Ciegos éramos en Dios, nada conocíamos de Dios. Nuestro Dios ha cambiado las tinieblas en luz, y lo escabroso (lleno de piedras, fuertes desniveles que dificultan el paso) en llanura. No nos desampara nunca. Nunca nos priva del amparo, para desamparar, es necesario haber amparado antes. Guiándoles por caminos que no habían conocido. "En el camino de la obediencia hay dificultades escabrosas, ásperas, pero Dios las allana (alisar, quita obstáculos, hacer más fácil los problemas) "con Su poder y Su gracia."
Los sacerdotes que llevaban el Arca del Pacto de Jehová estuvieron en seco.
A. "Firmes en medio del Jordán" (Josué 3:17).
Hasta que todo el pueblo acabó de pasar el Jordán.
Aquí había dispuesto Dios que se detuviera el Arca para mostrar que "el mismo poder" que había dividido las aguas "las mantenía separadas" hasta que pasara el último.
A los sacerdotes se les había ordenado que "permanecieran firmes" en medio del río:
Para poner en prueba su fe. Así como habían dado un gran paso de fe al pararse en las aguas del río, así ahora habían de mostrar una gran permanencia de "fe" al quedar firmes por largo tiempo en medio del río; pero ellos sabían que llevaban consigo lo que le servía de segura protección; b) Para dar ánimo a la "fe" del pueblo y hacer que entrasen triunfalmente en Canaán", no temiendo mal alguno al pasar por este valle de sombras de muerte, estaban seguros de la presencia de Dios, que se interpuso entre ellos y las altivas corrientes del río, las cuales les habrían cubierto por completo si no hubiese sido por la milagrosa intervención de Dios.
(Isaías 46:1-10) Va contra la intención de Dios el que Su pueblo sea un pueblo miedoso.
Tienen que depender de Su presencia entre ellos como su Dios: Yo estoy contigo; Yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré (sostener, mantener, alentar, aguantar) con la diestra de mi justicia.
(Isaías 46:4) El verdadero Dios nunca decepciona a sus adoradores.
Él nos formó como pueblo y nos dio su constitución (la ley que establece quién y cómo se ejerce el poder y regula tal poder que debe mantener con Su pueblo).
Dios nos ha llevado como en brazos, "desde (3) el vientre, desde la matriz," desde el día que nacimos como pueblo, y nos ha de llevar de igual manera hasta la vejez.
(Isaías 46:4) Hasta la vejez Yo mismo, hasta las canas, desde que se necesitaba de quien nos cuidara (madre) "por su debilidad infantil, hasta que necesiten de toda clase de apoyo, por la debilidad de la vejez.
Yo llevaré, Yo soportaré y guardaré.
Nosotros cambiamos, pero Dios es siempre el mismo. Sus brazos omnipotentes (todo poder, es capaz de hacer todo, no tiene ninguna dificultad para hacer lo que sea) tienen siempre la misma fuerza.
(Salmos 91:12) Pues a sus ángeles dará orden acerca de ti.
Sus ángeles son todos.
Son la guardia personal de los príncipes de "la sangre real del cielo", y han recibido la orden de su Señor y el nuestro de velar cuidadosamente sobre todos los intereses de los fieles.
(Vs. 12) Para que tu pie no tropiece en piedra.
Y estos ángeles, "viendo que somos amados" por Dios, hasta el punto de que por nosotros no eximió (no libró de la muerte) a su propio Hijo, aceptan el mandato con todo su corazón y hacen todo su deber desde nuestro "nacimiento" hasta "el fin de nuestra vida."
(Hebreos 13:6) El Señor es mi ayudador (Salmos 118:6).
Jehová está conmigo; no temeré.
Cuando Dios está con nosotros, Él es supremo, y esto debería eliminar todo temor.
Esto le ocurría a David: El Señor está conmigo; no temeré lo que me pueda hacer el hombre.
Que me haga todo el mal que pueda: fruncir el ceño, amenazar, intrigar (maquinar), armarse, golpear; "el Señor está a mi lado; Él tiene cuidado especial de mí; Él es un escudo para mí; no temeré, sino que esperaré.
(Salmos 18:35) Por encima de todo hemos de tomar el escudo de la fe, porque nada más puede apagar los dardos encendidos de Satanás y quedarán inofensivos.
Su benignidad me ha engrandecido.
Su bondad, suavidad, mansedumbre, blandura, se empequeñece al acercarse a nosotros, como si ejerciera esa suavidad.
Es Dios, haciéndose pequeño, que es la causa de que nosotros seamos engrandecidos.
Somos tan poco, que si Dios se manifestara en su grandeza sin condescendencia (se adapta, dar gusto, complacer a voluntad de otras personas) seríamos aplastados sin remisión; pero Dios, que se inclina para mirar los cielos y los ángeles, mira a los humildes y contritos y los engrandece. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
