Este versículo es acallar los temores y animar la fe de los siervos de Dios en sus aflicciones. Todos los que sirven fielmente a Dios, abrigarán esperanza mediante la paciencia y el consuelo de esta Escritura. Va contra la intención de Dios el que Su pueblo sea un pueblo miedoso. Tienen que depender de Su presencia entre ellos como su Dios.
"No temas, porque Yo estoy contigo". (10)
Yo soy tu Dios que te esfuerzo (impulso, ayuda).
Él les asegura Su presencia, relación, ayuda y poder sustentada en el que debe ser (10) uno de los versículos más hermosos de Isaías.
(11) Sus enemigos perecerán y desaparecerán. Dios es su socorro y su Redentor (liberar de sufrimiento, castigo, rescata).
¿Qué se puede temer yendo de la mano de Dios?
(13) Tienen (debemos) depender de Su presencia entre ellos como su Dios.
Aunque sus enemigos aparezcan ahora temibles, va a llegar el día en que Dios les pedirá cuentas.
Hay quienes están enfurecidos contra el pueblo de Dios y contienden con él y le hacen la guerra, porque le odian.
"Yo Jehová, soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha y te dice: no temas, Yo te ayudo".
(Salmos 18:35-36) "Me diste asimismo el escudo de Tu salvación; Tu diestra me sustentó (todo recurso necesario para mantener la subsistencia).
Su derecha me ha mantenido en pie de lucha, con fuerza y poder de vencer.
Por encima de todo, hemos de tomar el escudo de la fe porque nada más puede apagar los dardos encendidos de Satanás.
Tu benignidad (ternura, compasión, bueno en su esencia) me ha engrandecido.
En un sentido se empequeñece al acercarse a nosotros, como si ejerciera humildad.
Es Dios, haciéndose pequeño, que es la causa de que nosotros seamos engrandecidos.
Somos tan poco, que, si Dios se manifestara en Su grandeza sin condescendencia, (amable) seríamos aplastados.
(Salmos 16:8-11) "A Jehová he puesto siempre delante de mí; porque está a mi diestra, no seré conmovido".
Tener continuamente tu fe y esperanza edificadas y basadas con firmeza en Cristo y tener tu corazón y tu mente fijos y establecidos en Él; seguir por las buenas y malas, por el fuego y el agua, en guerra y en paz, en hambre y en frío, entre amigos y enemigos, a través de mil peligros y riesgos, ante las cargas de la envidia, la malicia (maldad, picardía, disimulo, perversidad), el odio, las calumnias, las amenazas, los insultos, el desprecio, la carne, el diablo y aún en la misma muerte, por cruel, amarga y tiránica que sea, sin perder nunca de vista a Cristo, sin ceder la fe, la esperanza y la confianza en Él. (Robert Cawdrey)
(11) "Me llevarás a la resurrección a través del oscuro valle de la muerte".
Nuestro bendito Señor tiene completa confianza de que Dios le mostrará la senda de la vida; la senda de vuelta de la muerte a la vida.
Finalmente, esta senda le conducirá de nuevo al cielo, a la presencia de Dios.
Después de una larga batalla, allí experimentaría plenitud de gozo y delicias eterna. ¡Aleluya!
(Marcos 16:19) "Cuarenta días después de Su resurrección, nuestro Señor Jesucristo, fue recibido en el cielo y se sentó a la diestra de Dios."
Este es el puesto de honor y de poder.
(Salmos 44:3) "Sino Tu diestra, Tu brazo y la luz de Tu rostro".
La historia de Su pueblo estaba llena de incidentes de gran ánimo al alma, cuando Dios intervenía a favor suyo.
Había dado a Su pueblo la tierra de Canaán y sacó las naciones paganas.
Él había puesto Su nación en libertad en un país suyo propio.
Ciertamente no tomaron posesión de la tierra hermosa debido a su superioridad militar, ni por su propia fuerza salieron victoriosos.
Fue por la poderosa diestra de Dios, por Su brazo Omnipotente y el favor de Su amor que les mostró.
(Hebreos 12:2) Mantener la vista fija en Jesús, el más grande proveedor.
Él es el autor o pionero de nuestra fe, en el sentido de que nos ha provisto con el único perfecto ejemplo de cómo es la vida de la fe.
Él, asimismo, es el consumador de la fe (lleva a cabo totalmente algo).
No solo comenzó la carrera, sino que la terminó victorioso.
Para Él la carrera iba desde el cielo a Belén y luego a Getsemaní y el Calvario, luego al sepulcro y de vuelta al cielo.
En ningún momento vaciló ni miró atrás.
Mantuvo la mirada fija en la gloria venidera, cuando todos los redimidos (liberó del pecado, Jesús) serían reunidos eternamente con Él.
Esto le hizo posible menospreciar el oprobio (vergüenza) y soportar el padecimiento y la muerte.
Hoy está sentado a la diestra (derecha) del trono de Dios. Amén
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
