"Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto." El estudio recorre la figura frase por frase y la sigue después a través de toda la Escritura: el árbol plantado del Salmo 1, la palmera y el cedro del Salmo 92 -donde aparece la promesa de fructificar aún en la vejez- y el árbol de la vida de Apocalipsis 22, que cierra lo que el Edén había perdido. El eje es la estabilidad: lo que decide una vida firme y fructífera no es la circunstancia, sino dónde están las raíces.
I. La inestabilidad del ser humano y la estabilidad de la Escritura
A. En la tierra cada cual puede pensar lo que quiera, pero al creyente le basta el conocimiento de las Escrituras: teniéndolas, no puede ser engañado.
B. Las Sagradas Escrituras están para que el pueblo de Dios no sea confundido ni llevado de aquí para allá.
C. Si hay algo que está mal en el ser humano es que no es estable: va y viene; si quiere va, si no quiere no va; y si fue, no llegó.
D. Con los años uno va conociendo más la Escritura y más la realidad de lo que es la Iglesia; hay cosas que solo con el tiempo se logran entender mejor.
E. Como seres humanos somos un tanto dudosos: nos inquietamos, opinamos del Evangelio y nos gusta caminar más arrastrando los pies que con contentamiento.
F. Es como el niño que se levanta llorando porque tiene hambre: si usted se levanta con un problema, lo vive llorando todo el día, aunque no lo llore por fuera.
II. Una promesa de estabilidad para quien confía
A. El pasaje describe a la persona que confía en Dios y permanece firme en Él: es una promesa de estabilidad.
B. No hay razón para dudar; lo que hay que aprender es a esperar pacientemente. Espere en Dios.
C. Queremos que todo sea como uno piensa, y se nos olvida que hay que entrar por distintos procesos para poder madurar. Cuando llega la materia más difícil, uno se esconde y busca lo que sea más fácil.
D. Quien conoce las promesas tiene estabilidad espiritual; el que se queda en lo carnal no llega a ningún lado, y al contrario, lo que hace es daño.
E. Las sequías llegan a todos, pero quien tiene su raíz completamente en Dios no se seca.
F. Si las raíces están secas, el árbol se va secando, las hojas se caen y ya no hay fruto que recoger.
G. Ni la vida ni la vida del justo son los problemas y las circunstancias: cada circunstancia es cómo usted la toma.
H. Si a uno le pone toda la motivación al problema -"y mañana, ¿qué pasará?"- vive en ese laberinto y en esa queja, en vez de atender a formarse a la imagen del Señor, que es obligación del creyente.
I. Un creyente no puede estar en dos términos: eso son los tibios, y los tibios no van al cielo; no porque ella haya ido al cielo a buscar la lista, sino porque la Escritura lo registra.
III. "Bendito el varón que confía en Jehová"
A. Dios sostiene la vida, renueva las fuerzas -porque no viene de uno, es de Dios- y permite seguir dando fruto aun en los momentos más difíciles de la historia de una vida.
B. Dar fruto no es quedarse diciendo "en tal año pasé esta tragedia" y seguir diez años después en el lamento.
C. Hable usted de quien quiera, pero no hable mal de Dios; no se rebele contra Dios, porque es mejor no haber nacido que ir en contra de Dios.
D. Pensamos que lo que uno habla no pasa de ahí, y hay ángeles que escriben todo lo del día de uno.
E. El que confía en Jehová es bendito; si es bendito es bendecido, y si es bendecido Dios le favorece en todo: en su entrar y su salir, en el día del quebranto.
F. Los mensajes existen para educar espiritualmente nuestras vidas; a un niño que no se educa, ya usted sabe lo que hay, y lo sabe todo el vecindario.
IV. "Cuya confianza es Jehová"
A. ¿Cuál es tu confianza? No es el político, no es el esposo, no es la esposa, no es el vecino, no es la madre, no es la abuela: no es nadie.
B. Uno se fatiga cuando pone su confianza en el cónyuge; se fatiga el esposo que la pone completamente en la esposa, y la esposa que la pone en el esposo.
V. "Plantado junto a las aguas" - cerca de la fuente
A. Plantado junto a las aguas significa vivir cerca de la fuente que da vida; para el creyente esa fuente es Dios y su palabra.
B. Por eso la Biblia se lee en la casa. La iglesia es un salón de clase: es donde se aprende. El problema del maestro es cuando al estudiante ni le va ni le viene.
VI. "Echará sus raíces junto a la corriente" - la comunión constante
A. Echar raíces es tener una relación profunda con Dios, y no hay nadie que pueda quitar esa relación.
B. Esa relación no depende de las circunstancias, sino de una comunión constante con Él.
C. "Del trabajo salgo más tarde" no es excusa que llegue al cielo; se le puede echar la culpa a la compañía, a la institución, al gobierno, pero el hombre y la mujer siempre escapan, porque es una necesidad.
D. La oración es una necesidad: ir a solas con Dios y hablarle de lo que no se le puede decir a nadie. Ningún mortal puede sanar el alma angustiada.
E. El que no ora se acostumbra a aceptar la carne de otros, y sigue arrastrado en satisfacer la carne. Y la carne ahoga y se seca, porque no hay agua y la raíz no puede ir a esa profundidad.
VII. "No verá cuando viene el calor" - la prueba no es para destruir
A. El calor representa las dificultades: uno se va doblando bajo la presión que viene sobre la vida, y la aflicción va ahogando y hundiendo.
B. Por eso no vas a hablar, porque no quieres que nadie se entere; por eso no vas a luchar, ni a orar, ni a leer la Biblia, y si vienes, llegas con cara de aburrido.
C. Las pruebas llegan, y si uno no está alerta hay muchas que destruyen; pero la prueba no es para destruir.
D. Donde más se ataca es al alma, porque el alma es vulnerable: de momento sientes que te asfixia, que no puedes, que no quieres hablar. No es que no se quiera: es que no se puede.
E. Si uno se va a esas profundidades no entra oxígeno, y sin oxígeno no hay forma de respirar; ahí comienzan las dificultades, las aflicciones y los tiempos de presión: depresión.
F. El que prepara ese bombardeo es el diablo.
G. Por eso no podemos vivir en vano: tenemos que ser guerreros. Los mejores soldados van al frente, y los que tienen el cuerpo más marcado son los que están al frente defendiendo a un pueblo.
H. Estar en el Evangelio no es cómodo: es demostrar que amamos a Dios con toda la fuerza, y punto.
I. "Esto no es que hoy me gusta la iglesia y mañana no": somos soldados.
VIII. "Su hoja estará verde"
A. El que lucha, a pesar de todo, siempre tiene una sonrisa. No una carcajada: una leve sonrisa. Pareciera que no está, pero está.
B. Se conserva vigor espiritual, esperanza y paz aun en tiempos difíciles, cuando uno solo alcanza a decir: "Que me ayude Dios".
C. No decir "yo siempre estoy bien", sino "que nos ayude Dios". Por eso hay que ir en oración todos los días, temprano en la mañana.
D. La palabra produce fe, y la fe da ánimo para seguir adelante y despierta en el corazón la certeza de que Dios está con nosotros y nunca nos abandona.
IX. "En el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto"
A. Hay año de sequía, y lo hay de verdad; aunque haya escasez o sufrimiento, Dios sigue sosteniendo y nunca suelta su mano.
B. "Ni dejará de dar su fruto": continúa produciendo un carácter piadoso, no de amargado, ni de pelear, ni de quejarse, ni de rebelarse contra Dios.
C. Las caras no se hacen de quejas ni de "todos los problemas que tengo encima", sino de buenas obras y de un testimonio fiel.
D. Somos soldados del Evangelio, soldados que nos amamos y que tenemos que luchar el uno por el otro.
E. "Yo no me meto en la vida de nadie" -ni se trata de eso-, pero sí podemos ayudar a otros que lo necesitan. Somos un cuerpo, y debemos llevar las cargas el uno del otro.
X. Salmo 1:1-3 - la consecuencia de vivir cerca de Dios
A. "Como árbol plantado junto a corrientes de agua": así estamos sembrados. Mientras más cerca se vive de Dios, mejor y más tranquilo se está, porque la paz de Dios acompaña.
B. Esa confianza es la que Dios revela cuando se lee la palabra, cuando se llega a la iglesia, cuando se cantan los coros: una felicidad que viene solamente del Padre.
C. La ilustración de los árboles de flor amarilla del camino: dan fruto en una temporada y otro en la siguiente. "Eso somos nosotros: árboles".
D. El roble del frente del templo está plantado donde el terreno es tosca y toda el área era una cantera: el que proveyó fue Jehová, porque la buena tierra no es el asunto.
E. El árbol plantado es firme, estable y con fundamento sólido: nadie te lleva de un lado para el otro, ni te opina, ni te hace llorar sin que te atrevas a contestar.
F. "Junto a corrientes de agua": Dios provee siempre, aun en la peor situación, en una enfermedad, en un problema en la casa. Todos vivimos aflicciones, y ahí es donde más nos afincamos en amar.
G. "Da su fruto en su tiempo": produce el fruto que Dios espera en el momento oportuno. El crecimiento espiritual requiere paciencia y dejar que el Espíritu Santo lleve.
H. Cuando uno se pone carnal, pide perdón; cuando se rebela, pide perdón. El Espíritu Santo no tiene que aguantar nuestra grosería.
I. "Su hoja no cae": permanece vigoroso, fuerte, con energía, aun cuando llegan los tiempos difíciles, que de gratis llegan.
J. "Todo lo que hace prosperará": es el éxito desde la perspectiva de Dios. Él bendice y hace fructificar lo que está en armonía con su voluntad, aunque no siempre signifique prosperidad material.
K. A cualquiera se le dice algo y responde "qué bueno", porque no le va ni le viene; lo que a uno le debe preocupar es si el cielo está de acuerdo con uno.
L. Lo que decide una vida firme y fructífera no es la circunstancia, sino dónde están las raíces del justo: ¿en la carne, en lo que pretendes, en lo que exiges? Ten cuidado dónde están tus raíces.
M. Quien se aparta del pecado, se deleita en la palabra y confía en Dios será como un árbol que nunca deja de recibir agua. Al frío no le llega agua que refresque el espíritu: sobrevive con lo que escucha y después se le olvida.
N. Y si la vida espiritual se seca, el árbol muere y no hay fruto.
XI. Salmo 92:12-14 - la palmera, el cedro y la vejez fructífera
A. El justo es comparado con dos árboles muy conocidos en Israel.
B. "El justo florecerá como la palmera": símbolo de resistencia, firmeza y fruto; soporta el calor, la sequía y los fuertes vientos sin dejar de crecer.
C. Así el creyente que confía en Dios permanece firme en medio de las pruebas y continúa dando fruto espiritual; mientras más años se dan, más espirituales debemos ser.
D. "Crecerá como cedro en el Líbano": el cedro del Líbano era famoso por su fortaleza, su altura y su longevidad; sus raíces profundas le daban estabilidad.
E. El justo desarrolla una fe sólida y constante porque está arraigado en Dios.
F. "Plantados en la casa de Jehová": la razón de su fortaleza no está en sí mismo, sino en estar plantado en la presencia de Dios.
G. Los atrios representan el lugar de adoración y comunión con Dios; quienes permanecen cerca de Él experimentan crecimiento espiritual y una vida que refleja su gracia.
H. No se puede arrastrar la vieja criatura, ni lo que uno opina y cómo cree que deben ser las cosas. ¿Y la gracia que tienes, la has multiplicado?
I. "Aún en la vejez fructificarán": promesa de gran esperanza. Dios sigue usando a sus hijos durante toda la vida; la edad no impide servir, enseñar, orar, aconsejar ni dar testimonio, y la madurez espiritual suele producir fruto más abundante.
J. "Estarán vigorosos y verdes": esto no es "mira para allá", es para uno mismo. Verde, no podrido; al mango que le da gusano es al maduro.
K. Aunque el cuerpo envejezca, Dios puede mantener el corazón lleno de vida, de esperanza y de gozo: una vida espiritual fresca y sostenida por el Señor.
L. El mensaje central: quien permanece arraigado, el que vive completamente agarrado de Dios, florece durante toda su vida.
XII. Apocalipsis 22:2 - el árbol de la vida
A. El versículo pertenece a la visión de la nueva Jerusalén, donde Dios muestra el destino eterno de los redimidos.
B. El versículo anterior menciona el río de agua de vida que sale del trono de Dios y del Cordero; junto a ese río está el árbol de la vida.
C. El árbol de la vida aparece por primera vez en Génesis 2, en el huerto del Edén; tras el pecado, el ser humano perdió el acceso (Génesis 3:22-24).
D. Al final de la Biblia el árbol aparece de nuevo, mostrando que Dios ha restaurado plenamente la comunión con su pueblo por medio de Jesucristo.
E. "Produce doce frutos, dando cada mes su fruto": doce frutos y doce meses. El número doce simboliza plenitud; la provisión de Dios nunca se agota y la bendición es constante e ininterrumpida.
F. "Las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones" no significa que en la eternidad habrá enfermedades: la Biblia afirma que ya no habrá muerte, ni llanto, ni dolor, ni maldición (Apocalipsis 21:4; 22:3).
G. La expresión indica que la restauración de Dios será completa y perfecta: todo lo que el pecado dañó será plenamente renovado, y habrá paz, armonía y vida eterna en su presencia.
H. En qué atmósfera o en qué lugar del universo será, no lo sabemos: la Biblia no lo registra, porque todo será nuevo, y Dios puede crear.
I. ¿Y para qué va a crear Dios? Para los justos que se mantuvieron fieles hasta el final: en días malos, en días buenos, en días de circunstancias y en días de tentación.
J. La Biblia comienza con el árbol de la vida en el Edén y termina con el árbol de la vida en la Nueva Jerusalén: lo que se perdió por el pecado fue restaurado por la obra redentora de Jesucristo.
XIII. Conclusión: el propósito de nuestra existencia
A. Lo que hay que aprender de este mensaje: que en la vejez se sigue dando mucho fruto. Ese es el propósito de nuestra existencia en la tierra.
B. No es "tengo problemas", ni "hay circunstancias", ni "el día fue difícil", ni "estoy atribulado". No es eso.
C. Lo que ella ha aprendido: a servir. El dolor de piernas que lleva desde niña no ha interrumpido lo que le toca hacer en la vida.
D. ¿Vives abatido por un mismo problema? ¿Guardas algún resentimiento? Hay una labor que nos corresponde, y nuestro árbol está junto a las aguas.
E. Somos escogidos y somos llamados; y no es que uno se pueda preparar: es Dios el que prepara. Ninguna habilidad viene de nosotros.
F. No pierdan tiempo y no se pongan tibios: la tibieza hace perder la iglesia de Cristo.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
