¿Quién puede esperar escapar de la envidia, cuando el más manso de los hombres fue objeto de ella? ¡Qué poco razonable era envidiar a Moisés, el hombre que trabajaba más duro en todo el campamento y "el que llevaba" más carga! Deberían haber simpatizado (entender, comprenderse) con él; envidiarle era algo nefando (infame, aborrecible). C.H.S.
En la envidia no hay bien.
Nada que se haga por envidia tendrá buen resultado para el reino del Dios puro.
Cuando hay envidia, es un estado mental en el cual existe dolor o desdicha por no poseer uno mismo lo que tiene el otro.
El dolor ante la visión de la buena fortuna de otro, provocado por "aquellos que tienen lo que nosotros debemos tener".
"La envidia es una de las causas más potente de la infelicidad."
Cuando no hay envidia todo se hace con amor, sin interés.
Nada hay que desear en nadie sino tener un servicio de lavar los pies a otros y por eso se trabaja como lo hizo Moisés, era servicio, servicio y servicio por amor y entrega, sin mirar a quien.
(Salmos 37:1) Y el hombre piadoso, aunque se halle en la miseria, no tiene por qué envidiar al inicuo en el fulgor (brillo, resplandor) de su prosperidad y bienestar.
(Proverbios 3:31) No hemos de envidiar la prosperidad de los malhechores, ni ceder a la tentación de imitarles.
Para mostrar cuán pocos motivos tienen los santos para envidiar a los pecadores, Salomón compara; aparentemente el injusto puede llegar a tener un éxito instantáneo, pero no hemos de envidiar su prosperidad, ni hemos de seguir sus caminos.
Jehová abomina (condena), aborrece y menosprecia "al perverso" (malo, maligno) pero atrae al justo a Su más "intima comunión".
(Proverbios 14:30) El corazón apacible es compañero de una mente satisfecha.
"La paz mental es salud corporal." (físico).
Envidia y pasión son malas para la salud: Odio, rencor, no poder dormir, ansiedad, rabia, aborrecimiento, desprecio, etc.
Enfermedades nerviosas.
(Proverbios 23:17) No envidies a los pecadores, antes persevera en el temor de Jehová todo el tiempo.
Hay algo mucho mejor que codiciar (envidiar) la prosperidad, y esto es "vivir en continua comunión con Jehová".
Ocuparse en los impíos trae desánimo (envidia); ocuparse en el Señor trae deleite.
(Proverbios 24:1) No es de sabio envidiar la prosperidad "de los malos", ni desear su compañía.
Siempre consiguen arrastrar a los demás a su propia condición.
¿Cuál es esta condición?
Su mente siempre anda maquinando violencia y robos, y su envidia lleva a su conversación, se centra en la iniquidad (maldad).
(1 Corintios 13:4) Alguien ha dicho: "Esto no comenzó como un tratado acerca del amor, pero como la mayor parte de las perlas literarias del Nuevo Testamento, fue introducido en relación con alguna situación local.
Hodge (teólogo americano) ha observado que los corintios eran impacientes, descontentos, envidiosos, hinchados, egoístas, indecorosos (indecente), indiferentes ante los sentimientos de los demás, suspicaces (desconfiado, mal pensado), rencorosos y criticones; ese era el cuadro que tenía frente a él.
Así, el apóstol presenta ahora, en contraste, los rasgos del verdadero amor.
Primero de todo, el amor es paciente, es servicial.
El amor no tiene envidia de los demás, sino que se complace en que reciban honor y parabienes (felicitación, enhorabuena).
(Gálatas 5:26) Actitudes que evitar.
Tengamos autocontrol, no nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, "envidiándonos" unos a otros.
Sumiso a la voluntad de Dios, que acepta la enseñanza y la disciplina.
Es ese término entre la excesiva ira y la carencia de ira: es decir, la cualidad de la persona que se indigna cuando debe indignarse y nunca cuando no debe.
Es el espíritu que ha dominado sus deseos y la búsqueda de placer (Gálatas 5:26). Ama a tu prójimo como a ti mismo.
