Los discípulos ahora están en el mar de Tiberias. Los discípulos habían viajado al norte a sus hogares en Galilea. El Señor Jesús se encontró allí con ellos. La frase "de esta manera" significa que Juan está a punto de describir la manera en que Cristo se les apareció.
Jesús se va a encontrar con siete de Sus discípulos.
Había cuatro ausentes en tal momento.
Pedro decidió ir a pescar al lago y los otros anunciaron que le acompañaban.
"Jesús ha estado en la creación", así que allí estaba el mar, para los discípulos, este era el mar de Jesús.
El mar parecía que no tenía ni un pez.
Los abatidos (de ánimo no era lo mucho) en los muchachos discípulos.
Jesús los estaba esperando cuando llegaron remando a la "playa."
Cuando estaba "amaneciendo", ellos no lo reconocieron.
Quizás era todavía muy oscuro o quizás fueron impedidos de reconocerle por el poder de Dios.
¿Hijitos (jóvenes) tenéis algo de comer?
Muy cansados, desanimados, frustrados, le respondieron: No.
Allí estaba el gran Dios creador del mar, peces, Quien hace la elección de ellos los discípulos.
El hacedor de milagros para los peces: Jesús.
Para ellos era un extraño.
Respondieron, aún fuera un extraño, a Su consejo, "echaron la red a la derecha de la barca".
Jesús les aconsejó que la echaran a la derecha y ellos obedecieron sin verle.
Allí estaba Jesús dando dirección para lo que deben hacer.
¡Y sucedió lo maravilloso!
Una gran carga de peces.
¡Tantos que no podían sacar de la red!
Esto deja ver que el Señor Jesús tenía un perfecto conocimiento de donde se encontraban los peces en el lago.
¿Por qué no confiar en Él?
(7) Juan fue el primero en reconocer al Señor y "en el acto" se lo dijo a Pedro.
Pero se había despojado de su ropa para poder moverse en la pesca.
Pedro se ciñó la ropa exterior y se dirigió a la playa.
(8) Los otros discípulos muy diligentemente llevan la barca a la orilla.
El Señor tenía (9) ya listo el desayuno para ellos.
Un pez encima de ellas y pan; las brasas.
Creó el fuego, pez y el pan.
Jesús no depende de nuestros "pobres esfuerzos."
Los discípulos recogieron los peces, milagro de Jesús.
(10) Ahora le dijo: "traed de los peces, no para cocerlos, sino para "contarlos."
Así, recordarán que "el secreto del éxito" es trabajar a Sus órdenes y actuar con una obediencia implícita (ni expresarlo o manifiesto) a Su palabra.
(11) La Biblia nos da la cantidad exacta de los peces en la red "ciento cincuenta y tres."
Los discípulos como Pedro y los demás que conocían de la pesca le tenía que ser asombroso (fascinante, milagroso) que "no se rompió la red."
Esto es evidente de que "la obra de Dios hecha a la manera de Dios nunca carecerá de los recursos de Dios."
Jesús cuidará de que la red no se rompa.
(12) Se escucha la invitación "a comer" y los discípulos se reúnen alrededor de la fogata para participar en las buenas cosas que Jesús ha provisto.
Los discípulos tuvieron un extraño sentimiento de "maravilla" y solemnidad (gran tamaño, abundante en) en presencia de Jesús.
Allí estaba Él, en "Su cuerpo de resurrección."
Le hubiesen querido hacer muchas preguntas, pero "no se atrevían."
"Sabían" que era el Señor Jesús.
Tú, hermano, debes saber quién es Jesús.
Incluso si sentían que un cierto aire de misterio envolvía Su presencia.
Jesús les sirvió ahora el desayuno.
Y tal vez recordaron una ocasión similar en la que alimentó a los cinco mil con unos pocos panes y peces. (Marcos 6:30-44)
Esta era ya la tercera vez que Juan menciona que Jesús se apareció a Sus discípulos.
Aquí en la playa del azul lago de Galilea. Amén
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
¡Es El Señor!
Juan 21:1-14
“Entonces la echaron, y ya no la podían sacar, por la gran cantidad de peces. Entonces aquel discípulo a quien Jesús amaba dijo a Pedro: ¡Es el Señor!”
Después de una noche entera sin pescar nada, los discípulos obedecieron el consejo de un extraño en la playa, y la red se llenó. Entonces Juan lo reconoció: «¡Es el Señor!». El secreto del éxito es trabajar a Sus órdenes y obedecer Su palabra. Estos son los puntos para la semana.
- Siete discípulos volvieron a Galilea, y Pedro decidió ir a pescar; los otros fueron con él. Aquella noche no pescaron nada: el mar parecía no tener ni un pez, y estaban abatidos.
- Al amanecer Jesús los esperaba en la playa, pero no lo reconocieron. Les preguntó: «Hijitos, ¿tenéis algo de comer?», y cansados, desanimados y frustrados, le respondieron que no.
- Allí estaba el Creador del mar y de los peces, y para ellos era un extraño. Aun así obedecieron sin verle, echaron la red a la derecha, y no la podían sacar. ¿Por qué no confiar en Él?
- Juan fue el primero en reconocer al Señor y en el acto se lo dijo a Pedro, que se ciñó la ropa y se echó al mar. Los otros discípulos llevaron la barca a la orilla con diligencia.
- Jesús ya tenía listo el desayuno: brasas, pez y pan. Él no depende de nuestros pobres esfuerzos. Mandó traer los peces para contarlos, y que recordaran que el secreto del éxito es obedecer Su palabra.
- Eran ciento cincuenta y tres peces grandes, y la red no se rompió. La obra de Dios hecha a la manera de Dios nunca carecerá de los recursos de Dios.
- Alrededor de la fogata nadie se atrevía a preguntarle quién era: sabían que era el Señor. Tú también debes saber quién es Jesús, aunque un aire de misterio envuelva Su presencia.
Esta semana, antes de cada tarea importante, pregúntale al Señor qué quiere que hagas, y obedece lo que te muestre en Su Palabra aunque no lo entiendas.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Ciento Cincuenta y Tres Peces
Juan 21:1-14
Para leer en voz alta con los niños
“Entonces la echaron, y ya no la podían sacar, por la gran cantidad de peces. Entonces aquel discípulo a quien Jesús amaba dijo a Pedro: ¡Es el Señor!”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: cuando los discípulos obedecieron, la red se llenó de peces, y Juan se dio cuenta de que el hombre de la playa era Jesús. Habían pescado toda la noche sin sacar nada, y un desconocido les dijo dónde echar la red.
- Los discípulos estaban cansados y tristes: toda la noche en la barca y ni un solo pez. A veces uno se esfuerza mucho y no le sale nada.
- Jesús estaba en la orilla, pero todavía estaba oscuro y no lo reconocieron. Aun así, hicieron lo que Él dijo y echaron la red a la derecha.
- ¡La red se llenó tanto que no la podían subir! Jesús sabe dónde está cada pez del mar, y sabe también lo que tú necesitas.
- Juan gritó: «¡Es el Señor!», y Pedro se tiró al agua para llegar primero. Cuando reconoces a Jesús, quieres estar cerca de Él.
- Jesús ya tenía fuego, pescado y pan listos. Contaron ciento cincuenta y tres peces grandes, y la red no se rompió. Lo que Dios hace, Dios lo cuida.
- Sin Jesús, toda una noche de trabajo no alcanzó; con una palabra suya, la red se llenó. El secreto es obedecerle, aunque no entiendas por qué.
¿Obedeces aunque no entiendas por qué te lo piden?
Esta semana, cuando papá o mamá te pidan algo, hazlo a la primera, sin protestar.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
