Cuán importante es que guardemos nuestras almas. A veces desconocemos lo importante que es. Es con
paciencia que guardamos nuestras almas. Es el alma el alimento de la vida. No lo es el cuerpo sino lo invisible, el
alma, lo que nadie ve de nosotros. Sepamos que somos almas. Jesús encontró nuestras almas perdidas y nos libró,
lo hizo con su muerte. El se encargó de mi alma. El alma es lo inmaterial, lo que no se puede ver, es el asiento de
los sentimientos y la voluntad del hombre. A veces confundimos lo que es el alma y el espíritu porque son
parecidos. 1 Tesalonicenses 5: 23 Pero el espíritu es más elevado porque le gusta buscar más a Dios, pero el
alma busca más a la carne porque ahí es donde se asientan los sentimientos, nuestra personalidad. ¡Cuánto
cuidado tenemos que tener con nuestras almas! Esta es la que siente, la que desea. La guardaré del mal.
Mateo 22:37 Es en el alma donde se asientan nuestros deseos, todo lo que nos hace sentir y nos hace
conmover. Por eso, tenemos que amar a Dios y amarlo �on toda el alma. Cuando logramos amar a Dios con toda
el alma logramos vencer. A veces se busca a Dios por razones personales: porque hay problemas, necesidades,
etc., pero no es que se busca a Di�os para amarlo con toda nuestra alma, que es lo que debe ser. Sucede que el alma
es voluntariosa. Pero, cuando nuestra alma desea amar a Dios con todas nuestras fuerzas entonces buscaremos a
Dios donde El está. Tenemos que ser capaces de amar a Dios con toda nuestra alma, es ahí donde está el aliento
de vida. No vamos a vivir para nadie más sino para El. Jesús es la vida y sin Él perecemos.
1 Pedro 1:9 "Obteniendo el fin de nuestra fe que es la salvación de vuestras almas." Podemos desear, poseer
todo, pero si perdemos nuestras almas vamos a una condenación eterna. Tenemos que conservar nuestra alma más
que nada. Luchemos por la salvación de nuestra alma. A veces también nos olvidamos que nuestro cuerpo tiene
que ser para Cristo. Tenemos que conservar nuestra alma limpia para el día del rapto. 1 Tesalonicenses 5: 23
Convertirse es apartarse del mal, es desear conservar el alma limpia y el cuerpo y conservarlos para el Dios
tres veces Santo. Habiendo purificado nuestras almas siendo obedientes mediante el Espíritu. Para que el Espíritu
Santo more en nosotros tenemos que cuidar nuestra alma y ser obedientes a la verdad que hemos conocido.
Tenemos que caminar en mucha obediencia, no es fácil. Purifiquemos el alma en obediencia. Ser obediente es,
cumplir con los decretos y mandamientos. ¡Cómo hay que luchar para que el alma se conserve limpia! Por eso
batallamos en oración en búsqueda. La verdadera fe de un creyente es obedecer. Somos peregrinos, estamos en
esta tierra por poco tiempo. No nos apeguemos a este mundo. Busquemos el Cielo, miremos arriba a Dios.
I Pedro 2:11 No nos vamos a levantar con el Señor con un cuerpo contaminado. Y en el alma se asientan los
deseos. Como somos extranjeros aquí en esta tierra hay una guerra, una batalla con nuestro cuerpo y el alma. Si
'
estamos concientes que estamos en una guerra no nos contaminamos con este mundo que nos arrastra para
destruimos, pues si el alma se pierde pasará la eternidad en el Infierno. Pero, nosotros tenemos moradas en el
Cielo, vestidos nuevos, nombre nuevo, galardones, coronas, y nada de eso se ha de despreciar.
Hay cosas que están a nuestro alcance hacer y no convienen, si las hacemos luego nos hacen sentir mal.
Nuestra alma es muy valiosa para Dios. El la quiere perfeccionar, nos la dio Dios y quiere que se la devolvamos,
entregándosela para el moldearla. La carne suspira por todo lo que es placer y quiere refrenar nuestro crecimiento
espiritual. La carne lucha todos los días porque no quiere ir a Dios en oración. Por eso, en nuestra vida tenemos
que batallar y ganar el alma, llevársela al Dios que nos la dio. Si no batallamos la echamos a perder.
El que guarda algo es porque tiene el deber, la responsabilidad de cuidarlo. Cuando guardamos algo es para
que nadie nos lo quite. Moisés le decía al pueblo que guardara el alma. Ella nos va a llevar a Dios por eso
tenemos que cuidarla con celo, amarla, protegerla, esconderla de todo este mundo que la quiere destruir. El que
quiera puede vivir la vida en un constante sube y baja, pero si no cuida su alma tendrá mucho dolor. Si no
cuidamos nuestra sensibilidad con Dios, la perdemos. Tenemos que tener nuestro cuerpo dispuesto a luchar.
Podemos encontrar gracia delante de Dios. Pero cuando algunos pecan y no agradan a Dios tienen que clamar
por misericordia porque su alma se quiere perder. Al cuidar nuestra alma podemos sentir a Dios. Hermano, no la
expongamos a tanta tentación. Cuidemos que nuestra alma no se exponga a deseos vergonzosos. Exponemos el
alma cuando pasamos por grandes peligros de tentación y pecado y la dejamos ahí. Cuidemos nuestra alma como
un niño pequeño. Guardémosla con mucha diligencia, con mucha prisa. Si no lo hacemos la echamos a perder.
