Mega Zoé
Estudio #1245Iglesia en las casas

Agradar A Dios Lo Que Debemos Saber

Agradar A Dios Lo Que Debemos Saber llama a perseverar en la oración y permanecer en la verdad.

Antiguo TestamentoDeuteronomio4 min lectura

Cuando nos convertimos a Dios con todo el corazón y con toda el alma. Solo hay algo sencillo que hacer: que obedezca y se pueda ver la sencillez y facilidad con que Dios trabaja con el hombre caído en la tierra. Nada es complicado cuando venimos al Señor, lo complicado es la triste naturaleza caída. Es una mente dañada con vanidad, rebelión, odio, contienda, envidia, demás cosas que se acumulan en la mente.

Moisés les dice que se den prisa en "obedecer".

Atiendan a la sencillez y facilidad del mandamiento.

Quien hace la cosa imposible es el hombre, que tiene la mente dañada con lo que bien se le antoja, es tu problema no es la verdad, "la verdad" la ha dado Dios.

No debemos tener nunca, pero nunca, lo que debemos hacer en Sus mandamientos, dudas jamás, todo está dicho por voz del mismo Dios en las Escrituras.

"No es demasiado difícil".

El pueblo de Israel nunca pudo alegar, para excusar la desobediencia y en el tiempo de la gracia también.

Dios nunca nos da mandamientos que no podamos cumplir, ni entender.

Nada de lo que Dios espera de nuestras vidas está fuera de la vida cotidiana: Ej.: Dios nos manda que amemos como tú te amas.

No está demasiado (V. 11) alto para ti como para que tengas que enviar mensajeros al Cielo, para investigar, examinar lo que debemos hacer para agradar a Dios, ni necesitas "ir al otro lado del mar (V. 12) ni en otro país, es fácil saber qué tenemos que hacer cada uno, no busquemos lo que para otros tienen éxito, Dios es sencillo para educarnos y llevarnos, los complicados somos nosotros por lo que tenemos en el cerebro.

Para nuestras vidas un mayor privilegio, porque, además de eso, nuestro corazón es morada de la Trinidad y Deidad (Juan 14:17, 23).

Moisés concluye (finaliza) ahora con una luz muy brillante y con un fuego muy ardiente, para que, si es posible, todo lo que ha dicho tenga entrada en el entendimiento y en el corazón de este pueblo tan endurecido.

(V. 15) "Yo he puesto delante de ti" el camino para obtener todo el bien que deseas y evitar "toda la miseria que temes", camina no en ti, sino en lo que Dios te ha dicho.

Hermano: Obedece y todo te saldrá bien, sin que eches en falta nada.

En nuestra humanidad somos movidos y regidos (guiados) en nuestras acciones por una de estas dos grandes fuerzas: la "esperanza" o el miedo.

Tú decides: La esperanza de obtener el bien y el miedo de ser atrapado por el mal.

Ahora (V. 16-18) bien le dice Moisés: si quieres ser atraído a obedecer por la esperanza segura de obtener así grandes ventajas: para que vivas y seas multiplicado y Jehová tu Dios te bendiga en la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella.

O ser constreñido (obligar) a obedecer por la no menos segura ruina en caso de que desobedezcas.

(V. 17) "Si el corazón se apartare y no oyeres".

No tendrán excusa para defensa.

Entonces perecerán (llegan a su fin); no prolongareis (que dure más) días sobre la tierra que van a estar, pasando el Jordán, para estar en ella.

¿Cuánto podían vivir?

Ahora el que se aleja, sus días son cortados de la tierra que tanto aman.

Ahora Moisés le da a escoger: la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia.

Cuando decides lo mundano, haces que tus hijos se pierdan igual que tú, le llevas maldición en vez de la bendición del soberano Dios.

El que prefiere las tinieblas a la luz. (Salmos 3:8, Juan 3:19)

Los rabinos judíos tienen una máxima que dice: Todo está en las manos de Dios, excepto el temor de Dios tiene que quererlo el hombre.

Y otra máxima (principio, regla) judía dice: Someter nuestra voluntad a la voluntad de nuestro Padre que está en los Cielos es el gran objetivo de la vida del hombre sobre la tierra: ¿Será tu objetivo en la tierra? (el fin al que se desea llegar a la meta que se pretende lograr. (Juan 4:34).

Es cierto que, sin la gracia, no podemos hacer nada (Juan 15:5), pero también es verdad, que, sin nuestra colaboración, la gracia queda estéril. (1 Corintios 15:10).

Moisés le dice, en pocas palabras cuál es su deber: amar a Dios; amarle como "al Dios que es Señor de todo y lo "más amable" de todo; y amarle como a su Dios, el Dios del pacto de ellos: "Él es vida para ti y prolongación de tus días. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz