Mega Zoé
Estudio #1547Iglesia en las casas

¿Andarán Dos Juntos?

Perseverar en la oración aparece aquí como una marca clara de la vida delante del Señor.

Antiguo TestamentoAmósDomingo, 19 de octubre de 202513 min lectura

Amós usa una pregunta para enseñar un principio espiritual: la verdadera unidad requiere acuerdos. Hoy nadie anda con nadie, porque no se está de acuerdo ni en un color; nuestra forma de hablar, de pensar y de actuar está siempre sometida al yo, y más en estos tiempos en que el pensamiento es "a mí no me manda nadie". Pero si somos el cuerpo de Cristo, todos tenemos que aprender lo mismo. No se puede caminar juntos si no hay armonía en propósito, y no se puede andar con Dios si el corazón va por otro camino.

I. ¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo? (Amós 3:3).

A. El profeta razona desde la naturaleza.

1. ¿Rugirá el león en la selva sin haber presa? ¿Dará el leoncillo su rugido desde su guarida?

2. Son cosas propias de la naturaleza, que tienen que tener una razón para manifestarse.

3. Hoy nadie anda con nadie, y esa es la razón: no se está de acuerdo ni en un color.

B. Para que las ovejas funcionen necesitan un pastor que las guíe.

1. Dios nos deja la palabra para que seamos conocedores; ella es la que nos educa y nos enseña.

2. Cada uno tiene su libro escrito y desarrolla su pensamiento según su gusto.

3. Nunca he encontrado una oveja que se parezca a otra, ni tú te has encontrado con una que se parezca a ti.

C. Todo en nosotros está sometido al yo.

1. Lo que hablamos, lo que decimos, lo que pensamos y los actos que hacemos están siempre sometidos a lo que es uno.

2. Y más en estos tiempos de tanta liberación, en los que el pensamiento es: a mí no me manda nadie.

3. Hoy es más fácil que cada cual tenga su opinión y diga lo que quiera, porque en la vida mía que nadie se meta.

4. Este mensaje no trae por sí solo una mejoría en el ser humano: lo que adquirimos en las Escrituras es conocimiento para los que queremos ser espirituales.

II. La verdadera unidad requiere acuerdo.

A. La unidad tiene un código.

1. Seas amigo, compañero, familia, hermano, padre, madre o primo, para tener una unidad hay que llegar a acuerdos.

2. Y no nos gusta llegar a acuerdos.

3. Si somos el cuerpo de Cristo, tenemos que saber que todos tenemos que aprender lo mismo.

4. Si dices que haces lo que tú quieras, entonces tú no eres el cuerpo, punto.

B. Cuando somos unidos, nos duele lo del otro.

1. Cuando nos amamos, nos duele si a alguien le pasa algo y nos alegramos cuando le va bien.

2. Lo último que quieres es afectar a la persona, porque no es el deseo de uno.

3. El acuerdo es lo que nos lleva a una unidad; pero todo el mundo tira y jala.

4. Yo tengo la sangre de Cristo y tú tienes la sangre de Cristo: es lo mismo, y ahí hay un acuerdo.

C. El Espíritu Santo llega por medio de la sangre de Cristo.

1. Cuando Jesús vino a nuestra vida nos limpió con su sangre.

2. Nadie puede tener al Espíritu Santo si no tiene al Señor.

3. El Espíritu Santo es para llevarnos, guiarnos, hacernos conocer y hacernos entender la Biblia.

4. No puede haber ausencia de oración en el ministro, porque el pueblo depende de esa oración: que Dios nos favorezca y nos libre.

5. Aprendan, hermanos, que el día se hace malo. No se acomoden a la tibieza: la tibieza no ayuda para nada.

III. No se puede caminar juntos si no hay armonía en propósito.

A. Qué es la armonía.

1. Es lo que ocurre cuando los que hemos sido salvos y lavados con la sangre de Cristo vivimos y servimos con un mismo sentir, guiados por el Espíritu Santo.

2. Es acuerdo del alma con la voluntad de Dios y con los demás.

3. Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía, porque allí envía Jehová bendición.

4. Hace falta sabiduría para convivir en unidad dentro de la diversidad, porque ese es el arte: todos somos distintos.

B. Qué es el propósito.

1. Es el plan perfecto de Dios para tu vida; Dios hizo un plan perfecto desde aquí hasta allá.

2. Si lo cumplimos o no, es asunto nuestro; no es que Dios no haya hecho ni que el cielo no se mueva.

3. Para cada uno Dios ha hecho propósitos: por qué va a existir y qué le va a tocar hacer en la tierra.

4. A la tierra no venimos de lujo: a la tierra venimos a un servicio.

5. Cuando los hijos de Dios se mueven en un mismo llamado, sin competir ni dividir, sino en amor, eso es armonía en propósito.

C. El corazón rebelde se endurece.

1. Mientras más se endurece el corazón, no hay quien lo ablande.

2. Entonces tiene que venir un quebrantamiento violento de parte de Dios; y esos quebrantamientos vienen con el ay.

3. ¿Cómo vamos a estar juntos si cada cual piensa y tiene su propio mundo?

4. Lo que imaginamos y preparamos nos hace caer en nuestras propias trampas.

5. Tú puedes decir que en tu vida no se mete nadie, pero el problema es que Dios nos mueve todos los días.

IV. Amós lo aplica a la relación entre Dios y su pueblo.

A. El pueblo decía ser del Señor, pero vivía en desobediencia.

1. Por eso Dios no podía caminar junto con ellos: el problema es la desobediencia.

2. En la vida espiritual no podemos decir que caminamos con Dios y vivir fuera de su voluntad.

3. Cuando Dios nos llama, es para ponernos a hacer su voluntad.

4. Y si decidimos hacer su voluntad, tu vida será mejor y serás feliz.

5. Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas le librará Jehová; porque el que llama es el que nos toma de la mano.

B. Los que sirven juntos deben estar en sintonía espiritual.

1. Así es como Dios obra con poder: todos trabajamos para lo mismo.

2. Estar en el cuerpo de Cristo nos somete a cada uno, porque Cristo es santo, santo, santo.

3. Si lo violentamos, salimos del cuerpo, y entonces el cuerpo se siente afectado.

4. Tener al Señor triste es horrible, y es peligroso para la iglesia en general.

5. Los que sirven en la música tienen la obligación de vivir en esa unión con el Espíritu Santo, para que lo que se canta llegue al oído y del oído al corazón.

6. Entonces, si veníamos con alguna situación, entramos en gozo, porque hemos sido liberados de lo que nos oprime.

C. Dios quiere caminar con nosotros.

1. Pero no puede hacerlo si nuestros corazones siguen otra dirección.

2. Si uno toma otra dirección, ¿quién pierde? Uno; pero no se afecta uno solo, se afectan muchos.

3. La comunión con Él no se basa solo en palabras ni en religión, sino en acuerdo y obediencia.

V. El servicio es lo que nos mantiene juntos.

A. Levanten sus vidas al servicio.

1. Dejemos de ser primera persona, segunda persona y tercera persona.

2. Es haciéndole bien al otro donde llevamos mucho bienestar a ganar para el cielo.

3. Cuando algún día tu termómetro demuestre que se puso colorado hasta el final, porque diste el servicio hasta gastarte.

4. Hoy en día se vive muy presumido, y las conversaciones son a ver quién presume más.

5. ¿Qué es la vida en realidad? El servicio.

6. Las abuelitas de antes eran felices porque hervían las habichuelas sin sofrito ni cebolla y ahí estaba la comida, para que los nietos vinieran y comieran.

B. Caminar juntos implica ir al mismo paso.

1. Hay mucho que criticar, todo; pero de lo que se trata es de hacer lo que a nosotros nos toca.

2. Andarán dos juntos porque saben que tienen una unidad y armonía en propósito.

3. Es ir en el mismo propósito y en el mismo rumbo, conforme al plan de Dios.

4. Nunca podríamos andar dos con Dios si nos resistimos a su voluntad.

5. Hay muchas puertas que se cierran en la vida, y las cierran los mortales; y dejamos de amar fácil, viviendo absolutamente para uno, día y noche.

VI. Dios no exige perfección, sino disposición.

A. Cristo aguantó en mansedumbre.

1. Aguantó que le destrozaran su bendito cuerpo, lo burlaron y le escupieron.

2. Hoy en día, si alguien te hace algo, lo llevas a la corte y luchas hasta sacarle miles de dólares.

3. Dios en ningún momento nos exige la perfección: lo que quiere de nuestra vida es disposición.

4. Un corazón que diga: Señor, quiero ir a donde tú vas.

B. Cuando el creyente y Dios están de acuerdo.

1. Cuando te pones de acuerdo con Dios en pensamiento, en fe y en obediencia, el caminar se vuelve liviano, seguro y lleno de paz.

2. Porque cuando uno hace lo que Dios quiere, hay mucha paz.

3. Y cuando no lo hacemos, dentro de nuestro pecho hay un gemir, porque el alma está abatida.

4. No se puede andar con Dios si el corazón va por otro camino: a la vanidad, a los reclamos, a la exigencia con que vivimos. Eso asfixia.

5. Él no busca pasos perfectos, sino un alma que diga: contigo sigo.

C. La paz que el mundo ha olvidado.

1. Caminar con Dios es rendirse, dejar que Él marque el paso y hallar en su voluntad esa paz.

2. El mundo ha olvidado la paz: la gente protesta por una cosa y por otra, y hay muchas guerras pronunciadas.

3. El que está preocupado por algo actúa, porque esa preocupación lo lleva a una acción, y esa acción va a hacer un bien.

4. La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da.

5. La paz que Dios nos deja no quiere decir que se resolvió el problema: es que Él nos da paz, porque la sangre de Cristo nos cubre.

6. Cuando su querer y el nuestro se encuentran, la senda se alumbra, el peso se aligera y el alma aprende a ponerse de acuerdo: alma mía, espera en Dios, porque aún he de alabarle.

VII. Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, y él aprueba su camino (Salmo 37:23).

A. Dios guía cuidadosamente los pasos de quienes confían en Él.

1. Hay cosas que te inquietan, cosas que no has hecho y cosas que mañana pretendes hacer: que sea Dios el que cuide tus pasos.

2. No hay casualidades; hablo del que tiene una comunión y una oración con Dios.

3. Cuando caminamos de su mano, cada paso, cada pausa y cada desvío tiene un propósito bajo su dirección.

B. Y él aprueba su camino.

1. Dios se agrada de la vida de aquel que busca andar conforme a su voluntad.

2. Si tienes muchos problemas y muchas circunstancias, te aseguro que dejaste de orar y de buscar.

3. Si un problema lleva tiempo y no se resuelve, es porque no lo has enfrentado y no has establecido la verdad.

4. Todo es hasta donde tú permites. Sean guerreros, aprendan a batallar.

5. Sacrifica un poquito la boca un día en la semana: no en penitencia ni en azotes, sino leyendo la palabra y orando, sabiendo que te estás absteniendo.

6. Seamos útiles en esta tierra; ya casi ni iglesias hay, se han cerrado. Nosotros hemos luchado siempre como iglesia, aun cuando en la pandemia el culto hubo que darlo por teléfono.

C. Dios sostiene el caminar.

1. Los tropiezos van a venir, y siempre alguien te va a meter el pie; pero todo depende de ti.

2. Sea el familiar, sea el hermano, sea el cónyuge: quien quiera poner el tropiezo que lo ponga, porque Dios levanta al justo y endereza sus pasos.

3. Caminar con Dios es saber que no hay pérdida cuando se sigue su dirección; las pérdidas son por falta de acción, y lo sagrado lo multiplica Dios.

4. Al que se deleita en Dios, Dios le guía cada paso, aun cuando el suelo esté temblando.

5. Donde el hombre ve tropiezo, nuestro Dios ve enseñanza y siembra; el justo no camina solo, y si cae, la mano divina lo levanta con gran paciencia.

D. Jehová renueva las fuerzas.

1. Aquí en la tierra nos vamos gastando, y mientras nos gastamos perdemos fuerza.

2. Pero Él renueva las fuerzas del que en Él confía, del que tiene fe, del que está activo para hacer.

3. Si te levantas y haces lo que Dios quiere, verás un milagro y otro milagro, y va aumentando nuestra fe; y la fe tiene una acción.

4. Es más fácil el lamento y la queja; pero a Dios le mueve la mano la fe del justo, no la duda ni el querer ser la víctima.

5. Él dirige, Él sostiene, Él prueba; y cuando prueba es como si dijera: quédate quieta, descansa en mí.

6. Cada nuevo día trae la esperanza de que Jehová está con nosotros y de que no ha visto un justo desamparado.

VIII. Enséñame, oh Jehová, tu camino, y guíame por senda de rectitud (Salmo 27:11).

A. David escribe en tiempo de peligro y persecución.

1. En lugar de confiar en su fuerza o en sus estrategias, le pide a Dios dirección y sabiduría.

2. Eso es lo que hay que hacer cuando estamos en tantas dificultades: pedirle a Dios dirección y sabiduría.

3. El salmista reconoce que solo el Señor puede mostrarle el camino correcto y mantenerlo firme en medio de tanta oposición.

4. David tenía una comunión con Dios perfecta y hermosa; él era el hombre que tenía que levantar el templo y el pueblo, unir, batallar y sacar a los enemigos.

5. Es una súplica de humildad: vaya a Dios en humildad y reconozca que no lo sabemos todo.

B. Guíame por senda de rectitud.

1. Aprenda esa palabra, iglesia: rectitud.

2. Usted piensa que la rectitud es solo para cierto momento; la rectitud es veinticuatro horas.

3. Todos los actos que no son en rectitud están escritos en los libros, y no hay paso para atrás.

4. David pide no solo conocer el camino, sino andar en él con rectitud y justicia.

5. La ausencia de rectitud es ausencia de moral, y la ausencia de moral corrompe a toda la familia.

C. A causa de mis enemigos.

1. Porque sabía que el mal siempre acecha y que solo la obediencia a Dios protege y fortalece.

2. Enséñame, Señor, tu senda cuando mi paso dude o tropiece.

3. Que no me guíe el miedo ni el ruido, sino tu voz firme y tierna.

4. Por la vereda que marca tu luz camino en paz, sin retroceder; tu dirección me da descanso y en tu senda hallo bien.

IX. Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama (Lucas 22:20).

A. Hacemos memoria de un amor sin igual.

1. Este es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí.

2. Si Él no hubiese hecho este sacrificio, no tendrías ninguna seguridad de vida eterna.

3. Dios nos revela la palabra para que la conozcamos; un pueblo en Dios tiene mucho bien, y hay que saber aprovecharlo.

B. Cuando el corazón se endurece, se rompe el pacto.

1. Sabemos que se ha roto el pacto que hicimos el día en que nos convertimos.

2. Que el pueblo tome conciencia de lo que es fallarle a Él, de lo que es llevarlo de nuevo a la cruz, de endurecer el corazón, de ser vanidoso y orgulloso.

3. Pero si somos su cuerpo, Él es el soberano que puede ejecutar la orden del cielo, para que en su palabra y en la súplica haya espacio para el perdón.

4. Que caiga el amor reverente sobre la vida de los hermanos, para que le amen en pureza y le sean fieles.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz