Para que la victoria contra Madián fuese claramente divina, el Señor primeramente redujo el ejército de Gedeón de 32,000 a diez mil, mandando a quien tema y se estremezca" a su hogar, como exigía la ley.
(Deuteronomio 20:8) Quienes tienen miedo en la batalla.
Los que tienen mala disposición.
Si la mala disposición para luchar era motivada "por el miedo" y "debilidad" de ánimo, no solo se les permitía volverse a sus casas, sino que se les imponía como una obligación.
Era una medida de bondad para el resto del ejército, pues así se veían libres de la remora (persona que retrasa, detiene, estorba, obstáculo, causa dificultad) que suponía la compañía de "soldados cobardes", inútiles y perjudiciales (dañino), "ya que el miedo suele ser más contagioso que la bravura."
(4) Para reducir el ejército aún más, Dios probó a los soldados junto al río.
El ejército del Señor es valiente.
Cualquiera que doblare sus rodillas "para beber fue eliminado."
Todo aquel, sin embargo, que lamiera el agua "como lame el perro" y siguiera caminando, se quedaría en el ejército.
Estos fueron trescientos hombres.
"Y el que no puede ser valiente se quede en casita escondido, salga el valiente a la guerra" y si perece que perezca (Ester 4:16).
"Si perezco, perezco."
El que piensa así es valiente, pero….
(3) El que tema y se estremezca, madrugue y devuélvase, y se devolvieron de los del pueblo veintidós mil y quedaron diez mil, y tomando el agua se redujo a trescientos los valientes.
El ejército era del enemigo (10) ahora eran quince mil hombres; pues habían caído ciento veinte mil hombres.
El ejército que tenía Gedeón, ahora eran expertos, estaban alertas a lo que pasaba a su alrededor.
No se detuvieron en cosas poco importantes.
Los 300 valientes de Gedeón "prestaban atención."
Dios espera que prestes atención a Sus indicaciones.
No te distraigas con cosas de poca importancia.
El señor quiere que seas de sus valientes, de quienes obtienen la victoria. ¡No te distraigas!
Vives triste, atribulado, solo quejas, lamentos y gritos de desesperación y fracaso, observa como tomas el agua.
Al estar el ejército de Gedeón disminuido hasta el extremo que hemos visto, "solo le quedaba el luchar por fe" o no luchar de ninguna forma.
De ahí que Dios les provea de "recursos para su fe" en lugar de proveerles de recursos para sus fuerzas.
No es igual recursos para su fe, la fe hace más cosas necesarias que las fuerzas.
Le provee de una base buena para su fe.
Solo la Palabra de Dios proporciona sólida base para la fe.
Una palabra de mando para dar garantía a la acción: "Levántate (9) y desciende al campamento."
Una palabra de promesa para dar garantía al éxito: "Porque yo lo he entregado en tus manos."
Esta palabra de Dios le vino a Gedeón aquella misma noche, cuando estaría agitado, cavilando cómo saldría de esta peligrosa empresa.
En toda batalla para trabajar para Dios es una peligrosa empresa (acción o tarea que entraña esfuerzo y trabajo).
Le provee también de una buena prueba con qué sostener su fe.
Dentro de sí de uno.
Si tiene miedo de comenzar la batalla, le ordena que baje con su criado "a espiar, en lo oscuro de la noche en el campamento de Madián y verá lo que aprende con esto: (11) Oirás lo que hablan, insinuándole que lo que va a oír le dará mucho ánimo y fortalecerá su fe."
Después de darle ánimo le muestra algo que, de suyo, habría sido desanimador, pues era bastante para asustar a cualquiera el ver, quizás a la luz de la luna "el numeroso ejército enemigo" (12).
Eran como langostas en multitud, como plaga de langostas abatidas sobre un campo, aunque, en cuanto fuerza y valentía, iban a demostrar que no eran más que langostas: y sus camellos eran innumerables como la arena que está a la ribera del mar.
Habían de escuchar algo que los había de animar sobremanera.
Oyó a dos soldados enemigos que mantenían una interesante conversación: (a) Uno de ellos le contaba al otro un sueño que había tenido: Vio un pan de cebada que rodaba hasta el campamento de Madián y golpeó a una tienda con tal violencia que la trastornó completamente, cayendo sobre los que estaban dentro. (13)
El campamento comprendió de inmediato el significado del sueño y dio su interpretación: "Esto no es otra cosa sino la espada de Gedeón."
Pero el sueño, y su interpretación, eran una muestra de que los de Madián estaban faltos de ánimo, pues el nombre solo de Gedeón le resultaba ahora tan temible como para perturbarles el sueño.
Finalmente, Gedeón cobró con esto un ánimo extraordinario.
Un movimiento del escogido de la fe le da la victoria de un pueblo que está oprimido.
Dio a Dios la gloria por ello y "adoró"; esto es, en una oración breve y fervorosa, dio al Señor alabanza y gratitud por la victoria de la que ahora estaba tan seguro.
Así que hizo partícipes a sus amigos del ánimo que había cobrado (15): Levantaos, porque Jehová ha entregado el campamento de Madián en vuestras manos. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Soldados Valientes
Jueces 7:7-15
“Con estos trescientos hombres que lamieron el agua os salvaré, y entregaré a los madianitas en tus manos”
Dios redujo el ejército de Gedeón a trescientos para que la victoria fuera claramente suya. Sus valientes no eran los más fuertes, sino los que prestaban atención y peleaban por fe, sostenidos por la Palabra. Estos son los puntos para la semana.
- El Señor redujo primero el ejército de 32,000 a diez mil, enviando a su casa al que temiera y se estremeciera, como mandaba la ley. El miedo suele ser más contagioso que la bravura, y el cobarde estorba al resto.
- Después Dios los probó junto al río. El que doblaba las rodillas para beber quedaba fuera; el que lamía el agua y seguía caminando se quedaba. Así quedaron trescientos valientes.
- Los trescientos estaban alertas a lo que pasaba a su alrededor y no se detenían en cosas poco importantes. Dios espera que prestes atención a sus indicaciones: quiere que seas de sus valientes, de los que obtienen la victoria.
- Si vives triste, entre quejas, lamentos y gritos de desesperación y fracaso, observa cómo tomas el agua. ¡No te distraigas! El ejército del Señor es valiente y no se detiene en lo que no importa.
- Con un ejército tan pequeño solo quedaba luchar por fe, y Dios le dio a Gedeón recursos para su fe, no para sus fuerzas. Solo la Palabra de Dios da base sólida a la fe: una orden y una promesa.
- Dios lo mandó a oír de noche en el campamento enemigo, tendido en el valle como langostas. Un soldado contaba el sueño de un pan de cebada que tumbaba una tienda, y el otro entendió: era la espada de Gedeón.
- Gedeón cobró un ánimo extraordinario, adoró y le dio a Dios la gloria antes de pelear. Luego hizo partícipes a los suyos: «Levantaos, porque Jehová ha entregado el campamento de Madián en vuestras manos».
Esta semana, cuando sientas miedo ante algo que Dios te ha pedido, busca en su Palabra una promesa, ora con ella y da el paso.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Pan de Cebada Rodando
Jueces 7:7-15
Para leer en voz alta con los niños
“Con estos trescientos hombres que lamieron el agua os salvaré, y entregaré a los madianitas en tus manos”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: Dios le dijo a Gedeón que con solo trescientos hombres iba a salvar a su pueblo. Una noche, Gedeón oyó a un soldado enemigo contar que soñó con un pan de cebada que rodaba y tumbaba una tienda entera.
- Gedeón tenía muchísimos soldados, pero Dios mandó a su casa a los que tenían miedo. Dios quería que todos vieran que la victoria venía de Él, no de tener muchos soldados.
- Luego Dios los probó en el río. Los que se arrodillaron a beber se fueron; los que tomaron el agua con la mano, atentos, se quedaron. ¡Solo trescientos!
- Los valientes de Dios están atentos y no se distraen con cualquier cosa. Tú también: cuando tus papás o tu maestra te hablan de Dios, presta atención.
- Quejarse todo el tiempo no ayuda. El que se pasa lamentándose se distrae y pierde la batalla. Dios quiere que confíes en Él aunque tengas miedo.
- Gedeón tenía miedo, y Dios no lo regañó: le dio una promesa. Le aseguró que ya le había entregado a sus enemigos. La Palabra de Dios nos da valor.
- Cuando Gedeón oyó el sueño, adoró a Dios antes de la batalla y después animó a sus soldados. Los enemigos eran muchísimos, pero ya estaban asustados.
¿Qué cosa te da miedo?
Esta semana, busca con tus papás una promesa de Dios en la Biblia y repítela cada vez que sientas miedo.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