Se usa de la virtud de un emperador que nunca deja que sus "intereses privados" ejerzan influencia en el gobierno de su pueblo.
Es la virtud (capacidad, poder, inteligencia) de la persona que la "hace tan dueña de sí" que la capacita para servir a los demás.
Así nunca llegarás a tener vanagloria, ira y no llegas a tener envidia de todos los que te rodean.
La envidia te lleva porque eres orgulloso, eres mejor al ver que hay muchos mansos a tu alrededor, te llega esa ira que es incontrolable, el amor no es conocido por tu mente y te lleva el orgullo porque tu mente le grita que eres mejor, te lo mereces, pero la ira es ausencia de amor, y al no tener amor llega una envidia que no se puede ocultar, es un acto, luego algo dicho, luego el furor, el coraje, demencia o en delirios pasajeros, agitación. Amén
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Algo Que Otro Posee
Salmos 106:16
“Tuvieron envidia de Moisés en el campamento, y contra Aarón, el santo de Jehová.”
Si el más manso de los hombres fue objeto de envidia, nadie puede esperar escapar de ella. La envidia es el dolor de ver en otro lo que uno no posee, y en ella no hay bien: nada hecho por envidia da buen resultado para el reino de Dios. Estos son los puntos para la semana.
- Envidiar a Moisés era algo aborrecible: era el que trabajaba más duro en todo el campamento y el que llevaba más carga. Deberían haberlo comprendido, no envidiado.
- La envidia es un estado mental de dolor por no poseer lo que tiene otro, y una de las causas más potentes de la infelicidad. Donde no hay envidia, todo se hace con amor y sin interés.
- Lo único que hay que desear es servir y lavar los pies a otros, como trabajaba Moisés: servicio, servicio y servicio, por amor y entrega, sin mirar a quién.
- No envidies la prosperidad de los malhechores ni sigas sus caminos. Su éxito puede ser instantáneo, pero Jehová abomina al perverso y atrae al justo a Su íntima comunión. Persevera en el temor de Jehová.
- El corazón apacible es compañero de una mente satisfecha: la paz mental es salud corporal. La envidia trae odio, rencor, ansiedad, rabia y noches sin dormir.
- El amor es paciente, es servicial y no tiene envidia; se complace en que otros reciban honor. No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos y envidiándonos unos a otros.
- La envidia nace del orgullo que le grita a la mente «eres mejor, te lo mereces». La ira es ausencia de amor, y sin amor llega una envidia que no se puede ocultar: un acto, luego algo dicho, luego el furor.
Cuando esta semana veas a alguien recibir algo que tú querías, felicítalo de corazón y pídele a Dios que arranque de ti toda envidia.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Envidia en el Campamento
Salmos 106:16
Para leer en voz alta con los niños
“Tuvieron envidia de Moisés en el campamento, y contra Aarón, el santo de Jehová.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: en el campamento del desierto, algunos le tuvieron envidia a Moisés y a Aarón. Y Moisés era el que más trabajaba y el que más carga llevaba de todos.
- La envidia es ponerte triste o enojado porque otro tiene algo que tú no tienes: un juguete, una buena nota o un aplauso.
- La envidia nunca trae nada bueno. Te quita la alegría y no te deja disfrutar lo que Dios ya te dio.
- Moisés no andaba mirando lo que tenían los demás. Él servía y servía por amor, sin fijarse a quién ayudaba. Eso es lo contrario de la envidia.
- Si ves a alguien que hace cosas malas y le va bien, no le tengas envidia ni lo imites. Dios aborrece la maldad, y a los que le obedecen los quiere cerca de Él.
- La envidia enferma: da coraje, rencor y hasta no te deja dormir. Un corazón en paz es bueno hasta para el cuerpo.
- El amor no tiene envidia. Cuando a tu hermano o a tu amigo le va bien, el amor se alegra con él y lo felicita.
¿Alguna vez has sentido envidia?
¿Qué hiciste? Esta semana, cuando a alguien le vaya bien, felicítalo de corazón.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
