Mega Zoé
Estudio #1293Iglesia en las casas

Probar La Obediencia En Cada Vida

Probar La Obediencia En Cada Vida llama a permanecer como discípulos de Jesús y perseverar en la oración.

Antiguo TestamentoJueces4 min lectura

El ángel de Jehová (El Señor Jesús) reprendió al pueblo en Boquim (los que lloran), por "su desobediencia." Subió de Gilgal (el lugar de bendición) a Boquim (el lugar de llanto). Israel había ido desde el lugar de victoria hasta el lugar de lamentación. Había fallado en arrojar al cananeo y en destruir sus altares idólatras. Por lo tanto, el Señor se negaría a echar fuera a los moradores de la tierra y más bien los dejaría para atormentar a los israelitas. De esta manera los versículos Jueces 2:1-5 dan la razón básica de la opresión futura. ¡No nos extraña que el pueblo… lloró y llamaron… aquel lugar Boquim!

¡Hacemos más bien separarnos de los impuros!

Hay que vivir entonces en Boquim (los que lloran) en la tierra que fluye leche y miel.

¿En qué territorio estás?

Veamos en las Escrituras como Dios trabaja con el pueblo: lugares difíciles (Deuteronomio. 8:2): El Señor había permitido que vinieran pruebas en sus vidas para "afligirlos", examinarlos y "probar su obediencia."

Moisés animó al pueblo a obedecer a Dios, usando el amoroso cuidado protector de Dios como motivo.

Dios sabe lo que hay en el corazón del pueblo.

Dios quería que el pueblo conociera su naturaleza rebelde, la razón; pudieran apreciar mejor Su misericordia y gracia.

Aprendieron en sus peregrinaciones el temor de Dios.

(Deuteronomio. 32:10-11) (10) El nacimiento y la infancia de la nación de Israel se describen en el versículo (10).

Después del éxodo de Egipto, Dios guio, instruyó y guardó a Su pueblo con el amor de la madre "águila."

(Salmos 27:11) Si un hombre guarda los caminos de Dios, puede estar seguro de la protección de Dios; pero si se ha descarriado, el mismo se expone al peligro.

Los peligros los busca el que se descarrila.

El mundo no es para el pueblo que Dios escoge.

Dame a entender el sentido de Tus providencias, a fin de poder caminar rectamente y con seguridad, sin perplejidades (indecisión, enredar, intensidad, confusión).

(Salmos 77:20) Moisés y Aarón guiaron al pueblo, el primero en calidad de gobernador, el segundo en calidad de sumo sacerdote: los dos grandes ordenanzas del magisterio (actividad del maestro y enseñanzas que trasmite a sus alumnos y del ministerio).

"Moisés y Aarón no podían hacer nada sin Dios"; pero Dios lo hizo por medio de ellos, como por medio de la columna de nube y de fuego.

(Salmos 139:9-10) Si tomare las alas del alba y emigrara hasta el confín (más lejos que alcanza la vista) del mar.

La luz se propaga con rapidez increíble, y apenas puede seguirla la mente; ilumina el ancho mar y hace que sus olas brillen de lejos; pero su velocidad no le permitiría escapar, si intentara hacerlo del Señor. ¡Aleluya!

Si voláramos en las alas de la brisa matutina y fuéramos a parar a océanos desconocidos por los mapas, con todo, allí hallaríamos que el Señor está presente.

¿Qué? ¿Había ofendido Jonás las olas y los vientos para que le tuvieran tal enojo?

Los vientos y las olas y todas las criaturas de Dios se unen del lado de Dios contra Jonás y contra todo pecador rebelde (Jonás 1).

(Salmos 139:10) Aun allí me alcanzaría Tu mano.

El misionero va guiado en sus solitarias caminatas de exploración; es sostenido en su debilidad.

Las manos de Dios están sobre sus siervos para sostenerlos y contra "los rebeldes para derribarlos; y en este sentido, no importa que unos se dirijan, la energía (poder) activa de Dios todavía les tiene rodeados. C.H.S.

(Marcos 10:32) Jesús iba delante de ellos.

Ellos se asombraron y le seguían con miedo.

El miedo no te dejará seguirle.

Conduciendo a Sus discípulos en aquella marcha.

Ellos estaban espantados de lo que podía suceder al Maestro y tanto ellos como otros "que le seguían tenían miedo", pues comenzaban a considerar "en qué peligro" se metían ellos mismos "acompañándole" en ese viaje.

Por tal razón, "Jesús iba delante", para darles ánimo.

Cuando nos vemos expuestos, amenazados al sufrimiento, es "alentador ver a nuestro Maestro ir delante de nosotros.

(Lucas. 24:50-51) Desde el monte de los Olivos (Hechos 1:12) donde Jesús ascendió, cercano a Betania.

Allí estaba el huerto donde sufrió Su agonía y comenzaron Sus padecimientos.

Quienes fueron los testigos de Su ascensión: Sus discípulos; los sacó fuera… (50).

Cuál fue la despedida que les dio: y alzando Sus manos, les bendijo.

De la forma que partió de ellos: "Y aconteció que mientras los bendecía, se fue alejando de ellos".

Así les daba a entender que Su partida no ponía fin a Sus bendiciones.

Comenzó a bendecirles estando todavía en la tierra y así continúa bendiciéndoles hasta Su entrada al Cielo.

No necesitó carros de fuego ni caballos de fuego, como los que se llevaron a Elías (2 Reyes 2:11), pues conocía bien el camino. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz