozal para la Boca
Salmos 39:1-13
Para leer en voz alta con los niños
“Yo dije: Atenderé a mis caminos, para no pecar con mi lengua; Guardaré mi boca con freno, en tanto que el impío esté delante de mí.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: David decidió cuidar su boca para no pecar con sus palabras, como quien le pone freno a un caballo. El estudio dice que David se puso algo más fuerte que un freno: un bozal, como el que no deja abrir la boca.
- David estaba enfermo y triste, y en su mente tenía pensamientos feos contra Dios. No quería decirlos, para no pecar con su boca.
- La boca es un hoyito pequeño, pero de ahí pueden salir muchas cosas malas. Una palabra fea es como una chispa: puede empezar un fuego grande.
- Si dices cosas feas contra Dios o contra tus papás, otros te van a oír y lo van a copiar. Dios oye cada palabra, aunque la digas bajito.
- Pero David se calló tanto que no decía ni lo bueno, y su tristeza se hizo más grande. Callar lo bueno también está mal: hay que usar la boca para hablar bien de Dios.
- Cuando alguien te dice algo feo, es como una pastilla amarga. No la mastiques pensando en ella todo el día: trágala, cállate y olvídala.
- Pídele a Dios que te ayude a saber cuándo hablar y cuándo callar. Ese es el silencio santo, el de la persona prudente.
¿Qué palabras salieron de tu boca hoy?
Esta semana, cada vez que te den ganas de decir algo feo, cierra la boca, cuenta hasta diez y di algo bueno.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
