Mega Zoé
Estudio #1580Iglesia en las casas

Sardis

Perseverar en la oración y recuperar el primer amor sostienen el llamado central de este estudio.

Nuevo TestamentoApocalipsisMiercoles, 4 de marzo de 202610 min lectura

Primer mensaje de una serie sobre las siete iglesias del Apocalipsis. "Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, y estás muerta." El punto de partida es histórico y duro: esas iglesias existieron, y dejaron de ser. Sardis era rica, estaba construida sobre una colina casi inexpugnable y, sin embargo, fue conquistada dos veces -porque los soldados no vigilaban bien-, y la iglesia repitió la historia de la ciudad. La misma noche se expone también Éfeso (Apocalipsis 2:1-7): una iglesia de buena doctrina y perseverancia que dejó su primer amor y pasó del amor a la rutina. Hoy las dos ciudades están en ruinas.

I. Iglesias que dejaron de ser

A. El Apocalipsis comienza con estas iglesias. No son una visión: existieron en su tiempo, se les hizo difícil, y dejaron de ser.

B. Lo que escribió Juan no es poesía: eran las vivencias de aquellos tiempos. Y todo lo que registra la Escritura se va a cumplir.

C. El ser humano hace las cosas complicadas; y mientras más se empeña, peor le va al cuerpo de Cristo.

D. El leve sarcasmo, un poco de espadas hirientes, un tanto de desprecio: con eso, pareciendo inocentes, se destroza una iglesia.

E. Y siempre le echamos a alguien lo que no pudimos superar ni santificar. Nunca decimos "yo hice esto", sino "me hicieron esto, y por eso soy así".

F. Es muy fácil dejar perder la esencia de Dios: se dejan de ver los milagros, la autoridad se desparrama, el pecado llega y se hace fiesta.

G. El problema se llama la shekiná, la gloria de Dios: si la gloria se levanta y deja de estar, las iglesias se pierden. Ya no se ora, ya no se ayuna, ya no se lee la palabra.

H. Aquellas regiones se convirtieron en idolatría, y a Dios se le cambió el nombre. ¿Qué historia queremos nosotros para nuestra vida?

II. Sardis, la ciudad

A. Estaba en Asia Menor y fue, por importancia histórica, la capital del antiguo reino de Lidia; muy rica, famosa por su oro y su comercio.

B. Era además una ciudad muy segura: todo vigilado, buena economía, comida en la casa. Todo estaba bien mientras buscaban a Dios.

C. Porque Jehová es Jireh, el proveedor, y es Él quien bendice. ¿Quién te va a bendecir? ¿Otro ser humano, que también necesita que Jehová le bendiga?

D. Estaba construida sobre una colina casi imposible de conquistar; en aquellos países los reyes hacían sus castillos en las montañas, porque ahí hay seguridad.

E. Pero, irónicamente, fue conquistada dos veces. ¿Por qué? Porque los soldados no vigilaban bien. Esa es la frase que hay que llevarse hoy.

F. Cuando no hay vigilante hay ruina; cuando no hay vigilante lo que hay es silencio, y detrás del silencio está la muerte dispuesta para destruir.

G. No hay quien avise del peligro, porque ya nadie se atreve a hablar: "yo no me meto con nadie, porque la gente se enoja".

H. Y tu casa, ¿la vigilas bien? En vez de averiguar la verdad queremos taparlo todo para no hacerle frente; y lo que no se enfrenta se destruye años después.

I. "Es que yo traté." La palabra "traté" no es para un justo: un justo es un luchador siempre. Si tú no haces tus batallas, ¿quién te las hará?

III. El diagnóstico: "tienes nombre de que vives, y estás muerta"

A. Jesús se presenta como el que tiene los siete espíritus de Dios y las siete estrellas: tiene autoridad sobre la vida espiritual de la iglesia, porque a Él le toca vigilarla.

B. Por eso toda oración termina en el nombre de Jesús; no se puede orar en nombre propio. Es decirle: yo no puedo, pero Jesús sí.

C. Y cuando Jesús ve que eres activo en la fe, sale a favor tuyo. Pero si no tienes oración, tampoco tienes nada.

D. La frase más fuerte del pasaje es el diagnóstico. La iglesia tenía buena reputación, y murió.

E. ¿Quién mata a la iglesia? La iglesia se mata ella misma, porque la iglesia es el cuerpo y el cuerpo somos nosotros. Sardis se destruyó sola.

F. Comenzaron a hablar todo lo que quisieron, llegó el odio, llegó la contienda, y se olvidaron de que Jesús fue a la cruz.

G. Y llega el momento en que alguien se cree con autoridad y superior a todos, y habla con prepotencia, como si fuera dueño. Nadie es dueño: quien dio la vida es Cristo.

IV. Los cuatro problemas de aquella iglesia

A. Cristianismo solo de nombre: apariencia de espiritualidad, historia cristiana, y por dentro vacía.

B. Falta de vigilancia espiritual.

C. Obras incompletas delante de Dios: obras que hay que hacer y se dejan a medias.

D. Vida espiritual debilitada: no se ora, no se leen las Escrituras, y en vez de pensar en todo lo bueno y lo justo se busca a quién partir por la mitad.

E. Esto refleja exactamente lo que pasó con la ciudad: una ciudad confiada que no vigilaba.

F. Hay que santificarse, orar todos los días, ayunar en la semana, leer la Biblia, amar con fuerza y tener entrega. Ahora dime si cumpliste esas cinco.

V. La advertencia y el llamado

A. "Si no velas, vendré sobre ti como ladrón." La palabra clave es velar.

B. Si usted no se ha velado a sí mismo, tampoco ha velado a sus hijos; y sus hijos crecieron sin nadie que les enseñara, porque donde más se aprende es en la casa.

C. Jesús llama a despertar.

D. A fortalecer lo que queda.

E. A recordar la enseñanza recibida: lo que oyes, repítelo en tu casa y hazlo un dicho tuyo. Consintiendo a los hijos no se hace nada espiritual en ellos, porque ellos te conocen.

F. Y a arrepentirse. El que sabe hacer lo bueno y no lo hace comete pecado; imagínese lo demás. Cuando hay arrepentimiento hay un cambio: no es volver al corral como el cerdo.

G. Y aunque la iglesia estaba mal, Jesús dice que hay unos pocos que no han manchado sus vestiduras: siempre hay un remanente fiel.

H. Se cuenta que un discípulo de Juan se apartó y acabó de bandido en los montes; el apóstol, ya anciano, cabalgó hasta allá, y el joven se le echó a las rodillas pidiendo perdón a Dios. Juan se llenó de alegría y oró por él.

I. Promesas al vencedor: vestidura blanca, su nombre en el libro de la vida, y que Cristo confiese su nombre delante del Padre.

J. Sardis representa religión sin vida: apariencia sin poder, tradición sin relación con Dios. Pero enseña también que aún hay oportunidad de despertar.

VI. Las siete estrellas son los pastores

A. Jesús aparece aquí glorificado, no el que predicaba de lugar en lugar: sus ojos son como llama de fuego, y en su mano hay siete estrellas.

B. Las siete estrellas son los pastores, los que Dios llama al pastorado: el Jesús que fue a la cruz dejó pastores en la iglesia.

C. El problema aparece cuando los pastores tienen miedo de hablar y de explicar la palabra. Con la Biblia no hay que gritar ni patalear.

D. Si al escuchar la palabra tus ojos no arden y tus oídos no revientan, es que el enemigo ya entró e hizo su siembra; y esa siembra te la comes tú.

E. Un pastor no es cualquier cosa ni es un juguete: ahí están las oraciones, los ayunos, y el conocer la palabra, que es un placer.

F. Lo que hay no son maravillas propias, sino un corazón que se quiebra por el pueblo y una vida en la que lo menos que se desea es pecar: porque si el pastor se ensucia, le hace daño a todos.

G. Si a algo vino Jesús a la tierra fue a levantar una iglesia: llena de amor, de pasión y de entrega. Una iglesia que anda hablando mal no lo representa.

VII. Éfeso: la iglesia fuerte (Apocalipsis 2:1-7)

A. Éfeso estaba también en Asia Menor, en la actual Turquía: una de las ciudades más grandes del Imperio Romano y un centro de comercio importantísimo.

B. Famosa por el templo de Artemisa, una de las siete maravillas del mundo antiguo, y centro de idolatría y de magia. Aun así, allí nació una iglesia muy fuerte.

C. La iglesia comenzó cuando Pablo llegó a la ciudad (Hechos 18-19). Colaboraron Priscila y Aquila; más tarde enseñó Apolos; y según la tradición, allí vivió también Juan.

D. Fue un avivamiento poderoso: muchos abandonaron la magia y quemaron libros de hechicería, porque cuando llega el Evangelio se desprecia lo que nos separa de Dios.

E. El impacto fue tal que afectó el negocio de los fabricantes de ídolos -uno de ellos, Demetrio-, y por eso querían matar a Pablo; hubo un gran disturbio en la ciudad.

F. Sus características: buena doctrina, discernimiento contra los falsos maestros, trabajo duro y perseverancia. Jesús mismo se lo reconoce.

VIII. "Has dejado tu primer amor"

A. A pesar de todo lo bueno, Jesús dice algo serio. Ahí está el pecado y el problema.

B. Hay dos sitios donde se puede poner el primer amor: en uno mismo, o en el Señor Jesucristo.

C. Nadie me ama como Jesús; nadie me da eternidad como Él me la dio; nadie me vigila veinticuatro horas ni me acompaña adondequiera que voy aunque tenga los mayores terrores.

D. Jesús nunca me ha desamparado ni me ha criticado: si ve algo que mejorar, hay una reunión en el cielo -Padre, Hijo y Espíritu Santo- para trabajar en lo que a uno le hace falta.

E. No buscan qué hay en uno para reprendernos ni desecharnos, sino que con el toque del Espíritu Santo hacen en nuestra vida lo que necesitamos.

F. Dejar el primer amor significa que seguían trabajando y enseñando el bien, pero el amor por Cristo ya no era igual; ya no era como aquel día en que sentimos el perdón y ya no había carga.

G. Habían pasado del amor a la rutina. ¿Llegaste hoy por rutina o por pasión? Tu rutina es tu engaño, y hará que al pasar los años el Señor ya no te interese.

H. Eso pasa cuando uno se escucha medio teólogo y habla y habla hasta ser un sabelotodo: eso grita que estás muerto espiritualmente.

I. Porque el que busca a Dios espiritualmente no tiene mucho que hablar: hay milagros que hacer, un cautivo que libertar, un enfermo a quien orar, alguien que necesita una palabra de aliento.

IX. La advertencia a Éfeso y la promesa

A. Recuerda de dónde has caído.

B. Arrepiéntete.

C. Y haz las primeras obras. Porque nos vamos "educando" con el tiempo y vamos seleccionando quién será salvo y quién no; y ya somos tibios.

D. Al principio era fácil: ir por las casas del barrio, donde no había por dónde presumir, orar por un enfermo y verlo sano de inmediato. Eso es conocer los milagros y amarlos.

E. "Si no, quitaré tu candelero de su lugar": perdería su lugar como iglesia espiritual.

F. "Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios": una promesa de vida eterna.

X. Lo que pasó después, y la aplicación

A. Con el tiempo la iglesia de Éfeso desapareció, y hoy la ciudad está en ruinas. Sardis desapareció. Una iglesia puede ser fuerte y luego apagarse.

B. Hay vidas que ya están apagadas: adoran, pero nada las conmueve. Cuando el día oscurezca, verán que no es la música la que sostiene.

C. Sostiene cuando tú oras y cuando te arrepientes de lo que hay que arrepentirse, en vez de dejarlo pasar porque te crees fuerte.

D. Y un día llega la muerte; y el problema de la muerte es que no se sabe, y se piensa que se está vivo.

E. Si se perdió el primer amor, lo que queda es sobrevivir. Basta recorrer la isla y ver cuántas iglesias están cerradas: pero no es cuestión de gente, es cuestión del llamado.

F. Volver a amar como al principio: eso pudieron cumplirlo Éfeso y Sardis. Y la promesa es el árbol de la vida en el reino de los cielos.

G. Vela lo tuyo: tu vida, tu casa, tus hijos. Sardis cayó porque los soldados no vigilaban bien.

H. El Apocalipsis se levanta para que uno lo lea y tenga por delante que hay una vida eterna, que hay que luchar, y que si no te esfuerzas, el dolor será en la iglesia.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz