Mega Zoé
Estudio #1463Iglesia en las casas

Amor por la Casa de Dios

Amor por la Casa de Dios llama a perseverar en la oración y servir fielmente al Señor.

Antiguo TestamentoSalmos4 min lectura

Mientras esperan el tiempo de esta restauración, el pueblo de Israel tiene como preciosas las "piedras" de Sion y tienen compasión del polvo de ella. Esto se puede ver, por ejemplo, en el profundo respeto que tienen ellos por el muro Occidental, que antes se llamaba el Muro de las Lamentaciones y su tremendo afecto sentimental por la vieja ciudad de Jerusalén. Cuando Sion reciba su bienvenida a su Rey, entonces las naciones gentiles temerán al nombre de Jehová y todos los reyes de la tierra le rendirán homenaje.

Tus siervos aman sus piedras.

Hoy en día no se olvidan de Sion, los exiliados están pensando constantemente en su reconstrucción.

Las ruinas y el polvo mismo de la desolación (destruir, provocar tristeza o angustia) (destrozado o arruinado) lejos de desanimar a los buenos amadores de su país, les provocaba desear con mayor ardor el verla de nuevo reedificada tan hermosa como antes.

Será tremendo el efecto que producirá en el mundo entero la reconstrucción de Jerusalén lo cual provocará en gloria y honor para el Dios de los judíos.

(1 Crónicas 29:2) "Yo con todas mis fuerzas he preparado para la casa de mi Dios."

Le había dado a la casa de Dios, porque tenía puesto su corazón en la casa de Dios.

El llenar nuestras manos con el servicio de Dios da a entender que hemos "de servirle solo a Él", con toda generosidad y con toda la fuerza que nos preste la gracia recibida de Él.

(Salmos 23:6) Es posible que un "infiel" se deje caer en la casa de Dios y diga una oración, pero el profeta vive en ella permanentemente; su alma se halla siempre ante el trono de la gracia, pidiendo más gracia.

David se ve a sí mismo no solo como un huésped para un día, sino como miembro de ella, del pacto de Dios para siempre y por siempre, nadie se separa de un pacto tan sublime.

"Me seguirán todos los días de mi vida", porque al que Dios ama, le ama hasta el final y hasta el extremo.

La casa de Jehová significa comúnmente el santuario.

(Salmos 26:8) "Tengo en mi congregación"; dijo un ministro venerable del evangelio; "una señora anciana que durante muchos años ha sido sorda, pero siempre es de las primeras en sentarse a la hora de la reunión."

Al preguntarle la razón de su asistencia constante, aunque no pudiera oír el sermón, contestó: "aunque no puedo oír vengo a la casa de Dios porque quiero hacerlo y quiero que se me halle en Sus caminos; y Dios me da pensamientos dulces sobre el texto cuando se me indica; otra razón es que estoy entre la mayor compañía aquí, en la presencia más inmediata de Dios y entre Sus santos, los dignos de la tierra" (integro, honrado, noble, decente).

"No estoy satisfecha de servir a Dios en privado; mi deber y privilegio es honrarle regularmente en público."

¡Que reprensión para los que hoy aquí pueden oír, si es que se presentan y no acuden a destiempo (fuera de tiempo) al lugar de adoración, si es que acuden!

(Salmos 27:4) El salmista lo único que desea es estar (reposar) "en la casa de Jehová todos los días de mi vida".

Los sacerdotes tenían su residencia en los atrios del templo y allí había deseado David tener también su morada habitual.

Hay algo inconquistable acerca de las personas que buscan una sola cosa.

Saben lo que quieren y están empeñados en conseguirlo.

Nada puede impedirlo.

Todos los buenos hijos de Dios desean servir en casa de su Padre, ¿en dónde, si no, habrían de vivir?

¿Pensamos que alabar a Dios será la bendición de nuestra eternidad?

Entonces, de seguro que habríamos de hacer de ello la ocupación primordial de nuestra vida terrenal.

El deseo de David era vivir en la casa de Jehová para contemplar la hermosura de Jehová e inquirir (indagar, averiguar) en Su templo.

Lo amable, lo hermoso, lo deleitoso de Dios en Su santidad.

La armonía de todas las perfecciones divinas es la hermosura de Su naturaleza.

(Salmos 84:10) "Un día en Sus atrios es mejor que mil en otro lugar."

"Porque mejor es un día en Tus atrios, asistiendo a los servicios religiosos, lejos de todo, que mil fuera de ellos."

Escogería antes estar a la puerta de la casa de mi Dios, ejercer el oficio más bajo de los levitas.

(Salmos 122:1) "Me alegré cuando me dijeron: A la casa de Jehová iremos."

Los hijos buenos se alegran al ir a casa y al oír.

Vas de camino y te encuentras con un hermano y te dice: "A la casa de Jehová iremos". Amén

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz