Cuando se siente desagradar a Dios, porque hay señales, debemos aprender a no quejarnos "de" Dios, sino dar tu queja "a" Dios. Entonces tendrás respuesta de Dios. Josué ora y Dios le dice a Josué: ¿Por qué te postras así sobre tu rostro? Israel ha pecado y los pactos que se les mandó los han roto. Han hurtado, han mentido y el mal lo tienen en sus casas. (Josué 7: 6-18).
Como consecuencia del pecado de Acán, todo el campamento de Israel hubo de soportar la ira de Dios.
Ellos no se percatan de la ofensa, Dios lo vio.
Dios ve y toma todas las medidas necesarias para que todos ellos también la vieran.
La ciudad que se iba a tomar era pan comido.
Con poco debían conquistarla.
Israel debía santificarse, por haberse contaminado.
(Josué 7:5) El corazón del pueblo desfalleció y vino a ser como agua.
Para todo hombre sensato entre ellos, fue una indicación de que Dios estaba disgustado con ellos.
Gran preocupación que a Josué le causó, triste acontecimiento.
Rompió sus vestiduras: tal desastre público y "especialmente por temor al desagrado de Dios, que era ciertamente la causa.
Sobre la poderosa mano de Dios, se humilló Josué.
Les tortura el pensamiento del desagrado a Dios.
Israel quedará destruido después, cuando las cosas se tuercen un poco se sienten inclinados "a temer lo peor", "incluso los mejores".
La ruina de la Iglesia afecta desfavorablemente "en la gloria de Dios".
No hay nada que "entristezca" tanto a una persona espiritual como ver deshonrado el nombre de Dios.
(Josué 7:9) ¿Qué harás Tú a Tu grande nombre?
¡Sea Dios glorificado en todo y ante todo y sea entonces aceptado cuando Su voluntad disponga!
Cuando estés mal con Dios no te quejes "de" Dios, sino ve "a" Dios y da la queja "a" Dios.
Levántate: ¿Por qué te postras así sobre tu rostro?
Se aflige el alma más de lo necesario, Dios no se deleita en tal posición.
(Josué 7:11) Israel ha pecado.
Ocultaron, se les olvidó la omnisciencia divina.
Han mentido: Acán se había unido a los demás en la "general profesión de inocencia, sin inmutarlo".
"Y aún lo han guardado entre sus enseres", como si fuera una más de sus "legítimas" pertenencias.
Investigar quién era el autor, aunque Dios se lo podía decir.
No confesó, no se arrepintió antes.
Dureza de corazón: no descubrirse hasta echarse la suerte.
Josué hace una investigación.
(Josué 7:13) El pueblo tenía que santificarse.
Se ha de saber: primero la tribu; después la familia; luego, la casa; finalmente, la persona.
La convicción caía sobre el delincuente de una forma gradual, a fin de que tuviese tiempo para presentarse y entregarse a sí mismo.
Acán queda al descubierto, como si la suerte echada dijese: Tú eres ese hombre.
La insensatez (necedad, disparate, necedad) de quienes se prometen seguridad en el "ocultamiento" de sus pecados; el "Dios justo" tiene muchos medios para sacar a luz las ocultas obras de las tinieblas.
Josué examina a Acán.
Josué ya de juez, urge a Acán a que confiese su pecado, a fin de que, por la confesión se libre.
Le llama hijo. (Josué 7:19).
Deja sus cosas en su casa como de ellos.
Era que confesara delante del pueblo su mal ejemplo.
Confesión de Acán; lo dice libre y francamente (Josué 7: 20-21).
Pues vi…codicié y tomé.
(Santiago 1:14-15) Cada uno es tentado cuando es llevado y seducido por su propia pasión. Después cuando la pasión ha concebido, da a luz el pecado; y cuando el pecado es consumado, "engendra la muerte".
Un manto babilónico muy bueno; doscientos siclos de plata (unos dos kilos y trescientos gramos) y de un lingote de oro de peso de cincuenta siclos (600 gramos).
Qué menguado precio pagó Acán por haber cobrado un riesgo tan temible.
Qué sufrimiento sobrevienen al corazón por seguir los pasos de la vista y cuánta necesidad tenemos "de hacer un pacto con nuestros ojos", "porque si los dejamos vagar, de seguro ha de ser para "después llorar".
Con la vista del objeto prohibido, el corazón concibió el pecado.
Él mismo admite: (Josué 7:21) Lo cual codicié.
Mortificar en sí mismos los deseos pecaminosos.
No fue el ver, sino el desear lo que le causó la ruina.
Luego que cometió el pecado, se dio prisa y maña (mala costumbre, habilidad, astucia) para ocultarlo.
Dios le ha traído esa convicción mediante la suerte echada y le ha convencido también ahora su propia confesión.
(Josué 7:25) ¿Por qué nos has traído desgracia?
El pecado causa desgracia no solo al propio pecador sino también a sus prójimos más cercanos.
La severidad por robar a Dios y había traído la desgracia sobre Israel.
Su muerte no iba a contaminar el campamento; por tal razón, fue ejecutado a distancia.
Sus hijos fueron ejecutados con él: por el ocultamiento del robo.
Su cadáver fue quemado. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
