Hace tiempo que no se predicaba sobre la venida del Señor Jesucristo, el rapto: el levantamiento del cuerpo de Cristo, de todos los que llevan a ganar una vida eterna. Es lo que Dios tiene planificado para un momento de la historia, para decirle a su iglesia, esté donde esté, que se levante. Esto no es religión ni es iglesia: es que el día en que nos convertimos es el día en que, si Jesús viene, nos va a levantar. Y cada uno sabe si está dispuesto a que Él lo levante, viviendo una vida tan pura como merece.
I. No hay escuela que enseñe más que las Sagradas Escrituras.
A. Según vamos aprendiendo, nos vamos graduando.
1. Y Dios va viendo cuán dispuestos somos a dejarnos llevar por donde Él quiere guiarnos.
2. El rapto es el levantamiento del cuerpo de Cristo, de todos los que llevan a ganar una vida eterna.
3. Se levantarán para el tercer cielo, donde mora Dios; y son los que han aceptado al Señor como Salvador.
B. Convertirse no es entrar en una religión.
1. Es aceptar al Señor Jesucristo como nuestro Salvador, porque hemos sido pecadores.
2. Cuando el niño nace viene en inocencia; y a la vez que comienza a conocer esta tierra, uno se va corrompiendo.
3. Se habla de rectitud, de no violentar las reglas; pero la Biblia dice que saber hacer lo bueno y no hacerlo es pecado.
4. Todos tenemos que ir a los pies del Señor como pecadores; por eso Jesús dio su vida y derramó su sangre.
5. Somos limpios por su sangre, no porque seamos buena gente ni porque un día le dimos un canto de pan a alguien.
6. A cualquiera engañamos aparentando; de quien uno se conoce bien es de uno mismo. Hoy estamos contentos y mañana no hay quien nos beba el caldo.
II. Vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo (Juan 14:3).
A. Si me fuere y os preparare lugar.
1. Cuando Él se fue, fue a preparar lugar.
2. Esa otra vez es lo que se llama el rapto, el levantamiento.
3. Es el levantamiento que hará nuestro Señor para bien de aquellos que le sirven y le buscan siempre.
4. El día en que nos convertimos es el día en que, si Jesús viene, nos va a levantar.
B. Todos tenemos guerra con nosotros mismos.
1. Aquí nadie puede decir yo no; si no es hoy es mañana, y si no es mañana es pasado.
2. Para eso está el Espíritu Santo, para llevarnos y redargüirnos.
3. Hay cosas que haces y después dices: qué mal me siento, ¿por qué hablé esto?
4. Porque ya hay dentro de ti el Espíritu Santo que te va redarguyendo.
5. Para irnos con el Señor tenemos que gustar de la santidad y de la búsqueda con Dios.
C. El que conoce las Escrituras no se deja engañar.
1. He conocido personas en la falsedad del Evangelio y he estado en atmósferas en las que tú nunca has estado.
2. Pero en ese tiempo luchaba por mi alma, para que no se condenara.
3. Si hay personas que dominan tu cabeza por sus posiciones, piensas que tienen la verdad.
4. Pero cuando vas a las Escrituras, sabes cuál es la verdad; y la verdad nos hizo libres.
5. No somos cautivos de las falsedades de los seres humanos.
III. Jesús habla de su partida.
A. Muerte, resurrección y ascensión.
1. Llegó a la tierra, gustó de la muerte, resucitó y ascendió; subió al tercer cielo.
2. Se cree que fue un promedio de cincuenta días, en los que estuvo también donde estaban los que habían partido antes.
3. Los que habían sido salvos no por la gracia, sino por la ley; y sigue siendo el pueblo de Dios, Israel.
4. La Escritura lo deja claro como el seno de Abraham, cuando se dice: ve donde mi hermano y pásale un poco de agua en los labios.
B. Yo me agarro de la gracia.
1. Y busco a Dios con fuerza, con pasión y con entrega.
2. Porque ir al cielo no es tan fácil como todo el mundo dice, como si fuera un regalo.
3. Tenemos que saber cómo vivimos nuestra vida, amando a Dios con toda la fuerza.
4. No vamos a estar burlándonos de Dios ni pisando la sangre de Cristo.
5. Te puede gustar la iglesia por los himnos; y la predicación te puede picar y te puede molestar.
C. No fue abandonado: fue parte de un plan.
1. Ascendió y fue exaltado a la diestra del Padre.
2. Cuando estaba en la cruz dijo: Padre, ¿por qué me has desamparado? No era que iba a ser abandonado.
3. Era un plan consultado en el tercer cielo; Jesús tenía que decir esas palabras.
4. Y quien recogió lo que Jesús hablaba lo hizo para que tú y yo lo supiéramos.
5. Bendito sea Dios que nos dejó su Sagrada Escritura, punto por punto; si no la lees, estás perdiendo los mejores libros de la existencia humana.
IV. Hay un destino real para los suyos.
A. No es improvisado.
1. Cristo lo prepara; es una promesa directa: Jesús vuelve.
2. La esperanza cristiana no es solo ir al cielo: es que Él regresará.
3. Y os tomaré a mí mismo: es personal; no dice que mandará a alguien, dice yo.
4. Es comunión, es pertenencia, es abrazo de rescate.
5. Para que donde yo estoy, vosotros también estéis: el final glorioso es estar con Cristo.
B. ¿Qué conquista tienes cuando te mueras?
1. Aquí puedes pensar que tienes mucha conquista.
2. Esto no es cuestión de que a uno le guste o no, como se gusta un plato de comida.
3. Es cuestión de ser responsables con nuestra propia alma.
4. Ahora tienes cuerpo y le das lo que te place; pero ¿a dónde vas a llevar ese cuerpo?
5. Decimos al cielo; y no: al cielo no va todo el mundo.
C. Predestinación y libre albedrío.
1. Yo entiendo que estoy en ese destino. ¿Qué entiendes tú de tu vida?
2. Eso se llama predestinación; eso se llama ser elegido, porque Dios sabe quién le será fiel y quién no.
3. El predicador brinca, salta, ora, tira y jala; pero lo hace por esforzarse hasta gastarse hasta el último día.
4. Porque no sé quién de ustedes va a ser salvo, ni quién va a conservar su salvación.
5. Y llego a una ansiedad que me desespera, y no puedo hacer nada: es un libre albedrío, está en las manos del que quiere.
6. Hay que pelear esta buena batalla; porque si no, uno se acuesta para atrás y ahí se murió.
V. El justo parte con el Señor en bienestar.
A. Dios mete su mano poderosa.
1. Acompañé a una familia muy amada donde había un hermano muy enfermo, ya en sus ochenta y tantos años.
2. Y aquel cuerpo comenzó a restaurarse; porque el justo siempre ha de partir con el Señor en bienestar, no en agonía ni en tormento.
3. Cuando uno parte con el Señor, parte lleno de ángeles alrededor, que son los que nos llevan y nos enseñan el camino.
4. Y ahí se nos dirá: en lo poco fuiste fiel, en lo mucho te pondré.
5. Partir con el Señor sería mucho mejor: ya no hay carga, ni problema, ni peso, ni dolores.
6. Si hay algo que debemos aprender en la vida es que vamos a ver al Señor. Eso es una alegría.
B. El rapto será cuestión de abrir y cerrar los ojos.
1. Será a nivel del cielo, y Jesús vendrá con los que ya están allá.
2. Ahí no hay tiempo para arrepentirse.
3. Los que no se fueron quedarán bajo el anticristo, que tendrá más habilidad, más poderío y más señorío.
4. Dominará y llegará a acuerdos con las naciones; eso sería ya un estudio completo del Apocalipsis.
5. Solamente el pueblo escogido de Dios, que no es el pueblo de la gracia, será escondido y tendrá otra forma de guerrear.
C. El cielo es cielo porque Él está allí.
1. En el cielo está Dios en su trono y el Hijo a su diestra.
2. Y el Espíritu Santo, que puede estar en el cielo y está en nosotros por igual.
3. Los tres de la Deidad pueden estar en todos los sitios; pero el que mora en ti es el Espíritu Santo.
4. Y el que te lavó de todos tus pecados es el Señor Jesucristo por medio de su sangre.
5. Ya tuvo una venida; falta la segunda, cuando Él venga y nos recoja, si no partimos antes.
D. La predicación es una preparación.
1. Por eso se nos manda que no seamos ya como niños y que tengamos el fruto del Espíritu.
2. No es que yo quiera venir a hablar: es la forma en que usted se va preparando para ese día.
3. El día final será después de que se cumpla el Apocalipsis, los siete años.
4. Y se tendrán que sellar todos con el seiscientos sesenta y seis; y para no ser sellado, hay que ser degollado.
5. Los que suben bañados en sangre son los que no se dejaron poner el sello; el premio es que los degollaron.
6. Yo leo el Apocalipsis temblando, porque es tan real; y quedarse aquí, o ser tibio, es peor.
VI. Bienaventurados aquellos siervos… halle velando (Lucas 12:37).
A. Bienaventurados aquellos siervos.
1. Jesús los llama benditos: a los que viven como siervos fieles, obedientes y constantes.
2. La obediencia tiene que ser constante.
3. Tú puedes ser constante tres días y al cuarto se te olvidó: el primer día te levantas a la oración, el segundo con sacrificio, y el tercero un cabezazo.
4. Yo no te hablo fantasía; yo detesto las fantasías, nunca he vivido en fantasías.
B. Cuando venga, es la segunda venida.
1. Será el llamado para los convertidos, para los que han sido constantes y aman a Dios con toda la fuerza.
2. Se elevarán, estarán con Él y de ahí llegarán al trono del Padre.
3. Jesús es el que se para en las nubes, y ahí es el llamado.
4. Y ahí hay una transformación: no vamos a llegar al lado del Hijo con esta ropa.
5. Las túnicas de los justos están hechas; todos quedaremos vestidos al momento de ser elevados.
6. Y cuando lleguemos frente al Maestro, esos ojos nos mirarán a cada uno, y la palabra será: en lo poco fuiste fiel, en lo mucho te pondré.
C. Halle velando.
1. Él regresa como Señor y pedirá cuenta; por eso nos debe hallar velando.
2. Si te enfrías -viene el culto y el lunes ya estás en el mundo-, si Él no te encuentra trabajando, la salvación la pierdes como si nada.
3. No es solo que tú te defiendas: en el cielo se apuntan todos los libros.
4. También se abrieron los juicios para los que eran salvos, para decirnos lo que no llevamos a ganar.
5. No es que nos echen al lago de fuego: es que tenías que hacer esto y no lo hiciste, y por ende no tienes la recompensa.
6. Que siempre estemos dispuestos y despiertos espiritualmente: oración, santidad, servicio. Porque no es mucho lo que Dios nos pide.
D. Se ceñirá, y hará que se sienten a la mesa, y vendrá a servirles.
1. De cierto os digo: Jesús lo afirma con autoridad; esto es seguro.
2. Nos sentará a la mesa después de ceñirse; quiere decir que Él estará a la cabecera.
3. Es la imagen de alguien que se prepara para servir: se amarra la túnica para trabajar, como con el cinto cuando se lavaban los pies.
4. Habla de honra y de comunión: los fieles son recibidos como invitados de honor.
5. Él será el que sirva a todos. No es un lujo: es una extravagancia.
6. ¿Y a ti qué te pesa tanto servirle, si vivimos quejándonos? Si llueve te quejas, y si no llueve también.
VII. Nuestra ciudadanía está en los cielos (Filipenses 3:20-21).
A. Yo soy ciudadana del cielo.
1. Hay grandes privilegios según cuál sea la ciudadanía cuando uno se mueve de país en país.
2. Tener una ciudadanía donde hay cuidado de sus ciudadanos es un bienestar para la vida.
3. Nuestro Señor Jesucristo está pendiente día y noche de la colonia del cielo, porque nuestra colonia es el cielo.
4. El cielo está pendiente de cómo nos movemos en la tierra, y los ángeles están constantemente en ese caminar.
5. Nuestra lealtad es al Señor en el cielo; ser cumplidores de Dios es una lealtad al Señor en el cielo.
B. De donde también esperamos al Salvador.
1. No solo somos ciudadanos del cielo: del cielo esperamos anhelantemente al Salvador.
2. No hay nada que temer: hay mucho que hacer, mucho que vivir y mucho que creer.
3. Tenemos que salir del cascarón, de esa idea de que somos absolutos.
4. Lo grande en nuestra vida es que estamos luchando por el reino de los cielos.
5. No vivimos según la mente y los valores del mundo, sino con otra identidad; aquí somos peregrinos.
6. No esperamos solo una mejora: esperamos a una persona, al gran Yo Soy, a Jesús, quien salva y gobierna.
C. La ciudadanía de la carne caduca.
1. Estar aquí y vivir en la carne y en los placeres de la carne no tiene ciudadanía.
2. Te convertiste, hiciste profesión de fe, estuviste luchando; y caduca.
3. Y lo que era importante deja de ser importante, porque ya nadie defiende esa ciudadanía.
4. Según buscas a Dios, así están los años de tu ciudadanía.
5. La vida no es un juego; este es el peor lugar para pisar si no vamos a amar al Señor.
6. ¿Y qué haces para que Él se vaya? Lo botas tú; Él no se va porque quiere, pero donde no lo quieren no se queda.
D. Transformará el cuerpo de la humillación nuestra.
1. No hay nada vil ni malo en el cuerpo humano mismo: el mal reside en los malos usos que se le da.
2. Pero es un cuerpo sujeto: arrugas, cicatrices, sufrimientos, enfermedades, muerte; eso espera a todos por igual.
3. De lo que se presume hoy, dentro de unos años se fue al piso.
4. Este cuerpo, mientras está en la tierra, todavía se prepara para el día de su levantamiento.
5. Cuidado con la iglesia de Cristo: meterse con ella es meterse con Dios y con la sangre de Cristo.
6. Hay muchas cosas que se pueden perder; podría decirse que es mejor no haber nacido, porque es tocar al Espíritu Santo.
E. Semejante al cuerpo de la gloria suya.
1. El Señor lo transfigurará a un cuerpo de gloria; no conocemos todo el sentido de esto.
2. Ya no estará sujeto a la decadencia ni a la muerte, ni a las limitaciones del tiempo, ni a las barreras naturales.
3. Será un cuerpo real, pero perfectamente ajustado a las condiciones del cielo.
4. Será como el cuerpo de resurrección del Señor Jesús; y no significa que todos tengamos igual apariencia física.
5. Jesús era claramente reconocible tras su resurrección, y cada uno tendrá su propia identidad física para la eternidad.
6. Y como el Señor Jesús, estaremos siempre exentos de pecado; pero aquí en la tierra hay que estar luchando siempre, porque no es necesario pecar.
VIII. Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste (Colosenses 3:4).
A. Cristo, vuestra vida.
1. No dice solo que Cristo te ayuda, sino que Cristo es tu vida; por eso es que te vas a levantar.
2. Y si Cristo es tu vida, pues vive Él en ti, y no la tuya.
3. Mientras no te niegues, seguirás haciendo mucho mal en la tierra; porque hay que negarse.
4. Cuando te niegues, será entonces Cristo el que haga en ti: tu fuente, tu sentido y tu identidad.
5. ¿Quién eres tú en Él? Porque para que tú estés en Él, Él tiene que estar en ti.
6. Tú escoges los mensajes que te gustan; y en los que no te gustan te vas a la meditación, porque si escucharas explotaría todo lo que hay dentro.
B. Seréis manifestados con él en gloria.
1. Habla de su aparición, de esa venida en gloria, del día en que Cristo será visto y reconocido públicamente.
2. El creyente no quedará oculto ni olvidado: Dios mostrará quiénes son realmente los suyos.
3. Podemos aparentar; pero Dios siempre va a dejar ver quiénes son los suyos.
4. Cuando termine el tiempo de la lucha y de la fragilidad, vienen honra, restauración y plenitud con el Señor.
5. No tienes nada grande que darle a Él; lo único que yo tengo es mi amor hacia Él.
IX. Le veremos tal como él es (1 Juan 3:2).
A. Ahora somos hijos de Dios.
1. Ya es una realidad presente; no seremos hijos algún día: ya lo somos por gracia.
2. Y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser: todavía no vemos la plenitud de lo que Dios hará en nosotros.
3. Hay un todavía no.
B. Cuando él se manifieste, seremos semejantes a él.
1. Habla de la venida de Cristo, de su aparición en gloria.
2. Seremos transformados, sin pecado, sin corrupción, con vida glorificada.
3. Porque le veremos tal como él es: esa es la visión de Cristo, el clímax, el momento decisivo.
4. Verlo tal como es implica plena transformación.
5. Tu presente puede tener lucha, pero tu destino está completamente definido: ver a Cristo y ser hecho como Él en la eternidad.
X. Recibiréis la corona incorruptible de gloria (1 Pedro 5:4).
A. La obra del anciano.
1. Involucra un enorme gasto de energía física y emocional.
2. Ha de exhortar, aconsejar, reprender, amonestar, enseñar, disciplinar y advertir.
3. En ocasiones puede resultar una tarea ingrata.
4. Pero al anciano fiel se le promete una recompensa especial: cuando aparezca el Príncipe de los pastores, recibirá la corona incorruptible.
B. No pierdan el tiempo.
1. Si Dios los llamó desde jóvenes, bienaventurados son; si los llamó desde el vientre de su madre, mejor les irá la vida.
2. No toques lo que esta tierra te ofrece, porque será tu desgracia; al que más se le dio, más se le demandará.
3. Si los padres no crecen en sabiduría y no enseñan a los hijos, el fracaso no será solo de los hijos: será también del padre.
4. En nuestras manos está todo lo que nos toca guerrear; no he visto justo desamparado, ni su descendencia que mendigue pan.
5. El fracaso es tuyo y está en tus manos; tu victoria es la que no has querido llevar. Y el que tenga oído, que escuche.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
