Jesús concluyó la parábola con esta crítica amonestación: "El que tiene oídos para oír, oiga." En la parábola estaba comunicando un importante mensaje a la multitud y un mensaje diferente a los discípulos. Nadie debería perderse el significado de Sus palabras.
El propósito de las Parábolas (Mateo 13:10-19)
"Los discípulos" se sentían perplejos (confuso, asombrado) porque el Señor hablase al pueblo con el lenguaje velado (información que ha sido "cubierto" por alguien para evitar que otros accedan a ella) de las parábolas.
De modo que le pidieron que las explicase Su método.
En Su contestación, Jesús distinguió entre la multitud incrédula y los discípulos creyentes. (11).
La multitud, que constituiría una muestra representativa de la nación, estaba evidentemente rechazándole, "aunque este rechazo no quedaría consumado hasta la cruz".
No se les permitiría a ellos que conociesen "los misterios (secretos) del reino de los cielos", mientras que Sus verdaderos seguidores "recibirían ayuda para que "comprendiesen".
En el N.T. un misterio es una realidad nunca antes conocida por el hombre, y que el hombre nunca podría llegar a saber excepto por revelación divina, pero que ahora le ha sido revelado.
"Los misterios del reino" son verdades que hasta entonces no habían sido conocidas, acerca del reino en su forma interna (por ausencia o falta de otro, suplante), había sido un secreto hasta entonces.
Las parábolas describen algunas de las características del reino durante el tiempo en que el Rey iba a estar ausente.
Algunas personas, por tanto; llaman a esto "el reino en su forma de misterio, no que haya nada misterioso acerca del mismo, sino sencillamente que nunca había sido dado a conocer así hasta aquel momento.
(12) Puede parecer arbitrario (injusto) que estos secretos fuesen escondidos a la multitud y revelados a los discípulos.
Pero el Señor da la razón: "Porque a cualquiera que tiene, se le dará y tendrá en abundancia; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado."
Los discípulos tenían fe en el Señor Jesús; por tanto, "recibirían capacidad para más".
Habían aceptado la Luz; por tanto, recibirían más luz.
En cambio, la nación judía había rechazado la Luz del mundo; por ello, no solamente se le impediría recibir más luz, sino que sus ojos no pueden ver y sus oídos no pueden oír, perderían además lo poco que tenían.
"El rechazo de la luz conlleva" la negación de luz.
(Mateo 13:13) M. Henry compara "las parábolas" con la columna de nube y de fuego que iluminaba a Israel mientras que confundía a los egipcios.
Las parábolas serían reveladas a los que estuviesen sinceramente interesados, pero resultarían ser "solo una invitación para los que fuesen hostiles a Jesús".
De modo que no era cosa de capricho de parte del Señor, sino sencillamente la aplicación de un principio que se manifiesta en todos los aspectos de la vida: "la ceguera voluntaria va seguida de ceguera judicial (al juicio, administración de justicia).
A esto se debe que hablase a los judíos en parábolas.
(H. C. Woodring) "Por cuanto no tenían el amor de la verdad, no recibirían la luz de la verdad: "ciegos y no oyen".
Ellos profesaban ver, es decir, estar familiarizados con la verdad divina, pero la verdad encarnada estaba en medio de ellos y ellos rehusaron rotundamente verla.
Profesaban oír la Palabra de Dios, pero la Palabra viviente de Dios estaba en medio de ellos y no estaban dispuestos a obedecerle.
No estaban dispuestos a comprender el maravilloso hecho de la Encarnación (el verbo de Dios como Dios Hijo se encarnó en Jesucristo por el poder del Espíritu Santo); por ello, les fue quitada la capacidad de comprender.
(Mateo 13:14-15) Eran un cumplimiento viviente de la profecía de Isaías 6:9, 10.
El corazón de Israel se había "engrosado" (engordar) y sus "oídos" eran insensibles a la voz de Dios.
Rehusaron deliberadamente "ver nada con sus ojos".
Sabían que, si veían, oían, comprendían (entender, enterarse) y se arrepentían, Dios le sanaría; pero en su dolencia y necesidad rechazaron Su ayuda.
Por ello, su castigo sería que oirían, pero no entenderían; mirarían, pero no verían en absoluto.
Los discípulos gozaban de un enorme privilegio, por cuanto "estaban viendo lo que nadie antes había visto". Los profetas y los justos del A.T. habían anhelado poder vivir cuando llegase el Mesías, pero no se había cumplido su deseo. Los discípulos habían sido favorecidos con poder vivir en el momento de crisis en la historia de ver al Mesías, ser testigos de Sus milagros y oír la enseñanza incomparable que procedía de Sus labios. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Si Veían, Oían, Comprendían Y Se Arrepentían
Mateo 13:9-17
“Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, y con los oídos oyen pesadamente, y han cerrado sus ojos”
Jesús terminó la parábola con una amonestación: «El que tiene oídos para oír, oiga». Las parábolas revelaban los misterios del reino a los que creían y los escondían de los que le rechazaban, porque el rechazo de la luz conlleva la negación de la luz. Estos son los puntos para la semana.
- Los discípulos, perplejos, preguntaron por qué hablaba en parábolas. Jesús distinguió entre la multitud incrédula, que le estaba rechazando, y Sus verdaderos seguidores, que recibirían ayuda para comprender.
- Un misterio en el Nuevo Testamento es una realidad que el hombre nunca podría saber sino por revelación divina, y que ahora ha sido revelada. Los misterios del reino son verdades antes no conocidas.
- «A cualquiera que tiene, se le dará.» Los discípulos habían aceptado la Luz, y recibirían más luz; la nación había rechazado la Luz del mundo, y perdería aun lo poco que tenía.
- Las parábolas eran como la columna de nube y fuego, que alumbraba a Israel y confundía a los egipcios. No era capricho del Señor: la ceguera voluntaria va seguida de ceguera judicial.
- Profesaban ver y oír la Palabra de Dios, pero la Palabra viviente estaba en medio de ellos y no quisieron obedecerle. Por no tener el amor de la verdad, no recibieron la luz de la verdad.
- Su corazón se había engrosado. Sabían que, si veían, oían, comprendían y se arrepentían, Dios los sanaría; pero rechazaron Su ayuda, y su castigo fue oír sin entender y mirar sin ver.
- Los discípulos vieron lo que profetas y justos desearon ver y no vieron: al Mesías, Sus milagros, y oyeron la enseñanza incomparable que procedía de Sus labios.
Esta semana, cada vez que leas u oigas la Palabra, no te quedes en oírla: escoge una cosa concreta que te pide y obedécela ese mismo día.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Ojos que Miran Sin Ver
Mateo 13:9-17
Para leer en voz alta con los niños
“Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, y con los oídos oyen pesadamente, y han cerrado sus ojos”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: la gente tenía el corazón duro, oía sin prestar atención y cerraba los ojos a propósito. Jesús contaba historias llamadas parábolas: los que lo amaban entendían, y los que no querían creer miraban sin ver.
- Jesús decía: «El que tiene oídos para oír, oiga». No hablaba de las orejas, sino de un corazón que quiere escuchar a Dios y hacerle caso.
- Los discípulos le preguntaron a Jesús por qué hablaba con historias, y Él les explicó. Cuando no entiendas algo de la Biblia, pregunta, igual que ellos.
- Al que recibe la luz de Jesús, Dios le da más luz. Pero el que la rechaza pierde hasta lo poquito que tenía.
- Muchos veían a Jesús hacer milagros y aun así cerraban los ojos, como quien se los tapa para no ver. Por no querer ver, después ya no pudieron ver.
- Si hubieran escuchado y se hubieran arrepentido, Dios los habría sanado. Pero no quisieron Su ayuda. Dios ve si tu corazón está abierto o cerrado.
- Los discípulos vieron lo que muchos profetas soñaron ver: a Jesús en persona. Tú también tienes a Jesús en la Biblia. ¡Qué regalo tan grande!
¿Cuándo te cuesta más hacerle caso a Dios?
Esta semana, cuando te lean la Biblia, escoge una cosa que dice y hazla ese mismo día.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
