"¿Haces tú bien en enojarte tanto?" Nínive no era una simple ciudad: era una metrópoli de más de ciento veinte mil habitantes, que se tardaba tres días en recorrer a pie, llena de pecado y conocida por lo sanguinaria. Y cuando Jonás predica y Nínive se arrepiente, en lugar de gozarse, su coraje crece, porque a su juicio ellos no merecían la oportunidad. El estudio compara ese corazón con la chispa que abanica el fuego y con el río de lava que, mientras se va enfriando camino al mar, destroza todo lo que encuentra: así la ira del hombre se lleva enredados matrimonios, hijos, relaciones y trabajos, y cuando por fin se apacigua, el desastre que dejó ya está hecho. A la vez muestra la paciencia de Dios: los tres días en el pez fueron misericordia tras misericordia, la misma misericordia que Jonás le negaba a Nínive. Recorre la pregunta del versículo 4, la enramada, la calabacera -lo único de lo que Jonás se alegró en todo el libro-, el gusano, el recio viento solano, y la pregunta final: tuviste lástima de una planta que no sembraste, ¿y no tendré yo piedad de Nínive? Cierra con el examen propio: techito de cristal, y la advertencia de no decidir nosotros quién merece que se le hable de Cristo.
I. La ciudad de Nínive y la conversación más difícil.
A. Nínive fue una de las capitales más grandes de su tiempo: tres días a pie para recorrerla.
1. Más de ciento veinte mil personas: para las aldeas de esos tiempos, era gigante.
2. Era una ciudad sanguinaria; todo tipo de mal que existía en ese tiempo estaba en Nínive.
3. Nínive no era una simple ciudad: era la metrópoli, llena de pecado y llena de mal.
B. Jonás no estaba hablando con cualquier persona: estaba hablando con el Dios del cielo.
1. Mucha prepotencia y mucho coraje, y los tiene desde el capítulo 1.
2. Uno puede criticar a Jonás todo lo que quiera; pero uno tiene techito de cristal.
II. El corazón de Jonás: la chispa y el volcán.
A. Su coraje crece porque Nínive se convierte.
1. Empezaron a escuchar el mensaje y a llegar a arrepentimiento, y más coraje le dio a Jonás.
2. Desde su punto de vista, ellos no se merecían esa oportunidad.
3. Como si Jonás tuviera la capacidad de decidir quién se merece qué: nosotros tampoco la tenemos.
B. Era el corazón como el fuego en su mayor momento, que bota chispas.
1. Esas chispas caen en otro sitio seco y hacen más fuego.
2. A veces nuestro corazón es igualito: más solapado, con menos intensidad, o se disimula más.
C. Así es la ira del hombre: como la lava que va destrozando lo que está en su camino.
1. En lo que va calmándose se lleva enredados familiares, hijos, trabajos, relaciones.
2. Se apacigua todo, pero el desastre que dejó en el camino es grande.
3. Dios no quería que Jonás fuera de Nínive a otro sitio con ese mismo coraje.
4. Puede haber pasado una sola vez, pero causar daño suficiente para durar toda una vida.
III. La terquedad del hombre y la misericordia de Dios.
A. Estando cerca de Nínive, se fue a Tarsis: al lugar más lejano.
1. Queremos aprender las cosas de la manera más difícil, pudiendo estar tan cerca las rodillas.
2. Dios nos quiere llevar por un punto y somos tercos, o decimos: "eso no fue para mí".
3. A los hombres se les puede decir; pero a Dios no, porque Dios sabe lo que hay en el corazón.
B. Desde que decide desobedecer, lo que Dios le muestra es misericordia tras misericordia.
1. ¿Quién vive tres días dentro de un pez? Era Dios cuidándolo y teniendo paciencia con él.
2. Dios pudo haber dicho "desaparécete"; pero le mostró amor, igual que a Nínive.
3. Mientras él hablaba con tanto coraje, Dios iba con tanta ternura donde Jonás.
4. Jonás no podía ver que Dios tenía con él la misma misericordia que él negaba a Nínive.
C. Su impaciencia lo llevó a pelear con Dios mismo.
1. Tengamos cuidado de no llevar peleas a Dios: salimos perdiendo nosotros.
2. Actitudes tan sencillas que parecen no serlo: llegar a la iglesia o escuchar la palabra con actitud.
3. Dios tiene misericordia, pero no sabemos cuál será la última oportunidad que nos dé.
IV. El milagro que Jonás no disfrutó.
A. Hubo una maravilla de la gracia divina en el arrepentimiento y la reforma de Nínive.
1. Que entrara este hombre con esa actitud y que la ciudad se convirtiera fue uno de los grandes milagros de la época.
2. Ese era el tiempo de aquellos habitantes para arrepentimiento y salvación.
3. Después, en Nahúm y en Sofonías, Dios predice la destrucción total de Nínive; pero en ese momento quería salvarla.
B. Jonás tenía tanto coraje que no pudo disfrutar el milagro.
1. No disfrutó el haber sido instrumento de Dios; se hizo ciego, sordo y mudo a lo que pasaba alrededor.
2. Al tomar actitudes así delante del Padre, nos perdemos de lo que Dios está haciendo.
3. Si venimos con otra actitud en vez de la de recibir, nosotros somos los que perdemos.
4. Con quien Jonás habla no es un Dios diferente de aquel ante quien tú doblas rodillas.
C. Deuteronomio 18:22 y el temor de quedar como quien no fue enviado.
1. "Predico, nadie se convierte, y yo voy a quedar como que no me mandó Jehová." ¿En quién pensaba? En él.
