Mega Zoé
Estudio #1224Iglesia en las casas

Es Una Perla

Es Una Perla enseña a perseverar en la oración y caminar con sabiduría espiritual.

Antiguo TestamentoSalmos5 min lectura

Cuando la mente no puede hallar palabras, este Salmos nos puede ayudar. David lo escribe cuando ya ha llegado al trono. Se puede dar a entender que el Salmos David lo escribió durante su exilio forzado del tabernáculo, que le era a David "la visible residencia de Dios"; si es así, se ha sugerido que el tiempo que corresponde a su creación es el de la rebelión de Absalón. Rebelión que lo llevó a una muerte trágica dada por Joab, David no quería tal desgracia. El justo que alguien lo expulsa de lo santo regresará al trono de la gracia.

Oye, Oh Dios mi clamor.

David estaba en una necesidad extrema: clama, levanta su voz.

No se puede hacer silencio, por la amargura en el día que se es despreciado por los amados y cercanos.

Los falsos fariseos o supuestos creyentes pueden descansar en sus oraciones; los verdaderos creyentes están "deseosos de obtener una respuesta a las suyas".

Los que hacen lo suyo en rituales pueden estar satisfechos cuando han "dicho y cantado" sus letanías (algo que se repite breve, orden) y demás rituales, pero los hijos "vivos" de Dios nunca van a "reposar" "hasta que sus súplicas hayan entrado en los oídos del Señor Dios."

"A mi oración atiende".

Tu oración son cánticos a gritos a los oídos de Dios, que se Le hacen agradables y deleitosos.

(V.2) Desde el cabo (principio extremo o punta) de la tierra clamaré a ti…

Ningún punto es demasiado árido "ninguna condición demasiado deplorable (desastroso, detestable); sea el fin del mundo o el fin de la vida, "la oración siempre está disponible". ¡Hermoso Jesús!

El orar en ciertas circunstancias requiere resolución (resolver, solución) y el Salmista lo expresa aquí: "Clamaré".

Era una resolución sabia, porque "si hubiera cesado de orar" "habría pasado a ser una víctima de la desesperación", "el hombre llega a su fin cuando pone fin a sus oraciones".

Cuando mi corazón desmaye.

Es difícil orar cuando el mismo corazón está ahogándose; pese a todo, el hombre que tiene gracia suplica mejor en estas ocasiones.

La tribulación nos acerca a Dios y acerca a Dios hacia nosotros.

Los grandes triunfos de la fe son conseguidos en medio de las pruebas más difíciles.

Sabes hermano: cuando todo se te ha caído encima, la aflicción está sobre uno; me rodea como una nube, se me traga como el mar, me encierra en su espesa oscuridad; con todo Dios está cerca, "bastante cerca para oír mi voz y yo clamaré a Él". C.H.S.

Cuando la actividad del corazón se paraliza, aunque sea temporalmente, todos los miembros lo sienten, hay un escalofrío que hace vibrar cada miembro; Satanás lo sabe bien y así todos sus ataques son ataques al corazón, esfuerzo para paralizar la misma "fuente de la vida".

Entonces David dice: llévame a la roca que es más alta que yo.

Llévame a ti, aunque me parece imposible por Tu grandeza.

Hubo un tiempo cuando estábamos tan asombrados por causa del pecado en nuestra alma, que, aunque sabíamos que el Señor Jesús era la salvación segura de los pecados, con todo, no podíamos acudir a Él por causa de nuestras dudas.

La imagen que presenta es la de uno que ha sido sorprendido por la marea y que se apresura por llegar a un punto más alto y, no obstante, a cada paso ve que las olas se le están acercando; oye su rugido y la arena se hunde bajo sus pies, unos minutos más y las olas le habrán alcanzado; la desesperación se apodera de su corazón; cuando en la misma profundidad de su agonía, "ve una roca por encima de las olas."

"¡Oh, si pudiera alcanzar esta roca estaría a salvo!"

Y entonces viene el clamor agonizante a Aquel que puede salvarle: llévame a la roca que es inaccesible (B.C.), (imposible) para mí.

(V.3) Porque Tú eres mi refugio y torre fuerte delante del enemigo.

La experiencia alimenta, nutre la fe.

Lo que vivimos nos da experiencia y hay un crecimiento en la fe, escondido no crece la fe.

Es inefablemente dulce (no se puede describir ni explicar, es algo tan fuera de lo normal que las palabras no logran explicarlo) recordar la bondad del Señor en nuestros días pasados, porque Él es inmutable: por tanto, sigue guardándonos de todo mal.

(V.4) Yo habitaré en tu tabernáculo para siempre.

Los que residen en las tiendas de Jehová han de ser "más enviados", "que los príncipes que viven en los pabellones de los reyes"; ¿Dónde vives?

Lo mejor de todo es que nuestra residencia con Dios no es para un periodo limitado, sino para siempre; sí, por los siglos de los siglos, para el tiempo y la eternidad; este es nuestro privilegio más alto y más celestial: "Habitaré en tu tabernáculo para siempre".

"Estaré seguro bajo la cubierta de tus alas".

Oh, si tuviéramos más confianza; "no puede quedar más claro: bajo una protección así nuestro reposo será ininterrumpido (que no ha sido interrumpido, que es continuo).

(V.5) Porque tú, oh, Dios, has oído mis votos.

Dios es testigo de todos nuestros votos (promesas), de todos nuestros buenos propósitos y de todas nuestras solemnes (grandioso, majestuosos) promesas de obediencia.

Lo que Le he dicho o prometido a Dios lo cumpliré, no puedo pasar por alto las promesas que le he hecho a Dios porque si prometemos, en el día malo nada me avergonzará.

Dios escuchó su clamor y obediencia, sus votos y Dios le ha dado respuesta favorable, pues me has dado la herencia que otorgas a los que temen tu nombre.

Al no temer no cumples tus votos no tienes nada: no necesitamos desear mejor herencia que la de "aquellos que temen a Dios".

(V.8) Así cantaré tu nombre para siempre.

Jamás, jamás pensó David apartar su corazón de su agradecimiento a Dios.

Entre nuestras súplicas y nuestros votos debe haber un paralelismo.

No podemos saltar en la oración y cojear en nuestros votos.

Cada día cumplir en el pacto que hemos hecho a Dios. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz