Para tener una vida estable, una vida batallando y una vida de victoria, debemos entender que vivimos en una batalla, porque nuestro estado de carne es inestable. Si dejamos que nuestra vida se rija por las circunstancias, somos unos derrotados. Pero si algo debemos saber es que al humilde la gracia no se le agota: la gracia es permanente. La iglesia no está basada en religión, sino en la gracia; y la gracia es Dios haciendo por ti lo que tú nunca podrías lograr por ti mismo.
I. Él da mayor gracia (Santiago 4:6).
A. Vivimos en una batalla.
1. Nuestro estado de carne es inestable; tus pensamientos son inestables, hoy estás contento y mañana no.
2. La alegría te la dan las circunstancias y la molestia te la dan las circunstancias.
3. Si dejamos que nuestra vida se rija por las circunstancias, somos unos derrotados.
4. Si vives como un guerrero, verás el bien cuando llegue el tiempo de la cosecha.
5. Tu cosecha será hasta el último minuto de tu vida, y la descubrirás toda cuando llegues al cielo.
6. He sido joven, y he envejecido, y no he visto justo desamparado, ni su descendencia que mendigue pan.
B. Al humilde la gracia no se le agota.
1. La gracia es permanente, y mientras más la conocemos, más vemos el bienestar que tienen los justos.
2. Se menciona a la iglesia como religión, pero la iglesia está basada en la gracia.
3. En muchas ocasiones se tomó la gracia torcidamente y se formaron sectas, como decir: eres salvo hagas lo que hagas.
4. Y no: tú tienes que vivir una vida de piedad, con un corazón transformado, porque Dios es santo, santo, santo.
5. Si el justo lucha por algo, es porque su vida no perezca en el camino.
6. El que perece en el camino nunca fue; el que es, es. Eso se llama predestinación, se llama elección.
C. La esencia es ser humilde.
1. Ser humilde no es lo que tú te niegas a tener.
2. Ser humilde es algo bien profundo: es el corazón, es nuestra alma.
3. Lo externo lo harán fiesta los gusanos.
II. Qué es la gracia.
A. Vivir bajo el favor, la fuerza y la ayuda de Dios.
1. No es que uno tenga más carácter ni más fuerza para hacer.
2. Tú tienes un acusador: lo registra Job, y lo deja ver claro y preciso.
3. Se abren los libros, se lee, y el enemigo acusa; de qué te acusa, solamente lo sabes tú.
4. Pero Dios defiende, porque para eso está a la diestra nuestro Señor Jesús.
5. En el tiempo de Job no lo había; en el tiempo de la gracia, Jesús dice: tiene la sangre, ya oró, pidió perdón, se humilló y se levantó.
6. Porque la Biblia dice que saber hacer lo bueno y no hacerlo es pecado.
B. La gracia es el favor inmerecido de Dios.
1. Desde el día en que nos convertimos vivimos bajo su favor, su fuerza y su ayuda, aun cuando no merecemos nada.
2. Es todo lo bueno que Dios nos da sin que lo merezcamos, por amor.
3. La gracia no es algo que ganamos por obra: el Evangelio no es por obra, es gratis, porque Cristo lo pagó todo.
4. Si te dan corajes, tírate de rodillas y pídele perdón a Dios y dile: hazme manso.
C. La gracia es lo que nos lleva a ganar.
1. Se nos va la vida; y donde éramos capaces de llegar hasta allá, llegamos hasta acá y nos quedamos acá.
2. En un momento tienes más fuerza, y según la vida se va gastando se va perdiendo la fuerza.
3. A veces tenemos lágrimas, tristeza, y no sabemos qué hacer ni qué decir; pero siempre va a resplandecer sobre nuestra vida la gracia.
4. La gracia es Dios haciendo por ti lo que tú nunca podrías lograr por ti mismo.
5. No es por el impulso, ni por tu fuerza, ni porque se te antoja, porque Dios es el que pone el querer como el hacer.
D. La manifestación de la gracia.
1. Es para que gustemos del entendimiento, abramos los oídos y dispongamos el corazón.
2. Para que tu corazón muera y sea el corazón de Cristo el que esté en cada uno de nosotros.
3. Así vamos a ser útiles, sabios, y vamos a saber qué debo hacer, qué no debo hacer y qué debo pasar por alto.
4. Porque a la vez que tu corazón se afecta, produce el deseo de actuar según la mente, y entonces la gracia no puede estar ahí.
5. Dios se sobrepone a nuestra fragilidad y con fuerza pone la gracia; es un regalo que capacita tu existencia para cumplir lo que te toca cumplir.
6. Dios siempre tiene más ayuda, más fuerza y más favor para darnos: no se agota, porque la gracia no se agota.
III. Dios resiste a los soberbios.
A. La persona orgullosa encuentra resistencia.
1. El autosuficiente, que cree que no necesita a Dios, encuentra resistencia de parte de Dios.
2. Por eso, siempre que voy en oración, voy en humillación.
3. Nunca he dicho ni diré que un hermano es difícil, porque eso ya sería soberbia mía; ¿y a quién se va a castigar? A mí.
B. Dios no puede bendecir un corazón altivo.
1. ¿Qué sacamos nosotros con la altivez? Hablar mucho cuando se llega a la casa.
2. Todas mis batallas las he ganado en humillación, en oración, en lágrimas y en dolor.
3. Y no se crea que yo fuera tan mansa: yo picaba y mordía.
4. Pero según uno va buscando a Dios, ese espíritu manso nos doblega; este lomo altivo se tiene que doblegar.
IV. Y da gracia a los humildes.
A. Reconocer la propia necesidad.
1. Ser humildes nos conviene a nosotros.
2. No es que a uno lo agarraron de bobo: tú quisiste hacer algo bueno, y si las personas lo tomaron con mala intención, eso a ti no te va.
3. Echas un paso atrás y dejas que se manifieste la justicia de parte de Dios.
4. Cuando reconoces tu debilidad y te acercas a Dios con un corazón sencillo, no hay nada mejor.
B. No peses el corazón.
1. Mientras más le acumulas al corazón, más pesado queda.
2. Y entonces el corazón te impulsa, te lleva a pensar y te pone los pies pesados.
3. La noche se hace tragedia, el día se hace tragedia, la vida se hace tragedia; y no debemos querer la vida como tragedia.
C. Todo lo que hemos vivido ha sido bajo la gracia.
1. Las misiones, los viajes largos, las noches sin dormir, los lugares donde había que tomar más medidas: ¿quién estuvo con nosotros si no fue la gracia?
2. Pablo también estuvo bajo la gracia, y recibió más azotes, maltrato y hambre; lo llevaron de su nación al poderío romano y lo ejecutaron.
3. Nosotros vivimos bajo una gracia y ellos vivían bajo esa misma gracia; a ellos les tocó.
4. La vida de la gracia es cuando Dios te escoge: tú no eres cualquiera, eres seleccionado para el tiempo de la gracia.
5. Aquí tú no puedes pagar nada ni decir que te esforzaste: este es el tiempo de la gracia, y todo se te ha dado.
V. Acerquémonos confiadamente al trono de la gracia (Hebreos 4:16).
A. Acerquémonos, y confiadamente.
1. Seamos capaces de acercarnos: sin miedo, sin vergüenza, sin sentirnos indignos.
2. Dios nos invita a acercarnos a Él.
3. Aquí nadie es juez: todos son ovejas y el pastor guía las ovejas.
4. El de pastor es el trabajo más simple y más ordinario: vive semana tras semana llevando a pastar las ovejas en los montes y en los valles.
5. Y si hay sequía, se van a donde está la frescura de la buena hierba para que puedan comer. Por eso es la comparación.
B. Desde el trono Él está pendiente.
1. Está viendo qué te hace falta y qué te inquieta hoy que ayer no te preocupaba.
2. En dónde estás metido, donde jamás pensaste que tendrías que vivir lo que estás viviendo.
3. Esas son nuestras realidades; nos toca vivirlas, y nunca hay que tenerle miedo a lo que nos toca vivir.
4. Y cuando vemos el amor de Dios, lo que hace es que Dios confíe en nosotros.
C. Para alcanzar misericordia.
1. Dios te perdona, Dios te ha limpiado y Dios tiene compasión de ti.
2. Misericordia es no darte lo que te mereces; ¿y qué nos merecemos nosotros? Juicio.
3. ¿Cuántas veces podemos hacer el bien y no lo hacemos? ¿Cuántas veces podríamos sembrar y no lo hacemos?
4. ¿Y qué hace uno con el coraje? Nada bueno: el coraje lleva a la ira, la ira al desquite, el desquite a la venganza, y la venganza al dolor que te destruye.
5. Imagínese a Jesús, si le hubiese dado coraje y le hubiese dicho al Padre que esta gente no lo amó: ¿dónde estuviéramos todos hoy?
D. Y hallar gracia para el oportuno socorro.
1. Gracia es Dios dándote lo que no mereces: fuerza, ayuda, favor y descanso.
2. Oportuno socorro significa ayuda en el momento exacto, cuando más la necesitamos: ni antes ni después.
3. Así que no hay que desesperar.
4. Dios reina sentado en un trono lleno de gracia, lleno de favores inmerecidos, no de condenación.
5. Porque si fuera para condenarnos, ya nos hubiera condenado.
6. Cuando nos acercamos, lo que recibimos es amor, perdón y ayuda; Él no rechaza, los que nos rechazamos somos nosotros mismos.
VI. Por gracia sois salvos por medio de la fe (Efesios 2:8-9).
A. No por obras.
1. Dios te salva por amor, no porque lo merezcas: es un favor completamente inmerecido.
2. Ninguno merecemos ser salvos; y desde el día en que te convertiste, ¿no piensas mal de alguien, no te da coraje con la humanidad, no te crees superior?
3. Después tenemos que humillarnos de nuevo, porque así somos los mortales.
B. Por medio de la fe, que es don de Dios.
1. La fe llegó a tu vida y ahí comenzaste; no viene de ti, no es tu esfuerzo: Dios la da, Dios la regala.
2. Ni la gracia ni la fe provienen de los seres humanos: son un don de Dios.
3. Tenemos fe y es un regalo: hay que usarlo. Tenemos la gracia y es un regalo: lo debemos usar.
4. Se nos ha dado todo sin pagar nada; entonces soy fiel al que me ha amado, al que me cuida, al que da dones, al que preparó una morada para mí en el cielo.
5. ¿Por qué te abates, oh alma mía, y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios. ¿Por qué le das lugar a la carne y al diablo?
C. Para que nadie se gloríe.
1. Nadie puede ser salvo por las buenas acciones que realice.
2. Decir yo ayudo aquí y yo ayudo allá es presumir.
3. Así nadie puede decir que se ganó la salvación, y toda la gloria es de Dios.
VII. De su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia (Juan 1:16-17).
A. De su plenitud tomamos todos.
1. Todos los que hemos creído.
2. Jesús está lleno por completo de gracia, de amor, de verdad, de misericordia y de poder.
3. De esa plenitud nosotros recibimos, y no recibimos poquito: recibimos de su abundancia.
4. ¿Por qué ser carnal? No hay razón.
B. Gracia sobre gracia.
1. Gracia encima de gracia, más gracia, gracia continua.
2. La gracia nunca se seca ni se agota; la gracia no se detiene nunca.
3. Por eso tienes pérdida: porque no aprovechas la gracia.
4. Como olas del mar que no paran, Dios sigue derramando gracia una y otra vez sobre nosotros.
5. Nuestro huerto de la gracia es de abundancia; son muchas plantas.
6. Y aunque digas que hoy estás mal y carnal, la gracia está sobre gracia, para llevarnos siempre a pastos verdes.
C. La ley por medio de Moisés fue dada.
1. La ley mostraba lo que Dios exige, y lo sigue mostrando; pero no daba fuerza.
2. ¿Por qué el pueblo pecaba una y otra vez? Porque la ley no da fuerza para cumplirla.
3. La ley revela el pecado, pero no lo quita; cuando vives bajo la ley, la ley te condena y te sigue reclamando.
4. Esa ley que nosotros mismos nos imponemos nos destruye, y por cualquier cosa nos sentimos miserables.
D. Pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.
1. Jesús trajo lo que la ley no podía dar: gracia, perdón, salvación, ayuda y poder.
2. Y la verdad, esa revelación real de quién es Dios.
3. En Jesús, Dios se acerca a nuestras vidas, perdona, restaura y capacita nuestra existencia.
4. Bajo la gracia, el Espíritu Santo nos lleva a humillarnos, a confesar y a arrepentirnos.
5. Y es en Jesús, porque Jesús lleva lo que sale de tu boca al oído del Padre; a Dios nadie lo puede ver, pero son uno: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
6. Antes se perdonaba por sacrificio; hoy se perdona por el nombre de Cristo, porque Él lo pagó. Por eso en la cruz dijo: Padre, ¿por qué me has desamparado? Y fue por ti.
VIII. Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad (2 Corintios 12:9).
A. Bástate mi gracia.
1. Mi gracia es suficiente: con lo que yo te doy, tú puedes seguir.
2. No necesitas más fuerza humana: necesitas mi fuerza.
B. Mi poder se perfecciona en la debilidad.
1. Eres débil, pues ahí se perfecciona el poder de Dios.
2. Pensamos que Dios espera que seamos fuertes todo el tiempo. Pues no.
3. Cuando tú estás débil, Dios se muestra fuerte; tu debilidad es el lugar donde su poder trabaja mejor.
C. Me gloriaré en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.
1. Pablo aprendió a no esconder sus luchas ni sus limitaciones; era bien sincero.
2. Conocía sus limitaciones, porque sabía que esas debilidades atraían el poder de Cristo.
3. Reposar es descanso: si lo aprendes a amar y te cuidas porque no quieres ensuciar tus pies, en ti va a permanecer un descanso y vas a ser feliz.
4. Debemos reconocer nuestra debilidad y conocernos a nosotros mismos. ¿Te has dedicado alguna vez a conocerte tú, o solo a conocer a otra gente?
IX. Él es la propiciación… por los pecados de todo el mundo (1 Juan 2:2).
A. Era para todo el mundo.
1. Cuando Jesús fue a la cruz se echó encima los pecados de todo el mundo, no los de nosotros y unos pocos más.
2. Así es Dios; y nosotros apenas amamos al que está al lado, porque ahí le vemos toda la falta.
3. La vida es luchar, y la vida es conquistarse uno mismo. Porque no es el otro, no es el otro, no es el otro.
X. La gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres (Tito 2:11).
A. Se ha manifestado.
1. La gracia de Dios se hizo visible y nosotros la hemos visto; ya no es algo escondido.
2. Dios la mostró abiertamente, y se manifestó en Jesucristo: en su vida, en su muerte y en su resurrección.
B. Para salvación.
1. La gracia que Dios mostró tiene un propósito: salvar a la humanidad.
2. Del pecado, de la condenación y de la muerte espiritual.
3. Eso es lo que el ministro lucha por su pueblo: que esté sobre ustedes la gracia de Dios.
C. A todos los hombres.
1. La gracia está disponible para todos: judíos, gentiles, pobres, ricos, jóvenes y viejos.
2. Para cualquier persona que cree.
XI. Justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos (Tito 3:7).
A. Justificados por su gracia.
1. Ser justificado es ser declarado inocente, perdonado y limpio delante de Dios.
2. Y esto no ocurre por obra, sino por su gracia.
3. Es Dios diciendo: eres perdonado y aceptado. ¿Y quién hace que uno sea perdonado? Cristo.
B. Viniésemos a ser herederos.
1. Gracias a Cristo ahora somos hijos de Dios, parte de su familia.
2. Herederos: lo que Jesús ganó, nosotros lo hemos recibido.
XII. Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre (Lucas 22:20).
A. En memoria tuya.
1. Este es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí.
2. Hoy podemos estar aquí sin carga y libres; no tenemos condenación, nos hemos humillado.
3. Hemos aprendido a seguir su voz por la palabra y hemos aprendido la oración.
B. Y tu sangre, que fue vertida.
1. Hoy todo el que le ha creído tiene su sangre, y cuando Él nos mira, su sangre le llama, porque es la suya y Él la reconoce.
2. Esa sangre nos limpió y nos perdonó, y hoy somos libres: no hay cadena, no hay maldición, no hay dolor, no hay angustia.
3. Y todas las pruebas las llevamos con su sangre en nuestro cuerpo y en su santo nombre.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
