Las Sagradas Escrituras le dedican más espacio a Ezequías que a cualquier otro rey desde los días de Salomón. Podemos ver: (2 Crónicas 29:32-36) Los sacerdotes y levitas estaban situados en sus lugares, tal como fue señalado en el tiempo (ver 25) de David: "Cantaban" y tocaban los "instrumentos" santos mientras que se ofrecía el holocausto, todos los presentes se inclinaron en adoración junto con los levitas y los que quisieron llevaron holocaustos y ofrendas de paz.
Trajeron voluntariamente (con libertad, gusto, gusto por propia determinación) "tanto" que los levitas tuvieron que ayudar a los "sacerdotes."
No había suficientes "sacerdotes" santificados.
Pues entonces el pueblo se alegró, porque Dios estaba allí.
El pueblo alegre, había avivamiento y porque esto traía vislumbres (indicio, visión confusa) de esperanza de un futuro mejor para Judá.
Pero esto solo fue el principio de la reforma de Ezequías.
Cuando Ezequías llegó al poder, Judá se había convertido virtualmente en un estado vasallo (tributario, siervo) bajo el dominio de Asiria.
Aunque su padre había sido uno de los peores.
Él fue uno de los mejores.
Esto nos muestra que el bien que se halla en una persona no es obra de la naturaleza, sino de la gracia que remonta (superar algún obstáculo o dificultad) las mayores dificultades y desventajas.
Es de suponer que Acaz dio a su hijo una educación tan mala como su ejemplo; su título estuvo tal vez a cargo del mal sacerdote; sus sirvientes y compañeros serían adictos a la idolatría; con todo, Ezequías resultó eminentemente bueno.
Cuando obra la gracia de Dios ¿Qué podrá resistirlo?
(3) Hizo lo recto, conforme a todas las cosas que había hecho David "su padre."
Ezequías fue un segundo David, pues tenía hacia Dios y hacia su casa el mismo amor que David tuvo.
No nos intimidemos ni asustemos al contemplar la decadencia de la virtud (fuerza, valor, poder) ni pensar que, por que las cosas van mal, irán de mal en peor.
Esa no es buena lógica, pues después de muchos reyes malos Dios suscitó uno que era como el propio David.
(2 Crónicas 29:3) Fue celoso reformador de su reino.
"Abrió las puertas de la casa de Jehová."
Y las reparó: estaban destruidas.
Encontró muy corrompido su reino y la gente extremadamente supersticiosa.
Cuando se conoce la verdad y se deja las personas se han de ser supersticiosas (creencia contraria a la razón y ajena a la "fe" religiosa).
Siempre lo habían sido, pero en el último reinado lo habían sido más que nunca.
La idolatría se había extendido por todo el país, pero su espíritu se agitó contra esta idolatría y, por consiguiente, tan pronto como tuvo el poder en sus manos, se propuso abolirla (dejar sin urgencia una ley).
Acabó con los lugares altos, las imágenes y los símbolos de Asera y lo destruyó "todo" totalmente; "santificó."
El celo de Ezequías se hecha especialmente en haber quitado los lugares altos, cosa que sus antecesores, aún los buenos, "no se habían atrevido a hacer".
Él vio que eran una afrenta para el templo y ocasión de idolatría, por lo que siguió la norma de Dios, no el ejemplo de sus predecesores; hizo ley de su remoción y ejecutó esta ley con todo vigor.
Al ver que la serpiente de bronce, a pesar de ser de institución divina, se había convertido en ocasión de idolatría, la hizo pedazos (4).
Parece ser que había sido cuidadosamente preservada como memoria de la bondad de Dios hacia sus antepasados en el desierto.
Cuando comenzaron a adorar a la criatura (creado) en lugar de al Creador, los que no habrían sido atraídos al culto de las imágenes prestadas de los gentiles, fueron llevados por el tentador a quemar incienso a la serpiente de bronce por haber sido ordenado por Dios mismo como el instrumento de curación para la mordida por las serpientes venenosas.
Ezequías en su piadoso celo por el honor a Dios, no solo prohibió al pueblo que la adorasen, sino que, para que nunca más abusasen de ella le demostró que no era otra cosa que un pedazo de bronce y que, por tanto, era necio y perverso quemarle incienso.
Así pues, la hizo pedazos.
En su reforma dio muestras de dos eminentes cualidades:
Gran valentía y confianza en Dios.
De que le sostendría en lo que estaba haciendo y le preservaría de todo daño (5).
"Constancia" y perseverancia en el cumplimiento de su deber. (6)
(7-8) Su gran prosperidad.
Como estuvo de parte de Dios, Dios estuvo de parte de él.
Al ver que tenía éxito: Se sacudió el yugo del rey de Siria, al que se había sometido vilmente su padre.
Después de haber arreglado del país la idolatría de las naciones, bien pudo sacudirse también el yugo de la opresión de esas naciones.
Realizó un vigoroso ataque contra los filisteos y los derrotó hasta Gaza. (8)
No había temor a nada, sino una plena confianza a la "Gloria de Jehová", que estaba con él. ¡Aleluya!
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
