Mega Zoé
Estudio #0246Iglesia en las casas

Fieles Son Las Heridas Del Que Ama

Fieles Son Las Heridas Del Que Ama enseña a permanecer firmes en las pruebas y atender la Palabra de Dios.

Antiguo TestamentoProverbiosSEMANA DEL 7 @ 13 DE MAYO DE 20025 min lectura

Introducción: Si entendiésemos el amor de Dios, podríamos vivir mejor y nos daríamos a Él. ¡Si entendiésemos quien ama nuestra alma! Aquel que no ama, que no logra el amor, no es porque no tenga la oportunidad, sino que desperdicia esta oportunidad. Pensamos que el trabajo es primero, que los quehaceres de la casa son primeros, estamos tan equivocados en lo que es la verdad. Aquella persona que no ha logrado amar, cuando dice algo y no va sazonado con amor, es como una espada fría, es un metal frío. Así, que si uno no ama, no tiene el derecho de corregir o amonestar. ¿Por qué? Porque el que no ama siempre vive en contienda, es como una guerra fría, no puede reír, no puede llevarse con nadie, y es doloroso cuando se escucha su conversación. Lo recomendable es aprender a amar y luego hablamos. El amor tiene un significado violento. Si conoces 1ra de Corintios, te darás cuenta que esta palabra la repiten mucho las personas en la poesía; el tema principal en las novelas es el amor. Pero ¿Cuál es el detalle del amor? Es, que "...es sufrido, benigno, no tiene envidia, no es jactancioso, no se envanece, no hace nada indebido, no busca lo suyo propio." Y qué pena. El mayor por ciento de nuestra conversación es que buscamos "lo suyo propio." Buscamos lo que nos conviene. Si tomáramos esto al pie de la letra, se descalificaría todo el mundo, pero Dios quiere que lleguemos a la perfección, Él no se cansa de hablarnos. La Palabra está accesible para todos, para que tengamos el privilegio de estudiarla y recibirla con entendimiento. Sigue diciendo, "No se irrita, no guarda rencor, no se goza de la injusticia, más se goza de la verdad."

El evangelio no es para todos. Estar en este camino es complicado. Este camino es de valientes. El amor "pare" esto. Para lograr lo que dice en este verso hay que tener una entrega en nuestra lucha.

Veía una entrevista a una figura conocida de los medios televisivos, y me conmovía ver tanta necesidad en otros países. Decimos que también en nuestra isla hay mucha necesidad, y algunos de ustedes me dirían que no, que lo que sucede es que las ayudas que provee el gobierno las mal utilizan para vicios y drogas. Y esto lo vemos a nuestro alrededor, los padres prefieren que los niños padezcan de hambre y se gastan las ayudas en drogas. Pero, cuando en nuestras bocas haya una verdad, cuando quede claro, que nos hemos unido a una verdad, que hemos ingresado a un ejército para luchar y hemos sido valientes, entonces lo primero que tenemos que suspender son las quejas, y enfrentar la realidad internalizando este pensamiento, "Yo me he entregado al Evangelio." ¡Bendito Evangelio que quitó el mal de mi vida! ¡Y si por él hay que morir, que perezcamos! Somos la Iglesia de nuestro Señor Jesucristo, y no lo hemos reconocido porque somos meramente oidores de la Palabra, escuchando lo que nos conviene y no actuando de frente amando en verdad al otro. Estamos en constante batalla. Muchos se retiran y de lejos observan. Si todos están a la defensiva contra la ofensiva del enemigo, y en nuestra defensiva nos protegemos y miramos de lejos, entonces no lograremos nuestro empeño en esta labor del Evangelio.

Pilatos dijo: "Yo me lavo las manos." Algunos toman la misma decisión que él. De lejos sacan conclusiones; de lejos juzgan, pero se les olvida que estamos en una guerra. No es cuestión de decir lo que uno piensa porque se le haya ocurrido, no hay derecho. El único que puede hablar es el que tiene amor, el que desea que halla el mismo sentir. Las Escrituras dicen "Fieles son las heridas del que ama." La palabra herida, nos deja ver que hay sangre, que hay peligro, desespero. ¿Qué vamos a hacer con esta herida? Hay que ir al médico, para que nos sane. Las heridas solamente las reciben los que aman, y éstas son en el corazón. Cuando guardamos cosas, éstas se van acumulando y hacen daño al que las acumula. Estos resultados no se ven de la noche a la mañana, sino cuando van a doler, cuando ya es difícil aplicar remedio. No es cuestión de cumplir con Dios en nuestra asistencia a la iglesia y después hacer lo que queramos. Por un tiempo todo parece bien, pero la desgracia toca. Las Escrituras dicen en Romanos, que el Padre dio lo más grande de Él, al Hijo para que todas las cosas yo las pudiese tener. ¿Entonces porqué yo voy a cosechar lo del mundo? Hay promesas sobre mi vida y esas son mías. Le huimos a las heridas porque no amamos, le huimos a las lágrimas. Como Iglesia, tenemos que aprender a aceptar las heridas, pero para eso hay que amar. Cuando uno ama, el amor y el sufrir van juntos. Y no es que seamos mártires, sino que tenemos que ser valientes. La vanidad de este mundo arropa la membresía de la Iglesia. Dios nos da dones y nos capacita para Él, y nosotros no sabiendo agradecer esto, miramos al mundo. Son necesarias las heridas y las lágrimas, porque ellas nos permitirán caminar un camino de perfección. El no aceptar las heridas, significa una muerte futura. En el amor no puede haber envidia, el amor se goza de la verdad. A veces preferimos esconder la verdad, porque nos cuesta desprendernos del lazo familiar o amistoso.

Anhelamos pastorado, pero no decimos la verdad y encubrimos. El silencio hecha a perder el amor. Dile la verdad a tu hermano aunque se enoje. Las heridas se provocan, no para destruir, sino para que enfrentes lo malo, batalles y te apartes del mal. La iglesia ve al hermano cayéndose y por no herirlo, no lo arrebata del lugar donde está. Hermano, si alguien se acerca para hacerte una herida, acéptalo y ámalo. Pero, si el que viene a ti es infiel, no le permitas que te provoque heridas. Hay que ser un verdadero soldado de Cristo para poder aconsejar. Podemos distinguirlos, porque el que ama no se burla. El que habla por hipocresía, no llega.

Sería tan fácil, si los hermanos llegaran a amarse como es. Y recordaran las reglas en Mega Zoé, levantar manos santas, escuchar y leer la Palabra, santificarnos, enseñar al niño, al joven y al adulto, traer las ofrendas y los diezmos. ¡QUE SEAN FIELES NUESTRAS HERIDAS AMANDO A NUESTROS HERMANOS! ¡AMEMOS COMO ÉL NOS AMA!

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz