Mega Zoé
Estudio #1474Iglesia en las casas

El Príncipe de los Pastores

El Príncipe de los Pastores enseña a caminar con sabiduría espiritual y atender la Palabra de Dios.

Antiguo TestamentoSalmos4 min lectura

¿Por qué un poco de negligencia (descuido) causa en nosotros tanta perturbación (tiene alterado su razón)? ¿No puede haber descansos sin que aparezca el moho? ¿No podemos estar saciados sin engordar? ¡Nunca ascendemos (subir) por un lado sin descender (bajar) por el otro! ¡Qué corazones tan tacaños son los que hacen de la abundancia de la bondad de Dios una ocasión de pecado!

No que se apartara de su Dios voluntariamente, con maldad, malicia o desprecio.

(Salmos 119:176) No que se apartara de su Dios voluntariamente, con maldad, malicia o desprecio; sino a causa de la debilidad de la carne, la corrupción (obtener beneficio) que predominó, la fuerza de la tentación y mayormente a causa de un estado de ánimo "descuidado", indiferente y negligente.

Salió del camino recto y se descarrió antes de haberse dado cuenta.

(Proverbios 21:16) Este hombre que se aparta es como uno que vaga por el "Sahara" del pecado.

Cuando es visto por última vez, yace en la compañía de los muertos.

"El que se aparta del camino de la sabiduría, vendrá a parar en la compañía de los muertos".

El camino de la piedad es camino de prudencia (cuidado, sensatez); no hay extravío para los que andan en él.

El imprudente (sin buen juicio, no tiene cuidado) que vaga constantemente, solo hallará descanso cuando muera.

(Proverbios 27:8) El hombre que se va de su hogar está "descontento" e inquieto.

Le apasiona la idea de viajar, ver el mundo y tener una aventura.

Es como un aire que se va de su lugar, rehuyendo a sus responsabilidades sin echar raíces ni edificar nada sólido y sustancial (factor importante, valiosos, importante).

(Lamentaciones 4:14) Titubearon como ciegos en las calles.

La ciudad que se consideraba inexpugnable (inconquistable) ha caído.

Todo ha sido consecuencia de los pecados de sus profetas, sus sacerdotes y el pueblo.

En vano esperaban socorro del exterior; en concreto (algo determinado y preciso), de una nación que no puede salvar, es decir, de Egipto.

Sin auxilio del exterior y dejados de la mano de Dios.

Ahora les llega su pago.

La explicación más probable: en pago de sus pecados, vagan ahora por las calles; temen a la venganza de los sencillos ciudadanos, los cuales ven en ellos gente contaminada con sangre (14) y por tanto lo mismo que los leprosos, personas cuyo contacto había que evitar.

Incluso en las naciones extranjeras (15b) se les negaba la estancia.

Jehová mismo los ha dispersado (16).

(Proverbios 2:15) En varias formas, estos falsos maestros se parecen al profeta Balaam hijo de Beor. (Números 22-24)

Se presentan falsamente como portavoces de Dios.

Inducen a otros a pecar.

Pero la principal semejanza es que emplean el ministerio como medio de enriquecimiento.

Balaam fue el profeta madianita contratado por el rey de Moab para que maldijese a Israel.

Su motivo para hacerlo era el dinero.

(Judas 13) Son fieras, olas del mal ingobernables, fieras y embravecidas.

Con todo su ruido y movimiento, no tienen nada más que mostrar sino la espuma de sus vergüenzas.

Se glorían en aquello de lo que deberían avergonzarse y no dejan nada sustancial ni de valor detrás de ellos.

Finalmente, son como estrellas errantes para las cuales está reservada eternamente la oscuridad de las tinieblas.

"Estrellas errantes", son cuerpos celestes que no se mueven en una órbita regular.

Carecen de valor como ayuda a la navegación.

¡Qué descripción más apropiada de los falsos maestros!

Es imposible conseguir dirección espiritual de estos meteoros religiosos, de estas estrellas fugaces y cometas de religión, que resplandecen vivamente por un momento y que luego se apagan en las tinieblas como efímeros fuegos artificiales.

(1 Pedro 2:25) "Porque vosotros erais como ovejas descarriadas".

Antes de la conversión, éramos como ovejas descarriadas, perdidas, descarriadas, amoratadas y sangrando.

Cuando somos salvados, volveremos al Pastor, el buen Pastor que puso Su vida por las ovejas (Juan 10:11); el gran Pastor que apacienta (pastorear) con un tierno e infatigable (incansable, inagotable) cuidado a la grey por la que derramó Su sangre y el Príncipe de los Pastores "pronto aparecerá" para conducir a Sus ovejas "en los verdes prados de las alturas" de las que ya jamás se descarriarán.

La conversión es volver "al Guardián" de nuestras almas. Nosotros le pertenecemos por creación, pero nos perdimos por el pecado.

Ahora volvemos a Su solícito cuidado y quedamos salvos y seguros para siempre. Amén

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz