Mega Zoé
Estudio #1462Iglesia en las casas

Abrir las Puertas del Santuario, y Entrará el Rey de Gloria

Abrir las Puertas del Santuario, y Entrará el Rey de Gloria enseña a perseverar en la oración y buscar la bendición de Dios.

Antiguo TestamentoSalmos4 min lectura

Es dedicado entero a la reintegración (volver a incorporar) de la celebración de "la Pascua", que había dejado de observarse desde antes de la división del reino. Volvemos a Jehová Dios y Él se volverá al remanente (resto, sobrante, lo que queda de Israel).

En el primer mes, el rey había purificado el templo y restablecido sus servicios.

En el mes segundo, se preparó para celebrar la Pascua y la fiesta de los panes sin levadura.

Según (Números 9:11) la Pascua podía celebrarse en el "mes segundo", si alguno se hallaba inmundo por causa de cadáver o si estaban lejos en algún viaje o fuera de la nación, o se los hubiesen llevado cautivo y ya no estaban en Jerusalén.

En el caso de Ezequías, no fue posible celebrarla a su tiempo, durante el primer mes, por cuanto no había suficientes sacerdotes santificados.

(2 Crónicas 30:1-3) Ya que era una fiesta nacional toda la nación debía ser invitada.

Así que enviaron mensajeros por todo Judá e Israel para invitarlos a acudir a Jerusalén.

(2 Crónicas 30:6) "Hijos de Israel, volveos a Jehová que es Dios de Abraham, de Isaac y de Israel."

Las puertas del santuario están ahora abiertas y podéis entrar con completa libertad; "el servicio del templo está de nuevo en funciones y seréis bienvenidos a tomar parte en él".

Volver al Dios que hizo pacto con nuestros antepasados.

No obstante, un pequeño remanente sí se arrepintió y viajó a Jerusalén para celebrar la Pascua el primer año del reinado de Ezequías.

El consejo es que "no endurezcáis sus vidas como sus padres".

En la vida lo mejor es, someterse a Jehová y lo segundo, es venir a su santuario, el cual Él ha santificado para siempre.

Era volverse a Jehová Dios y Él se volverá al remanente (lo que queda, algo que sobra) que ha quedado.

"Servid a Jehová, vuestro Dios y el ardor de Su ira se apartaría."

La mayoría de los israelitas ridiculizó a los pregoneros que les exhortaban a volverse a Dios.

No obstante, un pequeño remanente se arrepintió y viajó a Jerusalén para celebrar la Pascua en el primer año del reinado de Ezequías.

(2 Crónicas 30:13-14) La preparación que hicieron para la Pascua, muy buena preparación: quitaron todos los altares idolátricos que hallaron no solo en el templo, sino en Jerusalén.

El celo del pueblo avergonzó a los sacerdotes y a los levitas y le despertó a una consideración más seria de las tareas.

El pueblo decidido y celoso, más celoso y decidido que los sacerdotes y los levitas y se llenaron de vergüenza al ver al pueblo más presto a traer sacrificio que ellos a ofrecerla.

Esto los lleva a santificarse.

Las irregularidades que se cometieron en esta ocasión.

Los levitas sacrificaron la Pascua, lo cual era competencia exclusiva de los sacerdotes.

Se permitió comer la Pascua a muchos que no estaban purificados de la forma que señalaba la Ley.

(2 Crónicas 30:18) Oración de Ezequías: Jehová que es bueno, sea propicio (oportuno, apropiado, conveniente) a todo aquel que ha preparado su corazón para buscar a Dios.

(2 Crónicas 30:21) Cantaban salmos acompañándose de instrumentos musicales, todos los días de la fiesta.

Los levitas (Deuteronomio 33:10) tenían un perfecto conocimiento de lo relativo (vínculo) a Jehová y no cabe duda de que enseñaron al pueblo.

Ezequías le habló del corazón de todos los levitas que tenían buena inteligencia en el servicio, los animó a cumplir con su oficio de maestros del pueblo en las cosas de Dios.

(2 Crónicas 30:23) Era tal consuelo y ánimo con la observancia de estos siete días de la fiesta, que decidieron celebrar la fiesta por otros siete días más.

La tibieza nos destruye por descuidar lo que hay que hacer.

Cuando hay disposición muy devota (fervoroso, piadoso, fervor) ocurre que es un fuego, pasión, entrega y gozo.

¡Cuán diferente disposición de la que tienen muchos que dicen: ¡qué aburrido es este culto! o ¡Cuándo se pasará el domingo!

(2 Crónicas 30:25) Todo esto lo hicieron con alegría (23); todos se regocijaron y en especial los forasteros (fuera del lugar) (25); así que hubo entonces gran regocijo en Jerusalén.

Nunca se había visto cosa semejante desde el día en que Salomón dedicó el templo.

(2 Crónicas 30:27) Finalmente, la congregación fue despedida con una solemne bendición.

La pronunciaron los sacerdotes, pues era parte de su oficio bendecir al pueblo. (Números 6:22-23) En esto eran como la boca del pueblo para dirigirse a Dios en oración y al mismo tiempo la boca de Dios al pueblo en forma de promesa, pues esta bendición incluía los dos aspectos.

¡Qué consuelo para una asamblea marchar cada uno a su casa, coronado con tal bendición! (B) Dios puso Su Amén a esta bendición: Su oración llegó a la habitación de su santuario, al cielo.

Las oraciones que suben al cielo descienden después a la tierra en lluvia de bendiciones. Amén

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz