Antes de dar los límites territoriales, el Espíritu de Dios registra la petición noble de Caleb, que pidió la ciudad de Hebrón. Aunque ya tenía "ochenta y cinco años", su fe, valor y fuerza no habían disminuido. Anhelaba más conquistas espirituales y recibió "Hebrón por heredad".
Hebrón incluía no solamente la ciudad, sino también el territorio alrededor (V. 12).
Caleb había sobrevivido el castigo que mató a los espías incrédulos cuarenta y cinco años antes. (Números 14:36-38).
Había sido preservado durante las peregrinaciones por el desierto.
Había afrontado varios años de guerra en Canaán.
Aún veía las cosas con ojos de fe y "no como parecían a la vista".
Caleb hace su demanda de que se le entregue Hebrón.
Que no se le eche suerte como el resto del país.
Jehová dijo a Moisés: para (V. 6) justificar su demanda, muestra que hacía mucho que Dios, ya se la había entregado, ganada por obediencia.
Varón de Dios se le ha de llamar.
Dar fuerza a su pedido de las tierras que le tocaban, trajo consigo a los hijos de Judá, y las cabezas y principales jefes de dicha tribu.
Su obediencia en lo referente al asunto de los espías.
No lo hizo por agradar a Moisés ni por apaciguar al pueblo, mucho menos por afán de contradecir a los otros espías, sino por plena convicción de la verdad de su informe y por una fe inconmovible en la promesa de Dios.
En su obediencia, con eso, "cumplió" siguiendo a Jehová su Dios.
Su experiencia que había tenido desde aquel día de la bondad de Dios para con él.
Que le fue preservada la vida en el desierto, no solo entre los comunes peligros y fatigas de aquella tediosa marcha, sino cuando toda una entera generación de israelitas exceptuando a él y a Josué, había caído en el desierto de una forma u otra.
Que todavía estaba en condiciones de luchar ahora en Canaán.
Aunque tenía ochenta y cinco años, se sentía tan animoso y vigoroso como cuando tenía cuarenta (V. 11): Todavía estoy tan fuerte como el día que Moisés me envió.
(V. 9) La promesa que Dios le había hecho, por medio de Moisés, de que poseería este monte.
Este era precisamente el lugar del que, más que de ningún otro sitio en Canaán, habían tomado los espías materia para su informe, pues fue aquí donde se encontraron con los hijos de Anac (Números 13:33), cuya vista tanto espantó a los otros espías (Números 13:33).
En su obediencia (acción de cumplir la voluntad de la persona que manda, de lo que establece una norma) podemos suponer que Caleb, al observar el énfasis que ellos ponían en la dificultad de conquistar Hebrón, cuya guarnición era de gigantes, "deseó" "valientemente" que esa ciudad, "considerada por ellos "invencible", le fuese asignada a él por heredad, como si dijese:" Yo me encargaré de ella".
Era como si dijese: Yo me encargaré de ella y si no puedo conquistarla para que sea mi heredad, "me quedaré sin herencia".
Escogió este lugar solamente porque era el más difícil de conquistar.
Y para mostrar que su ánimo no había decaído más que su cuerpo cuarenta años después se adhiere a la elección que había hecho entonces y conserva todavía el mismo estado de ánimo.
Su esperanza en su obediencia era que tenía que tomar a Hebrón, a pesar de que este monte estaba "en el poder de los hijos de Anac (V. 12).
Si Jehová está conmigo, los echaré, como me prometió Jehová.
Josué había conquistado ya la ciudad de Hebrón (10:37), pero el monte cercano, donde habitaban los hijos de Anac, estaba todavía sin conquistar.
"Quizás Jehová estará conmigo".
En realidad, está completamente seguro de que así será, pues depende por completo de la soberanía y toda suficiencia de Dios quien puede fácilmente echar a los hijos de Anac de delante de él.
Josué le otorga lo que pide.
Josué entonces le bendijo.
Le concedió lo que pedía, ensalzó su bravura, aplaudió su demanda.
Hebrón fue adjudicada (asignar, dar, conceder) a Caleb y a sus herederos.
Por (V. 14) cuanto había seguido cumplidamente a Jehová Dios de Israel.
"Dios de Israel" así es su grandeza, ningún hombre en la tierra es mayor que Él.
Por aquellos alrededores vivieron Abraham, Isaac y Jacob la mayor parte de su vida y cerca de allí estaba la cueva de Macpela, donde fueron sepultados.
(Génesis 23:2) Quiriat-Arba, como sitio en que murió Sara.
Quizá fue esto lo que llevó a Caleb a esta parte del país, cuando fueron espías y le hizo desearla como heredad con preferencia a cualquier otra de aquel territorio.
Fue después una de las ciudades asignadas a los sacerdotes (Josué 21:11-13).
Cuando estuvo en poder de Caleb se contentó con la comarca (porción territorio, más pequeña que una región) en torno de la ciudad y cedió gozoso la ciudad a los sacerdotes, ministros de Dios.
Era ciudad regia y en los comienzos del reinado de David, fue la metrópoli del reino de Judá; aquí es donde el pueblo acudía a él y aquí es donde reinó por espacio de siete años. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Por Cuanto Cumpliste Siguiendo A Jehová
Josué 14:6-15
“Por tanto, Hebrón vino a ser heredad de Caleb hijo de Jefone cenezeo, hasta hoy, por cuanto había seguido cumplidamente a Jehová Dios de Israel.”
A los ochenta y cinco años, Caleb no pidió descanso: pidió el monte de Hebrón, el más difícil de conquistar, donde vivían los gigantes. Su fe, su valor y su fuerza no habían disminuido, porque había cumplido siguiendo a Jehová. Estos son los puntos para la semana.
- Caleb sobrevivió el castigo que mató a los espías incrédulos, fue preservado en el desierto y peleó años en Canaán. Aún veía las cosas con ojos de fe, y no como parecían a la vista.
- Justificó su petición con la palabra que Dios ya le había dado por medio de Moisés: aquella tierra estaba ganada por obediencia, y no quiso que se le echara a suertes como el resto del país.
- Cuando fue espía no habló por agradar a Moisés, ni por calmar al pueblo, ni por llevarle la contraria a nadie, sino por plena convicción de la verdad y por una fe inconmovible en la promesa de Dios.
- Reconoció la bondad de Dios: toda una generación cayó en el desierto, y él seguía vivo. A los ochenta y cinco decía: todavía estoy tan fuerte como el día que Moisés me envió.
- Escogió Hebrón precisamente porque era el lugar de los hijos de Anac, el que asustó a los otros espías. Era como si dijera: yo me encargo de ella, o me quedo sin herencia.
- Su esperanza estaba en Dios: si Jehová está conmigo, los echaré. Dependía por completo de la soberanía y la suficiencia de Dios, y Josué lo bendijo y le dio Hebrón por heredad.
- Luego Caleb se contentó con la comarca y cedió gozoso la ciudad a los sacerdotes, ministros de Dios. Hebrón llegó a ser la ciudad donde reinó David.
Pídele a Dios tu «monte»: esa área difícil que has dejado para otros, y da esta semana el primer paso para conquistarla confiando en Su promesa.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Un Monte Lleno de Gigantes
Josué 14:6-15
Para leer en voz alta con los niños
“Por tanto, Hebrón vino a ser heredad de Caleb hijo de Jefone cenezeo, hasta hoy, por cuanto había seguido cumplidamente a Jehová Dios de Israel.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: Caleb recibió la ciudad de Hebrón porque siguió a Dios de corazón, completo, sin dejar nada a medias. Cuando ya era un abuelito de ochenta y cinco años, Caleb pidió el monte donde vivían los gigantes.
- Cuando Caleb era joven, fue a espiar la tierra con otros hombres. Los otros dijeron «hay gigantes, no podemos», pero Caleb dijo la verdad: con Dios sí podemos.
- Los que no confiaron en Dios se quedaron en el desierto y no entraron a la tierra. Caleb obedeció, y Dios lo cuidó muchos años. Desobedecer también trae consecuencias.
- A los ochenta y cinco años, Caleb dijo: todavía estoy tan fuerte como cuando tenía cuarenta. Dios le había guardado las fuerzas.
- Caleb no pidió el pedazo más fácil. Pidió el monte de los gigantes, el que asustaba a todos, y dijo: si Dios está conmigo, yo los saco de ahí.
- Después, Caleb compartió la ciudad con los sacerdotes que servían a Dios. El que sigue a Dios de corazón no es egoísta con lo que recibe.
¿Cuál es la tarea más difícil que tienes ahora, como el monte de Caleb?
Esta semana, en vez de huirle, pídele ayuda a Dios y empiézala tú primero.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
