El celo de Jehová debe estar en nuestras vidas. El que sigue a Dios el Padre sigue a Jesús porque Él es el
camino. ¿Cuánto es que amamos al Señor? Salmos 69:9 El celo es un fuego que consume, que quema, un fuego
que hay dentro de nuestras vidas, con la convicción de Aquel en quien hemos creído. Cuando en nosotros hay
una convicción de algo vivimos y morimos por eso. Cuando estamos firmes en lo que es nuestra convicción
nadie nos mueve aun por mucho que sople el viento en contra nuestra nada nos mueve.
La palabra es sumamente pura. Versículo 140 Los caminos torcidos y malos que toman algunos creyentes,
les serán de gran amargura. Nunca se aventura alguien a pecar sin sufrir grandes pérdidas. No se puede olvidar
que hay terribles consecuencias para el que escoge el curso de pecar; tendrá grandes pérdidas. Pablo vivió una
vida metido constantemente en quebranto. Su único gozo era la iglesia porque no tenía a nadie más. Tenia un
gran amor por el Señor que lo había elegido. Predicó las leyes de Dios con cadenas. Pero hermano, el orgullo
está a la puerta para todos y cuando alguien lo hace suyo deja de ver la Palabra de Dios pura.
El anciano sacerdote Elí, por su mucha negligencia perdió el arca de Dios. El arca fue capturada por los
filisteos. 1 Samuel 4:18 Y sus hijos murieron en la batalla. El pueblo de Israel perdió la presencia de Dios,
perdió lo santo. Elí mismo se desnucó en su caída. Decidió Elí que el celo de Jehová no fuera lo que lo
quemara. Hermano, cuando somos fieles a Dios y nos decidimos por el celo de Jehová, no perdemos nada, sino
que ganamos. Dios añadirá, pero no olvidemos que lo primero no es lo que Él añade, sino el amar su Palabra
que es pura. ¿Por qué hemos de negociar la palabra pura del Señor y cambiarla o contradecirla? El que lo hace
es porque el celo de Dios no está en su vida. El Celo por la casa de Dios está en nosotros cuando levantamos
nuestras manos para bendecirlo, cuando nos metemos en oración y en ayuno, cuando estamos en sus atrios.
Cuando nos hemos determinado a amar a Dios, nos detenemos a ver lo que está malo para corregirlo. Lo que
está malo nos viene a destruir, acondicionando nuestras vidas para que nos pongamos tibios. Se escoge el hacer
silencio y callar las cosas por miedo a perder amistades, etc. Pero hermano, a Dios vamos a comparecer solos.
El celo que nos consume es el que nos ayuda y no nos permite esconder nada sino enfrentarlo, decirlo. Este celo
nos quema, nos abraza el alma, el corazón. El que dice que usa el silencio por prudencia, en realidad lo usa por
cobardía. Nosotros tenemos que decir la verdad aunque se levanten en contra nuestra. Dios es fiel y nadie nos
tocará. El que oculta el pecado no tendrá bien por ningún lado, no prosperará. Proverbios 28: 13
La vida es para lucharla y no para simpatizar con el mal; por eso no podemos pretender que todos nos amen.
Si el celo de Jehová todavía no está en nuestras vidas nos vendemos fácilmente. A David el pecado le trajo
grandes tragedias. Cuando los hijos no tienen el celo de Jehová les llegan las tragedias, muchas cosas malas
querrán llegar con un dolor violento que destroza, para días y toda una vida de tristeza y lamento. Cuando
tenemos amor y celo por la casa de Dios tendremos una ira santa que nos pone a batallar.
Segú.'1 p::i.san los días, ?.lgunos se enfrían y en vez de aumentar el fuego del celo por la casa de Dios lo que
hace es que les mengua y se alejan de Dios. Aflicción y angustia debe apoderarse del que tiene celo por la casa
de Dios. Versículo 143 El que se olvida de la Palabra de Dios será nuestro enemigo. Versículo 139 Este no
tiene el mismo sentir ni ama lo mismo que amamos. Si en nosotros hay celo los nuestros conocerán a Dios.
Juan 2:17 Salmos 69:9 Jesús dijo que no contaminaran la casa de Dios convirtiéndola en casa de mercado.
Jesús lo ve todo. Tontos y desechados son los hombres que no le temen. Ahí vemos que el sumo sacerdote y los
levitas que estaban allí no vieron el mal en la casa de Dios, porque estaban acondicionados por los que les
rodeaban. Pero, Jesús veía lo que había en el corazón de cada uno. A Dios no se le da lo peor, la basura, las
migajas. Una oveja que tiene celo tiene los derechos de bendición de un pastor. Miremos lo que vamos a
recoger: tragedia o bendición. A Jesús no le importaba lo que pensara la gente sino que el fuego por la casa de
Dios lo consumía. ¿Cuánto fuego hay en nosotros? El fuego no está solamente cuando hablamos las lenguas, es
el fuego en nuestros corazones por la casa de Dios y eso cuenta. Es celar cada asunto, cada área, cada pedazo de
la Iglesia. Porque en cada pedazo del altar se ha posado y se derrama la gloria de Dios.
A veces algunos dejan el ministerio del altar por cualquier excusa, por un nuevo trabajo o por muchos otros
compromisos. La pena es que no se lucha. Cuando hay fuego por la casa de Dios no se debe pensar mucho, lo
que se debe hacer es actuar rápidamente a favor de Dios para que no llegue la tragedia� Hay que llenarse de ese
fuego con la misma fuerza que hubo en Jesús en Juan 2:15, hay que echar el mal con azotes inmediatamente. El
padre que ama reprende y corrige. Cuando se corrige se nota el cambio en las vidas.
2 Corintios 11:2 Nos vamos a presentar a Jesús puros. Dios no se olvida de la pureza y del orden, pero
nosotros sí. Dios nunca romperá el orden de la Iglesia. Entonces, ¿por qué no lo conocen algunos? Todo
pasará, pero tenemos que entender que nos vamos a presentar a Dios como una virgen pura, no contaminada.
Como una virgen que no se enreda amando lo necio de este mundo, ni que le da a Dios las migajas, sino lo
mejor. Pablo le escribía a los corintios porque los celaba. Cuando no hay fuego no hay miedo ni preocupación
por saber cuando podría ser el rapto de la Iglesia. Pablo tenía preocupación de todo lo falso que se levantaba
para sembrar mal a aquellos hermanos corintios. Su pasión y su fuego era por el celo por la iglesia.
I Corintios 6:2 Si los santos hemos de juzgar al mundo, entonces ¿cómo no juzgar lo que está mal ahora?
Hoy día en muchos no hay fuego, ni celo, no hay indignación, ni ira por el mal. Hay que dar los azotes y no se
hace, y para peor se le lleva a Dios las migajas. Desconocer el celo por la casa de Dios es pecado para nosotros.
También es pecado para el sacerdote que se tiene que comer lo contaminado que se le trae como ofrenda
contaminada a Dios. Es responsabilidad de los pastores presentar al pueblo como una iglesia pura y sin
contaminación. No como una iglesia adúltera y manchada, que el día del levantamiento se vaya a quedar.
Aprendamos lo que es el celo por la casa de Jehová, para que se levante como una Iglesia pura. El tiempo es
corto y hay mucho que hacer. Lo que es santo se respeta y se cuida con celo. Ser desechados por Dios es una
gran tragedia y maldición. Esto no es para una novia que es guardada con celo para Dios, que es guardada para
m1e conserve su fidelicfad v nnreza. Adehmte hermano. sé celoso nor la casa de Dios como lo es Jesús. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
El Celo De Tu Casa Me Consume
Salmos 119:139
“Mi celo me ha consumido, porque mis enemigos se olvidaron de tus palabras.”
El celo de Jehová es un fuego que consume por dentro, la convicción de Aquel en quien hemos creído: cuando está firme, nadie nos mueve. Se ve en amar la Palabra pura, no callar el mal y cuidar la casa de Dios. Estos son los puntos para la semana.
- La Palabra de Dios es sumamente pura, y el que tiene celo no la negocia ni la contradice. El orgullo está a la puerta para todos, y el que lo hace suyo deja de verla pura.
- Elí, por su negligencia, perdió el arca: sus hijos murieron en la batalla, Israel perdió la presencia de Dios y él se desnucó al caer. Decidió que el celo de Jehová no lo quemara.
- El que calla el mal por miedo a perder amistades dice que es prudencia, pero en realidad es cobardía. A Dios vamos a comparecer solos, y el que oculta su pecado no prosperará (Proverbios 28:13).
- Según pasan los días, algunos se enfrían y se alejan. El celo por la casa de Dios se ve cuando levantamos las manos para bendecirlo, en la oración y el ayuno, y cuando estamos en sus atrios.
- Jesús echó a los mercaderes del templo porque el celo de la casa de Dios lo consumía, sin importarle lo que pensara la gente. A Dios no se le da lo peor ni las migajas.
- Cuando hay fuego por la casa de Dios no se piensa mucho: se actúa rápido para que no llegue la tragedia. La pena es que algunos dejan el ministerio del altar por cualquier excusa y no luchan.
- Nos vamos a presentar a Cristo como una virgen pura (2 Corintios 11:2), que no se enreda amando lo necio de este mundo. Lo santo se respeta y se cuida con celo.
Escoge un área de la casa de Dios que has descuidado —la oración, el ayuno o tu lugar en el altar— y vuelve a ella esta semana con todo el corazón.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Mesas Volcadas en el Templo
Salmos 119:139
Para leer en voz alta con los niños
“Mi celo me ha consumido, porque mis enemigos se olvidaron de tus palabras.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: el que escribió este salmo sentía un fuego por dentro porque otros olvidaban lo que Dios dice. Jesús sintió ese fuego cuando vio la casa de Dios convertida en un mercado, y echó fuera a los que vendían.
- El celo es como un fuego en el corazón: te hace amar tanto a Dios y a su casa que nadie te puede mover de lo que crees.
- Elí era sacerdote, pero fue descuidado con las cosas de Dios. Por su descuido se perdió el arca de Dios y a su familia le llegó la tragedia. Descuidar lo de Dios trae consecuencias.
- Si ves algo malo, no te quedes callado por miedo a que tus amigos se enojen. Dios lo ve todo, y al que esconde lo malo no le va bien.
- Jesús no dejó que convirtieran la casa de Dios en un mercado. A Él no le importó lo que pensara la gente, porque amaba la casa de su Padre.
- A Dios no se le da lo que sobra. Cuando oras, cantas o ayudas en la iglesia, dale lo mejor que tienes, no las migajas.
- Cuida la iglesia como algo santo, porque en cada pedazo del altar Dios ha derramado su gloria. Cuando llegues, pórtate como quien entra a la casa de Dios.
¿Qué cosa de la iglesia puedes cuidar con cariño?
Esta semana, cuando estés en el culto, dale a Dios lo mejor: canta y ora con todo el corazón, sin distraerte.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
