Para Jeremías la Palabra de Dios, la que él empleaba en predicar a otros, la había experimentado "él mismo en su alma" y por tanto tenía las gracias del Espíritu que le cualificaban para el favor divino, lo mismo que sus dones.
Jeremías pudo decir: "fueron halladas Tus palabras".
"Halladas por mí".
Cuando descendieron sobre mí en el espíritu de profecía y halladas en mí cuando las recibí gustoso y no solo las probé, sino que las comí eternamente.
"Las recibí como el alimento más exquisito para una persona que está hambrienta".
Al profeta se le pide que coma el rollo "y tus palabras fueron para mí un gozo y la alegría de mi corazón".
Ninguna otra cosa le podía ser más agradable para Jeremías.
Esto se puede entender.
Del mensaje mismo que iba a proclamar.
Aunque iba a predecir la ruina de su país que le era tan querido y en cuya ruina no podía tener una notable participación, todos sus sentimientos naturales, no obstante, quedaron engullidos (tragar la comida atropelladamente y sin masticarla) en su celo por la gloria de Dios y aún estos mensajes de ira, al ser mensajes divinos, eran una satisfacción para él.
Por supuesto, al principio se había regocijado en la esperanza de que el pueblo tomaría buena nota de sus advertencias y evitaría el juicio de Dios.
De la comisión que había recibido para proclamar el mensaje.
Aun cuando la obra a la que había sido llamado no comportaba (actuar con relación a los demás) ventas de tipo material, sino, que, al contrario, le exponía al desprecio y a la persecución y era para Jeremías el alimento y bebida para hacer la voluntad del que le había enviado.
(Juan 4:34) Dios quiere que vivamos en grande y eso solo es posible con Él. Cuando se anhela hacer la voluntad de Dios más de lo que deseas comer y beber, conocerás el mismo gozo que experimentó Jesús. "Mi comida es que haga la voluntad del que me envió y que acabe Su obra". Debe ser nuestro pensamiento, no nuestras expectativas (ilusión, esperanza, sueño o ilusión de realizar o cumplir un determinado propósito).
De la promesa que le había hecho Dios de que le asistiría en todo momento mientras ejercitase fielmente su ministerio (Jeremías 1:8). "No temas delante de ellos, porque contigo estoy para librarte, dice Jehová".
Que se había dedicado al desempeño de su ministerio con seriedad y abnegación (sacrificio de su voluntad, de sus afectos o sus intereses), aunque recientemente había encontrado poca satisfacción en él (17), "no me senté en compañía de gente alegre ni me regocijé, me senté solo, pasé largo tiempo en mi habitación privada, por causa de Tu mano, que paseaba sobre mí".
Esta frase "por causa de Tu mano", recibe diferentes interpretaciones: (a) "porque me oprimía Tu mano" (Asensio); (b) "porque me daba fuerza Tu mano" (Henry M.).
El profeta está perplejo ante su persecución y sufrimiento, especialmente porque ha sido fiel a su Señor.
(Salmos 119: 47) Jeremías sufrió ultraje (insulto, su cuerpo fue torturado), pero amó Sus mandamientos.
El que quiere enseñar con osadía (atrevimiento, valentía, bravura, valor) sepa que llegarán los que te torturarán.
Tus mandamientos hemos amado.
En Sus mandamientos nos regocijamos (alegría).
El que quiere predicar debe deleitarse él mismo en ella.
Para nosotros todo el versículo se resume en las palabras de un Maestro mayor, que dijo "si me amáis, guardaréis Mis palabras (Juan 14:23)".
(Salmos 119:72) La Biblia es la posesión material más preciosa que tenemos en este mundo.
Un ordenador (computadora) puede sumar cifras fantásticamente grandes, pero no puede computar el valor de las Escrituras.
(Salmos 119:82) El leer esta palabra hasta que los ojos ya no ven es solo algo pequeño comparado con el velar esperando el cumplimiento de la promesa hasta que los interiores de la expectativa empiezan a nublarse por la demora.
No podemos marcar fechas a Dios, porque esto sería poner límites al Santo de Israel; con todo podemos instar (pedir) e insistir en nuestro ruego con importunidad (molestar, petición, repetido, molesta) y hacer una pesquisa (averiguación) ferviente sobre porqué se demora la promesa.
(Salmos 119:97) "¡Oh, cuánto amo yo Tu ley!"
Todo el día es ella mi meditación.
Los que aman al Señor ciertamente amarán también Su Palabra.
Y este amor se manifestará en meditar en la Biblia a cada oportunidad.
Es en los momentos de meditación que de repente descubrimos nuevas bellezas y maravillas en las Escrituras.
Es amar las Escrituras; se sabe de ti por cómo actúas, si amas las Escrituras y está plasmada en tu mirar, lo que dices, lo que actúas, es decir tu vivir, grita tu conocimiento en ella, en la Palabra.
(Salmos 119:140) "Sumamente pura es Tu Palabra y la ama Tu siervo".
En la Palabra de Dios no hay mezcla de error ni de pecado.
Un hijo de Dios en sus mejores momentos no desea que la Palabra de Dios descienda a nivel de su propio carácter imperfecto, sino que desea más bien que su carácter pueda ser gradualmente elevado a la conformidad con esta bendita Palabra. Amén
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Amor Por la Palabra
Jeremías 15:16
“Fueron halladas tus palabras, y yo las comí; y tu palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón”
Jeremías predicaba una Palabra que primero había experimentado él mismo en su alma: la halló, la comió y le fue gozo. Los que aman al Señor aman también Su Palabra, y ese amor se nota en cómo se vive. Estos son los puntos para la semana.
- Jeremías recibió las palabras de Dios como el alimento más exquisito para una persona hambrienta. No solo las probó: las comió, y ninguna otra cosa le podía ser más agradable.
- Aunque tenía que anunciar la ruina de su país tan querido, sus sentimientos quedaron tragados por su celo por la gloria de Dios; aun los mensajes de ira, por ser divinos, eran satisfacción para él.
- Su llamado no le trajo ventajas materiales, sino desprecio y persecución. Pero hacer la voluntad del que lo envió era su comida y su bebida, como dijo Jesús: «Mi comida es que haga la voluntad del que me envió».
- Jeremías se sentó solo y quedó perplejo ante su sufrimiento, aunque había sido fiel. Pero Dios le había prometido: «contigo estoy para librarte». El que quiere enseñar con osadía sepa que vendrán los que lo torturarán.
- La Biblia es la posesión material más preciosa que tenemos: una computadora suma cifras enormes, pero no puede computar el valor de las Escrituras. «Si me amáis, guardaréis Mis palabras».
- Los que aman al Señor aman Su Palabra y meditan en ella a cada oportunidad, y ahí descubren nuevas bellezas. Se sabe si amas las Escrituras por tu mirar, lo que dices y lo que haces.
- Sumamente pura es Su Palabra: no tiene mezcla de error ni de pecado. El hijo de Dios no quiere que la Palabra baje al nivel de su carácter imperfecto, sino que su carácter suba a la altura de ella.
Aparta cada día un rato para meditar en un pasaje de la Biblia, hasta que puedas decir, como Jeremías, que te fue por gozo.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
El Rollo Que Se Come
Jeremías 15:16
Para leer en voz alta con los niños
“Fueron halladas tus palabras, y yo las comí; y tu palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: Jeremías encontró las palabras de Dios, las disfrutó como la comida más rica, y le llenaron el corazón de alegría. Imagina a alguien con mucha hambre que por fin se sienta a la mesa: así recibía Jeremías la Palabra.
- Jeremías no solo probó un poquito de la Palabra de Dios: se la comió toda. Para él no había nada más sabroso que escuchar lo que Dios decía.
- Dios le dio a Jeremías mensajes difíciles, y mucha gente se burló de él y lo trató mal. Pero él siguió obedeciendo, porque amaba hacer lo que Dios quería.
- A veces Jeremías se sintió solo y triste, aunque había sido fiel. Pero Dios le había prometido: «No temas, contigo estoy para librarte». Dios nunca lo dejó.
- La Biblia vale más que cualquier juguete o computadora. Una computadora puede sumar números enormes, pero no puede contar lo mucho que vale la Palabra de Dios.
- Cuando amas a Jesús, amas también Su Palabra y la obedeces. La gente se da cuenta de si amas la Biblia por cómo miras, cómo hablas y cómo te portas.
- La Palabra de Dios es pura: no tiene ni una mentira ni un error. No la cambiamos para que se parezca a nosotros; dejamos que ella nos cambie a nosotros.
¿Cuál es tu historia favorita de la Biblia y por qué?
Esta semana, lee cada noche un versículo con tu familia antes de dormir.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
