Mega Zoé
Estudio #0245

El Espíritu del Señor está sobre mí

El Espíritu del Señor está sobre mí llama a atender la Palabra de Dios y vivir en santidad.

Nuevo TestamentoLucasSEMANA DEL 30 ABRIL @ 6 DE MAYO DE 20026 min lectura

Introducción: Antiguamente para el tiempo del Señor, en la sinagoga seleccionaban para leer las Escrituras a un sacerdote, un levita y a cinco religiosos. Solo a éstos se le daba la oportunidad de leer y luego hablar de las Escrituras. Antes del día de la muerte del Señor, Él debe haber ido en muchas ocasiones a la sinagoga y como dice el verso 16, "...conforme a su costumbre, se levantó a leer." Y ese día leyó del rollo la palabra que hoy es para ti y para mí. Aunque Él no era ni levita, ni sacerdote; deben haber reconocido su autoridad.

Si nosotros nos acordamos de nuestro pasado, veremos que vivimos en pecado y caminábamos con malas noticias para nuestras vidas. Muchos en religiones falsas. Se supone que la verdadera religión le dé libertad al hombre y no hacerlo más cautivo. Por causa del daño que estas religiones le han hecho al hombre y la mujer, éstos han quedado marcados por tantas cosas del pasado en plena desgracia. Arrastran hoy sus problemas económicos, falta de amor, falta de esperanza; algunos esperando día tras día la muerte. Así era nuestra vida antes de conocer a Jesucristo. Nos resignábamos a todo, incluso a la enfermedad. Lo peor que tiene el hombre que no conoce a Dios es que cuando llega la noche se turba. La noche es para el descanso, pero no es así para el que no conoce al Señor. Cuando se peca constantemente, el pecado crece y llega el momento que nos insensibilizamos y ya nada es pecado. Aquellos que no tienen al Señor, dan gritos de angustia, viven una vida sin esperanza; esto es lo que tiene el mundo, grito angustia, desespero, destrucción total. Eso es lo que le espera al que no conoce al Señor. Cuando se está en este dolor y esta angustia, muchos no están dispuestos a escuchar palabras de consuelo. Por eso, el que no conoce al Señor vive como en un laberinto y no sabe que va a hacer mañana.

Antes de conocer a Jesucristo, vivíamos en pérdida, pero cuando El leyó el rollo, lo leyó para ti y para mí. Jesús lee lo que Isaías había profetizado. Era el día del cumplimiento de esa Escritura, para los que estaban escuchando. Cuando tú hiciste profesión de fe y dijiste, "me arrepiento," ese día, esa Escritura fue tuya. Él se la leyó a los judíos y ellos no la aceptaron. Bienaventurados los que la reciben, Él nos hizo su pueblo. Si esta palabra ha llegado a tu vida, es para que la tomes para ti. Hoy este texto divino se cumple en nuestras vidas. El ungido es el que está señalado para ese día traer libertad. Hace 2000 años y todavía eso es una realidad. Él era separado, consagrado, el Hijo de Dios, el que llegó para transformar nuestras vidas: para terminar las malas noticias, para sacarnos de la muerte. El Padre lo envía para llevar a cabo esta gran obra. Si el Maestro no lo hubiese hecho, ¡Ay de nosotros hoy día! Jesús vino a nuestras vidas y cuando Él llega esto que dice la Palabra, se hace un hecho. Si no hubiese sido así, si no hay esta gran obra, entonces tendríamos que temer. La Iglesia del Señor no puede seguir los pasos del mundo. Yo (la pastora) quiero ser Mega Zoe, quiero ser esa vida abundante que significa este nombre y que la carne sea quebrantada. Cuando Jesús leyó el rollo, era para que comenzaran a fluir las BUENAS NUEVAS en nuestra vida. Nos toca a nosotros creerlo para que haya una transformación. El Hijo de Dios se dio por los pobres de espíritu. Si esta palabra ha dejado de sonar en tu vida, es porque algo ha pasado. Cuando somos elegidos la gracia nos sostiene. Antes no teníamos esperanza en nada, pero hoy, yo (la pastora) he conocido estas BUENAS NUEVAS y las gritaré a la gente. Cuando Jesús leyó esta palabra en la sinagoga, los que estaban allí se preguntaban, ¿quién era éste que habla? ¿No es el hijo de José? Ellos veían al hijo de José y no al Hijo de Dios. ¿Tú crees que al Maestro le importaban estos comentarios? A Él lo que le importaba éramos tú y yo. A Él le importaba este día. Y aún bajo las amenazas de muerte, Él dio esta palabra para que se cumpliese en nosotros. Para darnos fuerzas y donde no había una esperanza comenzara a florecer una promesa y le creyésemos. Hoy esa noticia es alentadora, Él no hablaba por hablar, Él nunca se comportaba de acuerdo a la gente. Estas noticias las dio El Consagrado y nosotros no podemos quitarle el propósito por el cual fue enviada. El que vio al" hijo de José", escuchó la voz del tal. Pero el que escuchó la voz de Dios, escuchó palabra de vida.

El vino a transformar los corazones heridos. No a librarnos de las heridas, sino a sanarnos cuando estamos en ellas. El corazón siempre va a sentir el quebranto, la desilusión, pero Él viene a sanar. Tenemos que tener mucho cuidado, porque si tomamos a Jesús como "hijo de José", no veremos la grandeza de Dios. El que predica no puede traer cambios al corazón, solo que si tú lo crees, el Espíritu Santo hace el trabajo que le corresponde. Esta sanidad tú tienes que creerla para vivirla, no es para dejarte dormir en los cultos, es para ser libres. Si Él sanó mi corazón, yo no puedo estar hoy en otro lugar que no sea en este templo de Mega Zoe. Si El quitó de tu corazón la amargura, el odio, restableció tu matrimonio y tu vida, no podemos darle menos a El. Día tras día Él trae el maná como hacía con el pueblo de Israel. Él vino a pregonar libertad a los cautivos, vino a decirlo y no tuvo ningún temor y el pueblo lo seguía. Cuando Él fue a la cruz, no dijo que lo hacía por ti y por mí. Mientras lo torturaban no abrió su boca, enmudeció. Él calló de amor, se dejó llevar a la cruz. Él pagó con su sangre tu peor pecado, tu perversidad. Y habiendo Jesús hecho esto, ¿Eres tú todavía esclavo? El maestro nos ha dado libertad de la esclavitud. Él nos ha librado de nuestra ceguera. Hemos ido recuperando nuestra vista. Las Escrituras dicen, "dar vista a los ciegos" y esto se te ha dado a ti pueblo; se te ha dado la revelación de las Escrituras. Quisiera que todos tengamos esas BUENAS NUEVAS, ese año agradable del Señor. No dejes que el diablo te robe esas BUENAS NUEVAS. Tenemos que ser fieles a lo que está escrito. Mega Zoe tiene que anunciar estas BUENAS NUEVAS a los que están presos.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz