Hemos de soportar, padecer sin inmutarse (turbarnos, alterar). "No perder la calma mientras que se espera." Sufrido, tolerante, sufrido siendo manso. En Hebreos 10:5-9 deja ver que el sacrificio de animales no le agradaba, entonces Jesús dijo: "vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad". Se quita lo primero, para establecer esto último. "Esperó pacientemente para ser la ofrenda del cuerpo de Jesucristo. Sufrió, padeció, esperó por amor de nuestras vidas pecadoras, para que fueran limpias y pacientes como Él.
Jesús quiere que seas paciente.
Aquél que vino al mundo para hacer la voluntad del Padre.
Llegaste a la tierra para hacer la voluntad del Padre, pacientemente tenemos que esperar en Dios, aguantar, resistir para poder hacer Su voluntad.
El esperar paciente en Dios caracterizó al Señor.
A lo largo de toda la agonía de Jesús en el huerto, Su juicio de burlas crueles entre Herodes y Pilato y "Su pasión sobre el madero, "esperó en paciente omnipotencia (poder que lo abarca todo)".
La impaciencia (inquietud, intranquilidad por algo que molesta es producida o que no acaba de llegar al que no tiene paciencia no tiene la capacidad de esperar algo sin ponerse nervioso) nunca se alberga (refugiar, hospedar) en Su corazón; mucho menos se escapa de Sus labios, así es Jesús.
Pacientemente es el trato de Dios con mi vida y con la vida de la Iglesia.
La impaciencia nunca estuvo en Jesús, esperaba pacientemente, por tal, nunca la albergó en Su corazón; mucho menos salía de Sus labios. No existe en Él la impaciencia.
Ni una mirada de ira, ni un murmullo, ni un acto de venganza "del paciente Cordero de Dios"; esperó y siguió esperando; fue paciente "hasta la perfección, excediendo a todos los demás que, según su medida, glorificaron a Dios en el fuego.
Job sobre la ceniza no iguala a Cristo en la cruz.
El Cristo de Dios lleva la corona imperial entre los pacientes.
"Esperaré pacientemente" = "esperaré esperando."
Vehemente = fogoso, pasión, ardoroso.
"La paciencia de nuestro Señor bajo el sufrimiento fue un elemento de perfección en su obra."
Si se hubiera impacientado, como hacemos a veces nosotros y se hubiera desanimado, Su expiación (castigo por los pecados) habría sido pobre.
Podemos gozarnos de que en medio de todas Sus tentaciones y en lo más recio de la batalla contra el pecado y Satán, permaneció paciente y "dispuesto a terminar la obra que su Padre le había encomendado."
(2) El pozo de la desesperación (pérdida total de la esperanza, desespero).
Mazmorras no hay aberturas, excepto el agujero en la parte de arriba, que sirve como puerta o como ventana.
El fondo de estos pozos por necesidad era sucio y repugnante y a veces llenos de lodo.
Del lodo cenagoso (está lleno de lodo).
Si el hombre tiene un apoyo firme donde poner el pie, su "carga queda aliviada"; pero si está cargado y ha de andar por fango resbaladizo, "su prueba es doblemente difícil.
(3) Puso luego en mi boca cántico nuevo, un himno de alabanza a nuestro Dios.
(Mateo 26:30) En la Pascua, antes de Su pasión (última cena y crucifixión y muerte), nuestro Señor cantó uno de los grandes Salmos antiguos de la alabanza; pero ¿Cuál es la música de Su corazón ahora, en medio de Sus redimidos? ¿Qué cantico es éste que Su corazón alegre para siempre dirige el coro de los elegidos? ¡Aleluya!
Ni el tambor de María, ni el himno alborozado de Moisés pueden por un momento rivalizar con este cántico nuevo y triunfante.
(C.H.S.) La justicia engrandecida y la gracia victoriosa; el infierno sometido y el cielo glorificado; la muerte destruida y la inmortalidad establecida; el pecado derrocado y la justicia resplandeciente; ¡qué tema para un himno en aquel día en que nuestro Señor beba el vino nuevo con nosotros todos en el reino de nuestro Padre celestial!
Muchos verán; y temerán y confiarán en Jehová.
Pero en tanto que el pecador solo ve y teme, solo está en el estado inicial de la conversión, en un estado de preparación para huir de la ciudad de destrucción.
Puede haber dado el primer paso en su peregrinaje, pero no ha llegado a su Padre todavía para recibir el beso de bienvenida y de perdón.
No ha dado todavía el paso definitivo.
Ha visto, realmente; ha tenido también; pero todavía necesita confiar, confiar en el Señor y "ahuyentar todos sus temores."
Este es el paso culminante del gran cambio; y a menos que se dé, las otras experiencias van a borrarse y perecer como una flor prematura; o serán combustible para el fuego que no se apaga.
(4) Bienaventurado el hombre que puso en Jehová su confianza.
La fe obtiene las promesas.
Una confianza simple, sencilla en Dios es la marca segura de la bienaventuranza = fortuna, felicidad.
Una persona puede ser tan pobre como Lázaro, tan aborrecido como Mardoqueo, estar tan enfermo como Ezequías (2 Reyes 20); o tan solo como Elías, pero en tanto que su mano de fe está agarrada en Dios, ninguna de sus aflicciones externas puede impedirle ser nombrado entre los bienaventurados.
Y no mira a los rebeldes, ni a los que se desvían tras la mentira.
Nunca hemos de prestar atención a los apóstatas (se apartan de los principios del Evangelio), a los falsos maestros; son levadura dañina y cuanto más alejados de ellos estemos mejor; bienaventurados son aquellos a quienes Dios preserva del error en las creencias y la práctica.
Verdaderamente, si el enemigo del infierno se paseara en carruaje y criados con librea (uniforme, criados) y viviera como un señor, tendría a millares que lo sigan en servicio. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Pacientemente Esperé A Jehová
Salmos 40:1-5
“Pacientemente esperé a Jehová, y se inclinó a mí, y oyó mi clamor. Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.”
Esperar pacientemente es soportar y padecer sin perder la calma mientras se espera. Jesús vino a hacer la voluntad del Padre y esperó pacientemente para ser la ofrenda por nuestras vidas pecadoras, para que fueran limpias y pacientes como Él. Estos son los puntos para la semana.
- El esperar paciente en Dios caracterizó al Señor. En el huerto, en el juicio de burlas entre Herodes y Pilato y sobre el madero, esperó en paciente omnipotencia: ni una mirada de ira, ni un murmullo, ni venganza.
- Job sobre la ceniza no iguala a Cristo en la cruz. Si el Señor se hubiera impacientado y desanimado como nosotros a veces, Su expiación habría sido pobre; pero permaneció dispuesto a terminar la obra del Padre.
- El pozo de la desesperación era una mazmorra sucia y llena de lodo. Si el hombre tiene donde poner el pie, su carga queda aliviada; pero en fango resbaladizo, su prueba es doblemente difícil.
- Dios pone en la boca un cántico nuevo: la justicia engrandecida y la gracia victoriosa, la muerte destruida y el pecado derrocado. ¡Qué tema para un himno en el reino del Padre!
- «Verán esto muchos, y temerán, y confiarán.» El que solo ve y teme apenas empieza; le falta el paso culminante, confiar en el Señor, o lo demás se borrará como flor prematura.
- Bienaventurado el que puso en Jehová su confianza. Aunque sea pobre como Lázaro o esté enfermo como Ezequías, mientras su mano de fe esté agarrada de Dios, está entre los bienaventurados.
- No hay que prestar atención a los que se apartan del Evangelio ni a los falsos maestros: son levadura dañina, y cuanto más lejos de ellos, mejor.
En la situación que más te impacienta ahora, decide no murmurar ni dejar salir la queja de tus labios, y espera en Dios confiando en Él.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Pies Sobre la Peña
Salmos 40:1-5
Para leer en voz alta con los niños
“Pacientemente esperé a Jehová, y se inclinó a mí, y oyó mi clamor. Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: esperé en Dios con paciencia, Él me escuchó y me sacó de un hoyo lleno de fango para ponerme en una roca firme. Imagínate atrapado en un pozo de lodo donde los pies resbalan, y que alguien te saque y te pare sobre una piedra dura.
- Tener paciencia es esperar sin ponerse nervioso, sin quejarse y sin enojarse cuando algo tarda. No siempre es fácil, pero Dios nos ayuda.
- Jesús es el más paciente de todos. Cuando se burlaban de Él y lo clavaron en la cruz, no se enojó, no murmuró y no se vengó.
- Si alguna vez te sientes en un hoyo, triste o con miedo, ora a Dios y espera. Él se inclina para escucharte.
- Cuando Dios te saca del hoyo, te pone una canción nueva en la boca, y otros ven lo que Dios hizo y también confían en Él.
- Feliz es el que confía en Dios, aunque sea pobre o esté enfermo. Lo importante es agarrarse bien de la mano de Dios.
- Cuidado con seguir a los que dicen mentiras o se burlan de Dios. Aunque parezcan importantes, alejarse de ellos te protege.
¿En qué momento te cuesta más tener paciencia?
Esta semana, cuando te toque esperar, cuenta hasta diez, ora en silencio y espera sin quejarte.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
