Introducción: "Amo a Dios a mi manera." Esta frase es muy repetida entre los alcohólicos, los drogadictos y todo aquel que se quiere escapar de Dios. Las Escrituras dicen que tú debes amar a tu Dios con todas tus fuerzas, con toda tu alma, con toda tu mente y con todo el corazón. Lucas 10: 26 Si no has logrado hacer esto, no has tenido la gran experiencia de amar a Dios como dice la Biblia. Veamos a Moisés como un ejemplo de amor y disciplina.
En Éxodo nos dice, "Dios hablará con Moisés cara a cara y él vera la apariencia de Jehová." Moisés cometió un error, que se le convirtió en pecado. Por tal motivo Jehová le salió al encuentro en una posada y quiso matarlo. Es fácil acomodar a Dios a nuestra manera, olvidando que Jesús dio su vida por nosotros, Él ruega al Padre por nosotros. El es Dios. Esto es la Trinidad, que se ve cuando Jesús es bautizado. La paloma desciende y Jehová dice: "Este es mi hijo amado, en el cual tengo complacencia."
Imagínate a Dios acomodándose a tu estilo de vida. Es muy fácil asumir el papel de críticos. Siempre estamos opinando y nos olvidamos que somos unos tristes mortales. El Dios que es en la eternidad, que no se enferma, es el que nos ha creado. Él es perfecto y nosotros que no lo somos nos damos ese lugar de criticar a Dios. Eso nos da una imagen de grandes filósofos. Somos voluntariosos. Cuando hay una crítica, por lo regular, nos enojamos con esa persona de quien vino la crítica. Tu tienes que justificarte y alimentar ese enojo todos los días. Ese monstruo pide comida diariamente. Nos enojamos con Dios y pretendemos tener toda la razón para enojarnos. ¿Pero, quien puede compararse a Moisés en esto?
Cuando uno se enoja no quiere ver ni escuchar a las personas. Llegamos a la iglesia enojados y no prestamos nuestro oído a la Palabra. Pasamos por alto sus decretos, sus estatutos. Decimos, ¡Sordo estoy para Dios! Pero un día nos vamos a encontrar con Dios, y toda nuestra actitud y nuestras palabras las tomó Satanás para usarlas en nuestra contra. Cuando el Señor te llama, Él te da unos decretos. Aunque hoy día vivimos bajo la gracia, esta es más exigente que los mandamientos. En los mandamientos se decía que si llegabas al acto era pecado, en la gracia se dice que tan solo con mirar es pecado. Dios ha hecho pacto contigo. Hacemos mucho daño cuando sacamos las garras y los dientes, destrozando y devorando como león. Esto es cuando pensamos que Dios tiene que hacer las cosas a nuestro estilo y no nos importa la crueldad que hay en nuestro corazón. Es como decirle a Dios que rompa sus estatutos y mandamientos y nos dé una ley nueva. Cuando tenemos nuestra causa, luchamos por ella. Ponemos todas nuestras fuerzas, el empeño, el corazón y la mente para poder realizarla. Pero esa causa va destruyendo lo que Dios a puesto en tus manos. Y en vez de vivir una vida triunfante, vivimos una vida destrozada. Tu causa se vuelve injustificada y condenada por Dios. Moisés tenía su causa. Era un hombre escogido por Dios para ser líder, el libertador de Israel. Para llevar un pueblo a la libertad. Dios había hecho un pacto con Abraham, a todo hijo había que hacerle la circuncisión. Génesis 17: 10,11 Ya Dios había hecho un pacto. Todo aquel que había entrado al pacto, todo aquel que iba a heredar la tierra, que iba a ser hebreo, se tenía que circuncidar. Sino, moriría siendo cortado, eliminado de su pueblo. Génesis 17: 14
Moisés era hombre destinado a ser libertador. El se casó con una mujer que no era hebrea y lo más posible que como ella no tenía sus costumbres y Dios no había hecho pacto con el pueblo de ella, sino con el pueblo hebreo; esto influyó en Moisés y cambió su modo de pensar. Pero se suponía que él tenía que hacer lo que Dios estableció. Moisés tomó una mala decisión e hizo yugo desigual.
Jesús es el máximo ejemplo de obediencia. El dice: "Padre si es tu voluntad que pase de mí esta copa." Pero no había cambio en Él, sino que mantenía su entrega. Ya Dios había establecido lo perfecto y Moisés tenía que cumplir. A Dios se le ama y se le obedece. A Moisés se le había puesto en sus manos el ministrar milagros y prodigios, él había tenido la visitación de Dios y tenía que cumplir. Y no lo hizo. Y Jehová le salió al encuentro en una posada y quiso matar a aquel hombre que había escogido. Si Moisés no cumplía con su responsabilidad, Él levantaría a otro. Cuando la esposa de Moisés vio todo esto, rápidamente fue y circuncidó a su hijo.
En Santiago 4:17 dice: "Y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace le es pecado." Dios nos capacitó y puso dones y abundancia en nuestras manos, entonces, nos es pecado el no hacer la voluntad de Dios. La Palabra es un hecho, una verdad por la cual nos juzgará Dios. Verso tras verso, te dice a ti como debe ser tu vida, como debes caminar. Dios es el que sostiene la Tierra, Él es el Creador. Así, que a pesar de nuestras debilidades, el cuerpo que nos detiene, no podemos justificar nuestro cuerpo y decir que, "Amamos a Dios a nuestra manera." Dios tiene muy en cuenta el pecado del pueblo y le desagrada. El Padre no va a llevar pecadores al Cielo. Hebreos 12: 14
Hebreos 12:5 al 11 nos dice, que nos ejercitemos EN LA DISCIPLINA. ¡Cómo huimos! Nos escondemos, detestamos la disciplina y queremos escapar de ella. Asumimos una actitud de cobardía.
Aprendamos a decir: ¡No quiero nada que no me cueste! Esto lo dijo David. 2 Samuel 24: 24 El padre lo menos que quiere, son hijos indisciplinados. El hijo indisciplinado hay que corregirlo, porque las vergüenzas las pagará el padre. La disciplina al principio parece dolorosa, pero en su tiempo te produce bendición. Un hijo disciplinado, no te hará pasar vergüenzas. Yo espero que como pastora, no me hagan pasar vergüenzas delante del Padre. Tenemos que saber que somos hijos y no bastardos. No podemos desmayar, entendiendo que la disciplina es muy severa y buscando apoyo en los demás. Cuando Dios esta disciplinando, no debemos buscar el hombro del hermano o el amigo. Si soportas la disciplina, demostrarás que eres valiente y no un cobarde. Nuestra guerra es contra Satanás. Las Escrituras nos muestran que todos hemos pasado por disciplina. Tenemos el ejemplo en Moisés, María, Aarón y tantos otros que han sido pasados por disciplina. David fue sometido a disciplina cuando pecó, quitándosele a su hijo. Este trato no es para detenernos o destruirnos, sino para convertirnos en ese cristiano que llega a las metas establecidas por su Dios y por sí mismo. Veamos que Pedro y Pablo fueron sometidos a disciplina. En Apocalipsis 3:19 dice: "Yo reprendo y castigo al que tengo por hijo." No se ama a Dios a nuestra manera, sino con toda nuestra alma y mente, con todo nuestro corazón y con todas nuestras fuerzas. Es mejor un arrepentimiento, a un castigo eterno. No podremos disfrutar la venida del Señor si no somos hijos de obediencia. Aunque al presente la disciplina sea amarga, luego traerá mucho fruto. VUÉLVETE A MÍ, DICE EL SEÑOR.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
