La Oración de Esdras de confesar los pecados de Israel. Dios llama a Abraham, lo saca de Ur de los Caldeos, para entregarle a Canaán. Liberta a sus padres de Egipto. Divide el mar y pasaron en seco. Columna de nube los guiaba de día, columna de fuego de noche. En el monte de Sinaí descendió y habló y le dio mandamientos buenos. Les dio el pan del cielo, pero ellos (V.16) fueron soberbios y endurecieron su cerviz, no escucharon sus mandamientos. (V.31) Más por Tus misericordias no los consumiste. Nuestros reyes, nuestros príncipes (V.34), nuestros sacerdotes y nuestros padres no pusieron por obra Tu ley, "ni atendieron a Tus mandamientos y a Tus testimonios con que les amonestabas.
Y ellos en su reino y "en tu mucho bien que le diste".
No te sirvieron, ni se convirtieron de sus malas obras.
Tierra espaciosa y fértil que Le entregó.
No Te sirvieron.
Ni se convirtieron de sus malas obras. (cambiaron hacer de una cosa otra distinta).
La oración y la confesión, aun siendo tan importante no pueden sustituir a la obediencia.
(Mateo 7:24) Escuchar y no hacer, lo que es la desobediencia.
El que escucha Sus palabras y no las pone por obra es como un hombre insensato (la sensatez es el que muestra buen juicio, prudencia y madurez en sus actos y decisiones. Insensato= es imprudente e inmaduro en sus actos, falto de sabiduría}.
Es aquel que hace su casa (su vida) en arena.
Es aquel hombre que no podrá resistir frente a las tormentas de la adversidad (desgracia, sufrimiento, tragedia).
Saber cuándo desciende la lluvia y soplan los vientos, entonces la casa cae; la razón, no hay una base sólida.
Así es el insensato rehúsa arrepentirse y rechaza a Jesús como única esperanza de salvación.
El prudente pone toda su confianza en la Roca, Jesucristo, como Señor y Salvador.
(Mateo 25:25-27) Deja de enterrar lo que Dios te ha regalado.
Es fácil esconder lo de Dios con excusas: juzga al Señor como duro, que recoge lo que no le pertenece, le tiene miedo y le devuelve, porque juzgó a su Amo como cruel.
Un buen negociante de la vida "sabe las reglas, no es tonto, pero el de vagancia, lentitud, ocio aprende la defensa y hablar para dar la miseria de las vanas excusas.
Dios sabe bien a quién le da.
Si tal era su pensamiento de su señor por qué no tomó la medida entonces de llevarlo al banco para los intereses.
Si esta es la clase de señor que pensaba que soy, tanta más razón para poner tu talento en marcha.
Sus palabras le condenan, no lo excusan.
Así que, su señor no está de acuerdo con sus acusaciones.
(Lucas 12:47, 48) Se establece un principio fundamental con respecto a todo el servicio.
Este principio es que cuanto mayor sea el privilegio, tanto mayor es la responsabilidad.
Para los creyentes, esto significa que habrá grados de recompensas en el cielo.
Los que han llegado a conocer la "voluntad" de Dios tal como se revela en las Escrituras están bajo una gran responsabilidad de obedecerlas.
Se les "ha dado mucho; mucho se les exigirá".
(Santiago 2:14) Santiago insiste en que una fe que no resulta en buenas obras no puede salvar.
Hay dos claves que son de gran ayuda para comprender este versículo.
Primero, Santiago nos dice: "De qué sirve que un hombre tenga fe…"
Lo que dice en sí es: ¿De qué sirve que alguien diga que tiene fe…?
En otras palabras, no se trata de que un hombre "tenga" realmente fe, pero que no esté verdaderamente salvado.
Santiago está describiendo al hombre que no tiene más que una profesión de fe.
Dice que tiene fe, pero no hay nada en su vida que lo demuestre.
¿Acaso podrá esa fe salvarlo?
¿Puede salvar esa clase de fe?
"Se está refiriendo a una "pretendida" fe que no está respaldada por "buenas obras".
Una fe así no vale para nada.
Es todo palabras, y nada más.
(Santiago 4:17) El pecado está pues, en aquel que sabe hacer lo bueno y no lo hace.
Hacer lo bueno es incluir a Dios en cada aspecto de nuestras vidas, vivir cada momento en dependencia de Él.
Si sabemos que debemos hacer esto, y no lo hacemos, evidentemente estamos pecando.
En todas las áreas de la vida, la oportunidad para "hacer lo bueno" nos hace responsables de hacerlo."
Si sabemos lo que es bueno, estamos en la obligación de vivir bajo esta luz.
Dejar de hacer lo bueno es pecado "contra Dios, contra nuestro "prójimo" y contra nosotros mismos. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