Jesús dejó toda su gloria por nuestra alma que estaba perdida. Entonces, ¿cómo no la vamos a cuidar con
diligencia? ¿Cómo vamos a aventurarnos a exponerla? Nuestros ojos han visto lo que Dios ha hecho. El que
conserva su alma ha de contar las maravillas que Jehová ha hecho con él y con los suyos. Cuando la mujer sabia
edifica su casa, se llena de sa�_i.duría, teje sus ropas y con sus oraciones cubre a los suyos. Así guarda su alma.
Manteniéndonos en santificación, cuidando el alma podemos contar las maravillas de Jehová, el que hace
pacto con nosotros. Hagamos una vida sólida en Dios guardándonos para que Dios libre nuestras almas y la de los
nuestros. Dios no traiciona a nadie. Si no podemos cuidar nuestra alma entonces somos capaces de traicionar.
Guardemos el alma para no corrompemos. No levantemos otros dioses que no sean el Dios verdadero.
Guardemos nuestras vidas para que no haya en nosotros perversión. A veces nos echamos a dormir y no
cuidamos ni celamos nuestra alma y ésta se corrompe y hay perversión y Jehová no está. Entonces necesitamos
humillación. No nos echemos a dormir. Enterémonos de todo lo que debemos enterarnos. Que nada quede
oculto. Aunque nos destroce saber las cosas como son, aunque el dolor traspase el corazón y nadie entienda
nuestro sufrir. Pero es la manera de luchar y de ganar. No hay amigos el día en que las cosas se descubren, no hay
nada. Pero seamos valientes, es fácil contar las maravillas de Dios, pero no lo que trae dolor. El luchar por el
alma nos dejará ver las maravillas. Entonces como Iglesia, contemos las maravillas, pero para eso hay que luchar.
Somos la Iglesia del Señor Jesús, dañar nuestras almas sería de destrucción y vergüenza eterna. El que no
guarda su alma la cor¡ompe pues deja de vivir en la verdad y en la obediencia y le viene la destrucción. Como
cuidamos a un niño así cuidemos nuestra alma. No le demos lugar a la carne, a la ira, a nada que luego nos
avergüence. No simpaticemos con lo que nos quiere destruir. Seamos vencedores. Dios nos ha dado esa
cim::ici(fad. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Guardaré Mi Alma Con Diligencia
Deuteronomio 4:9,15
“Por tanto, guárdate, y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto”
Somos almas, y el alma es lo que nadie ve de nosotros: el asiento de los sentimientos, los deseos y la voluntad. Jesús dejó toda su gloria por nuestra alma perdida; ¿cómo no la vamos a cuidar con diligencia? Estos son los puntos para la semana.
- El espíritu gusta de buscar a Dios, pero el alma busca más a la carne, porque ahí se asientan los sentimientos y los deseos. Por eso hay que amar a Dios con toda el alma: ahí se vence.
- A veces se busca a Dios por problemas o necesidades, y no para amarlo con toda el alma. El alma es voluntariosa, pero cuando desea amar a Dios con todas sus fuerzas, lo busca donde Él está.
- Podemos desearlo y poseerlo todo, pero si perdemos el alma vamos a una condenación eterna. El fin de nuestra fe es la salvación del alma, y hay que conservarla limpia para el día del rapto.
- Purificamos el alma en obediencia, y no es fácil. La verdadera fe de un creyente es obedecer. Somos peregrinos y extranjeros aquí, y hay una guerra entre la carne y el alma.
- La carne suspira por el placer y no quiere ir a Dios en oración. El que guarda algo tiene la responsabilidad de cuidarlo para que nadie se lo quite: así hay que esconder el alma de este mundo.
- No expongamos el alma a tanta tentación ni a deseos vergonzosos. Cuidémosla como a un niño pequeño. A veces nos echamos a dormir, el alma se corrompe y Jehová no está.
- El que conserva su alma ha de contar las maravillas que Jehová ha hecho con él y con los suyos. Es fácil contar maravillas, pero para verlas hay que luchar.
Identifica una puerta por donde tu alma se expone a la tentación —algo que ves, oyes o frecuentas— y ciérrala esta semana.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Un Niño Pequeño en Brazos
Deuteronomio 4:9,15
Para leer en voz alta con los niños
“Por tanto, guárdate, y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: cuida mucho tu alma y no te olvides de todo lo bueno que has visto hacer a Dios. La pastora dijo que hay que cuidar el alma como se cuida a un niño pequeño: con cariño, de cerca y sin descuidarlo.
- Tu alma no se ve, pero está dentro de ti. Ahí están lo que sientes, lo que quieres y lo que decides. Para Dios tu alma es muy valiosa.
- Jesús dejó el cielo y murió en la cruz para salvar tu alma. Si Él la quiso tanto, tú también tienes que cuidarla mucho.
- Tu alma se cuida obedeciendo. Cuando obedeces a Dios y a tus papás, aunque no tengas ganas, tu alma se mantiene limpia.
- Cuidado con lo que miras y oyes. Hay cosas que parecen divertidas pero ensucian el alma y después te hacen sentir mal. Dios lo ve todo, aunque nadie más lo vea.
- Hay días en que no tienes ganas de orar. Ese es el momento de orar más, para que tu alma no se quede dormida.
- Cuando cuidas tu alma, vas a ver las maravillas que Dios hace. Y después las vas a poder contar a tus hijos y a tus nietos.
¿Qué cosa buena has visto hacer a Dios en tu familia?
Esta semana, antes de ver algo en la televisión o el celular, pregúntate si eso cuida tu alma.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
