Introducción: Antiguamente para el tiempo del Señor, en la sinagoga seleccionaban para leer las Escrituras a un sacerdote, un levita y a cinco religiosos. Solo a éstos se le daba la oportunidad de leer y luego hablar de las Escrituras. Antes del día de la muerte del Señor, Él debe haber ido en muchas ocasiones a la sinagoga y como dice el verso 16, "...conforme a su costumbre, se levantó a leer." Y ese día leyó del rollo la palabra que hoy es para ti y para mí. Aunque Él no era ni levita, ni sacerdote; deben haber reconocido su autoridad.
Si nosotros nos acordamos de nuestro pasado, veremos que vivimos en pecado y caminábamos con malas noticias para nuestras vidas. Muchos en religiones falsas. Se supone que la verdadera religión le dé libertad al hombre y no hacerlo más cautivo. Por causa del daño que estas religiones le han hecho al hombre y la mujer, éstos han quedado marcados por tantas cosas del pasado en plena desgracia. Arrastran hoy sus problemas económicos, falta de amor, falta de esperanza; algunos esperando día tras día la muerte. Así era nuestra vida antes de conocer a Jesucristo. Nos resignábamos a todo, incluso a la enfermedad. Lo peor que tiene el hombre que no conoce a Dios es que cuando llega la noche se turba. La noche es para el descanso, pero no es así para el que no conoce al Señor. Cuando se peca constantemente, el pecado crece y llega el momento que nos insensibilizamos y ya nada es pecado. Aquellos que no tienen al Señor, dan gritos de angustia, viven una vida sin esperanza; esto es lo que tiene el mundo, grito angustia, desespero, destrucción total. Eso es lo que le espera al que no conoce al Señor. Cuando se está en este dolor y esta angustia, muchos no están dispuestos a escuchar palabras de consuelo. Por eso, el que no conoce al Señor vive como en un laberinto y no sabe que va a hacer mañana.
Antes de conocer a Jesucristo, vivíamos en pérdida, pero cuando El leyó el rollo, lo leyó para ti y para mí. Jesús lee lo que Isaías había profetizado. Era el día del cumplimiento de esa Escritura, para los que estaban escuchando. Cuando tú hiciste profesión de fe y dijiste, "me arrepiento," ese día, esa Escritura fue tuya. Él se la leyó a los judíos y ellos no la aceptaron. Bienaventurados los que la reciben, Él nos hizo su pueblo. Si esta palabra ha llegado a tu vida, es para que la tomes para ti. Hoy este texto divino se cumple en nuestras vidas. El ungido es el que está señalado para ese día traer libertad. Hace 2000 años y todavía eso es una realidad. Él era separado, consagrado, el Hijo de Dios, el que llegó para transformar nuestras vidas: para terminar las malas noticias, para sacarnos de la muerte. El Padre lo envía para llevar a cabo esta gran obra. Si el Maestro no lo hubiese hecho, ¡Ay de nosotros hoy día! Jesús vino a nuestras vidas y cuando Él llega esto que dice la Palabra, se hace un hecho. Si no hubiese sido así, si no hay esta gran obra, entonces tendríamos que temer. La Iglesia del Señor no puede seguir los pasos del mundo. Yo (la pastora) quiero ser Mega Zoe, quiero ser esa vida abundante que significa este nombre y que la carne sea quebrantada. Cuando Jesús leyó el rollo, era para que comenzaran a fluir las BUENAS NUEVAS en nuestra vida. Nos toca a nosotros creerlo para que haya una transformación. El Hijo de Dios se dio por los pobres de espíritu. Si esta palabra ha dejado de sonar en tu vida, es porque algo ha pasado. Cuando somos elegidos la gracia nos sostiene. Antes no teníamos esperanza en nada, pero hoy, yo (la pastora) he conocido estas BUENAS NUEVAS y las gritaré a la gente. Cuando Jesús leyó esta palabra en la sinagoga, los que estaban allí se preguntaban, ¿quién era éste que habla? ¿No es el hijo de José? Ellos veían al hijo de José y no al Hijo de Dios. ¿Tú crees que al Maestro le importaban estos comentarios? A Él lo que le importaba éramos tú y yo. A Él le importaba este día. Y aún bajo las amenazas de muerte, Él dio esta palabra para que se cumpliese en nosotros. Para darnos fuerzas y donde no había una esperanza comenzara a florecer una promesa y le creyésemos. Hoy esa noticia es alentadora, Él no hablaba por hablar, Él nunca se comportaba de acuerdo a la gente. Estas noticias las dio El Consagrado y nosotros no podemos quitarle el propósito por el cual fue enviada. El que vio al" hijo de José", escuchó la voz del tal. Pero el que escuchó la voz de Dios, escuchó palabra de vida.
El vino a transformar los corazones heridos. No a librarnos de las heridas, sino a sanarnos cuando estamos en ellas. El corazón siempre va a sentir el quebranto, la desilusión, pero Él viene a sanar. Tenemos que tener mucho cuidado, porque si tomamos a Jesús como "hijo de José", no veremos la grandeza de Dios. El que predica no puede traer cambios al corazón, solo que si tú lo crees, el Espíritu Santo hace el trabajo que le corresponde. Esta sanidad tú tienes que creerla para vivirla, no es para dejarte dormir en los cultos, es para ser libres. Si Él sanó mi corazón, yo no puedo estar hoy en otro lugar que no sea en este templo de Mega Zoe. Si El quitó de tu corazón la amargura, el odio, restableció tu matrimonio y tu vida, no podemos darle menos a El. Día tras día Él trae el maná como hacía con el pueblo de Israel. Él vino a pregonar libertad a los cautivos, vino a decirlo y no tuvo ningún temor y el pueblo lo seguía. Cuando Él fue a la cruz, no dijo que lo hacía por ti y por mí. Mientras lo torturaban no abrió su boca, enmudeció. Él calló de amor, se dejó llevar a la cruz. Él pagó con su sangre tu peor pecado, tu perversidad. Y habiendo Jesús hecho esto, ¿Eres tú todavía esclavo? El maestro nos ha dado libertad de la esclavitud. Él nos ha librado de nuestra ceguera. Hemos ido recuperando nuestra vista. Las Escrituras dicen, "dar vista a los ciegos" y esto se te ha dado a ti pueblo; se te ha dado la revelación de las Escrituras. Quisiera que todos tengamos esas BUENAS NUEVAS, ese año agradable del Señor. No dejes que el diablo te robe esas BUENAS NUEVAS. Tenemos que ser fieles a lo que está escrito. Mega Zoe tiene que anunciar estas BUENAS NUEVAS a los que están presos.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
El Espíritu del Señor está sobre mí
Lucas 4:18-19
“Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos”
Cuando Jesús leyó el rollo de Isaías en la sinagoga, lo leyó para ti y para mí: el Ungido vino a terminar con las malas noticias y a sacarnos de la muerte. Esa Escritura se hizo tuya el día que dijiste «me arrepiento», y nos toca creerla para que haya transformación. Estos son los puntos para la semana.
- Antes de conocer a Jesucristo vivíamos en pérdida: marcados por el pasado, sin amor ni esperanza, resignados a todo, turbados cuando llegaba la noche e insensibles a un pecado que crecía hasta que ya nada parecía pecado.
- Jesús leyó lo que Isaías había profetizado, y ese día se cumplió. Los judíos no la aceptaron, pero bienaventurados los que la reciben: si esta palabra llegó a tu vida, es para que la tomes para ti.
- En la sinagoga veían al hijo de José y no al Hijo de Dios. Cuidado con tomar a Jesús como «hijo de José», porque entonces no veremos la grandeza de Dios ni escucharemos palabra de vida.
- Él vino a sanar los corazones quebrantados: no a librarnos de las heridas, sino a sanarnos cuando estamos en ellas. El que predica no cambia corazones; si tú lo crees, el Espíritu Santo hace su trabajo.
- En la cruz enmudeció, calló de amor y pagó con su sangre tu peor pecado. Habiendo Jesús hecho esto, ¿eres tú todavía esclavo? Él nos libró de la esclavitud y de nuestra ceguera.
- Dar vista a los ciegos se nos ha dado a nosotros: es la revelación de las Escrituras. Si Él quitó la amargura y restauró tu vida, no podemos darle menos, ni dejar que el diablo nos robe estas buenas nuevas.
- La Iglesia no puede seguir los pasos del mundo. Tenemos que ser fieles a lo que está escrito y anunciar estas buenas nuevas a los que están presos.
Piensa en una persona que todavía vive en angustia y sin esperanza, y anúnciale esta semana las buenas nuevas que Jesús leyó para ti.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Jesús Abre el Rollo
Lucas 4:18-19
Para leer en voz alta con los niños
“Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: Jesús vino a sanar los corazones tristes y a soltar a los que estaban presos. Un día, en la sinagoga, Jesús se puso de pie, abrió un rollo largo del profeta Isaías, leyó estas palabras y dijo que se cumplían ese mismo día.
- Antes de conocer a Jesús, mucha gente vivía con miedo y sin esperanza. Algunos no podían dormir de noche, porque el pecado les quitaba la paz.
- Cuando Jesús leyó el rollo, lo leyó también para ti. Esas buenas noticias se hacen tuyas cuando le pides perdón a Dios y le crees de todo corazón.
- Algunos en la sinagoga decían: «¿Ese no es el hijo de José?». Solo veían al hijo del carpintero, y no se dieron cuenta de que les estaba hablando el Hijo de Dios.
- Jesús no promete que nunca te vas a sentir triste o herido. Promete algo mejor: estar contigo y sanar tu corazón cuando te duele.
- Pero cuidado: el pecado es como una cárcel. Si lo sigues haciendo, crece, y un día ya ni ves que está mal. Jesús dio su vida en la cruz para sacarte de ahí.
- Las buenas noticias no son para guardarlas en un bolsillo. Jesús quiere que tú también les cuentes a otros que Él sana y da libertad.
¿A quién conoces que está triste y necesita una buena noticia?
Esta semana, cuéntale una cosa buena que Jesús hizo por ti.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
