Hasta que se leyó el libro de la ley hallado en el templo, el pueblo no percibía su pecado; cuando el rey Josías escuchó la Palabra, se quebrantó. Ahí está el principio: el avivamiento comienza cuando la Palabra nos confronta y el corazón decide buscar a Dios. El mensaje recorre el Salmo 2:12, Juan 3:36 y Romanos 2:8 para mostrar que la Palabra revela la condición real del corazón, que hay que honrar al Hijo, que ante Cristo solo hay dos caminos, y que rechazar la verdad trae juicio, pero rendirse a Él trae perdón.
I. El conocedor de las Escrituras conoce a Dios directamente.
A. La Palabra produce fe y produce un cambio.
1. Aunque no siempre se entienda, se lee, porque ella nos forma.
2. El que lee la Palabra se adoctrina con la Palabra: mientras poco lees, poco tienes, poco actúas y poco ganas.
3. El conocimiento propio es vano: hoy piensas una cosa y mañana otra.
B. Ir a la iglesia es una acción, y tiene que tener un porqué.
1. El porqué es aprender el área espiritual; Dios no nos manda a ser adorno sino a ser útiles.
2. Al convertirnos comienza una vida nueva, porque el Espíritu Santo está.
3. Quien decide ser de una sola pieza establece una familia segura y con principios en orden.
II. El avivamiento comienza cuando la Palabra nos confronta.
A. La Palabra confronta, y el corazón decide buscar a Dios.
1. Donde la Palabra no confronta, no hay avivamiento.
2. Nadie sabe si se levantará mañana; hay muchas partidas que han sido por la mañana.
B. Cuando la Palabra es redescubierta, revela el pecado, produce temor santo y lleva al arrepentimiento.
1. Ese es el poder de la Palabra: descubre en nosotros lo que hay en nosotros; nadie tiene que decírnoslo.
2. Descubre el odio, la contienda, la envidia, la terquedad, la vanidad, el querer lo que no toca.
3. Lo que no reprende la conciencia, lo reprende la Palabra.
III. La Palabra revela la condición real del corazón (2 Reyes 22:13).
A. El corazón es engañoso: uno se cree buena gente y opina de todos.
1. Eso es ausencia de amor.
2. Busca a Jehová y no mires al lado: con los años se aprende que no siempre hay amigos donde se pensaba.
B. Hasta que se leyó el libro, el pueblo no percibía su pecado.
1. Israel se quedó sin la Palabra escrita, y por eso la nación caía y caía.
2. Se halla el libro de la ley en el templo; Josías escucha la Palabra y se quebranta.
3. Al escuchar la Palabra, el pueblo también fue quebrantado; mientras más te pica, más está entrando.
C. Josías reconoce que el pueblo no ha obedecido por generaciones.
1. Así se deformó el pueblo, como está deformada la tierra hoy.
2. La respuesta no es encerrarse, sino hablar la verdad y enseñar a amar.
IV. Todo comenzó cuando se descubrió la Palabra.
A. Cuando el hombre escucha la Palabra, descubre su pecado; cuando busca a Dios, comienza el avivamiento.
1. Sin leer la Palabra se es analfabeta del reino de los cielos.
2. ¿Fríos, tibios? Busquen a Dios: no vengan a medir, vengan a buscar a Dios.
V. Honrad al Hijo (Salmo 2:12).
A. Toda oración tiene que terminar en el nombre de Jesús.
1. Jesús está a la diestra del Padre y es el que intercede.
2. Honrar al Hijo es rendir homenaje, someterse y reconocer su autoridad: un llamado a rendición espiritual.
3. No hay exceso de confianza en las Escrituras: Él es Dios, y se le dice Padre con mayúscula.
B. "Para que no se enoje, y perezcáis": rechazar al Hijo trae juicio.
1. Dios es amor, pero también es justo.
2. "Se inflama de pronto su ira": el juicio puede venir de repente; no posponga la decisión de hoy.
3. El corazón se endurece, y el que endurece el corazón es Dios, no el diablo.
C. El corazón del versículo no termina en juicio sino en gracia.
1. Bienaventurados los que en Él confían: quien se rinde a Cristo encuentra perdón y protección.
2. Renovemos el pacto que hicimos al convertirnos y volvamos a la adoración verdadera.
VI. Dos caminos opuestos (Juan 3:36).
A. Solo hay dos respuestas ante Cristo: creer en el Hijo o rechazarlo.
1. No hay punto intermedio; la decisión hacia Cristo es definitiva.
2. Para invocar al Padre hay que tener la sangre del Hijo; no hay otro nombre.
3. Rechazar es desechar, y ser desechado es mejor no haber nacido.
B. "Tiene vida eterna": no dice tendrá, dice tiene.
1. La vida eterna comienza ahora: perdón, paz y nueva vida espiritual aquí en la tierra.
2. Rehusar creer no es duda intelectual: es resistir y rechazar la autoridad del Hijo.
3. La ira de Dios es una condición presente: sin Cristo el ser humano permanece separado de Dios.
C. El versículo resalta la urgencia del Evangelio.
1. Si hay ira es porque Dios ofrece salvación en el Hijo.
2. Cristo es la única puerta para escapar de la condenación.
VII. Los contenciosos que no obedecen a la verdad (Romanos 2:8).
A. Dios juzga con justicia a todos: no basta conocer la ley, hay que obedecer la verdad.
1. Contenciosos: resisten a Dios, discuten contra la verdad y viven en rebeldía interior.
2. No es solo debatir: es una actitud de oposición al Señor, y nadie queda en pie en oposición a Él.
3. Escape por su vida: un corazón endurecido es que Dios se fue.
B. El problema no es falta de información, sino desobediencia del corazón.
1. Todos obedecemos a algo: o a la verdad o al pecado; no hay neutralidad moral.
2. Ira y enojo no es capricho: es la respuesta santa de Dios al pecado persistente.
C. Hay perdón en Cristo para el rebelde.
1. La ira fue cargada en la cruz; ahora podemos obedecer la verdad por el Espíritu.
2. Quien rechaza la verdad enfrenta la ira; quien recibe a Cristo encuentra misericordia.
3. En nuestras manos está: conquistemos para el cielo, porque aquí todo es pasajero.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
