Mega Zoé
Estudio #1556Iglesia en las casas

El amor de muchos se enfriará

Perseverar en la oración aparece aquí como una marca clara de la vida delante del Señor.

Nuevo TestamentoMateoMiercoles, 26 de noviembre de 20257 min lectura

"Y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará." Es un aviso profético, y la expositora lo toma como continuación directa del capítulo del amor que expuso la semana anterior. La maldad no mengua: crece, porque satisface el ego. Y cuando la maldad crece, el amor se apaga como un fuego al que se le echa toda el agua posible. Pero el texto no se queda en el diagnóstico: cinco pasajes enseñan de manera práctica cómo evitar que el fuego se apague -permanecer en Cristo, orar sin cesar, guardar el amor fraternal, no cansarse de hacer el bien, y mantener limpio el corazón.

I. El aviso: la maldad crece

A. Esta enseñanza es profética: Jesús revela una realidad espiritual, que la maldad creciente tiene la capacidad de enfriar el corazón.

B. La maldad no mengua, crece. Es más fácil la maldad porque satisface el ego y expresa con actos lo que no nos atrevemos a decir de frente.

C. No hay que hacerse ilusiones de que los tiempos mejoren ni de que la política arregle nada. Lo que antes era malo hoy es "más o menos".

D. La frialdad entra lentamente: una excusa para no congregarse, otra para no orar. El enemigo no ataca con gritos, sino con pequeñas distracciones, cansancio espiritual, desánimo y rutina.

E. Todo se paga en la tierra: las actitudes, las malas crianzas, los engreimientos, el presumir, el "no pasa nada". Y un día se sale de esta tierra, y ese día no hay tiempo de echar atrás.

II. Qué significa que el amor se enfríe

A. "Se enfriará" significa apagarse como un fuego. Y al fuego no se le puede dejar ni una chispa apagada: un pábilo que humea vuelve a arder si se le sopla; pero si se le echa toda el agua posible, se ahoga.

B. En las Escrituras el amor es comparado con algo que arde, que vive, que impulsa a la bondad. Sin amor, nada impulsa a la bondad.

C. El amor enfriado produce indiferencia: alguien se cae y se le pasa por encima. Falta de compasión y de misericordia, pérdida del interés por lo correcto, menos sensibilidad hacia Dios y hacia el prójimo.

D. "De hacer el bien no nos cansemos": ahí está el amor. Cuando se deja de hacer el bien, uno ya se enfrió; las razones las pone uno, y la amargura ya está adentro, porque la amargura es más fácil que el amor.

E. Es difícil amar porque se ama lo que conviene, no lo que duele. Pero hay que amar lo que duele: Jesús se dio hasta que le dolió.

F. El enfriamiento se hereda: la ausencia del amor es lo que se le deja a los nuestros. Y se ve en lo más cercano -en la casa, en el trato de cada mañana-, que es donde primero se vuelve crueldad.

G. Mateo 24 habla especialmente de quienes decían amar a Dios: personas antes fieles, compasivas, que servían y buscaban a Dios, y que con el tiempo, bajo presión o por influencia del pecado, se enfriaron. Eso es muerte en vida.

III. Remedio 1 - Permanecer en Cristo (Juan 15:4-7)

A. Jesús compara la vida espiritual con la vid: los pámpanos dependen totalmente de la vid para vivir y para dar uva. La rama que se separa se seca y no da fruto.

B. Dejar de leer la Biblia, dejar de congregarse, dejar la oración: eso es haber dejado a Cristo, aunque se siga hablando como creyente. Y si Cristo no vive en nosotros, no hay Espíritu Santo, y no hay nada que nos redarguya.

C. "Separados de mí nada podéis hacer" (Juan 15:5). Toda vida espiritual, poder y paz vienen de Él, no de nosotros; el crecimiento no viene de nuestra capacidad.

D. El que permanece lleva mucho fruto, y se le nota: en lo que habla, en la cara, en la postura, en lo que lucha y en lo que quiere alcanzar. De él mana bien hacia otros.

E. Una vida separada se vuelve estéril: no compone, no hace milagros, no puede hacer bien por nadie; y el creyente pierde dirección, paz y propósito, sin saber para qué existe.

F. Cuidado con confundir fruto carnal y fruto espiritual: enseñar para que la gente prospere atiende necesidades propias del ser humano, pero no es el fruto que tiene recompensa en el cielo.

IV. Remedio 2 - Orad sin cesar (1 Tesalonicenses 5:17)

A. "Orad sin cesar": si cesas, es que lo dejas de hacer. No significa estar de rodillas todo el día, sino tener un corazón en comunión continua con Dios.

B. El problema que no se resuelve suele ser el que no se ora. Y si no se arregla el primero, se le suma el segundo y el tercero, cada vez más complicados.

C. Orar es un estilo de vida: dependencia total, confianza continua, búsqueda de su guía y de su paz; no rendirse cuando las respuestas tardan.

D. Jesús mismo se apartaba a orar con el Padre, porque la cruz que tenía que llevar era difícil. Y la lucha propia también se lleva de rodillas, aunque el cuerpo duela.

E. Dios no creó personas separadas ni ajenas. Jesús podía hacerlo todo Él solo, y sin embargo escogió doce, los enseñó y los envió: escogió el sistema de la multiplicación para que toda la generación tuviese a Dios.

F. Hay favores comunes, ordinarios, que puede hacer cualquiera; y hay algo que brota del corazón y mueve el tercer cielo, y entonces el cielo mueve su mano hacia la tierra y salva, sana o hace milagros.

V. Remedio 3 - El amor fraternal (Hebreos 13:1)

A. "Permanezca el amor fraternal": tiene que mantenerse vivo y no apagarse con el tiempo, que es lo que le es propio.

B. El amor fraternal es el amor entre hermanos en Cristo: apoyo, respeto, compasión y cuidado mutuo en la congregación. Es parte esencial de la vida cristiana.

C. El mandato a la iglesia: sigue amando; no permitas divisiones; no dejes que el orgullo enfríe las relaciones entre compañeros de batalla; mantén un trato amable y sincero.

D. No se pierda el sentido de familia espiritual, para que la iglesia sea fuerte y determinante en la batalla; porque la lucha no es contra un mortal, sino contra principados y potestades.

VI. Remedio 4 - No cansarse de hacer el bien (Gálatas 6:9)

A. Pablo lo dice porque sabe que los mortales nos cansamos de hacer el bien. Ayudaste una vez, te pagaron mal, y decides no volver a ayudar a nadie.

B. Pero la bendición estuvo en el momento en que hiciste la acción que te correspondía hacer; quien recompensa es Dios, no el que recibió.

C. No se cansen de ayudar, servir, amar, perdonar, ser pacientes y seguir haciendo lo correcto aunque otros no lo valoren.

VII. Remedio 5 - Un corazón limpio (Efesios 4:31-32)

A. Lo que se quita: amargura -recuerdos y heridas guardadas que afectan el espíritu-; enojo -molestia interna-; ira -la explosión del enojo-; gritería -discusiones y palabras duras-; maledicencia -hablar mal, chismes, insultos-; y malicia -malas intenciones y deseo de herir.

B. Lo que se pone en su lugar: ser benignos -amables, suaves, respetuosos-; misericordiosos -entender y ayudar aun al que falla-; y perdonadores -soltar la ofensa y no guardarla.

C. La medida del perdón: "como Dios os perdonó a vosotros en Cristo", gratuitamente, sin rencor y sin llevar cuentas.

D. Hacer el bien y no hacerlo también es pecado; por eso nadie puede sostener que lo hace todo bien.

VIII. Aplicación

A. Examina tu indiferencia: piensa con cuánta gente que debería importarte ya eres indiferente.

B. No dejes que se apague el pábilo. Si queda una chispa, sóplala: vuelve a la lectura, a la congregación, a la oración.

C. Ama lo que duele, no solo lo que conviene.

D. Empieza por la casa: el trato de cada mañana con los más cercanos es donde primero se mide el amor.

E. Sigue haciendo el bien aunque te paguen mal; tu recompensa no la da quien recibe.

F. Pide perdón cada día, como enseña el Padrenuestro; ahí comienzan las cosas nuevas, y el que se azota a sí mismo nunca se levanta.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz