(Salmos 119:30) Escogí el camino de la verdad. Aquí tenemos la obra de un alma bajo la misericordia. Hoy en día se escucha mucho del hombre sobre la Palabra, para su beneficio, su favor: No para conocer al mismo Dios como lo revelaba la Palabra para ser enseñados, por lo de Dios.
El hombre de Dios: escoge lo que es de Dios.
Porque ha escogido el camino de la verdad.
El camino de la verdad es todo lo que Dios ha revelado referente a su Hijo Jesús.
"El corazón dispuesto escoge este camino y todo él; a una observancia (disciplina, sumisión, respeto) concienzuda (esmerado) de la voluntad del Señor.
Su deleite estará allí donde se encuentran los hijos de Dios.
¡Oh, si hubiera más abundancia de éstos entre nosotros!
El cristiano que escoge es el cristiano que persiste (perseverar) "en tanto que los que son cristianos" por casualidad, "viran la nave cuando cambia el viento". (Mateo Henry)
(139:23) El autoexamen o examen de conciencia, no es una cosa tan simple como puede parecer a primera vista.
Ningún cristiano que lo haya practicado lo ha hallado fácil.
El examen de conciencia es casi imposible de lograrlo, que sea puro o sincero, imposible.
No tenemos la menor idea de la maldad que hay en la persona.
Todo cristiano cuente bien el costo antes de aventurarse al acto atrevido de pedir a Dios que le "escudriñe".
Porque has de estar seguro de que, si de veras y sinceramente le pides a Dios que te escudriñe, Él lo hará.
La hipocresía por la cual un hombre no solo engaña al mundo, sino que muchas veces se impone a sí mismo; esta hipocresía que disimula su propio corazón de él y le hace creer que es más virtuoso (honesto) de lo que es realmente.
El oro puro no teme a la ley de las balanzas, ni al fuego, ni a la prueba.
El oro que pesa lo que debe pesar la evidencia se le pese como se le pese; lo que es oro, será oro, no importa cómo se le ponga a prueba.
(24) "Y ve si hay en mí camino" de perversidad.
Del mismo modo en que, "aborrezco todo camino de perversidad en los malos, también odiaría que lo hubiera en mí". C.H.S.
Hay el camino de la incredulidad dentro de cada uno, el cual somos "muy propensos (dados) a seguir.
Hay el camino de la vanidad y orgullo, al cual nos podemos acostumbrar con frecuencia.
Hay el camino del egoísmo, en el cual andamos a menudo.
Hay el camino de la mundanalidad, en el que a veces buscamos placeres vacíos, honores, etc.
Hay el camino de la negligencia (descuido).
¡Qué apatía manifestamos en la oración, en el examen y aplicación de la Palabra de Dios!
Hay el camino del depender de uno mismo con el cual no honramos a Dios y nos dañamos a nosotros mismos.
Hay, por desgracia, el camino de la desobediencia, en el cual andamos a menudo.
"En todo caso", nuestra obediencia es fría, incierta; "no es simple, íntegra, ferviente".
Qué necesario es, pues, ir a Dios al instante y preferir sinceramente la petición: Señor, ve si hay en mí camino de perversidad, maldad".
Que nada que sea malo, que sea opuesto a Tu carácter, repugnante a Tu Palabra o dañoso para nosotros mismos, permanezca o sea albergado dentro de nosotros.
"Y guíame en el camino eterno."
(Isaías 35:8) Camino de santidad.
El camino real que será preparado para los "redimidos de Jehová será llamado Camino de Santidad, sin lo cual nadie verá a Dios". (Hebreos 12:14)
Será un camino planeado y preparado por Dios.
El camino de santidad es el camino de los mandamientos.
No pasará por el inmundo (Apocalipsis 21:27).
Será para los que Dios haya escogido para Sí (Salmos 4:3) pues han de andar por allí en comunión con Dios; al piadoso.
(Mateo 7:13-14) El Señor advierte ahora que la puerta del discipulado cristiano es "estrecha" y que angosto el "camino".
Pero aquellos que siguen fielmente Sus enseñanzas encuentran la "vida" abundante.
Hay una puerta ancha, la vida regalada.
El fin de una vida así es perdición.
La puerta ancha y "el camino" espacioso conducen a perdición.
La puerta estrecha y "el camino" angosto conducen a la vida.
Jesús es a la vez la puerta (Juan 10:9) y el camino (Juan14:6).
Jesús está diciendo que seguirle "exigirá fe", disciplina y paciencia.
Pero esta vida difícil es la única que vale la pena vivir.
Si escoges el camino fácil, tendrás mucha compañía, pero te perderás lo mejor de Dios para ti. Hebreos 12:14 Amén
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Camino De La Verdad
Salmos 139:23-24
“Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos; Y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno.”
El hombre de Dios escoge lo que es de Dios: ha escogido el camino de la verdad, que es todo lo que Dios ha revelado acerca de Su Hijo Jesús. Y quien lo escoge le pide a Dios que lo examine, que vea si hay en él camino de perversidad y que lo guíe en el camino eterno. Estos son los puntos para la semana.
- Hoy muchos escuchan la Palabra para su beneficio, no para conocer a Dios. El cristiano que escoge es el que persiste; los que son cristianos por casualidad viran la nave cuando cambia el viento.
- El examen de conciencia no es tan simple como parece: no tenemos idea de la maldad que hay en nosotros, y la hipocresía nos hace creernos más virtuosos de lo que somos.
- Cuenta el costo antes de pedirle a Dios que te escudriñe, porque si se lo pides de veras, Él lo hará. El oro puro no le teme a la balanza, ni al fuego, ni a la prueba.
- Hay caminos torcidos dentro de cada uno: la incredulidad, la vanidad y el orgullo, el egoísmo, la mundanalidad, la negligencia en la oración y la Palabra, y el depender de uno mismo.
- Hay también el camino de la desobediencia, y aun nuestra obediencia es fría e incierta. Por eso hay que ir a Dios al instante y pedir: Señor, ve si hay en mí camino de perversidad.
- Guíame en el camino eterno: el Camino de Santidad, preparado por Dios para Sus redimidos, por donde no pasa el inmundo y sin el cual nadie verá a Dios.
- La puerta ancha y el camino espacioso llevan a perdición; la puerta estrecha y el camino angosto llevan a la vida. Si escoges el camino fácil, tendrás compañía, pero perderás lo mejor de Dios.
Escoge uno de los caminos torcidos de la lista —el que más te toque— y ora cada mañana el Salmo 139:23-24 pidiéndole a Dios que te lo muestre y lo quite.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Dos Caminos, Uno Angosto
Salmos 139:23-24
Para leer en voz alta con los niños
“Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos; Y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: le pedimos a Dios que mire dentro de nosotros, que nos muestre lo que está mal y que nos lleve por Su camino. Jesús habló de dos caminos: uno ancho y fácil, lleno de gente, y otro angosto, que lleva a la vida.
- El camino de la verdad es todo lo que Dios nos enseña de Jesús. El que ama a Dios lo escoge y sigue en él, aunque los demás cambien de rumbo.
- A veces creemos que somos muy buenos. Pero solo Dios ve todo lo que hay en el corazón, hasta lo que nosotros mismos no vemos.
- Cuando le pides a Dios «examíname», Él lo hace de verdad. Te muestra lo malo para que lo dejes, como el fuego que limpia el oro.
- Hay caminitos torcidos dentro de nosotros: el orgullo, el egoísmo, la pereza para orar y la desobediencia. Dios quiere sacarnos de ellos.
- El camino ancho parece fácil y va mucha gente por él, pero termina mal. El camino angosto cuesta más, pero lleva a la vida con Dios.
- Jesús es la puerta y es el camino. Si lo sigues a Él, aunque vayas con menos gente, vas por el mejor camino.
¿Por qué el camino angosto es mejor aunque cueste?
Esta semana, cada noche, pídele a Dios: «Mira mi corazón y enséñame lo que debo cambiar», y cambia una cosa.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
