Mega Zoé
Estudio #1449Iglesia en las casas

El Ser Interior

El Ser Interior llama a atender la Palabra de Dios y vivir en santidad.

Nuevo TestamentoMateo5 min lectura

El sexto "ay" (27) tiene que ver con el externalismo. Los fariseos, cuidadosos "por mantener una exhibición externa" de religiosidad y moralidad, tenían los corazones llenos de rapiña (robo, delito) y de injusticia. Tenían que limpiar primero lo de dentro del vaso y del plato, esto es, asegurar que sus corazones estaban limpios por el arrepentimiento y la fe. Entonces, y solo entonces, sería aceptable su conducta exterior.

Hay una diferencia entre nuestra persona y nuestra personalidad.

Personalidad: esto es aquello que queremos que los otros crean que somos.

Dios enfatiza la persona, lo que realmente somos.

Él desea verdad en lo íntimo (Salmos 5:6).

Eso se le hace difícil en la tierra; ¡verdad en lo íntimo!

El espíritu del hombre en este versículo se entiende generalmente como haciendo referencia a la conciencia: (Proverbios 20:27).

Es Jehová quien nos la da y sirve a modo de lámpara, arrojando luz sobre nuestros pensamientos; motivos, (razón de cómo te mueves, hablas) afectos y acciones, a) afecto (inclinación, cariño), acciones (acto o hecho).

Aprueba y reprueba los pensamientos e intenciones más íntimas de nuestra vida (Romanos 2:14-15).

(Proverbios 20:30) El pensamiento "predominante" (poder sobre algo, impone, sobresale) parece ser que el castigo físico es de valor cuando se trata de mal moral.

Un niño recordará el dolor de los últimos azotes cuando tenga la tentación de robar del monedero de su madre.

(Salmos 51:6)" Pero Tú aborreces el pecado y amas la fidelidad en lo "interno" del hombre es por eso por lo que ahora vengo a Ti y pido que me "enseñes" "sabiduría" en lo "profundo de mi corazón".

Dios exige realidad, sinceridad, "verdadera" santidad, fidelidad del corazón.

No tiene "interés en la pureza pretendida (fingido, falso) "mira la mente, el corazón, el alma".

El Santo de Israel siempre ha estimado a los hermanos en su naturaleza "interior" (no lo que se pretende), y no en lo que profesan exteriormente; para Él lo interior es tan visible como lo exterior (lo de adentro se deja ver afuera) y juzga rectamente que "el carácter esencial de una acción se halla en el motivo del que la ejecuta".

(Marcos 7:15, 20, 23) No es lo que entra en la boca del humano lo que le contamina (como la comida) sino lo que "sale del hombre".

Es lo que sale del corazón lo que contamina a la persona: las maquinaciones perversas, las fornicaciones, asesinatos, adulterios, avaricias, maldades, el engaño, la desvergüenza, envidia, maledicencia (habladuría), arrogancia.

Era así como los escribas y los fariseos habían conseguido autoridad como maestros de la Palabra.

¿Sabes qué? Cualquiera quiere pretender que es maestro de la Palabra con ayuda de los versículos a su conveniencia; cuídate de tales engañadores que pretenden enseñar cuando no son maestros del Señor.

El Señor Jesús, tuvo que advertir a la gente que es la Palabra la que acredita (dar seguridad de que alguien es lo que representa o parece; tiene el derecho de realizar una determinada tarea) a los humanos, no los hombres los que acreditan la Palabra.

La gran piedra de toque ha de ser siempre: ¿Qué dice la Palabra de Dios?

(Juan 14:17) El Espíritu Santo es llamado el "Espíritu de la verdad" porque "Su enseñanza es verdadera y glorifica a Cristo", que es la verdad.

El mundo no puede recibir al Espíritu Santo porque no le puede ver.

Los incrédulos quieren ver antes de creer.

Los inconversos "no conocen ni comprenden "al Espíritu Santo".

Puede que los convenza de pecado y sin embargo no conocen quien es Él.

Los discípulos conocían al Espíritu Santo.

Habían conocido Su obra en sus propias vidas y le habían visto obrar por medio del Señor Jesús.

"Mora con nosotros y estará en nosotros."

Antes de Pentecostés, el Espíritu Santo venía sobre los hombres y moraba "con" ellos.

Pero desde Pentecostés, cuando alguien cree en el Señor Jesús, el Espíritu toma Su morada en la vida de aquel hombre.

El Espíritu Santo nunca es quitado de ningún creyente, aunque puede ser contristado, apagado y obstaculizado.

(Romanos 2:29) Es judío aquel que no solo es descendiente de Abraham, sino que manifiesta también una vida piadosa.

La verdadera circuncisión es cosa del corazón, no un mero corte literal del cuerpo, sino la realidad espiritual de la cirugía "sobre la vieja naturaleza" no regenerada.

Un verdadero judío es aquel cuyo carácter es tal que recibirá alabanza… de Dios.

(2 Corintios 4:16-18) Por lo cual no desmayaba.

El cuerpo cambia cada cierto tiempo: sin embargo, tenemos la conciencia de ser las mismas personas.

El apóstol Pablo, en todas aquellas aflicciones que soportó puede referirse a ellas como una "leve tribulación".

Aunque por una parte estaba actuando constantemente el proceso de "deterioro físico", por la otra había "un cambio" una "renovación espiritual" "que es lo que nos lleva a "proseguir" "a pesar de todas" las circunstancias adversas.

"Este nuestro hombre exterior va decayendo."

¡Lo vemos de forma muy evidente en nuestros cuerpos!

(18) La leve tribulación es momentánea, mientras que la gloria es eterna.

(1 Pedro 3:4) La vestimenta que hace verdaderamente atractiva a una persona creyente es "el ser interior de la persona".

Todo lo físico externo es pasajero.

Esto es un reto que Pedro nos hace.

Escojamos hermanos: ¿Qué es lo importante? Debe ser tu ser interior, lo de afuera no llena.

Nuestro ser interno no debe estar vestido de harapos.

No es lo que se piense en la tierra de ti.

Dios considera, "de gran valor "la joya de un espíritu manso y apacible (a) suave, disciplinado, sumiso o tranquilo; (b) apacible- persona dócil, afable, pacífico y de trato amable, tranquilo, buen humor. a. disciplinado, sumiso); sometido; doblegar el lomo. Amén

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz