Nabucodonosor atacó a Jerusalén, y la encomienda era que determinados muchachos judíos fuesen preparados para servirle como hombres de sabiduría y entendimiento. Han de llegar Daniel, Ananías, Misael y Azarías. Daniel no quiere comer de la comida del rey. Así se lo conceden. Así Daniel se va preparando para trabajar la vida de Nabucodonosor, y eso iba a ser la vida de Daniel en Babilonia. Él, el profeta y Nabucodonosor el rey, para cuidar a Israel en Babilonia.
Nabucodonosor tuvo un sueño.
No tan solo la interpretación, sino también el contenido del sueño (5) (que le dijesen el sueño cuál era).
Demanda mucho más difícil, por no decir imposible.
Los sabios no pudieron decir.
Daniel en oración y en días de ayuno, Dios le reveló la naturaleza del sueño y la interpretación de este.
Daniel en la sabiduría divina le explica los reinos (31-35).
Le dice Daniel: una gran imagen espléndida y terrible. La cabeza de esta imagen era de oro fino; su pecho y brazos de plata; su vientre y sus muslos eran de bronce; sus piernas eran de hierro; y sus pies en parte de hierro y en parte de barro cocido.
Potencias gentiles, dominio mundial; Nabucodonosor era la cabeza de oro, Persia y Media eran los brazos de plata; Grecia, el tercer reino, era el vientre y los muslos de bronce. El imperio Romano las piernas y pies de hierro.
Cuánta sabiduría en Daniel, que Nabucodonosor queda tan maravillado que le hizo "gobernador" (48) de toda la provincia de Babilonia y el jefe supremo de todos los sabios de Babilonia.
Nabucodonosor hizo una estatua de oro a su Dios (3:1) (12).
Se le calentase siete veces más, que les echasen dentro a los tres judíos, vestidos. (19)
Nabucodonosor miró dentro del horno, vio "cuatro" hombres, los tres judíos y un cuarto, semejante a hijo de los dioses, pero era Jesús, que El Padre le envió para que "Nabucodonosor le conociera".
Así Dios llevaba a Nabucodonosor.
El fuego solo quemó las cuerdas que le ataban a los judíos.
Nabucodonosor prohibió que nadie hablase (3:29) "contra el Dios Altísimo' de los judíos.
(Cap. 4) Nabucodonosor rey da testimonio de la grandeza del Dios Altísimo y de una experiencia en su propia vida que le llevó a la conversión.
(20 -34) El santo describió a un hombre que perdía la razón y llegaba a ser como una "bestia" salvaje de la tierra durante siete años.
La cosa estaba tan clara que, tan pronto como Daniel escuchó el sueño "quedó atónito (espantado, no se puede reaccionar) durante una hora (9-19).
Ya sea para freno, como se hace con el que ha perdido el sentido.
La tal persona ha de ser privada de su dignidad humana y de su mente racional, para que viva durante siete años "como un animal bruto".
Nabucodonosor pide a Daniel que se lo interprete.
"Tú eres ese hombre", queda muy poco por añadir.
No le era de placer "declarar" el juicio de Dios al rey, a quien se ve que había llegado a amar".
22. El rey se dio cuenta del aturdimiento de Daniel y al pensar que tardaba en hablar por temor de ofenderle, le animó a decirle las cosas claras: "Beltsasar, le dijo a Daniel (19b), "no te turben ni el sueño" ni "su interpretación".
23. Estaba manso!
24. Sin duda dijo esto como quien "sinceramente" deseaba saber la verdad", por amarga que fuera.
25. Daniel muestra el afecto que sentía hacia el rey al decirle: "Señor mío, sea el sueño para tus enemigos; y su interpretación para tus adversarios."
26. (20-23) "El árbol que viste…eres tú mismo, oh rey."
27. (24) En cuanto al decreto que, de parte del Altísimo, había recaído sobre el rey, la sentencia era que sería dispuesto de su trono y aun echado de entre los hombres para "morar con las bestias del campo, de forma que le apacentarán con hierbas del campo como a los bueyes y también como los bueyes, dormiría al raso (piso) bañado con el roció del cielo.
28. Esto habría de ser durante siete tiempos, es decir, siete años al cabo de los cuales, "vuelto en sí", reconocería la soberanía de Dios sobre los hombres.
29. Luego que hayas reconocido que quien gobierna (son) los cielos, es decir Dios.
30. (27) "Por tanto, oh rey, acepta mi consejo".
31. (30-37) Su orgullo, su altivez aun no le permitía humillación, le era mejor su vanidad.
32. (30) ¿No es ésta la gran Babilonia que yo edifiqué con la fuerza de mi poder?
33. Doce meses, paseando en el palacio real de Babilonia y presumiendo de lo que él había hecho en grandeza en el palacio real de Babilonia.
34. ¿No es ésta la gran Babilonia que yo edifiqué?, pretendía con la fuerza de su poder.
35. Esa gloria de su majestad.
36. A ti se te dice, rey Nabucodonosor: El reino ha sido quitado.
37. Nabucodonosor: Alcé mis ojos al cielo y mi razón me fue devuelta; y "bendije al Altísimo y alabé y glorifiqué al que vive para siempre cuyo dominio es sempiterno (eterno) y su reino por todas edades. (37)
38. La humillación, y luego llega la razón."
39. Ahora Nabucodonosor alaba, glorifica al "Rey del cielo." Amén
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
