Mega Zoé
Estudio #1321Iglesia en las casas

Obediencia a Jesús

Obediencia a Jesús llama a atender la Palabra de Dios.

Antiguo TestamentoSalmos4 min lectura

Enséñame a hacer Tu voluntad. No dice: "Enséñame a conocer Tu voluntad", sino a hacer Tu voluntad. Dios nos enseña en tres formas: primera por medio de Su Palabra; segunda, ilumina nuestra mente con el Espíritu y tercera, imprime (marca en nuestros corazones, en el ánimo, introducir algo con fuerza, fijar una idea) "Su voluntad en nuestros corazones" y "nos hace obedientes" a la misma; "porque el siervo que conoce" la voluntad de su amo y no la hace "será azotado" con muchos azotes.

(Lucas 12:47-48) Un principio fundamental con respecto a "todo" el servicio.

A. Este principio es que cuanto mayor sea el privilegio, tanto mayor es la responsabilidad (cargo de conciencia, al compromiso u obligación).

Obedecer es cualidad de docilidad, sumisión, es mantener los preceptos (orden o mandato) impuestos por una autoridad.

Es aceptar la voluntad de Dios, porque al fin y al cabo es el que sabe cómo hay que hacer y vivir en la Tierra completa.

Los que han llegado a conocer la "voluntad de Dios" tal como se revela en las Escrituras están bajo "una gran responsabilidad de obedecerla".

Al que se le ha dado mucho; mucho se le exigirá.

Acuérdate de tu lucha, es con tu viejo hombre, que te engaña.

(Juan 14:23) Si alguien verdaderamente ama al Señor guardará Su "enseñanza entera", no solo "mandamientos" aislados.

El Padre ama a quienes están dispuestos a obedecer a Su Hijo sin dudar ni reservas.

El Padre y el Hijo están especialmente cercanos a estos corazones "amantes y obedientes".

(Santiago 1:22) No hay suficiente con recibir la Palabra implantada, hemos de obedecerla.

Hemos de traducir la Biblia en acción, es obedecerla.

La Palabra ha de venir a ser carne en nuestras vidas, es nuestro cuerpo, es la obediencia personificada (propiedades humanas).

La Escritura nunca debe haber la ocasión que llegue a nuestras vidas sin que cambie nuestras vidas para mejor, porque a ella hay que obedecerla.

(1 Juan 3:21-22) Obedecemos a nuestro Señor y obedecemos sus mandatos, pues no seremos reprendidos.

El obedecerle, pues tenemos una conciencia transparente delante de Dios.

Es "confesar y abandonar" nuestros pecados, obedecemos al Señor.

Lo que pedimos y recibimos de Él, porque obedecemos y guardamos sus mandamientos, no son gravosos y el obedecer nos lleva hacer las cosas que son agradables delante de nuestro Jesús.

Guardar en obediencia es permanecer en Él, no hay separación de Jesús porque somos obedientes en Él.

Obedecerle es vivir en estrecha y vital (vida) intimidad con el Salvador.

Cuando le obedecemos estamos en comunión con Él, hacemos de Su voluntad la nuestra, no pesa es grata, le respetamos y amamos, somos uno.

(Hechos 5:29-32) Antes, los apóstoles habían orado pidiendo valor para hablar la Palabra.

Ahora con valor de lo Alto, insistieron en que su "obligación" era obedecer a Dios antes que a los hombres.

Somos testigos suyos de Sus maravillas, somos obedientes a lo que nos manda, a Su Palabra que es Su voz.

Dios ha dado al Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que obedecen.

(Filipenses 2:6-8) Pero no consideró el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse (agarrar, obstinarse, mantener con fuerza).

Aquí es de la mayor importancia distinguir entre igualdad personal y posicional (posición, postura) con Dios.

En cuanto a Su persona, Cristo siempre fue, es y será igual con Dios.

Sería imposible para Él dejar esto.

No consideró esta posición como algo a lo que tenía que aferrarse a toda costa.

Cuando un mundo con una humanidad perdida necesitó ser redimida, estuvo dispuesto a dejar Su igualdad posicional con Dios.

(7) Sino que se despojó a sí mismo.

Se vació a Sí mismo, en obediencia.

Tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres.

Se vació a Sí mismo a tomar encima de Sí algo que nunca había tenido antes - condición humana.

No dejó al lado Su deidad, sólo Su puesto en el Cielo y eso sólo de manera temporal.

(8) Se humilló a Sí mismo llegando a ser obediente hasta la muerte.

Obedeció, aunque esto le costó la vida.

Obediente hasta la muerte significa que obedeció hasta el fin.

Hasta la muerte y muerte de Cruz.

Su obedecer fue hasta la forma más oprobiosa (vergonzosa, baja, deshonrosa) de ejecución.

Y ésta era la forma de "muerte" reservada para el Mejor del Cielo cuando Él vino a este mundo.

Había de morir la "vergonzosa muerte de la Cruz". Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz