Mega Zoé
Estudio #1367Iglesia en las casas

Para que no me dañe

Para que no me dañe llama a perseverar en la oración y permanecer fieles en medio del sufrimiento.

Antiguo Testamento1 Samuel3 min lectura

Cuando a Nabal se le habían pasado los efectos del vino, cuando vuelve en sí, su esposa le dice de su gran torpeza y cuán cerca de la destrucción se había puesto a sí mismo y a su familia por su rudeza. Él desmayó su corazón (murió su corazón) en él y se quedó como piedra. Se quedó aterrado, más que avergonzado de su necedad. Unos diez días después "bien salir del terror", que le había entrado Jehová, hirió a Nabal y murió.

I. (1 Crónicas 4:9-10) El motivo de su nombre (Jabes = doloroso, hacedor de tristeza). Su madre se lo puso por "haberlo dado a luz con dolor", en nombre. Ese dolor marca la vida de Jabes. El dolor marca a su madre que recordará con gratitud que Dios le había conservado la vida, después de pasar un parto difícil. La razón: para que Jabes aprendiera a "amar y honrar a su madre". Se esfuerza en ser un consuelo para quien le había traído a este mundo "con tanto dolor". La bondad de su carácter… "¡y me libraras del mal para que no me dañe!". Nabal se dañó y entonces Dios lo detuvo, Dios le puso restricciones (límite impuesto, en vez de dar menos). Deja ver a Jabes su carácter especialmente en su piedad de hombre orante. Pronunció la oración que aquí se menciona, cuando se preparaba para las empresas de su vida. Que Dios lo librase de todo daño. Con simpleza recordaba su propio nombre: Jabes = dado a luz con dolor. (Salmos 19:13) Preserva a tu siervo. David no dice limpia, "sino preserva" (protege, cuida, amparar o defender algo con anticipación, con el objetivo de evitar un eventual deterioro), como le pasó a Nabal. Debemos amar las restricciones; ellas nos enseñan que hay límites (borde o frontera; división que marca una separación entre dos territorios). De los pecados de presunción es el apetito desordenado de ser preferido a otros, altivez, el engreimiento. Que no se enseñoree de mí como dijo Jabes; libraras del mal, "para que no me dañe" (1 Crónicas 4:10). "Seré íntegro y estaré limpio de gran rebelión." (1 Salmos 19:13). "Y si Tu mano estuviera conmigo y me libraras del mal, para que no me dañe". "Quedaré íntegro y estaré limpio, quedaré libre de grave delito, la rebelión". (Salmos 141:3) "Pon guarda a mi boca, oh, Jehová". Sabe hermano, la lengua es el instrumento principal en la causa de Dios; pero también es la máquina central del diablo; dásela y no pedirá nada más. No hay maldad que no sea cometida por ella (lengua). El peligro de la transgresión (infringir o desobedecer una norma, una regla) está en el lenguaje sin la convicción de que está en peligro. Es que estamos mucho entre muchedumbre con el prójimo, pero estamos demasiado poco en el aposento alto. (Lucas 11:4) Aprendamos las restricciones (límites) en nuestro hablar, movernos, opinar y luego decir. No nos metas en tentación, más libranos del mal. Él sí permite que experimentemos pruebas y dificultades en la vida y que todo ello está dispuesto para nuestro bien. Deberíamos estar constantemente consciente de nuestra propia propensión (tendencia, instinto) a ir errantes y a caer en pecado. (Juan 17:15) El Señor no rogaba que el Padre quitase a los creyentes del mundo, de un mundo inmediato. Habían de ser dejados aquí para crecer en la gracia de Dios y dar testimonio de Cristo. Pero la oración de Cristo era que fuesen guardados del "maligno". No es escape, sino perseveración (cuidar, defender con anticipación). Jabes: "¡y si Tu mano estuviera conmigo y me librare del mal, para que no me dañe!". Se necesitan las restricciones, la oración para no caer en tentación. Amén

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz