Mega Zoé
Estudio #1543Iglesia en las casas

El Propósito Es la Corrección y la Restauración

Perseverar en la oración y servir con humildad sostienen el llamado central de este estudio.

Antiguo TestamentoJeremíasDomingo, 5 de octubre de 202514 min lectura

Nuestra mente debe ser renovada para entender y vivir la voluntad de Dios, y esa renovación se refleja en la humildad y en la cordura. Vivimos plasmados en nuestra personalidad, y la personalidad casi siempre se rige por lo que hemos agarrado de otros. Pero el propósito de Dios es la corrección y la restauración: tu vida tiene que llevar correcciones. Dios le hace llamado constantemente al pueblo, y el pueblo deja ver su terquedad; y esa terquedad es peligrosa, porque cuando el corazón se vuelve rebelde deja de oír, y tras la rebeldía viene el quebranto.

I. La renovación de la mente se refleja en la humildad y en la cordura.

A. Qué es la cordura.

1. Es un estado de salud mental sensato: de una sola pieza, derechito.

2. Viene la tormenta, que venga; viene el rayo, pues me quito para que no me caiga encima.

3. La personalidad casi siempre se rige por lo que has agarrado: de mamá, de papá, de un estilo de vida, o porque me conviene.

4. Si renovamos la mente, seremos personas humildes que dan siempre la cara.

5. Aquí ustedes no son víctimas: las víctimas son para el matadero; aquí somos luchadores que aprendemos.

B. Las cargas que no hay cuerpo que resista.

1. Yo conozco lo que son los estados depresivos; las cargas a veces son tan violentas que no hay cuerpo que resista.

2. Con un solo problema en la casa se le quita a uno el hambre, quiere encerrarse y no quiere que nadie le pregunte cómo está.

3. Porque si nos preguntan cómo estamos, uno no habla: vomita.

4. A veces lo que uno siente es como una quietud; y no porque adentro no haya un volcán, sino tal vez por el volcán que hay adentro.

5. Ese volcán, cuando se pone bravo, empieza a sacar la lava, y arde y quema y no hay agua que lo apague.

C. Estar pendiente de uno mismo.

1. En el crecimiento en Dios hay que estar muy pendiente de uno mismo, para saber cómo vas en el proceso al que Dios te lleva.

2. Hay que abrir los ojos y no estar tan pendiente de aquello ni de lo otro, sino de ti mismo.

3. La vida es un huracán: la circunstancia, lo vivido, lo que asoma.

4. Pero cuando Dios toma nuestras vidas, va llevándonos de su mano; el asunto es que Él nos aprieta y nosotros nos soltamos.

5. Si dejo que la aflicción del alma me atormente, quien me destroza es mi propia alma.

D. El mejor acto en la vida es echar el pie hacia atrás.

1. Lo hermoso de las Escrituras es que Dios quiere formarnos conforme a su imagen.

2. El ser humano siempre echa el pie hacia el frente y nunca hacia atrás.

3. Pero esa pisada que ibas a dar al frente se te convierte en un temor, y ese temor está salvando tu propia vida.

4. Nuestro espíritu desarrolla el temor para ponernos alerta; porque el alma agarra la carne, la dirige y te impulsa.

5. Pero nuestro espíritu, unido al Espíritu Santo, quiere hacer en nosotros calma, tranquilidad y paz.

6. Y eso no se consigue dándose terapia en la mente: no podemos evitar nada, tenemos que hacerle frente con nuestro espíritu unido al Espíritu Santo.

E. Tu vida tiene que llevar correcciones.

1. Cuando voy en oración siempre le pido perdón a Dios y me señalo a mí misma.

2. Ahí viene el dolor, viene el lamento, vienen las lágrimas y se me abate el alma.

3. Cuando uno asume eso y va a Dios, el alma se controla, porque tomas la decisión de vivir en el espíritu.

4. Y el Espíritu Santo se une a tu espíritu.

II. Y me volvieron la cerviz, y no el rostro (Jeremías 32:33).

A. Dios llama y el pueblo muestra su terquedad.

1. Terco es cuando uno no cambia fácilmente, sino que sigue ahí.

2. Esa terquedad es peligrosa: así vamos a actuar, así vamos a hablar y así vamos a hacer daño al que querías y al que no.

3. La terquedad se lleva a todo el mundo enredado.

4. Pero Dios es constante con el ser humano; va a llegar un momento en tu vida en que Dios hable.

5. Lo que debemos luchar para existir en la tierra es un espíritu manso y noble que nos doblegue.

6. Porque somos como un fósforo: nos prendemos rapidito. Cógelo suave, no sigas hablando, cálmate.

B. El daño te lo haces tú.

1. Si quiere vivir atribulado los siete días, vívalo; si quiere vivir en terquedad los meses y los años, vívalo.

2. Y lo triste es que pasa el tiempo y se acaban las oportunidades de la vida, porque todo se acaba.

3. Dios es constante, firme, estable y no cambia; Dios es fiel en lo que hace.

4. El que se mantiene firme en la fe, en la oración y en la obediencia lo hace a pesar de todas las dificultades.

5. Las dificultades son todas esas situaciones que hacen más duro alcanzar una meta; y las hay al montón.

6. Vivimos enredados en las situaciones: nuestra forma de actuar diaria está basada en las situaciones.

C. Me volvieron la cerviz.

1. Este es un pueblo que endureció la cerviz, que es esta parte del cuello.

2. Cuando se dobla la cerviz, es un mensaje que le quieres enviar a los demás: ni te miro ni te hablo.

3. Y esa es una acción más peligrosa que hablar, y se hace muy a menudo.

4. Significa que se negaron a inclinarse y a obedecer a Dios.

5. Desobedecer es pan comido; le dices a alguien que no lo haga, y da la vuelta y lo hace. ¿Y qué vas a hacer? Vienen las consecuencias.

6. Es dar la espalda a Dios, endureciendo el cuello como un animal que no quiere obedecer; es una imagen de obstinación, porque pretendemos que sabemos mucho.

D. Y no el rostro.

1. Rechazaron mirarlo de frente; es decir, no buscaron a Dios ni su voluntad.

2. Dios nos invita a examinarnos: ¿le estamos dando la espalda en algún aspecto de nuestra vida, o lo buscamos de frente con un corazón dispuesto a obedecer?

III. Jeremías y un pueblo que no quiso oír.

A. Quién era Jeremías en ese momento.

1. Jeremías estaba en Egipto: se había ido con un grupo mientras Nabucodonosor se llevaba al pueblo a Babilonia.

2. Ellos pudieron escaparse con una pandilla; y fueron esos mismos los que después mataron a Jeremías.

3. Nabucodonosor le mandó a decir con su hombre de más confianza que fuera a Babilonia, donde había una casa a las afueras de la capital para que hiciera su trabajo con tranquilidad.

4. Pero Jeremías dijo que no; y con esa acción deja ver cómo era: un hombre fuerte y determinado.

5. No buscaba protegerse, sino convencerlos a ellos para que regresaran; decidió irse con los vándalos, y nos quedamos sin él.

B. Aunque les enseñaba madrugando y enseñando.

1. No le dieron el rostro a Jeremías para que les siguiera hablando, porque no querían hacer la voluntad de Dios.

2. Dios, en su paciencia, les habló insistentemente por medio del profeta, con dedicación y con urgencia.

C. No escucharon para recibir corrección.

1. El pueblo decidió ignorar la advertencia y no quiso cambiar sus caminos.

2. Somos tercos, y punto; y decimos: así yo nací.

3. Pero estamos hablando de Dios, no estamos hablando de ti.

4. ¿Y a Jeremías qué le hicieron? El pueblo no lo amó: lo destrozaron, y dicen que a espada lo mataron.

5. Cuando un corazón se pone rebelde, es capaz de matar.

IV. Yo he visto a este pueblo, que por cierto es pueblo de dura cerviz (Éxodo 32:9).

A. Mientras Moisés estaba en el Sinaí.

1. Esto sucede mientras Moisés estaba en el monte Sinaí recibiendo la ley; imagínese: Moisés estaba viendo a Dios.

2. Y abajo el pueblo de Israel había hecho el becerro de oro y lo estaban adorando.

3. Aquellas piedras del Sinaí son materia muerta; el Espíritu Santo en nuestras vidas se hizo materia viva en nosotros, que somos templo suyo.

B. Dios describe a su pueblo como un pueblo terco.

1. Si alguna vez te han dicho terco, lo que te han querido decir es que no cambias fácilmente de opinión.

2. Que no escuchas consejos ni aceptas la corrección.

3. Ese pueblo era obstinado y no se quería someter fácilmente a su Dios ni a su voluntad.

4. Porque pensaban que ellos sí sabían lo que debían hacer con su vida.

5. Pero al día de hoy yo no sé lo que tengo que hacer con mi vida mañana: sé lo de hoy, que tengo que levantarme antes e ir en oración a Dios.

6. Porque cuando uno va a encontrarse con Dios, ya ha aprendido lo que es ese sentir espiritual, cuando ya no es tu carne; porque la carne te destruye y te trae maldición.

C. No es una desobediencia puntual, sino una actitud persistente.

1. La expresión habla de una actitud persistente de rebeldía.

2. ¿Y qué es la rebeldía? No obedecer las reglas.

3. No vengamos con la tontería de que no entendiste ni de que las cosas no eran así: estamos en el 2025 y el saber está para todos.

V. No, sino que habrá rey sobre nosotros (1 Samuel 8:19).

A. El pueblo pidió un rey como el de las demás naciones.

1. Samuel trató de advertirles que tener un rey traería cargas, porque las cosas cambian.

2. No es lo mismo que Dios los llevara a ellos como nación.

3. Lo primero que llega cuando viene un rey son los impuestos.

4. Y el servicio militar, porque ya quedan obligados.

5. Y con el servicio militar, pérdida de libertad: ya nada pertenecía al hogar ni al hombre de Dios que llevaba su familia, sino al Estado.

B. Rechazaron la advertencia y prefirieron su deseo.

1. Porque muchas veces se es más guapito que pensante; y hay que ser seres humanos pensantes.

2. ¿Por qué no le dijeron a Samuel: vamos a orar?

3. Lo que ellos querían no era la voluntad de Dios; no había sentir de Dios, y era como si Dios no existiera en medio del pueblo.

4. El pueblo le había dado la espalda a Dios, y después tuvieron que sufrir.

C. Determinación obstinada de parecerse a otros.

1. Querían lo mismo que las otras naciones, en lugar de confiar en Dios, que siempre había sido su rey.

2. Aquí se conecta con la idea de la dura cerviz: dura cerviz, terquedad y rebeldía están asociadas.

3. Es más fácil copiar que hacer lo que a uno le corresponde hacer en la vida.

4. Y por terquedad o por orgullo pedimos cosas que no son lo mejor para nosotros. Tenga cuidado con lo que pide.

VI. Les envió profetas para que los volviesen a Jehová; mas ellos no los escucharon (2 Crónicas 24:19).

A. El reinado de Joás.

1. Joás empezó a reinar muy pequeño, y al principio hizo lo recto, porque fue guiado por el sacerdote Joiada.

2. Mientras Joiada lo guiaba, le decía: esto no lo hagas, esto sí; aquí Dios está contigo, aquí Dios no está.

3. Tenía un guía espiritual.

4. Pero Joiada muere siendo ya anciano, y Joás crece, y alrededor comienzan los que opinan y los que sugieren.

5. Y Joás se fue poniendo duro, porque comenzó a escuchar a los que estaban a su alrededor, ya que no tenía quien lo llevara de la mano.

6. Dejemos de ser tan opinadores; lo que debemos hacer en la vida es callar.

B. Dios busca la oportunidad antes del juicio.

1. Cuando muere el hombre de Dios, Dios siempre busca la oportunidad de volverlos a Él antes del juicio.

2. Ya el profeta no estaba, y el pueblo se puso en desorden.

3. El propósito era que, ante la corrupción, viniera la restauración; pero el profeta se había ido.

4. El tiempo pasa: escríbanselo en la mente, los tiempos pasan y ese tiempo no regresa. Cuidado con los tiempos.

5. Mas ellos no los escucharon: refleja la terquedad y la rebeldía del pueblo.

VII. La palabra que nos has hablado en nombre de Jehová, no la oiremos de ti (Jeremías 44:16).

A. El pueblo que se fue a Egipto.

1. Jeremías le hablaba al pueblo que se había ido a Egipto después de la destrucción de Jerusalén.

2. Allí seguían adorando a otros dioses, especialmente a la reina del cielo, una estatua que se idolatraba en distintos países.

3. Y el pueblo de Dios también la tomó como ídolo y la adoraba: algo que no se puede tocar, algo que no hace milagros.

B. No la oiremos de ti.

1. Ellos le responden de manera abierta y desafiante: es una declaración clara de rechazo total.

2. Eso no es simplemente indiferencia: es un acto consciente de rebeldía.

3. Y ese es el cuidado que uno tiene que tener en su vida: la rebeldía.

C. Tras la rebeldía viene el quebranto.

1. Es un proceso: rebeldía, y lo que le sigue es el quebranto.

2. Va a venir el dolor y viene la tristeza, porque esa es la forma en que la rebeldía obra en nuestra existencia.

3. No es cuestión de que alguien dijo o alguien hizo: uno trae la rebeldía y trae las consecuencias.

4. Al de espíritu manso y humilde Jehová lo bendice; eso es una promesa.

5. Pero en este punto la terquedad y la obstinación ya están al máximo: cierran sus oídos y su corazón, rechazando al profeta y al mismo Dios.

6. Hay que examinarse: ¿escuchamos la corrección de Dios con humildad, o la rechazamos? Cuando uno le hace silencio a la voz de Dios, la rebeldía ya progresó.

VIII. No quisieron escuchar… y taparon sus oídos para no oír (Zacarías 7:11).

A. No hace falta taparse los oídos.

1. Puedes estar ya rebelde, y no te va a entrar la palabra, porque no tienes un corazón dispuesto para recibir.

2. Al no tenerlo, uno la rechaza, y rebota, y no entra.

3. Zacarías le habla al pueblo que ya había regresado del exilio de Babilonia.

4. Y Dios les recuerda que sus antepasados fueron castigados porque rechazaron escuchar a los profetas que Él les enviaba.

IX. ¡Duros de cerviz, e incircuncisos de corazón y de oídos! (Hechos 7:51).

A. Las palabras de Esteban.

1. Las pronuncia Esteban, el primer mártir de la iglesia, en su discurso ante el concilio de los judíos.

2. Estaba recordando cómo a lo largo de la historia Israel rechazó a los profetas enviados por Dios.

3. Y estaba completamente dirigido por el Espíritu Santo.

4. Les habla de su condición a los líderes religiosos de ese tiempo, y Esteban tenía que saber que el próximo paso en su vida era la muerte.

5. Los profetas del Antiguo Testamento decían la palabra y se iban; a la mayoría no los mataban, porque tenían dónde esconderse.

6. En el tiempo de la gracia se hace más difícil: matan al Maestro, matan a los discípulos y siguen matando.

B. Incircuncisos de corazón y de oídos.

1. Corazón y oído: los dos se afectaron.

2. No se trataba de un problema externo, sino interno.

3. Tenían la señal externa, la circuncisión en la carne; pero su corazón y sus oídos estaban cerrados.

4. Finalmente Esteban les muestra que hicieron lo mismo con Jesús: resistieron al Espíritu Santo y entregaron al Mesías.

C. Resistís siempre al Espíritu Santo.

1. Es una actitud continua de rechazo a la guía de Dios.

2. ¿Tú sabes cuántas veces puedes haber resistido al Espíritu Santo?

3. En el tiempo de la gracia, nuestro problema es un rechazo a la guía de Dios para nuestra vida.

D. Como vuestros padres.

1. Conecta la rebeldía de las generaciones pasadas con la del presente.

2. Hijos, tengan cuidado con lo que el padre les dice.

3. Si el padre es de oración, lee la palabra, es fiel a Dios y vive santificado, ahí estamos hablando.

4. Pero si es ligero en contestar, no ora y vive en rabia, ¿y tú vas a ser igual? Pues claro, o cuidado si peor.

E. Un corazón blando y unos oídos abiertos.

1. La vida no está color de rosa; hay que tomar determinaciones, porque Dios nos da oportunidad, pero llega el momento en que Dios dice: ya, ya.

2. Lo primero es tener un corazón blando y unos oídos abiertos, listos para obedecer a Dios.

3. Y para eso tiene que producirse en tu vida una vida de oración y de búsqueda.

4. Si vas a la ligera y no oras, va a ser tu carne la que te dirija en el día.

5. Si no abres la Biblia, no tienes ninguna espiritualidad: eres simple, común y ordinario, como lo que has aprendido a hablar en la tierra.

6. Todo el mundo tiene dichos; pero ¿quién tiene la sabiduría en su boca?

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz