Si hay algo que no logramos entender es que Dios fue el que nos escogió; no fue que a nosotros se nos antojó ir a una iglesia. El llamado empieza con Él y no con nosotros. Este mensaje recorre Juan 15:16, Efesios 1:4, Jeremías 1:5, Isaías 43:1, 1 Pedro 2:9, Hechos 9:15 y el Salmo 139:16 para mostrar que la elección de Dios es anterior a nuestro nacimiento, que no depende de nuestro pasado, y que no es solo un privilegio: es una misión que hay que cumplir llevando fruto que permanezca.
I. No fue por voluntad nuestra (Juan 15:16).
A. Nadie vino a buscar a Dios por iniciativa propia.
1. Alguien te invitó, alguien te empujó; no hay otro término.
2. Los mortales somos demasiado obstinados con uno mismo.
3. Esto no es cuestión de religión ni de un templo: es cuestión de vidas.
B. Antes de todo, Jesús tuvo que venir, ir a la cruz y pagar el precio.
1. Nadie se salva por medio de acciones, sino porque la sangre de Cristo lo cubre.
2. En el tiempo de la ley había que pagar; era muy difícil salvarse.
3. Es Dios el que ha tenido misericordia.
C. Dios escoge personalmente a alguien para un propósito.
1. Cuando Dios llama, llama por nombre; no escoge por casualidad.
2. No escogió a Pablo por casualidad: Pablo dice que le llamó por su gracia.
II. No ignoréis vuestro llamado.
A. Lo que está a la vista uno lo hace; el llamado también hay que verlo.
1. Cuando hay convicción completa, tú sabes lo que te va a tocar hacer en la vida.
2. Lo que quiere decir es sencillo: yo soy útil en la obra de Dios.
B. Muchos han ignorado su llamado.
1. Dicen: ya no sirvo, ¿en qué voy a servir?, ¿para qué voy a servir?
2. El enemigo va a luchar para detenerte diciéndote que no sirves.
3. Plasma tu corazón al corazón de Dios y quítate toda atadura.
C. Cuando uno camina en su propósito, la oración lo alinea.
1. Tu oración llega al Padre, y el Padre decide cuándo contestar; tú creces mientras oras.
2. Al no orar, no te alineas con la voluntad de Dios ni conoces sus propósitos.
3. La oración no es cuatro palabras: es hasta que te desgarras.
III. Para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca.
A. El llamado no es solo para sentir algo bonito, sino para producir.
1. Lo que hay que producir es carácter, y el carácter se hace en el Señor.
2. Se desarrolla orando y leyendo las Escrituras, aun en medio de tiempos fuertes.
3. Se desarrolla carácter, servicio y obediencia; y viene bendición sobre bendición.
B. Lo que Dios hace contigo no es temporal.
1. No hay por qué caminar con carga ni vivir una vida de víctima.
2. Todo lo que pidiereis al Padre en su nombre, Él os lo dé.
IV. Escogidos desde antes de la fundación del mundo (Efesios 1:4).
A. No es solo que Dios te conoce: si estás aquí, te escogió.
1. La iniciativa viene de Él, no de nuestros esfuerzos.
2. Dios no te escogió por lo que hiciste, ni por tu conducta: te escogió porque Él quiso.
3. Tu llamado no depende de tu pasado, ni de tus aciertos ni de tus grandes errores.
B. Nos llama para que fuésemos santos y sin mancha.
1. La elección de Dios siempre tiene un propósito: transformar, levantar, limpiar.
2. No es perfección humana, es dirección divina.
3. No es religión: es intimidad, entregarle a Él el todo de uno.
V. "Antes que te formase en el vientre te conocí" (Jeremías 1:5).
A. Dios escoge antes de nacer.
1. Conocía el proceder y el caminar de Jeremías, no solo el día en que nació.
2. Conocer, en la Biblia, significa intimidad, intención y amor.
3. Nada de lo que eres tomó a Dios por sorpresa.
B. "Antes que nacieses te santifiqué": santificar es separar.
1. No quiere decir ser ya un santificado perfecto: eso es a través del tiempo.
2. Santificado es apartado, seleccionado, marcado para un propósito.
C. "Te di por profeta a las naciones": un llamamiento específico.
1. No tiene que ser que tú seas profeta, pero sí revelas la verdad.
2. Muchos propósitos no se cumplen porque uno siente que no vale ni puede.
VI. "Mío eres tú" (Isaías 43:1).
A. Creador tuyo y Formador tuyo: te formó con intención.
1. Tú no eres un mueble ni eres alguien más: estás en la tierra por un fin.
2. Cuando el corazón se llena de amor, invade todo lo que está alrededor.
B. "No temas": antes de recordarte que te escogió, Dios te quita el miedo.
1. Cuando Él llama, también da seguridad; el llamado produce paz, no confusión.
C. "Yo te redimí": te compró, te rescató, te hizo suyo.
1. No te escogió cuando estabas fuerte, sino cuando estabas perdido.
2. "Mío eres tú": presente, absoluto, certero; no dice serás mío si te lo ganas.
VII. Linaje escogido, real sacerdocio (1 Pedro 2:9).
A. Eres parte de un grupo que Dios mismo escogió.
1. Real sacerdocio: acceso directo a Dios, sin intermediario.
2. Nación santa: apartada, para caminar más cerca de Él, no para ser uno más.
3. Pueblo adquirido: Él pagó el precio; tu vida tiene dueño, y ese dueño te ama.
B. "Para que anunciéis sus virtudes": no es solo un privilegio, es una misión.
1. Lo que no se cumple, se deja de cumplir por no querer bregar con la gente.
2. Os llamó de las tinieblas a su luz admirable: tu historia es una historia de rescate.
VIII. "Instrumento escogido me es éste" (Hechos 9:15).
A. Pablo estaba lejos, confundido y equivocado; pero Dios vio más allá de su pasado.
1. Instrumento escogido es seleccionado personalmente, apartado con intención.
2. Cuando Dios elige, lo hace con nombre y con propósito.
B. "Para llevar mi nombre": reflejar a Cristo dondequiera que uno camine.
1. Cada creyente lo lleva a su manera: con la palabra, el testimonio, el servicio, el amor.
2. Dios determina a quién y dónde usará a los que escoge; los lugares no son casualidad.
IX. "En tu libro estaban escritas todas aquellas cosas" (Salmo 139:16).
A. Antes de que tu cuerpo existiera, Dios ya te veía.
1. Nos predestinó para salvación, para vida eterna y para perdón de pecados.
2. No solo te veía: te contemplaba con amor.
B. Cada etapa, cada experiencia y cada proceso estaba dentro del plan.
1. Dios no improvisa contigo: Él escribe, forma y cumple sin faltar una de ellas.
2. No hay accidentes, no hay error, no hay capítulo perdido; hasta los días de duda estaban bajo su cuidado.
3. Hoy solo cumpliste un capítulo que ya estaba escrito.
X. Cierre: en lo poco fuiste fiel.
A. Nunca he visto un justo desamparado ni su simiente mendigando pan.
1. Un día lo veré, y me dirá: en lo mucho te pondré, entra en el gozo de tu Señor.
2. Ya no habrá pesar ni carga: seremos completamente libres.
3. Pero en esta vida, o luchas o luchas.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
