El pecado que parece pequeño nos lleva a cometer otros. Por tal razón, hay que vencer la miseria de la carne, porque ha de llevar al cuerpo a la deshonestidad (de manera voluntaria se realiza un acto fuera de regla). La corrupción es el pecado que, en lugar de ser reconocido como tal y de hacernos humildes, es elevado como sistema (método, plan, procedimiento, reglas), se convierte en costumbre mental, una manera de vivir, donde se le hace fácil a los tales que han caído en tal condición. Nos libre Dios por Sus misericordias.
Soberbia, "orgullo" es una estima (valor) y amor inhibido por sí mismo.
Consiste en una apreciación (poner precio) descontrolada del valor propio.
¿Sabes? Eso es cuando se busca intensamente la atención y honor.
(Proverbios 16:18) A Dios no le agrada el orgullo y nos advierte que su fruto es la destrucción.
Al orgullo le sigue la destrucción, a la altanería, el "fracaso".
Destruye amistades, familias y destruye nuestra dependencia de Dios.
Nuestras actitudes deben ser de humildad, de aprecio a los que nos rodean. (Romanos 12:3); "Nadie tenga un concepto de sí más alto que el que debe tener, sino más bien piense de sí mismo con moderación."
(Salmos 138:6) El mayor ejemplo de humildad lo encontramos en Jesús y Él debe ser nuestro modelo en todo.
Jesús estuvo dispuesto a "humillarse "por amor a nosotros" y "morir en la cruz para darnos salvación".
Debemos dejar que Su amor nos transforme y fluya a través de nuestras vidas para que Él reciba toda la gloria.
(Filipenses 2:5-8) La actitud de ustedes debe ser como la de Cristo Jesús, quien siendo por naturaleza Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a que aferrarse. Hubiese sido propio de Él. Por el contrario, "se rebajó", se despojó, se rebajó voluntariamente, tomando la naturaleza de siervo y haciéndose semejante a los seres humanos (como tú). Y, al manifestarse como hombre "Él mismo se humilló" a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte", y muerte de Cruz. ¿Qué piensas de ti? Te atreves o nunca…lo harías.
Envidia (Santiago 3:16) La envidia o los celos son un deseo desordenado de poseer lo que otros tienen.
Consiste en una gran tristeza o pesar ante el bien de otros y "alegría frente a sus contratiempos".
La envidia o los celos son un deseo desordenado de poseer lo que otros tienen.
La envidia trae disensión (riña) y discordia (oposición).
Porque donde hay envidias y rivalidades, también hay confusión y toda clase malvadas; contención = contienda, disputa entre varios; perturbación = turbación, desorden enloquecimiento, aturdimiento; obra perversa = malo, malvado, sumamente malo) es mejor correr de tal lugar, por mucho que quieras decir son obras perversas de tales personas; escapa por tu vida.
Muchas veces podemos ser tentados por la envidia al ver a "otros triunfar" o ser "reconocidos" y peor sentirnos ignorados.
Ahí comienza a plantarse la semilla de la envidia y los celos.
Necesitamos estar alertas y firmes en el Señor para no ceder ni caer en su trampa.
Nuestra actitud cambia cuando estamos llenos del Espíritu Santo.
(Romanos 12:15) "Gozaos con los que se gozan; Llorad con los que lloran."
¡Ahí está la clave!
Primero, aprendamos a estar felices y satisfechos con todo lo que Dios nos ha dado.
Luego pedir a Dios que transforme nuestro corazón para que podamos sentir gozo genuino al ver los logros de los demás.
Avaricia (Mateo 6:24) No podéis servir a Dios y usar medios ilícitos para conseguir riquezas.
Avaricia es el deseo excesivo por obtener bienes materiales y riquezas, estando dispuesto, de ser necesario, a usar medios ilícitos para conseguirlos.
Dios nos provee todo lo que necesitamos, debemos estar satisfechos con Su provisión.
La avaricia crece cuando sacamos a Dios del trono de nuestro corazón y colocamos la insatisfacción y el deseo de tener más.
Nadie puede servir a dos señores, pues menospreciará a uno y amará al otro, o querrá mucho a uno y despreciará al otro.
Para no tener avaricia, necesitamos decidir quién será el dueño de nuestro corazón.
(1 Timoteo 6:8-10) Vencemos la avaricia con la gratitud por la provisión de Dios.
Mantengámonos libres del amor al dinero y conténtense con lo que tienen, porque Dios ha dicho: (Hebreos 13:5) "Nunca te dejaré; jamás te abandonaré."
Debemos confiar que la provisión de Dios es y "siempre será suficiente", estar contento y ser agradecidos.
Ira = es el sentimiento de gran enojo que nos lleva a comportarnos de manera cruel y violenta. (Santiago 1:19-20). La causa puede ser real o aparente, pero el sentimiento es tan fuerte que muchas veces "nubla la razón" e impide diferenciar (discernir, distinguir, esparcir) (entendimiento).
La Biblia no nos prohíbe enojarnos.
El enojo es una emoción buena en circunstancias tales como la injusticia, el abuso o la opresión impulsándonos a contribuir para evitar que esa situación continue.
La Biblia sí prohíbe dejar que el enojo se convierta "en ira" destructiva e irracional.
En Efesios 4:26-27: "Si se enojan, no pequen".
No permitan que el enojo les dure hasta la puesta del sol; como decir, "vives enojado con la humanidad, deja el enojo por siempre, no puedes vivir enojado con lo vivido, como se dice; supéralo.
Ni se dé cabida al diablo, en tu enojo que no vences, se le llama.
Vemos que hay un nivel de enojo, "la ira", que es pecaminosa y no debemos permitir que nos domine, pues abre una puerta a la influencia del diablo.
(Santiago 1:19-20) Cuando la ira toma el control perdemos de vista la presencia de Dios y olvidamos que podemos confiar en Él.
"Queremos tomar la justicia en nuestras manos" y "hacer que la otra persona "pague" y "tenga su merecido."
"Pero no debe ser así."
Debemos confiar siempre en la justicia de Dios y "hacer lo que es bueno y agradable ante Sus ojos."
(Romanos 12:19-21) No podemos tener el corazón contaminado; es mejor tener misericordia y si alguien me hace daño pues mantengo tal distancia y me cuido de no hacerle daño yo.
Antes bien el que se proclama nuestro enemigo, si tiene hambre y le puedo dar de comer le doy comida; si es sed le entrego agua.
Tales actos que demuestras van a hacer sentirse amado por ti, aunque haya distancia.
Cristo nos enseñó, no seamos vencidos por el diablo, porque entonces no tendremos paz.
El mal lo vences con tu bien.
Lujuria (1 Corintios 6:18-20) Todas las áreas de nuestra vida deben mostrar que Jesús es nuestro Señor.
Cuando Jesús entra en nuestros corazones, "transforma la forma en la que vemos todo", incluido nuestro cuerpo.
Nos damos cuenta de que nuestro cuerpo le pertenece a Dios; por tal razón, cuidamos nuestro caminar, que le demuestras.
Dios se dio Él mismo para que viviéramos en Sus divinos pasos.
Honremos con nuestro cuerpo a Dios.
(6) La gula (Proverbios 23:1) es glotonería, un apetito descontrolado por la comida y la bebida.
(Proverbios 23:19-21) No tiene en cuenta los límites económicos ni el daño que pueda causar a la salud.
Este es otro pecado que daña nuestro cuerpo.
La gula afecta "nuestra salud", "nuestras finanzas" y de seguro nuestra relación con los demás.
Nos aparta de Dios, de nuestros seres amados porque nos enfocamos en comer o en beber en lugar de buscar resolver nuestros conflictos y problemas, dialogando y pidiéndole sabiduría a Dios.
Si nos llenamos de Dios y vemos nuestros problemas o "nuestra apariencia como Él los ve", nos refugiaremos en Él y no en la comida o en la bebida.
Pereza (Romanos 12:11) La pereza es una afición (atracción, inclinación, gusto) desequilibrada al descanso y al ocio, "que lleva al descuido para con Dios, consigo mismo y con la sociedad".
El perezoso se aparta de los demás física y emocionalmente, pues solo desea su propio descanso y bienestar (Proverbios 6:9-11) lo describe así: "Perezoso", ¿Cuánto tiempo más seguirás acostado?
¿Cuándo despertarás de tu sueño?
Un corto sueño, una breve siesta, un pequeño descanso, cruzado de brazos… ¡Y te asaltará la pobreza como un bandido y escasez como un hombre armado!
Dios ha dado a todos habilidades, dones que debemos usar para trabajar, para sostenernos a nosotros y a nuestra familia y aportar a la sociedad.
Dios pone deseos en nuestro corazón y nos da las herramientas para cumplirlos.
"Debemos ser diligentes" en descubrir y usar esas habilidades que Él nos ha dado.
Es una forma de mostrar gratitud y aprecio a Dios por Su diseño en nosotros; ¡No te quejes! Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
