Pablo conociendo bien lo que era la iglesia, veía que en él no había ningún atractivo, ni aún de sus ropas, pero con una gran función para el Señor. Cada uno tiene una gran función. A veces las críticas están muy presentes en nuestra vida, nos amarran más, pero todo esto es bueno para que la gloria nunca se le dé a un mortal. Aún quisiéramos tener grandes talentos, y no se nos dan para que no nos demos la gloria, para que la excelencia del poder sea de Dios y no de nosotros. A nosotros se nos ha dado un tesoro, el Evangelio, las buenas nuevas de salvación para que lo proclamemos. Es la joya mejor que puede tener cualquier persona. ¡OH si entendiéramos que se nos ha dado lo más grande del universo! Tú y yo siendo vasijas se nos ha puesto en nuestra boca el llevar palabra de salvación al pecador para que proclamemos el Evangelio y llevemos el perdón a otros. Por esto tenemos que ser fuertes, si alguna concupiscencia tocara a nuestras puertas resistámosla hasta el final. Tal vez puedas pensar que ya tú no tienes remedio, que no tienes esperanza, pero Dios te ha puesto a ti y a mí para que llevemos la salvación, esta gran joya. Cuando llevamos las buenas nuevas, ocurre un arrepentimiento en el hombre o mujer, reconocen que tienen la oportunidad de empezar de nuevo, que es una nueva vida. Descubrir lo que es este mover es como estremecer el cielo; es para que anunciemos a otros lo bueno que es estar aquí en la casa de Dios. Esta joya está en este estuche que es puro barro. No brillan estas vasijas, son porosas. Pretendemos ver en todos el brillo, lo bueno, lo excelente y nos incomodamos por que no lo logremos ver. Muchos se la pasan señalándolo todo y por eso viven vidas destruidas. Yo (la pastora) sé que Dios me escogió y tengo que anunciar este Evangelio. Quiero que cada uno de ustedes se conozca y también al que está a su lado. Que veamos que todos somos una vasija de barro. Tal vez algunos quisieran que yo actúe como a ellos les place, pero yo actúo como el Espíritu Santo me lleva. Tengo una gran responsabilidad en mis hombros, que se llama la iglesia. Mi anhelo es que ustedes alcancen lo que tienen que alcanzar, pero he tenido que entender que son vasijas de barro, aunque quisiera verlos como estrellas. Pablo lo entendió primero que yo, y vio que los mortales eran frágiles. Las situaciones difíciles se nos presentan ¿Dime si tú las has vencido todas? ¿El pánico, te hace esconder? ¿Te preocupas por el mañana? Yo como pastora tengo que ser más fuerte que nadie. No es la gran elocuencia que un hombre pueda tener, sino el sublime poder del Dios soberano, que es el que causa el efecto en tu ser interior, por eso somos vasijas de barro. Si nos cerramos a Dios, entonces recibimos del hombre, pero si recibes del soberano Dios, Él hace en ti grandes cosas y te levanta. El bien que podamos hacer es la obra del poder de Dios. Eso hace evidente que es el poder de Dios el que hace el bien, y nadie puede compartir esta gloria. Algunos no están de acuerdo que el soberano Dios gobierne sus vidas. Si dos vasijas de barro chocaran se romperían, esa es su naturaleza. Te imaginas una joya, un diamante, un rubí o una esmeralda en tan frágil estuche como éste. Cualquiera se la puede llevar, la puede robar. Es increíble que algo tan valioso se guarde en un estuche tan frágil, en estas frágiles paredes de barro que parece que cualquiera puede destruir. 2da Cor. 4:8 Veamos lo que es la fragilidad de la vasija: -----"Atribulados, más no angustiados" En Dios es que tenemos el consuelo, la ayuda y la fuerza. Cuando llegué a México en días pasados, me sentía un poco asustada por una situación que tenía que enfrentar (aunque todo el tiempo me mostré firme.) Cuando hablé con la hermana encargada, la contestación de ella a mi encomienda fue, "A mí nadie me saca de este camino." Luego el segundo reto fue enfrentar al resto de la familia; y todos entendieron y recibieron la voluntad de Dios. Ya hay otra familia que quería venir a vernos para añadirse a la obra. ¡Todos quieren ver y ser parte de este tesoro! Parece en ocasiones que estamos acorralados por lo que está a nuestro alrededor, pero como no estamos angustiados podemos salir por una de las esquinas. Así que podemos estar atribulados, pero no angustiados. -----"En apuros, más no desesperados" Nos encontramos muchas veces en grandes apuros, esto rodea nuestra vida, no sabemos por dónde vamos a salir. Pensamos que todo se echó a perder y que no hay esperanza. Tal vez tus pies quieran salir corriendo, pero en ese momento lo que debemos hacer es sentarnos y no desesperarnos. Si Dios se ocupó de poner esa joya en nosotros, el poder de Él se va a manifestar. Él fue el que levantó la Iglesia y nosotros estamos en ella. Nada podrá derribarnos, "...ni lo alto, ni lo bajo." El día que ya no nos veamos como vasija, ese día caeremos. -----"Perseguidos, más no desamparados" He comenzado en una carrera que tengo que correr mucho. A veces siento que el que viene detrás de mí me está pisando los talones. Es muy difícil correr mirando para atrás. Lo que viene pisando mis talones me quiere quitar el premio. Somos perseguidos porque nos quieren arrebatar el premio para que no lleguemos a la meta. Siempre hay quien diga: "¡Pobre, dale un tiempo y verás que no llega!" Y tú mismo te dices: "He corrido tanto, ya me siento agotado." Quieren despojarte del triunfo, pero no lo van a lograr. En un tiempo atrás orábamos como iglesia por este edificio reclamándolo y sentíamos que Dios se tardaba en contestar, pero hoy vemos que eso no era lo que Dios tenía para este pueblo. Parecía que éramos perseguidos y nos venían pisando los talones, pero Dios ha abierto puertas y hoy nos gozamos por el nuevo templo, no estábamos desamparados. -----"Derribados, pero no destruidos" Nos han dado duro, hemos tenido que caer al piso en muchas ocasiones derribados, eso le pasa a las vasijas de barro. Lo que está dentro de nosotros es más fuerte, esta joya. Por eso nos levantamos de nuevo. Mega Zoe no está destruida, tiene un templo nuevo, misiones y mucho trabajo por delante. La iglesia se ha triplicado y todavía falta. Ha habido muchas lágrimas, y todavía lloramos, pero hemos visto que somos vasijas de barro para que no haya orgullo en nosotros. El soberano Dios ha llenado con su Espíritu nuestras vidas. 2da Cor. 4:10 Que no haya en nosotros nada de muerte, ni de majestuosidad; llevemos la vida de Jesús manifestada en nuestro cuerpo. Jehová es nuestro proveedor. Que sea el celo de Jehová lo que esté en ustedes. Dios ha levantado esta iglesia y ha puesto en ella piedras preciosas. Batallemos contra el diablo con todas nuestras fuerzas. Sea el celo en nosotros por la casa de Jehová, donde todos somos una vasija y donde el soberano Dios pide de nosotros el máximo.
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Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
