Mega Zoé
Estudio #1499Iglesia en las casas

El Temor del Señor

El Temor del Señor presenta una enseñanza pastoral para afirmar la vida del creyente delante del Señor.

Antiguo TestamentoSalmosMiercoles, 23 de abril de 20256 min lectura

(Salmo 127:4) Los hijos nacidos al hombre en sus años de juventud, con la bendición de Dios, pasan a ser el apoyo de los años maduros. Un guerrero se alegra de que sus saetas pueden volar a donde él no puede ir; los hijos buenos son las saetas (flechas) de su padre, que se dirigen al blanco al que apuntan sus padres.

I. Bienaventurado todo aquel que teme a Jehová.

A. El "corazón de un hombre" se verá en el camino que anda.

1. La bendición vendrá cuando el corazón y el camino estén los dos con Dios.

2. Para gozar la bendición divina hemos de estar en actividad, y andar; hemos de ser metódicos (camino) (medio utilizado para llegar a su fin), y andar en cierta forma; y hemos de ser piadosos (compasivo, benigno, devoción hacia Dios, y lo santo), y andar en el camino del Señor.

3. "El camino de Dios" es un camino "bienaventurado"; los caminos de Dios fueron "abiertos" por el Bendito; fueron "pisados" por Aquel en quien somos bendecidos; "son frecuentados" (repetir) por los "bienaventurados (felices), están "provistos de medios de bendición"; están pavimentados (cubiertos) "con bendiciones presentes, y llevan a la eterna "bienaventuranza"; ¿quién podría no desear andar por ellos? C.H.S.

4. Cuando ves una vida que hace frente a "toda tempestad"; puedes estar seguro" que "reposa sobre un fundamento seguro, que se halla más allá del alcance del sentido humano, y que este fundamento es el "temor del Señor".

5. Cuando ves un hogar en que el matrimonio "hace frente a toda tempestad", puedes estar seguro de que reposa sobre un fundamento seguro, que se halla más allá del alcance del sentido humano, y que "este fundamento es el temor del Señor".

6. El Salmista, pues, ha dado a este temor de Dios un lugar al comienzo de este Salmo que celebra la bendición que desciende sobre la vida "doméstica". (rogar en todo)

7. Su "temor" (1) es el que "producen las revelaciones" que "nosotros creemos" y que "recibimos de Él en su Palabra".

8. Es el temor que un hijo siente por su padre amado, un temor de ofender; es el "temor" que siente uno que ha sido rescatado de la destrucción "porque su protector", que te da beneficio, ayudante amable, que noblemente y "sacrificándose, se ha interpuesto para salvarlo". Un temor de "obrar de modo indigno a Su bondad"; y es el que llena el pecho de un rebelde perdonado y agradecido" en presencia de un Soberano venerado (respetable, noble). Un temor que si él se olvida de la bondad del otro le puede causar pesadumbre (agravio, cualidad pasada).

9. Este es el temor del cristiano ahora: un temor que inspira la reverencia (sumisión, respeto) por la majestad, la gratitud por la misericordia; "el temor de desagradarle", el "deseo de Su aprobación", y anhelo de la comunión del cielo; el temor de los ángeles y del Hijo bendito; el temor, de no pecar, sino del amor, que se retrae (parar, que está más atrás en el espacio del tiempo) instintivamente (forma natural, espontáneo) de hacer nada que pueda contristar, u omitir (excluir, olvidar) nada que pudiera deshonrarle.

10. El que teme al Señor; este toque lo "resuelve todo en oro".

11. El que teme así, no teme; no tiene por qué temer; todos los temores insignificantes son tragados por este gran temor; y este gran temor es más dulce y agradable, en tanto que los temores pequeños son causa de angustia y maltrato.

12. Seguro de otras cosas, puede decir; "Si a mi Dios le agrada, no importa a quien le desagrada; no importa quién me desprecia, 'si Él me considera suyo".

13. (2) Comerás del trabajo de tus manos.

14. Lo ideal hubiese sido que la madre, pues pudiera estar en casa, pero hoy en día, la madre tiene que cuidar casa, trabajar, hacer sus pagos, y demás cosas.

15. Dichoso serás, y te irá bien.

16. ¡Oh, confía en el Señor para obtener felicidad, así como ayuda!

17. Todas las fuentes de la felicidad están en Él.

18. Confía en Él, que nos dio todas las cosas de que gozamos; quien de Su misericordia rica y gratuita nos entrega" como de Su propia mano, lo que recibimos como dones, y como garantía de Su amor, para "que gocemos de todo lo que poseemos".

19. Él infunde los goces que están en Su mano derecha en todo lo que concede a Sus hijos agradecidos, que teniendo comunión con el Padre y su Hijo Jesucristo, gozan de Él en todo y sobre todo.

20. Te irá bien.

21. Si tememos a Dios, podemos descartar todo otro temor.

22. Al andar por los caminos de Dios, estaremos bajo su protección, provisión y aprobación (permiso); el "peligro" y la "destrucción" se mantendrán lejos de nosotros: todas las cosas cooperarán para nuestro bien.

23. A la vista de Dios no sería una bendición que nosotros viviéramos sin esfuerzos, ni que comiéramos el pan no ganado, sino dependiendo de otro; el estado feliz en la tierra es que tengamos algo que hacer, y un justo resultado de lo que hacemos.

24. "Tu mujer" (3).

25. Para alcanzar la plenitud de la dicha terrenal, un hombre no debe estar solo.

26. En el paraíso necesitaba una ayuda idónea, y con toda seguridad la mujer no es menos necesaria fuera del mismo.

27. No todo hombre que "teme al Señor tiene esposa"; pero si la tiene, ella compartirá su bienaventuranza (felicidad espiritual) y la aumentará. C.H.S.

28. Ella guarda la casa y guarda el hogar.

29. La casa es un lugar que la honra, porque ella es "la hermosura de la casa"; y tiene en ella abundante ocupación; allí está segura.

30. Tus hijos como renuevos "de olivo alrededor de la mesa".

31. Nuestros hijos se reúnen alrededor de la mesa para ser alimentados, y esto implica gastos: cuanto mejor es esto que verlos "gimiendo en la cama a causa de enfermedades, incapaces de acudir a la mesa para comer".

32. Puede ayudarnos también a valorar los privilegios de nuestro hogar, el pensar lo que sería "si nos los quitaran".

33. ¿Qué pensamos al comparar los problemas que nos causan los hijos con la aflicción que nos causaría "su pérdida"?

34. Cuál sería la aflicción si tuvieras que exclamar con Job: "Oh, si estuviera como en los meses pasados, como en los días en los que Dios me preservaba (proteger, cuidar, guardar); cuando mis hijos estaban a mi alrededor". C.H.S.

35. (4) He aquí que así es bendecido el hombre "que teme a Jehová".

36. Se afirma con una nota que demanda atención: "He aquí".

37. Contemplado por la fe en la promesa; he aquí, vedlo en la ejecución de la promesa; vedlo con la garantía de que Dios es fiel; y admirándoos de que sea así, porque nosotros no merecemos favor alguno, ni bendición de Él. Mateo Henry

38. Antes de la caída, el paraíso era el hogar del hombre; después de la caída, el hogar ha pasado a ser su paraíso. Amén

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz