En la Biblia ser manso no significa ser débil. El manso tiene una gran "fuerza interior" que "le permite poner su voluntad y sus reacciones bajo el control de Dios con total confianza." No se deja llevar por sus emociones ni reacciona sin control ante una situación. Más bien vive bajo "el dominio del Espíritu Santo" permitiéndole que le muestre lo que debe hablar o hacer ante un suceso o una persona en específico.
Humilde, modesto, desconfiado de sí y que tiene puesta toda su confianza en la toda suficiencia de Dios.
Este hermano debe gloriarse en su exaltación: por pequeño que parezca a los ojos de los demás y aún a los suyos propios, su posición es alta a los ojos de Dios, pues es rico en riquezas espirituales.
Es una persona moral (normas, valores, correcto, bueno), "consecuencias de las pruebas" y "de la posesión (poseer) de la sabiduría."
(Santiago 1:10) El rico, en que es humillado espiritualmente.
De modo que "la gracia iguala a ambos ante Dios" y con respecto a la aprobación divina están al mismo nivel: el pobre que está demasiado bajo es exaltado; el rico que está demasiado alto es humillado; lo cual es para ambos motivo de gloria o gozo.
El rico puede regocijarse de haber sido humillado.
(Santiago 1:11) Cuando sopla el viento en el fuerte y autoritario sol: La hierba se seca, su flor se cae.
Ni el sol ni el viento abrasador pueden afectar "los valores espirituales."
Así, la misma gracia que exalta a los humildes humilla a los ricos.
Ambas cosas son causa de regocijo.
No se trata, pues, de la conducta del creyente rico, que se supone correcta, sino de sus negocios, esto es, de sus asuntos comerciales, de sus especulaciones financieras.
Esto es lo que, del rico, se marchita; entonces el rico, llega a gloriarse en su humillación, pues la pérdida de las riquezas materiales le hace reflexionar sobre el valor inestimable de "las riquezas espirituales."
El manso es humilde.
(Lucas 22:26) Disputa sobre quién de ellos sería el mayor.
Los reyes de las naciones se enseñorean (dominar, hacerse señor y dueño) de ellos (las vidas).
El que dirige, como el que sirve.
¡Es una terrible denuncia contra el corazón humano que inmediatamente después de la Cena del Señor los discípulos discutiesen "entre ellos" acerca de quién de ellos era el mayor!
En la estima de los hombres, es mayor ser invitado a una comida que servirla.
Pero el Señor Jesús vino como siervo de los hombres y todos los que quisiesen seguirle deberían imitarle en esto.
(Romanos 12:3) Pablo va a tratar "por la gracia que le había sido dada a él como apóstol del Señor Jesús.
Primero dice que no hay nada en el Evangelio que pueda alentar a nadie a tener un complejo (cuando se cree poseedora de cierto talento) de superioridad.
Esto es lo más del ser humano.
Nos apremia (nos demos prisa) a ser humildes en el ejercicio de nuestros dones.
Nunca deberíamos tener ideas exageradas de nuestra propia importancia.
Tampoco deberíamos tener envidia de los demás.
Más bien, deberíamos darnos cuenta de que cada persona es única y de que todos tenemos una importante función que llevar a cabo para "nuestro Señor."
Cada cual quiere el mismo lugar de preferencia; por tal razón, pocos pueden ocuparlo para el Señor.
Deberíamos sentirnos felices en el lugar que "Dios repartió a cada uno en el cuerpo y deberíamos tratar de ejercitar nuestros dones con toda la energía que Dios suple.
Santiago (4:10) "Humillaos delante del Señor y Él os exaltará.
Deberíamos "humillarnos" si somos mansos, delante del Señor.
Si tomamos con honradez nuestro puesto en el polvo a Sus pies, Él nos exaltará "a su debido tiempo."
Cuando se ha aprendido.
Así, pues, es como deberíamos responder cuando el Señor nos expone a nosotros mismos. Pero demasiadas veces no es este el caso. A veces, por ejemplo, estamos en una reunión y Dios nos habla fuerte al corazón. Somos movidos por el momento y llenos de buenas resoluciones. Pero cuando termina la reunión, la gente se dedica a una conversación animada y trivial. Toda la atmósfera del servicio queda dispersada, "se disipa el poder", y queda apagado el Espíritu de Dios.
(1 Pedro 5:5) Jóvenes, aprendan del que lleva vida con Dios, que toma años y años.
Aquel que tiene años de experiencia en Dios y deja ver su amor, entrega y se ha puesto el delantal de la humildad.
En años, muchos lo que buscan es vanagloria, nada que dar de humildad.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
