Mega Zoé
Estudio #1542Iglesia en las casas

Vuestro Entendimiento

Servir con humildad y perseverar en la oración sostienen el llamado central de este estudio.

Nuevo TestamentoRomanosMiercoles, 1 de octubre de 202510 min lectura

"Transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento… que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura." El estudio parte de una afirmación incómoda: lo que nosotros tenemos, y lo tenemos todo, es la mente; y a ti no te traiciona nadie ni te engaña nadie -te traicionas tú y te engañas tú-. La mente manda mensajes continuamente al cuerpo, y siempre engaña; tanto, que decir "a mí no me engañan" ya es puro engaño. De ahí se sigue la obligación: renovarla, todos los días, con la palabra y la oración, porque hay gente que vive toda la vida con el mismo pensamiento y siempre el laberinto es el mismo. Y se señala dónde se comprueba la renovación: en la humildad y en la cordura, no en las palabras. El estudio recorre después la mente dentro del mandamiento mayor -corazón, alma y mente, con el alma floja y voluntariosa a la que hay que hablarle-, el temor de Jehová como principio de la sabiduría, el dolor que añade la ciencia en Eclesiastés, la sabiduría que se muestra en la conducta y no en palabras bonitas, la casa sobre la peña, el necio que al callar es contado por sabio, y Nabucodonosor convertido en bestia por la vanidad hasta que el quebranto le devolvió el entendimiento. Cierra donde Pablo se propuso no saber cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado.

I. Lo que tenemos es la mente.

A. A ti no te traiciona nadie: te traicionas tú y te engañas tú mismo.

1. Ella manda mensajes continuamente a nuestro cuerpo.

2. Si hay días en que te ríes mucho, de inmediato te dice que algo malo va a suceder.

3. La mente siempre engaña; decir "a mí no me engañan" ya es puro engaño.

4. Hay que adquirir ese entendimiento que reposa en la mente.

II. Hay que renovar la mente.

A. Debe ser renovada por obligación: hacerla nueva.

1. Puedes dormir bien y despertar sintiendo que algo te pasa: temores, dudas.

2. Todo depende de cómo el enemigo nos quiere destrozar.

3. Hay gente que vive toda la vida con el mismo pensamiento: siempre el mismo laberinto.

4. La mente manipula el alma; y el alma está sujeta a la carne.

B. ¿Y cómo la renuevas? Cuando lees la Biblia y cuando oras.

1. Y es todos los días: no "tenía este conflicto, oré, ya pasó".

2. Debe renovarse para entender y vivir lo que es la voluntad de Dios.

3. Si no, vamos llenando la mente de egoísmo y de mucha maldad.

4. Lo que no crecimos hoy, mañana es tragedia; y la tragedia es para uno mismo.

III. La renovación se refleja en la humildad.

A. La mente trabajada por el Espíritu Santo queda canalizada en la humildad.

1. Lo que no renovamos es lo que sale por la boca, y es un vómito.

2. Todo lo que uno opina, sugiere y quisiera que pasara; y la mente atormenta.

3. Se refleja en cómo vas creciendo en humildad y en cordura.

B. "No teniendo más alto concepto de sí que el que debe tener."

1. Usted solamente piensa en usted veinticuatro horas.

2. La mente lleva a la altivez: al porqué, al cómo, al quizás, al tal vez.

3. Lo más que hace la mente es pataleo: es lo más grosero si no sabemos llevarla.

4. ¿Y cómo la llevamos? El día en que comencemos a amar.

IV. Transformar desde adentro.

A. Lo que está adentro es lo que nunca sacas.

1. Los resentimientos, el odio, la maldad, la avaricia: eso está adentro.

2. La mente te dice: quédate tranquilito, que te vas a buscar un problema.

3. La mente es voluntariosa: pretende y acomoda conversaciones.

4. Cuando se dice una cosa y se cambia por otra, el castigo será para quien maquinó.

B. Cambiar la manera de pensar y sentir, para alinearse con Dios.

1. Dios sabe la cosa antes de que uno la piense, la diga o la sugiera.

2. Renovar es como la actualización del teléfono: no para gastar, sino para que el tuyo esté mejor.

3. Te molesta aquello: renuévala. Te llega la ira: renueva la mente.

4. Dejar atrás los pensamientos viejos de miedo y el pensamiento del orgullo.

C. Si la hubieses renovado, orarías todos los días.

1. Orarías por tu familia; sacarías días de ayuno.

2. ¿Cuándo sacas un día y te metes en oración y clamor por un hijo?

3. Dejemos el conformismo de "yo soy así y a mí nadie me cambia".

V. Hay que educar la mente.

A. Según uno envejece, la mente también envejece.

1. Aprovechemos el tiempo bueno, porque el tiempo bueno se acaba.

2. Yo preparo el futuro: es siembra y cosecha, y estoy haciendo una buena siembra.

3. La mente trae también pensamientos buenos y útiles: tengamos celo de ella.

B. Hay que dejar entrar la palabra y el Espíritu Santo.

1. El problema es que no los dejamos entrar, porque la mente los rechaza.

2. Si la enseñanza no está en tu mente, no aparece el siervo útil, manso y humilde.

3. La palabra y el Espíritu limpian, iluminan y guían.

4. ¿Qué dominaste? Tu mente. ¿Con qué? Con el conocimiento de las Escrituras.

C. Nosotros tenemos que ser transformados.

1. ¿Eres tramposo? Suspéndelo. ¿Eres mentiroso? Suspéndelo.

2. ¿Tú crees que el engaño nunca sale a la luz? Todo sale.

3. Esa renovación produce frutos en la conducta: paciencia, humildad, dominio propio.

4. El dominio que no tenemos, lo pagamos en consecuencias.

VI. Amarás con toda tu mente (Mateo 22:37).

A. No es solo sentimiento del corazón, sino una entrega completa.

1. Si amas a Dios a mitad, estás lejos de quién es Dios; y si estás lejos, no hay salvación.

2. El corazón son las emociones y el afecto.

B. El alma es la vida entera, nuestra voluntad.

1. El alma es voluntariosa: llora, grita, y no sabes por qué, pero te aflige.

2. Nos hace parecer que entramos a un nivel espiritual; pero es que el alma es floja.

3. "Alma mía, espera en Jehová": al alma hay que hablarle y controlarla.

C. Y la mente es el pensamiento y el razonamiento.

1. La mente habla, grita, deprime, desespera y nos llena de agonía.

2. La mente dice: todo te va a ir mal; y te levantas y todo te va a ir mal.

3. Este es el mandamiento más grande, porque abarca todo lo que somos.

VII. El principio de la sabiduría (Proverbios 9:10).

A. El temor de Jehová es respetarlo, ser reverente, ser obediente y confiar en Dios.

1. Si crecemos así, ¿sabes lo que va a morir? Tu vieja criatura.

2. Hay que tener sabiduría para todo: en el matrimonio, con los hijos.

3. El principio del entendimiento está en la mente.

B. La verdadera sabiduría no empieza con libros ni experiencias.

1. Sino con una relación correcta con Dios.

2. El que ha conocido a Dios sabe que lo primero en su vida es la oración.

3. Cuando oras todos los días, el Espíritu te redarguye, porque tienes mente renovada.

4. Si no, estás dando puños al aire; cuando un justo debe tener victorias.

C. "El conocimiento del Santísimo es la inteligencia."

1. Conocer a Dios no solo de oído, sino en intimidad: esa relación trae inteligencia.

2. Y la inteligencia es innata, en el momento, porque viene por el Espíritu Santo.

3. No es por razonamiento ni por lo vivido ni por lo que decían tus padres.

4. Te lleva a expresar lo sabio: tu boca plasmará sabiduría a los que te prestan el oído.

VIII. Quien añade ciencia, añade dolor (Eclesiastés 1:18).

A. Se habla de una plenitud de sabiduría: no es solo conocimiento.

1. Es ese temor al Señor, ese respeto reverente, obedecerle con amor.

2. Aunque quieras fiestas todos los días, a la vida hay que añadirle dolor.

3. Porque la vida no es de rosas: es de guerra, de traición, de engaño, de devastación.

IX. La sabiduría se muestra en la conducta (Santiago 3:13).

A. No se demuestra con palabras bonitas, sino con el ejemplo de vida.

1. Tu ejemplo y tu actuación son lo que habla de ti.

2. No vengas a decir que alguien te juzga: de hablar, todo el mundo habla.

3. Tus hijos son lo que tú les has trabajado, o lo que no les has trabajado.

B. La sabiduría se refleja en cómo tratamos a los demás y en nuestras decisiones.

1. ¿Te lo llevas todo por encima, o dices "déjame pensarlo, déjame razonarlo"?

2. La sabia mansedumbre no es debilidad, sino control, humildad y paz al actuar.

3. ¿Tendremos la mente de Cristo? ¿Gritó allí? "Perdónalos."

X. La casa sobre la peña (Mateo 7:24).

A. El hombre prudente representa a quien vive con sabiduría.

1. Y cuando uno quiere vivir en sabiduría, con quien tiene que trabajar es con uno mismo.

2. Simboliza una vida firme, segura y estable, que resiste las pruebas.

B. ¿Y dónde más se aguanta? En el silencio.

1. Estás siendo firme cuando doblegas el lomo: lo más difícil del ser humano.

2. Podemos hablar, y el rostro dice otra cosa: el cuerpo toma una acción.

3. "Conmigo tú no te metes": ¿no es eso altivez? Callar es mejor.

XI. Aun el necio, cuando calla (Proverbios 17:28).

A. Callar es mejor que usar todo el vocabulario.

1. A veces pretendemos con el vocabulario para impresionar: todo eso es vanidad.

2. El orgullo es lo peor que puede tener una persona: si eres orgulloso, no llegas a nada.

3. Donde todo se maquina es en la mente: de ahí va a salir por el cuerpo.

B. El valor del autocontrol.

1. Alguien sin mucha sabiduría puede parecer sabio si sabe callar en el momento correcto.

2. Lo que hay en la mente saldrá por la lengua: bendición o maldición, contienda o paz.

3. "Te despotricaste": es como el caballo que arranca y se va.

4. El hablar sin control generalmente es para quejarse: señal de que falta madurez.

XII. Más que todos los holocaustos (Marcos 12:33).

A. Amarle con todo el corazón y con todo el entendimiento es más que todos los sacrificios.

1. Hoy en día hay tres lugares para amar, y son uno, uno y uno.

2. Del entendimiento viene el buen consejo, o viene cuán turbada está la mente.

3. Y están las fuerzas: la acción que deja ver lo que supuestamente hay en uno.

4. Por no tener el amor, no hay acciones, no hay actos de amar.

B. El amor al prójimo no es el amor que tú te tienes a ti mismo.

1. Ese amor es fácil: amarse uno, complacerse uno, aplaudirse uno.

2. Todo lo que pasa por la mente es del ego que nos eleva como poderosos.

3. A Nabucodonosor, la vanidad de creerse el más poderoso lo convirtió en bestia.

4. Después de ese quebranto conoció a Dios: la mente tiene que ser quebrantada por Dios.

XIII. A Jesucristo, y a éste crucificado (1 Corintios 2:2).

A. Lo más importante no es el conocimiento humano, sino Jesucristo crucificado.

1. "Me propuse": Pablo tomó una decisión firme, con toda su mente.

2. "No saber cosa alguna": no le permitió a su mente obrar ni opinar.

3. No te dejes llevar por filosofías ni por discursos elegantes ni por sabiduría mundana.

4. Querían un Mesías con soldados; pero venía un crucificado.

B. Dejen de presumir: el que presume es de lo que carece.

1. Si alguien tenía voz perfecta era él; pero se expuso a hablarles la verdad.

2. Jesús no hizo silencio, y por eso lo crucificaron.

3. La vida no es un juego, y se va más rápido de lo que piensas.

4. Lo que no se hizo, ese día no vuelve más.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz