Introducción: En los evangelios de Mateo y Lucas, también se habla de este caso. Mateo que caminaba con Jesús, dice que eran dos ciegos, Marcos y Lucas expresan que era uno. Pero Marcos y Lucas no caminaban con Jesús, y escribieron de acuerdo a lo que Pedro dijo, o a las expresiones vertidas por sus informantes.
Marcos habló de este ciego de una forma muy peculiar. Hay personas que conquistan a Jesús por su actitud y se hacen amigos de Él. Jesús escucha sus voces y se tiene que detener. Un hombre ciego como Bartimeo, necesita de la bondad de los que están alrededor. Nadie le prestará importancia, a menos que tenga una voz que se dé a escuchar. Jesús bendice la fe de Bartimeo y lo sana, su voz detuvo al Maestro.
El pueblo de Jericó era pequeño, con una sola entrada y una sola salida. Con caminos insignificantes y Bartimeo era uno más entre la multitud. Pero con una gran diferencia, su corazón no era igual que el de los demás El jamás imaginó que Jesús quería bendecirlo. La gente, busca la iglesia por muchas razones, no exactamente para venir a adorar al Maestro. Si vinieras a buscar al Maestro, no faltarías a ningún culto. Si en verdad le crees al Señor, vamos a probarle si nos va bendecir. El que le sabe probar, lleva mucho fruto. El Maestro sabe que quiere tener un encuentro con nosotros. Pero, nosotros somos los que no sabemos, porque estamos muy aferrados a los encantos de este mundo. ¿Es que las oportunidades que Jesús nos da son pocas? No, son muchas. ¿Tenemos que vivir en plena confusión? No es necesario. Él está presto para bendecirnos.
El diablo esta enojado porque sabe de los que buscan la bendición.
Bartimeo decía, "Jesús, hijo de David ten misericordia de mí." Como Bartimeo, el hombre que no ha tenido comunión con Dios tiene que pedir misericordia. Pero, Bartimeo creyó los comentarios que decían de Jesús Nazareno. El creyó sin decir nada, sin ver ningún milagro, creyó aún con su incapacidad de ver. Lo importante es que su corazón era distinto a todos los que estaban a su alrededor. ¡Cuantas razones da la gente para no buscar a Dios! Y por esto muchos se oponen al día de su bendición.
Por esta razón yo misma, (la pastora) grito, ¡Hijo de David, ten misericordia de mí! Estamos esperando el resto de la bendición que falta. Y ese gran día va a llegar. Muchos intentarán robar la bendición e impedir que la bendición llegue, ¡ pero yo grito el nombre de Jesús! ¿Y tú?
Aquellos que reprendían a Bartimeo, en verdad lo que debían haber hecho era abrirle paso para que pudiera llegar a Jesús. Pero el problema es el corazón del hombre. Somos tan comunes. ¡Seamos más sabios! Cuando Jesús llega, nosotros debemos sentarnos a sus pies, preparando nuestras vidas para que sean ofrenda grata al Señor.
Jesús se detuvo ante el corazón de Bartimeo, porque vio que allí había un terreno fértil para una buena siembra. Bartimeo sabía que en Jesús había misericordia a pesar de sus limitaciones. Él creyó en su corazón, no le fue necesario ver. ¿Qué es lo que toma nuestra pasión y nuestro ser que no nos deja ver? ¿Que es lo que hace que nuestro corazón se llene de raíces y de contienda? ¡Descúbrelo y sé libre!
Jesús vio tanta fe en Bartimeo. Por eso, la fe de uno mueve la mano de Dios. La Palabra dice en Marcos 10:49, que a Bartimeo le dijeron, "... ten confianza, levántate, te llama." Cuando leía estos versos (la pastora), la fe de este hombre hacía que el Espíritu me llevara y hablara a mi corazón; era la misma fe de Abraham y la misma fe de todos aquellos grandes hombres de la historia bíblica.
En Hebreos 11:4 dice: "Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio..." Él agradó más a Dios por su fe. Por la fe Abraham ofreció a su hijo y Sara dio a luz un hijo, siendo estéril. Por fe Jacob al morir bendijo a sus hijos y a los hijos de Moisés. Por fe es que llegamos a Dios. Por fe Moisés fue escondido por sus padres. Fe es conocer cuando Dios nos visita. Es creerle a Dios. Moisés rehusó cuando ya era grande ser el hijo de la hija de Faraón. NO TE DESCUIDES PARA QUE PUEDAS PONER EN ACCIÓN TU FE. Jesús se detiene con hombres y mujeres de fe. ¿Iglesia, cuando seremos como Bartimeo? Jesús solo busca corazones que tengan fe. El no busca mentes complicadas. Jesús se detuvo para atender la necesidad de Bartimeo. Él escucha, examina y responde a nuestro grito. El Maestro mandó llamar al ciego Bartimeo y éste arrojando su capa, se levantó y fue a Jesús. El comentarista bíblico, Adam Clark, decía que esa capa era toda la fortuna de aquel hombre ciego, que lo cubría del frío y lo protegía. Pero la soltó, pues podía representarle un obstáculo para llegar a Jesús. Por eso, nadie puede comprender lo que es el misterio de la iglesia. Bartimeo comenzó a amar a Dios que había llegado a su vida y había transformado sus pensamientos. Comenzó a tener una relación de inmediato, cuando creyó. El Maestro le preguntó, "¿Qué quieres que te haga?" A lo que él respondió, "Que recobre la vista." Él pidió claramente y de inmediato quedó sano. Y dice la Palabra que luego de quedar sano, seguía a Jesús en el camino.
No huyas del que ama tu alma, no lo eches a un lado. Permitámosle al Señor, que como le hizo a Bartimeo, también tome nuestro corazón y lo constriña de amor.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Jesús sana al ciego Bartimeo
Marcos 10:46-52
“Y muchos le reprendían para que callase, pero él clamaba mucho más: ¡Hijo de David, ten misericordia de mí!”
Bartimeo era uno más entre la multitud de Jericó, pero su corazón era distinto: creyó sin ver ningún milagro, y su voz detuvo al Maestro. Jesús se detiene con hombres y mujeres de fe. Estos son los puntos para la semana.
- Hay personas que conquistan a Jesús por su actitud. Un ciego como Bartimeo dependía de la bondad de los demás y nadie le prestaba importancia; pero tuvo una voz que se dejó escuchar, y Jesús se detuvo.
- Mucha gente busca la iglesia por muchas razones, no exactamente para adorar al Maestro. Las oportunidades que Jesús nos da son muchas, pero estamos aferrados a los encantos de este mundo.
- Bartimeo creyó lo que decían de Jesús nazareno sin ver ningún milagro, aun con su incapacidad de ver. Clamó «Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí», porque el que no ha tenido comunión con Dios tiene que pedir misericordia.
- Los que lo reprendían debieron abrirle paso para que llegara a Jesús. El problema es el corazón del hombre; cuando Jesús llega, debemos sentarnos a sus pies y hacer de la vida una ofrenda grata al Señor.
- Jesús vio en Bartimeo un terreno fértil para una buena siembra. ¿Qué toma tu pasión y no te deja ver? ¿Qué llena tu corazón de raíces y de contienda? Descúbrelo y sé libre.
- Es la misma fe de Abel, de Abraham y de Moisés: fe es conocer cuando Dios nos visita. Bartimeo arrojó su capa, que era toda su fortuna, porque podía ser un obstáculo para llegar a Jesús.
- Pidió claramente: «Que recobre la vista», y en seguida quedó sano y seguía a Jesús en el camino. No huyas del que ama tu alma; deja que tome tu corazón como tomó el de Bartimeo.
Identifica la «capa» que te estorba para llegar a Jesús y suéltala esta semana; luego pídele claramente lo que necesitas.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Bartimeo Suelta su Capa
Marcos 10:46-52
Para leer en voz alta con los niños
“Y muchos le reprendían para que callase, pero él clamaba mucho más: ¡Hijo de David, ten misericordia de mí!”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: mucha gente le decía a Bartimeo que se callara, pero él gritaba más fuerte pidiéndole ayuda a Jesús. Bartimeo era ciego y pedía limosna junto al camino, y cuando Jesús lo llamó, tiró su capa y fue hacia Él.
- Bartimeo no podía ver, pero oyó lo que decían de Jesús y le creyó. ¡Creyó sin haber visto ningún milagro!
- Cuando gritó, mucha gente lo regañó para que se callara. En vez de ayudarlo a llegar a Jesús, le estorbaban. No seas como ellos: ayuda a otros a acercarse a Jesús.
- Bartimeo no se rindió: gritó todavía más fuerte. Y su voz hizo que Jesús se detuviera en medio de toda la multitud.
- Su capa era lo único que tenía; lo cubría del frío. Pero la tiró a un lado para que no le estorbara al ir hacia Jesús.
- Jesús le preguntó: «¿Qué quieres que te haga?». Él pidió bien claro: ver. En ese mismo momento pudo ver, y se fue caminando detrás de Jesús.
- A veces hay cosas que no nos dejan acercarnos a Dios, como el enojo, la pereza o el juego. Como Bartimeo, suéltalas y ve hacia Jesús.
¿Qué es tu «capa», eso que te estorba para acercarte a Jesús?
Esta semana, suéltala un ratito cada día y usa ese tiempo para orar.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
