"El que sosiega el estruendo de los mares, el estruendo de sus ondas, y el alboroto de las naciones." Un solo versículo que junta dos cosas que el hombre no puede dominar: el mar embravecido y el alboroto de los pueblos. El estudio arranca del consejo de no entrar en la política -esa no es nuestra atmósfera; Dios quita, Dios pone y Dios sabe cómo llevar la tierra-, pero tampoco de encogerse de hombros: si nadie ora por la tierra, ¿quién ora? De ahí recorre el mar como símbolo del caos: las olas que van y vuelven a su lugar y arrastran al que esté cerca; el "calla, enmudece" de Marcos 4:39, que es una orden a un ser vivo y rebelde que reconoció la voz de su Creador; las preguntas de Proverbios 30:4, que muchos ven como anticipación mesiánica; el fuego, el granizo y el viento de tempestad de Salmo 148:8, que ejecutan su palabra; el dominio sobre la braveza del mar de Salmo 89:9; la tempestad cambiada en sosiego de Salmo 107:29; el mar que se aquieta cuando se enfrenta la causa en Jonás 1:15; y la fe contra el miedo de Mateo 8:26. La conclusión es exacta y dura: la fe no elimina la tormenta, pero nos permite confiar en medio de ella.
I. El que sosiega.
A. Dios calma, aplaca y hace cesar aquello que parece que no se puede controlar.
1. Las olas, los ruidos; y, como dice el versículo, el alboroto de las naciones.
2. Hay mucho alboroto en las naciones al día de hoy.
3. No es que vaya a haber un cambio: es que conozcamos cuál debe ser nuestra conducta.
B. Ni tú ni yo debemos ser personas políticas: esa no es nuestra atmósfera.
1. Dios quita, Dios pone, Dios da; y Dios sabe cómo llevar a la tierra.
2. Nosotros opinamos cómodamente: somos los que estamos siendo favorecidos como pueblo.
3. Todo creyente que quiere crecer tiene que saber que es un guerrero para conocer.
4. La vida no es tonta; y vivir como tonto es meramente fracasar.
II. Hay que clamar por la tierra.
A. "Yo no veo noticias, eso a mí no me importa": entonces, ¿quién ora por la tierra?
1. Hay que clamar a Dios por la tierra, hay que suplicarle a Dios.
2. Moisés y los que levantaron la fe mantenían una fe activa, sin desesperarse.
3. Dios nos enseña a ser distintos de la humanidad: las conversaciones vienen pesadas.
B. Lo que se ve es parecido a escuchar el bravo mar.
1. Las olas violentas asustan, y lo menos que quieres es pasar cerca.
2. Ella va y vuelve a su lugar; y si estás cerca, te lleva al ancho mar.
3. No es lo difícil que sea: es que las olas son incontrolables.
C. El que está intranquilo, al orar y confiar, puede experimentar sosiego.
1. Pero hay que orar, hay que conocer las Escrituras, hay que estar cerca de Dios.
2. Lo que debe producir nuestra vida es fe; no duda, no queja, no lamento.
3. "La vida es difícil": la vida la haces tú.
4. ¿A qué edad hay que orar? Desde que se nace.
III. Dios todo lo controla.
A. El salmista presenta a Dios como soberano.
1. "Esto lo mandó el diablo": a mí el diablo no me manda nada, porque Dios lo controla todo.
2. Si el diablo atacó, las puertas se las abre el ser humano: cuando se le abren, entra.
3. Dios tiene control de guerras y de problemas: ¿quién puede dañar al que Dios favorece?
B. Aunque parezca que es el caos, es Dios calmando el caos.
1. "Leí ese versículo y no lo entendía": no se te había revelado; hoy es para que lo aprendas.
2. Se busca, y se encuentra: el manso, el que ora, el que busca.
3. Si las naciones se levantaran temiendo a Dios, tendrían bienestar.
4. Lo que para el hombre es imposible de dominar, Dios lo calma y lo somete.
IV. Calla, enmudece (Marcos 4:39).
A. Solo con su voz detuvo una tormenta que tenía atemorizados a los discípulos.
1. Estaban en pleno mar: esta barca se va a virar, todos vamos a perecer.
2. "Calla, enmudece" es una orden a un ser vivo, rebelde.
3. Esas olas no conocían que allí estaba el Mesías, que allí estaba el Creador.
B. ¿Y qué posición tomamos cuando viene el ancho mar para destruirnos?
1. Nos encanta estar en el barco a golpes: viene una ola y viene otra.
2. Hay que llamar al Maestro.
3. El mar y el viento reconocieron la voz de su Creador.
4. El día que tengas el ancho mar delante, míralo con fe, con ímpetu, con autoridad.
V. ¿Cuál es su nombre? (Proverbios 30:4).
A. Todas esas preguntas dejan ver la grandeza de Dios.
1. Subir al cielo y descender alude al dominio sobre lo celestial y lo terrenal.
2. Encerrar los vientos y atar las aguas: poder absoluto sobre la naturaleza.
3. Afirmar la tierra habla de Dios como creador y sustentador de todo.
4. "¿Cuál es su nombre y el de su hijo?": muchos lo ven como anticipación mesiánica.
B. Son preguntas como golpes.
1. ¿Y tú estás despierto? ¿Y tú sabes quién es Dios?
2. ¿Sabes qué hacer cuando vienen las grandes olas para destruirte?
3. Seamos capaces de despertar.
VI. Todo lo creado le adora (Salmo 148:8).
A. Cielo, tierra, animales, personas y naturaleza son llamados a adorar a Dios.
1. Las estrellas le adoran; cuántos arcángeles, serafines y querubines le bendicen.
2. Los ángeles no tienen que ver milagros; nosotros sí, porque nos enfermamos.
3. Este globo se gira y ni tú ni yo sentimos nada: ¿quién lo hace, si no es Dios?
4. No nos va a comer simplemente un gusano: tenemos una herencia y lugar en el cielo.
B. Fuego, granizo, nieve, vapor y viento de tempestad ejecutan su palabra.
1. ¿De dónde salen los volcanes? Del centro de la tierra, cuando Dios les permite salir.
2. ¿Se acuerdan del huracán María? Y lo tomamos como que no iba a venir.
3. Setenta y dos días sin luz; y más tiempo sin carne que se pudiera comer.
4. Dios le dijo a la tormenta: pasa por el medio de la isla. Dios es el que envía.
C. La creación entera está bajo su dominio.
1. Incluso los fenómenos más destructivos son parte de su plan y propósito.
2. La naturaleza no es algo caótico: es instrumento en las manos de Dios.
3. Mientras más buscas a Dios, más temor tienes; y de ahí viene tu bendición.
4. Es un lomo que tiene que caer: mejor dobleguemos.
VII. Tú tienes dominio sobre la braveza del mar (Salmo 89:9).
A. Dios es el Señor absoluto de la creación.
1. La braveza del mar es la fuerza indomable de las aguas.
2. Como calma el mar físico, puede traer paz a las tempestades de nuestra vida.
3. Nada, por violento que sea, está fuera de su control: no le achaquen las cosas al diablo.
B. Nunca he preguntado a Dios por qué permitió que esto sucediera.
1. Cuando vienen las luchas, lo que hago es batallar; cuando vienen los problemas, resolverlos.
2. "Estoy pasando muchas pruebas": Dios las está permitiendo.
3. Uno no está preparado para luchar contra el diablo; ¿qué lugar le damos?
4. Si las Escrituras no se conocen, ¿qué se conoce? Entonces no se crece y no se teme a Dios.
VIII. Cambia la tempestad en sosiego (Salmo 107:29).
A. El salmo narra situaciones de angustia donde se clama a Dios y Dios responde.
1. Es como ver marineros en medio de una tormenta, con el viento soplando.
2. Cuando Dios te ve en las profundidades de las aguas, cambia esa tempestad en sosiego.
3. ¿Cuánto tiempo te toca? Hay tormentas que llevan mucho tiempo sin resolverse.
4. Pero Dios conmigo: eso es lo único que yo sé; lo he visto obrar.
B. Date a conocer a Dios, y entonces te va a favorecer.
1. Porque ya te conoce y escucha tu oración.
2. No es porque vengas a la iglesia que te das a conocer: te das a conocer cuando oras.
3. Si tú no oras, no se te conoce.
IX. El mar se aquietó de su furia (Jonás 1:15).
A. Los marineros comprendieron que la tormenta era por su desobediencia.
1. "Este hombre va a hacer que la barca se hunda": antes que nosotros, él.
2. Jonás se sentía el único salvo, y no quería ir porque los de Nínive eran idólatras.
3. Inmediatamente el mar se calma: la causa de la ira divina fue enfrentada.
B. La calma no fue casual, sino respuesta directa a su voluntad.
1. Nos enseña la seriedad de la obediencia: la tormenta era consecuencia de su huida.
2. Cuando se trata la raíz del problema, llega el sosiego.
3. La calma la busca uno: cuando entregamos lo que estorba, Dios trae paz donde había tormenta.
X. Fe contra miedo (Mateo 8:26).
A. "¿Por qué teméis, hombres de poca fe?"
1. La fe obra muchos milagros; pero el miedo no compone nada.
2. Las manos vacías y el corazón destrozado.
3. Los discípulos estaban con Jesús en la barca, y aun así temieron.
4. A veces tenemos a Cristo en nuestras vidas y dejamos que el temor nos domine.
B. La fe no elimina la tormenta.
1. Si hubiese sido cuestión de fe, el huracán se habría ido; pero no era asunto de fe.
2. La fe nos permite confiar en medio de ella.
3. Nunca faltó el pan; la calidad de la carne era otra, pero sabía igual.
4. E hicimos fiestas igualito: la vida se compone de desastres, y necesitamos fe.
C. Jesús es Señor sobre la creación.
1. Con una palabra calma el viento y el mar: es Dios hecho hombre, con autoridad absoluta.
2. El Dios que controla la naturaleza puede controlar las tormentas de tu vida.
3. La calma fue completa y repentina.
4. Al entregarle nuestros temores, él trae la paz que sobrepasa todo entendimiento (Filipenses 4:7).
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