2. ¿De cuándo acá Dios envía a hacer cosas para que no pase nada? Dios tiene un propósito para moverse.
3. A los que aman a Dios todo les ayuda a bien: lo que era para perdición, Dios lo vuelve bendición.
V. "¿Haces tú bien en enojarte tanto?" (Jonás 4:4).
A. Su pecado consistió en su desacuerdo con la voluntad de Dios acerca de la salvación de los ninivitas.
1. Estaba en desacuerdo con Dios sobre quién se debía salvar y quién no.
2. Hay que leer la Biblia con el corazón, no con el razonamiento del ser humano.
B. Miren la pregunta tan sencilla: ¿está bien eso que tú estás haciendo? ¿Qué te pasa?
1. Quizás todos hemos vivido que alguien nos hiriera y dejara marcas profundas.
2. Cuando ves que Dios hace tanto bien en tu vida, dices: no vale la pena enojarse tanto.
3. Hay gente que nunca sale de su enojo; y quien toma ventaja ahí es Satanás.
C. Se derrite lo del corazón y brotan por la boca palabras que son chispas de fuego.
1. Decimos que el enojo es con una persona, pero quizás el enojo realmente es con Dios.
2. "¿Por qué Dios permitió esto?" Y a veces ni te das cuenta contra quién levantas el puño.
3. El sarcasmo hiere: un hijo a un padre, un padre a un hijo; cómo marca eso.
4. La salvación es individual: cada uno brega con Dios y decide sentado en esa silla.
VI. La calabacera, el gusano y el viento solano (Jonás 4:5-9).
A. Salió de la ciudad, acampó al oriente y se hizo una enramada; no le contestó nada a Dios.
1. Dios preparó una calabacera para hacerle sombra, y Jonás se alegró grandemente por ella.
2. No se alegró de que Dios tuviera misericordia y no hubiera terminado con él: se alegró de la planta.
3. Es la única vez, en los cuatro capítulos, en que Jonás se alegra de algo: va amargado.
4. El amargarse está en uno: uno decide si va a vivir amargado o dejar que Dios lo levante día a día.
B. Al venir el alba, Dios preparó un gusano y la calabacera se secó.
1. Lo único que le había dado alegría, al otro día Jehová lo secó; y no hubo acción de gracias.
2. Dios preparó también un recio viento solano, y el sol hirió a Jonás en la cabeza.
3. Está llevando a Jonás por un proceso: yo soy Dios, yo estoy bregando contigo, ¿cómo te hago entender?
4. "Mejor sería para mí la muerte que la vida": su enojo llegó a un punto de no volver.
C. Ese es el peligro de los corajes: empiezan con una molestia pequeña y crecen.
1. "Me molesta el tono de tu voz"; y vienes a ver, te molesta tener a la persona al lado.
2. Si no les ponemos pare, destrozan matrimonios, hijos, relaciones y trabajos.
3. Dios quiere seguir formándonos: la iglesia del Señor tiene que ser amadora, servicial y alegre.
VII. "¿Y no tendré yo piedad de Nínive?" (Jonás 4:11).
A. Tuviste lástima de la calabacera, en la cual no trabajaste ni la hiciste crecer.
1. Lloró por una planta y no lloró por los de Nínive; y él era profeta de Jehová.
2. Eran malos; pero Dios quiso mostrar su misericordia a hombres, mujeres y niños en ese momento.
3. Jonás se perdió de todo, porque nunca pudo ver las misericordias de Jehová.
B. Tengamos cuidado de no tener la misma actitud.
1. Quizás hay alguien de quien piensas que no se merece que le hables de Cristo.
2. Tú y yo no sabemos quiénes van a ser salvos: no tenemos una marca que podamos chequear.
3. Como Dios dijo a Moisés: te he enseñado hasta aquí; lo demás es mío.
4. Puede que Dios haya puesto a esa persona en tu camino para que seas tú el que insista.
C. Jonás fue enviado a hacer el bien; y la iglesia también es enviada a hacer el bien.
1. En nosotros no está juzgar si la persona se lo merece: es simplemente dar.
2. Este evangelio se nos dio gratis, como la calabacera: nosotros no pusimos nada, lo puso Jesús en la cruz.
3. En el versículo 11 se acabó: nadie puede decir qué pasó con Jonás después.
4. Que no acabemos como Jonás, sino que todos nos levantemos a una sola vez cuando Cristo venga.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
