Yo no impongo; yo enseño lo que he aprendido en la Sagrada Escritura. Cuando uno se convierte y se arrepiente de todos sus pecados, sucede algo en nuestra vida: la llegada del Espíritu Santo. Él es el que nos guía, el que nos enseña, el que nos redarguye. Y el único pecado que no se perdonará nunca jamás es blasfemar contra el Espíritu Santo. Por eso el tema de hoy es la llenura: no basta con saber que Él vino; hay que estar lleno de Él, porque es por su poder que abundamos en esperanza y vemos cumplidas las promesas de Dios.
I. Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer (Romanos 15:13).
A. El primer paso del convertido es el bautismo.
1. En el bautismo le decimos a Dios con el acto que queremos morir para que Él crezca en nuestra vida.
2. Cuando vamos a las aguas, ahí dejamos todo nuestro pecado y todo nuestro mal; por fe recibimos a Jesús.
3. El bautismo es un acto de fe que confirma que la antigua criatura queda enterrada.
4. No es por las aguas que llega el Espíritu Santo: las aguas confirman. El Espíritu llega con la conversión.
B. Al arrepentirnos llega el Espíritu Santo, la tercera persona de la Deidad.
1. Él es el que nos guía, el que nos enseña y el que nos redarguye.
2. Si caemos y hacemos cosas que a Dios no le agradan, el Espíritu Santo no se queda: sale. Lloramos, nos arrepentimos, y regresa.
3. Por esa razón tenemos que tener una vida de oración todos los días.
4. El único pecado que no se perdonará jamás es blasfemar contra el Espíritu Santo; es el único pecado en la tierra que nunca se va a perdonar.
5. Hay dos términos: el perdón o el desecho. Las Escrituras no registran cuándo se perdona y cuándo se desecha; el cielo sí lo registra, pero a nosotros no nos es dado ese conocimiento. De ahí el cuidado.
C. Servimos a un Dios de gozo y de paz, y eso se activa en el creer.
1. Cuando creemos, nos llenamos de gozo y tenemos mucha paz; y esa paz viene a través de las Escrituras.
2. Te dicen que el niño está enfermo y tú respondes: vamos a orar por él. Ahí hay fe, hay gozo y hay paz.
3. Pero si uno responde con angustia, y ahora qué vamos a hacer, y ahora qué es lo que tiene, uno pierde todo sentido.
4. Cuando le damos lugar al Espíritu Santo, nuestras vidas cambian de verdad.
5. Y si uno se reserva en resistirlo, el espíritu se entristece violentamente; por eso hay quien contiende cuando escucha la palabra.
II. Nuestra esperanza no está fundada en las circunstancias.
A. Vivir solo de lo que vemos produce angustia.
1. Si vivimos únicamente en nuestro pensamiento y en lo que vemos día a día, viviremos angustiados, tristes, con lamentos, con queja y en pelea con toda la humanidad.
2. Eso es no tener la plenitud del Espíritu Santo, y esa plenitud debemos tenerla sobre nuestra vida.
B. Circunstancia no es esperanza.
1. Circunstancia es lo vivido, lo que padecemos, lo que viene; esperanza es otra cosa.
2. Lo que vivimos, Dios lo permitió, y de todo lo que vivimos aprendemos.
3. Uno dice: yo no me lo merecía. Mucho más nos merecemos.
4. El que ha amado estar lleno del Espíritu Santo sabe que Él es quien lo va a sostener y a llevar a todo lo que necesita para vivir en la tierra.
5. No podemos vivir en una nube ni en las ideas de nuestra mente: tenemos que vivir conforme a lo que el Espíritu Santo nos lleva desde el día en que nos convertimos.
C. La esperanza bíblica es confianza segura, no un deseo.
1. Mucha gente dice ojalá, que Dios lo permita, así sea; esos son dichos de nuestras bocas.
2. En la Biblia la esperanza es confianza segura en lo que Dios ha prometido y que todavía no hemos visto cumplido.
3. Estar lleno del Espíritu Santo es cuando vamos a poder ver todo cumplido.
4. Tú preguntas para qué naciste: Dios te separó y te escogió; pero uno se traga más lo que le zumban que el conocimiento de las Escrituras.
5. Llenos del Espíritu Santo estaremos unidos para hacer su santa voluntad, y el cielo ya no nos ve como comunes, sino como justos que han cuidado su existencia para que el Espíritu nunca se vaya.
III. Para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo.
A. Abundar en esperanza no se logra con nuestra fuerza.
1. Pregúntese en qué abunda usted; hay quien abunda en astucia. En vez de abundar en eso, abunde en esperanza.
2. Deja de luchar tú: solos no podemos.
3. Es el Espíritu Santo quien produce esa esperanza viva dentro de nosotros.
4. Tu vida no es por lo que ves alrededor, sino por el Espíritu, que te fortalece y te llena por dentro.
B. El Espíritu Santo devela la Escritura.
1. Tú dices que de la Biblia has aprendido mucho; pero la Biblia la conoces cuando Él te la devela.
2. Él le quita el manto, quita el paño, y ahí está la Escritura, ahí está el entender, ahí está el conocer.
3. La gente dice: yo leo la Biblia y no la entiendo. Cuando el Espíritu Santo ha pactado con nosotros, devela.
4. Ya deberíamos ser maestros: no llevamos tres días ni tres años, y la palabra siempre está activa para eso.
5. Maestros educados por la palabra, no por el mundo ni por los dichos, porque tú enseñas a tus hijos, a tu cónyuge, a los nietos y al que está alrededor.
C. El Espíritu Santo transforma nuestros intereses.
1. Ahí está el gran problema de nuestra vida: que sigamos carnales.
2. El hombre o la mujer lleno del Espíritu Santo es guiado por Él, que pone en nosotros el querer como el hacer de la voluntad de Dios.
3. Tú dices: ya yo tengo unos planes. Bájate, porque si el Espíritu Santo no está, no hay obra que hacer.
4. El que se quiere santificar depende de si tiene el Espíritu Santo; no está en el ministro, está en tus actos.
5. Si los pies se nos ensuciaron con el polvo de la tierra, no es que volvimos atrás: hay que ir a Dios en humillación y pedir perdón. Esa es la doctrina.
IV. ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo? Porque habéis sido comprados por precio (1 Corintios 6:19-20).
A. Comprados por precio.
1. A quien se compra por precio, ese es el esclavo; nosotros éramos esclavos de nuestros delitos y nuestros pecados.
2. Ese precio lo pagó Jesús, y no con dinero: el oro y la plata son de Él, todo es de Él.
3. Nadie puede contar las estrellas, y todas son llamadas por su nombre.
B. El cuerpo del creyente es templo.
1. Si la sangre de Cristo está en tu vida, tú eres templo, porque ahí está derramada la sangre.
2. Por eso el Espíritu Santo está en ti: porque eres templo, porque la sangre te cubre.
3. No es solo un cuerpo físico, sino un lugar donde habita el Espíritu Santo, en tu noche como en tu día.
4. Por eso lo bueno de la mañana es levantarse y buscar una esquina para orar; no es una disciplina, es un deleite.
5. Eso le da dignidad al cuerpo: el valor que Dios nos da como hijos y el precio que pagó por nuestra vida.
6. El ministro no tiene valor por su cargo; el valor es el que da el Espíritu Santo por medio de la sangre de Cristo.
C. Glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo.
1. No somos nuestros: pertenecemos a Dios porque fuimos comprados por la sangre de Cristo.
2. Debemos vivir de manera que nuestras acciones, nuestras decisiones y hasta el cuido físico reflejen que somos de Él.
3. Cuiden su vida, iglesia; tengamos cuidado aun con nuestro cuerpo.
4. Cuando llega una enfermedad, uno se somete de inmediato a la disciplina que hay que guardar, y la guarda; no se cruza de brazos por pereza de cuidar lo que Dios mandó a cuidar.
5. Mi cuerpo le pertenece al Espíritu Santo, y la Biblia dice que cuidemos nuestro cuerpo.
V. Mas el Consolador, el Espíritu Santo, él os enseñará todas las cosas (Juan 14:26).
A. Jesús anuncia al que vendría después de Él.
1. Jesús le dice a los discípulos: yo me voy, pero vendrá sobre ustedes el Consolador.
2. Después de su muerte, Jesús estuvo reconciliando y uniendo a los discípulos, entrando y saliendo, manifestándose a quien Él quería hablarle.
3. En el camino de Emaús los dos discípulos iban diciendo que habían matado al Maestro y que ahora los matarían a ellos; estaban excesivamente preocupados.
4. Jesús no se dejó ver hasta que se acercó, y entonces lo reconocieron. Pero fue bien claro: aquí estoy, pero va a venir uno, el Espíritu Santo.
B. El Consolador: ayudador, consejero y consolador.
1. El Padre lo enviará; no estamos solos.
2. Es un regalo del Padre para acompañar a los creyentes; nos acompaña y nos libra de todo mal.
3. Viene en el nombre de Jesús, con la misma autoridad de Cristo, continuando su obra.
C. Él os enseñará todas las cosas y os recordará todo lo que yo os he dicho.
1. El Espíritu Santo nos guía a la verdad, nos da entendimiento y nos ilumina la palabra.
2. Si dices que no entiendes la palabra: llénate del Espíritu Santo, búscalo, y lo que haya que limpiar, límpialo.
3. A través del Espíritu Santo tú vas a reconocer las Escrituras.
4. Él nos ayuda a mantener vivos los pensamientos y las promesas de Cristo en nuestra mente y en nuestro corazón.
VI. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos (Ezequiel 36:27).
A. Dios promete morar dentro de su pueblo.
1. Dios no promete solamente estar cerca, porque Dios está en todos los sitios.
2. Promete morar dentro de su pueblo por medio de su Espíritu, la tercera persona de la Deidad, en nuestro cuerpo.
3. Si aprendiéramos a amarlo.
B. El Espíritu capacita para obedecer.
1. Haré que andéis en mis estatutos: el Espíritu Santo es el único que nos capacita para obedecer; no es solo esfuerzo humano.
2. Pero todo está en tu mano: ¿quieres o no quieres?
3. No basta con conocer la palabra; el Espíritu nos ayuda a vivirla diariamente.
4. La obediencia nace del Espíritu, no solo de la disciplina.
5. En la iglesia tú puedes sentir bendición por la atmósfera, pero el asunto es contigo personalmente: el Espíritu Santo en tu vida.
C. La promesa se cumple plenamente en Cristo.
1. Cristo es quien nos da el Espíritu Santo como sello, porque Él fue a la cruz y nos lava con su sangre.
2. Como su sangre nos lava, el Espíritu Santo ve que puede venir.
3. Así que lo recibimos por medio de la muerte de Cristo, por su sangre. Esto sencillamente es doctrina.
VII. Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención (Efesios 4:30).
A. No contristar es no entristecer ni apagar su obra.
1. No lo pongan triste con actitudes.
2. ¿Cuáles actitudes? Mentir, hablar con engaño, guardar rencor, enojo, amargura y desobediencia.
3. El que contrista es que apagó el Espíritu, y entonces en la reunión de los santos hay una tristeza que viene por medio del Espíritu Santo.
4. Si el Espíritu Santo se nos va, nos condenamos todos: niños, jóvenes, adolescentes, ancianos.
5. Para eso tenemos una iglesia. Esto no es para pasarlo bien: la iglesia es para encontrarnos con Dios, para tener al Espíritu Santo.
6. Piénselo: ¿vamos a pecar para hacerle daño a los demás? Mejor es no haber nacido.
B. Sellados: la marca de pertenencia a Dios.
1. El Espíritu Santo es la marca permanente que deja ver que tú eres hijo.
2. Es la garantía de que somos suyos.
3. Todo el mundo habla de religión, tira y jala; pero es el Espíritu Santo el que sella y el que da testimonio.
C. Para el día de la redención.
1. Es el día en que seremos rescatados y liberados, cuando Cristo completará nuestra salvación redimiendo también nuestro cuerpo.
2. Cuidemos lo que hacemos; vivamos con gratitud y santidad.
3. El sello del Espíritu es garantía de que Dios cumplirá su promesa, y las promesas se cumplen al que está sellado.
VIII. Y también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que le obedecen (Hechos 5:32).
A. Dos testigos del mismo mensaje.
1. Los apóstoles hablan con autoridad porque habían visto y vivido la obra de Cristo.
2. Y también el Espíritu Santo da testimonio con poder y señales de que Él es a quien debemos tener.
3. Aquí nada es gratis: todo esto ha sido pagado. Aprecia esa sangre.
B. La eternidad se decide aquí.
1. Es mejor no haber nacido, porque el castigo será en la eternidad; tú decides para dónde quieres ir.
2. La fiesta final será en llamas de fuego, donde el gusano nunca muere.
3. En el infierno todos los sentimientos van a estar activos, porque lo creado no muere nunca.
4. Vives para esta tierra, pero por mucho que vivas, la eternidad es por siempre.
5. En el cielo hay moradas, y son para el que las construye: con sus hechos, con su vivencia, conviviendo en el orden del Espíritu Santo.
C. Dado a los que le obedecen.
1. El Espíritu Santo es un don dado a quien cree y se rinde en obediencia a Cristo.
2. Lo que el Espíritu busca es que tú respetes a Cristo y seas obediente.
3. Lo que entra a tu corazón solamente tú sabes lo que permites que entre a tu conciencia.
4. Para que tengas al Espíritu Santo tiene que estar la sangre de Cristo, y para eso tienes que haber muerto a lo viejo.
IX. Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama (Lucas 22:20).
A. La Santa Cena cierra la enseñanza.
1. Este es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí.
2. Él fue a la cruz, derramó su sangre y padeció lo que nosotros no merecíamos.
3. Se fue a preparar morada para nosotros, y llegó a nuestra vida el Espíritu Santo.
B. Lo que en la antigüedad iba y venía, hoy permanece.
1. En la antigüedad el Espíritu llegaba y se iba; en la gracia, gracias a la sangre de Jesús, está permanente para nosotros.
2. Que tengamos cuidado de no ser capaces de blasfemar, y que haya en nosotros un temor reverente.
3. En su bendita sangre hoy podemos decir que disfrutamos de la plenitud del Espíritu.
4. De un pequeño pueblo, de una pequeñita isla, Él nos ha dado conforme a sus riquezas en gloria. Y que nadie le robe la palabra dada.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
